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Como si hubiera una dictadura militar, se secuestra, se tortura y se desaparece a personas consideradas enemigas del Estado, y esto es lo que está pasando a infantes y menores de edad inmigrantes en los Estados Unidos.

Por: José López – Corriente Obrera, Los Ángeles, California

Mientras en Latinoamérica se impusieron gobiernos militares y regímenes dictatoriales salvajemente represivos y por varios años para controlar las luchas populares de los pueblos sin que, a pesar de todo eso, la lucha se detuviese, y por lo cual se pagó un gran costo, los procesos revolucionarios que se dieron, llegaron hasta donde pudieron.

Hoy a los inmigrantes, en su gran mayoría latinos en los Estados Unidos, prácticamente les están aplicando medidas represivas muy parecidas a las que tuvieron lugar durante las dictaduras militares. Así, desde hace un año, se vienen arrebatando infantes y menores de edad de los brazos de sus padres y madres, con lo que se comete en los hechos un acto de secuestro, llevándolos a una cárcel desconocida –sus padres no saben donde están–, estableciendo con esto un estatus de desaparecido, creando una situación de tortura física y psicológica.

El problema se hace más serio porque los reprimidos, en este caso los inmigrantes, no son un pueblo en lucha sino un pueblo que está huyendo de la catástrofe creada por los diferentes gobiernos Demócratas y Republicanos allá, en sus países de origen.

Podemos hacer comparaciones, teniendo en claro sus respectivas diferencias: el momento histórico en que se dan y los niveles de crueldad, pero existe una similitud entre aquello que aconteció a nuestros pueblos en los años de dictadura militar en Latinoamérica y lo que sucede a este mismo pueblo nuestro hoy, en la actualidad, es decir, a los inmigrantes. Una represión que tiene inicio en el país de origen, que se acentúa un poco más durante el trayecto migratorio, y que toma forma completa al llegar a los Estados Unidos, el país que se hace llamar “el más democrático del mundo, defensor de la paz y la libertad”, y que hoy utiliza la separación familiar y la tortura que esto conlleva, para saciar el odio de clase y racial del gobierno de Trump, los republicanos y sus colegas demócratas, aunque estos últimos traten de disimularlo.

Las diferentes administraciones estadounidenses dirigen los más salvajes actos inhumanos de secuestros, torturas y asesinatos; la eliminación masiva de pueblos enteros, con planes hambreadores y miseria; el saqueo de todo tipo de recursos y la contaminación ambiental, por medio de la imposición de gobiernos títeres corruptos en otros países, y que, entre otras cosas, también antes implementaron la desaparición de niños y niñas de los activistas políticos que luchaban contra la dictadura, por lo que, hasta la fecha, en diversos países, continúa su búsqueda. Claro que todo esto se hizo con la excusa de combatir el comunismo, con el que EEUU terminó convirtiéndose en socio, amigo y aliado, primero con Reagan y Gorbachov, y hoy con Trump y Putin.

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Ante la agudización de la represión contra los inmigrantes, un poco a la inversa, comenzamos por señalarla resumidamente porque los inmigrantes hemos estado llegando masivamente a este país, y porque los políticos del gobierno, tanto Demócratas como Republicanos se niegan a ver o mencionar la política exterior de los EEUU como la causa número uno de la migración masiva de nuestros pueblos, la señalamos aquí una vez más, dado que los gobiernos solo atacan los efectos, que es la migración, pero no mencionan ni atacan los motivos que la producen, que es su política intervencionista, represiva, saqueadora y de superexplotación que imponen a los trabajadores y al pueblo pobre, frente a la crisis que su sistema capitalista padece. Realidad esta que tratan de ocultar a todo costo, y demagógicamente acusan a los inmigrantes de ser los responsables de tal crisis.

Decimos esto antes de entrar en detalle sobre los nuevos abusos cometidos por el brusco arrebato de niños y niñas de los brazos de sus madres, para poner en su contexto real la llegada de este pueblo sin fronteras, que se ve obligado a movilizarse de un país a otro y que en ningún momento debería perder su estatus de ser humano digno por hacerlo.

La implementación de redadas masivas en los lugares de trabajo ha sido en parte la dinámica que ha tomado la represión contra los trabajadores inmigrantes. El 5 de junio, poco después de las 7:00 am, unos 200 agentes federales fuertemente armados, con perros y helicópteros, hicieron una inesperada y masiva redada en Norwalk, un pequeño pueblo de Ohio, en una compañía de jardinería, y fueron arrestadas 100 personas. Agentes encubiertos entraron al lugar ofreciendo donuts y, cuando todos estaban reunidos en una habitación, sorprendieron a los inmigrantes gritándoles y dándoles órdenes de detención.

Otro caso similar se dio el 19 de junio, también en Ohio, pero esta vez en una compañía empacadora de carne, donde fueron arrestados 114 trabajadores inmigrantes; y así sucesivamente se llevaron a cabo redadas en otros Estados, y aunque todos estos hechos son dolorosos y afectan enormemente a las familias de nuestras comunidades, lo que impactó más fueron las imágenes de la separación de los menores de edad de sus madres, su llanto desesperado y el sufrimiento en sus súplicas para estar con sus padres, lo que creó una gran conmoción y rechazo a esa cruel práctica que Trump ha estado llevando a cabo con su política de “tolerancia cero” .

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Pero por las presiones que llegaron desde diferentes ángulos, Trump se vio obligado a aparecer por televisión y otros medios, y el 27 de junio firmó una ley que supuestamente pondría fin a dichas prácticas inhumanas; sin embargo, sabemos que se trató de un simple show para aparentar que ya no seguiría torturando a menores de edad e infantes, y era de esperarse que pronto encontrara la forma de seguir con iguales o similares prácticas.

Así fue. La excusa, entonces, se basó en que varios padres de los menores tenían antecedentes criminales y que, por lo tanto, varios de ellos no serían entregados y no podría concretarse la reunificación, a la que solo un pequeño grupo tuvo acceso.  

Lo que también sucedió fue que varias de las madres ya habían sido deportadas, dado que las engañaron diciéndoles que si firmaban su deportación voluntaria conseguirían reunirse con sus hijos al llegar a sus países de origen, cosa que no se cumplió.

El 5 de julio de 2018, el programa Democracy Now, dirigido por Amy Goodman y Nermeen Shaikh, entrevistó a Linda Rivas, abogada y directora ejecutiva del Centro de Defensa Para Inmigrantes en América, quien dijo: “… La separación de familias la hemos visto por más de un año. Y esto ha sido confirmado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por su sigla en inglés), que dice que El Paso fue el terreno a efectuar la prueba, (…) antes tuvimos reuniones con oficiales locales de ICE…, y ni uno solo estaba admitiendo que esto estaba en realidad pasando. Y no fue hasta que la formalización real de esta política se dio que nosotros comenzamos a ver números bastantes altos de estos casos”.

Y Linda Rivas continúa diciendo: “ Lo que se está viendo en El Paso… es una prueba de [lo] que el DHS está implementando con la política de separación de familias. Lo que estamos viendo hoy y que nos preocupa más es no saber claramente si los padres y madres que tienen orden de deportación podrán en realidad reunirse con sus niños y niñas, o si van a ser deportados sin sus infantes o menores de edad, como ha venido sucediendo” (tomado de una transcripción parcial de la entrevista en inglés, con traducción nuestra).

La meta de la administración Trump es golpear donde más duele: trata de dañar lo más sagrado que todo ser humano tiene, sus hijos e hijas. Ya sea para detener la llegada de más inmigrantes o para que, así, con esa inhumana presión, le aprueben los millones para construir el muro para, además de gozar de satisfacción por hacerlo, conseguir también, con el dolor causado a los menores de edad, más adeptos nazis y supremacistas blancos para su movimiento.

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Nosotros, de Corriente Obrera, llamamos a los inmigrantes, a toda la clase trabajadora, a los sindicatos, los estudiantes, hombres y mujeres, a que construyamos una coordinadora o coalición para luchar y hacerle frente a los ataques del gobierno, que sea completamente independiente de toda influencia demócrata-republicana, que busque la forma de organizar, concientizar y movilizar masivamente a los diferentes sectores que luchan por separado, para crear una fuerza mucho más poderosa que sea capaz de revertir la crisis actual que está golpeando a los inmigrantes en particular. Hoy es el momento justo, los retos están frente a nuestra cara, y necesitamos responder categórica y firmemente.

No a la tortura y secuestro de infantes y menores de edad inmigrantes que comete Trump.

Reunificación de todos los menores y los infantes con sus padres y madres inmediatamente.

Reforma migratoria para los más 11 millones de inmigrantes, que incluya el DACA y los TPS.

Desmantelamiento de todo el sistema migratorio, por ser racista, inhumano y represivo.

No más redadas, encarcelamientos ni deportaciones.

No más intervención de los EEUU en Latinoamérica y el mundo, no más política exterior de saqueo, dominio, represión y superexplotación.