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Se cumplió un año del levantamiento popular contra la dictadura Orteguista y las causas del conflicto siguen sin resolverse: las condiciones de vida se deterioran más, al igual que la represión, asesinatos y desaparecidos. Otro indicador de que la situación política en Nicaragua sigue siendo caótica es el incremento de los refugiados.

Por PT-Costa Rica

Según la CIDH, más de 50.000 nicaragüenses han ingresado a Costa Rica, entre estudiantes, funcionarios públicos, obreros y campesinos, además de dirigentes del movimiento popular y sindical. Del total de estos nicaragüenses, unos 40.386 solicitaron al gobierno la necesidad de protección. Este año, Costa Rica recibió más de 20.000 solicitudes de refugio por parte de nicaragüenses[1].

Ellos huyen de la situación económica de un régimen abiertamente capitalista que no para de atacar los bolsillos de la clase trabajadora, y también por la cruda represión. A inicios de año se reportaron 561 asesinados, 1300 desaparecidos y 400 heridos por las acciones de grupos paramilitares y las fuerzas represivas de la dictadura orteguista, cifra que sin duda aumenta cada día.[2]

Condiciones de los refugiados en Costa Rica

Cuando llegan a Costa Rica su situación no presenta grandes mejorías. Son víctima de la xenofobia impulsada por los medios de comunicación y los ricos que buscan dividir a la clase trabajadora para “echarle la culpa a los nicas” de la delincuencia, la pobreza y el desempleo que vive el país. Producto de esta ola de odio nacionalista, se organizó un movimiento xenófobo que llegó a sumar a 400 personas para atacar migrantes en el parque La Merced.

La misma situación de pobreza que enfrentaron en Nicaragua la viven o más bien se recrudece en suelo costarricense. Muchos dependen de las ayudas sociales; quienes consiguen empleo sufren condiciones de superexplotación, sin seguridad social ni salario mínimo en sectores como la construcción, las plantaciones agrícolas o cafetaleras y servicio doméstico.

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Las mujeres enfrentan con mayor dificultad la opresión y la explotación. Desde su viaje enfrentan situaciones de trata y coyotaje; ya en suelo costarricense su salario es más bajo que el de los hombres que ya de por sí es bastante miserable. Esto se suma al acoso laboral y sexual a que son sometidas en los centros de trabajo.

En este drama que representa el aumento de refugiados, el gobierno Carlos Alvarado se colocó del lado de los patronos que solo valoran a los migrantes como mano de obra barata. Esto lo decimos porque no garantiza la legalización de su situación migratoria, ni tampoco el Ministerio de Trabajo ejerce efectivos controles para garantizar el cumplimiento de la legislación laboral. Más allá de la retórica contra Ortega, en los hechos su política neoliberal es igual a la del dictador: descargar sobre la clase trabajadora los costos de la crisis.

La crisis de los refugiados es la crisis del capitalismo

Tal y como sucede en Siria, Venezuela o los países africanos, el aumento de la inmigración y los refugiados es un reflejo de la crisis del sistema capitalista en todo el mundo, el cual no asegura las necesidades básicas ni las libertades democráticas para la clase trabajadora.

Por eso, exigimos al gobierno de Alvarado que tramite la legalización de la situación migratoria de los refugiados y garantice las condiciones de trabajo, salud y vivienda para todos los refugiados que huyen de la crisis.

Hoy más que nunca levantamos la consiga “nacional o extranjera, la misma clase obrera” tanto como elemento fundamental de solidaridad con los refugiados sino para organizar las luchas a nivel regional contra las políticas neoliberales, por el Fuera Ortega y la liberación de los presos políticos.

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Notas:

[1] https://www.france24.com/es/20181116-refugiados-nicaraguenses-costa-rica

[2] https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/01/09/la-represion-del-regimen-de-daniel-ortega-en-nicaragua-acumula-561-muertos-y-4-578-heridos-desde-el-18-de-abril/