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Italia 2018, son muchos, demasiados, a soplar sobre el fuego del odio y la intolerancia con fines propagandísticos, aplaudiendo puertos y fronteras cerrados, volviendo rehenes a centenares de desgraciados. Demasiado fácil y a costo cero: lo sabe muy bien Salvini, de la Liga, que los ha creado en torno a su carrera política; muchos otros, en cambio, apuestan a la acogida y la caridad haciendo inútiles pasarelas en las situaciones más extremas y mediáticas para luego dejar a los mismos desgraciados en manos de un destino hecho de explotación y trabajos miserables (sin leyes laborales, etc.).

Por: Daniele Cofani, trabajador de Alitalia*

Lo saben bien por ejemplo el buen Martina o la Boschi del PD, que están intentando limpiar la fachada del propio partido después de haber desestructurado la normativa sobre el trabajo (Jobs Act) precarizando a una generación entera de trabajadores, o después de haber apretado las mallas al derecho de huelga en los transportes, o después de incluso haber regalado miles de millones a los bancos mientras mandaban a la miseria a centenares de ahorristas, y negando luego la nacionalización de importantes activos estratégicos (Alitalia, Ilva).

Hoy tiene juego fácil la alianza LIGA/M5S [Liga/Movimiento 5 Estrellas], que es subida al gobierno después de haber pasado por un ejecutivo técnico dirigido por Monti y la Fornero, y por uno de los gobiernos más antipopulares de los últimos años en el que Letta, Renzi, Calenda, Poletti, etc., escondiéndose detrás del término “izquierda”, han obrado a favor de lo peor del empresariado y las finanzas de nuestro país (y no solo), rebajando al capital todo lo que fue posible, privatizando servicios esenciales como salud, escuela, transportes, e imponiendo, bajo chantaje profesional, con la complicidad de las grandes centrales sindicales, la depauperación de derechos y salarios para la totalidad de los trabajadores condenados a la precariedad y a la pobreza, aumentando de hecho la desigualdad entre las clases y desencadenando una guerra social.

A todo esto, el gobierno amarillo/verde no podrá y no querrá dar ninguna respuesta, ya se ha visto en el decreto dignidad, donde de las promesas electorales sobre la abolición del Jobs Act ha llegado a la total confirmación de este, salvo alguna pequeña modificación normativa sobre los contratos precarios (máximo 24 meses) y sobre las indemnizaciones en caso de despido. ¡Hasta ahí llegó la reintroducción del art.18! Por fin, es confirmado el despido en masa de decenas de millares de maestras y profesoras del magisterio, víctimas de una sentencia del Consejo de Estado que las vuelve inadecuadas en el papel y las remite al grupo de la eterna precariedad. Aprobado en julio, el decreto–que nada podrá reponerles a los esperanzados trabajadores– demuestra toda la naturaleza xenófoba y racista del gobierno y de la Liga, funcional para distraer y dividir aún más a los trabajadores, todo a través de una propaganda intrínseca de mentiras. Basta con echar un vistazo al sitio del ISTAT (ente público de estadísticas), para estudiar algunos datos acerca de la inmigración de y para Italia (y las futuras previsiones), para comprender las monstruosas mentiras propagandísticas que son suministradas para engendrar miedo y odio con el solo objetivo de mantenernos lejos de los problemas reales.

Italia, al 1 de enero de 2018, tenía 60.494.000 habitantes, de los cuales 5.065.000 eran de una ciudad extranjera (8,3% del total); en el curso de este año se ha registrado un saldo negativo de -95.000 residentes, entre nacimientos, muertes, nuevas entradas y salidas migratorias. Entre las nuevas entradas hay 45.000 italianos repatriados después de un período de residencia en el extranjero, y 292.000 nuevos domiciliados extranjeros, procedentes de todas partes del mundo (no solo de África); entre las salidas, en cambio, hay 112.000 italianos emigrados al extranjero, a los que se suman 40.000 extranjeros que han decidido abandonar nuestro país. Un cuadro que claramente destaca una situación que no es en absoluto de urgente “invasión”, y, por el contrario, si tenemos que encontrar un dato preocupante es ese de la disminución de la población, incluidos los flujos migratorios.

Entremos ahora en lo específico, analizando la diversidad étnica de los extranjeros presentes en Italia, utilizando siempre la tabla ISTAT (31 de diciembre de 2016), de la cual se desprende que en Italia, entre los extranjeros presentes existen cerca de 200 nacionalidades, y que la mitad de ellos son ciudadanos europeos, entre ellos la mayor representada es la rumana con 1.168.552 personas (23,2%), seguida de la albanesa, con 448.407 (8,9%). Entre las primeras cinco etnias más numerosas solo una es de origen africano y es la marroquí, definida como “antiguo asentamiento”, con 420.651 personas (8,3%); a continuación tenemos los chinos, 281.972 (5,6%) y los ucranianos, 234.354 (4,6%). Entre las primeras diez etnias más numerosas solo dos son de origen africano (cuatro son europeas, y cuatro, asiáticas): fuera de la marroquí, como dijimos antes, está la egipcia, con 112.765 personas (2,2%). Siempre con respecto a la etnia de origen africano, encontramos la presencia también de inmigrantes provenientes de Senegal, 101.207 (2,9%); Nigeria, 88.533 (1,7%); Gambia, 13.780 (0,2%); y Malí, 14.768 (0,3%).

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Extranjeros residentes (masculinos y femeninos) de cada país, sus porcentajes y las variaciones a 2015 (en cifras y porcentajes)

Esta descripción no es otra que la fotografía actual de la situación de los inmigrantes en Italia, visto que en 2018 el arribo de nuevas presencias en el “Belpaese” ha disminuido 80%; han desembarcado alrededor de 20.000 personas, mayoritariamente de Túnez y Eritrea. El dato que queda por fuera representa que no está en curso ninguna invasión africana y ni siquiera ninguna invasión extracomunitaria visto que los extracomunitarios presentes en Italia son 2.465.000 (48% entre los inmigrantes, 4% entre la población residente en Italia) de los cuales cerca de un millón son de origen africano, los restantes 2.600.000 son ciudadanos europeos que pueden moverse libremente entre los Estados de la Unión Europea como entre los otros, nosotros los italianos.

A propósito de los italianos, demos ahora un vistazo a los datos relativos a la situación migratoria de nuestros connacionales hacia el extranjero: al 31 de diciembre de 2016 (Ministerio del Interior datos AIRE) resultan 4.973.940 italianos domiciliados en el extranjero, prácticamente el mismo número de los inmigrantes presentes en Italia.

Porcentaje de italianos residentes en el extranjero

La inmigración italiana se concentra principalmente en Europa con 2.685.813 personas (53%) y en América con 2.010.130 personas (40%). El país con mayor presencia de italianos es históricamente la Argentina, con 804.261 personas (16,17%), segundo Alemania, con 723.691 (14,55%), y Suiza con 606.949 (12,20%).

Si pensamos que la mitad de la población argentina es de origen italiano, cerca de 25.000.000 de personas son ítalo-argentinos, es decir, descienden de abuelos italianos, representando el primer grupo étnico del país. La comunidad ítalo-argentina, en términos absolutos, es la segunda en el mundo después de la ítalo-brasileña, que cuenta con 30.000.000 de personas, la tercera es la ítalo-americana, con cerca de 19.000.000. Solo en América son 74.000.000 de personas de origen italiano, esto es, ¡de la población presente en Italia!

Me surge espontánea una provocación: si alguna vez en Argentina y Brasil hubiese en el gobierno un “Salvini sudamericano”, como en Estados Unidos está ya Trump, que decidiese espejarse en el país del cual descienden todas las personas con origen europeo, bueno, ¡al día siguiente tendríamos 74.000.000 de nuestros descendientes “en nuestra casa”!

Ahora, allí no queda sino estudiar las previsiones para los próximos años en lo que concierne sea la futura población domiciliada en Italia, sea los futuros flujos migratorios (ISTAT). En lo que respecta a la futura población residente en Italia, el ISTAT estima que en 2065 oscilará de un mínimo de 46.400.000 a un máximo de 62.000.000, con una bajísima probabilidad (9%) de que aumente, previendo entonces un consistente decrecimiento. En la estimación se ha tenido en cuenta la variable asociada a los eventos demográficos. Siempre el ISTAT, estima que el saldo migratorio para los próximos años (2017/2065) será positivo (entradas/salidas) y será medianamente igual a +165.000 unidad anual previendo que en los próximos 50 años migren a Italia 14.600.000 individuos (entre ellos, europeos e italianos que retornan a la patria) y de la consiguiente emigración (los extranjeros), 6.600.000, con un saldo de +8.000.000. Claramente, entonces, estos datos deberían tomar en cuenta la previsión descrita de la población en Italia para los próximos años (también los inmigrantes que mueren… y, sobre todo, ¡los que con frecuencia se ahogan en el mar Mediterráneo!).

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Inmigrantes del extranjero y emigrantes hacia el extranjero
(Italia – progresión 2017-2065)

Para mantenernos en el cálculo del porcentaje, el balance migratorio respecto de la previsión de la futura población en Italia, afectaría el 17% en la peor de las previsiones (46.000.000 de habitantes) y el 13% en la mejor de las previsiones (62.000.000 de habitantes), la media sería de 25% (54.200.000 de habitantes). Sin esconder que son absolutamente datos importantes, desmienten a quienes hoy, pidiendo “al lobo al lobo”, vienen a contar que está en curso una invasión de dimensiones bíblicas donde los millones de saltamontes africanos nos comerán la historia, la cultura, la civilización, en el curso de pocos meses. Bien, un saldo de +165.000 individuos al año no es ninguna invasión armada en curso sino un natural y lento flujo migratorio que distingue a nuestro planeta desde hace milenios: será seguramente administrado con las debidas y necesarias políticas de acogimiento e integración. Ciertamente no por aquellos hipócritas del tipo PD, solo caracterizado por una acogida de palabras, con los inmigrados recluidos en los CIE [Centros de Identificación y Expulsión] deshumanizados, reales campos de concentración, o bien abandonados a la propia suerte en las fauces de la criminalidad y los trabajos con patrones que usan métodos esclavistas, sin ningún respeto por las reglas laborales. Pero todavía más, no podrán ser aquellas xenófobas tipo Liga, hecha de fronteras cerradas, desalojos y represión.

Además, como también el ISTAT afirma en sus estudios, la variabilidad de los flujos migratorios dependerá también y sobre todo de las in/estabilidades sociales y políticas en el mundo, de las cuales, en la inmensa mayoría de los casos, son responsables justo aquellos Estados que “padecen” la inmigración, sea a causa de una antigua actividad colonial violenta y predatoria, sea por las continuas políticas imperialistas, todavía en acción, en los cuales los varios bloques de poder se contienden áreas ricas en materias primeras que explotar o bien áreas estratégicas desde el punto de vista geopolítico. Entonces, también para los próximos años, un gran porcentaje de los flujos migratorios será fomentado por las propias políticas internacionales de los gobiernos (derecha/izquierda): la Liga desde siempre ha financiado, así como el PD y afines (que hoy se encuentran fuera del parlamento), votando a favor en el parlamento, decenas de “misiones de paz”, en realidad misiones de guerra; misiones estas que han creado, más allá de millones de muertos, inestabilidad en varias áreas del mundo, engendrando odio y terrorismo, y obviamente también las migraciones desde los países golpeados. Y hasta hoy no está absolutamente en la agenda del nuevo gobierno la discusión sobre el bloque de financiamiento a las misiones militares al extranjero.

En el estudio hecho ahora se dan una gran cantidad de datos analíticos sobre los cuales no se puede eximir hacer un razonamiento y el análisis político. La globalización y el capitalismo han engendrado en el mundo 244 millones de refugiados, de los cuales 68,5 lo son por motivos políticos, (fuente ONU), y la inmensa mayoría de los países imperialistas, culpables de todo eso, son luego los mismos que “padecen” la inmigración de estas masas desesperadas.

Los mismos países, luego, y por lo tanto los gobiernos (entre ellos el de Italia) explotan la presencia de estos refugiados para obligarles a desempeñar los trabajos más incómodos y peor pagos, en los campos, en la construcción, en la logística, hasta llegar a metodologías de explotación comparables con la esclavitud (en Italia tenemos los “caporales”). Estos gobiernos, al mismo tiempo, atacan a los mismos inmigrados con políticas y actitudes xenófobas aplicando, junto con los patrones, una política monstruosa: incorporan a los migrantes en las peores actividades explotándolos, en algunos casos hasta la muerte, y al mismo tiempo los atacan como responsables por la situación de los trabajadores nativos, dividiendo de hecho a la clase trabajadora para impedirles combatir juntos.

Hoy, como trabajadores, a nosotros nos queda como única alternativa la lucha, que tiene que partir de un sentido general de solidaridad entre toda la clase; no pueden y no podrán existir nunca personas ilegales en este mundo (clandestinos), los trabajadores nativos e inmigrantes tienen que unirse absolutamente en cuanto víctimas del mismo sistema que quiere divididos unos contra otros.

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El único ilegal es quien nos explota cotidianamente, también gracias a leyes y acuerdos infames de los que son responsables partidos y sindicatos que escondiéndose tras el término “izquierda” han condenado a la pobreza y la precariedad a millones de trabajadores italianos y extranjeros. Tenemos que decir NO a quien desde la izquierda nos ha traicionado en las prácticas e ideales políticos, como tenemos que decir NO a quien hoy, con una propaganda innoble y falsa, nos quiere hacer creer que cerrando puertos y fronteras o por un pobre cheque mensual de sostén se puedan solucionar los reales problemas que desde hace años sofocan a millones de trabajadores y desocupados.

La solución a todo esto no pueden ser ciertamente los gobiernos de centro izquierda o de “amplios acuerdos”, que nos han condenado a la precariedad y a las desigualdades sociales, tomando en préstamo las políticas de la derecha sobre temáticas del trabajo y sociales: del Job Acts a la buena (pésima) escuela, a la alternancia escuela-trabajo, pasando por el decreto Minniti sobre la inmigración hasta los acuerdos con Libia que, lejos de ojos indiscretos, han engendrado reales campos de concentración a cielo abierto colmados de migrantes; no pueden ser ciertamente los gobiernos tipo Liga que solo siguen suministrándonos propaganda del odio, ayer con los gobiernos azul/verde, los de la ley racista Bossi/Fini que hace clandestinos también a los inmigrantes domiciliados en Italia que perdieron el puesto de trabajo, en cuanto su permiso de residencia es directamente unido al contrato. Todo esto en un país como Italia, donde el trabajo está basado en la precariedad y sumergido, obligando a los trabajadores inmigrantes, eternos chantajeados, a aceptar cualquier tipo de contrato con tal que mantener el permiso para quedarse en Italia.

Hoy, en cambio, el gobierno amarillo/verde cierra puertos y fronteras sin ningún tipo de alarma de invasión, arma a las fuerzas del orden con armas infernales (taser) injustificablemente, en un período de baja de los crímenes (fuente Viminale) y, falto de argumentos y con una clara hostilidad político y social, ha apenas iniciado una campaña de desalojos entre quienes, en estado de pobreza, han sido obligado a ocupar por total falta de alternativas y quienes con las ocupaciones han creado lugares de vida común y sostén recíproco en territorios abandonados por el Estado. Podríamos seguir escribiendo hasta el infinito pero el dato significativo que se destaca es que han logrado crear desmesuradas divisiones entre las capas sociales más débiles y explotadas, poniéndolas unas contra otras y utilizando el racismo como la enésima droga social, en la que la culpa de todo es del último estrato, el más chantajeado y explotado. ¡A todo esto tenemos que decir BASTA, no nos queda otra que levantar la cabeza y luchar!!!

¡Nadie es ilegal, nativos e inmigrantes unidos en la lucha!!!

Artículo tomado del sitio del Frente de Lucha No Austerity, disponible en: http://www.frontedilottanoausterity.org/

Traducción: Natalia Estrada.