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A partir de la denuncia de Thelma Fardin a Darthes, con el apoyo del colectivo Actrices Argentinas, el movimiento de mujeres comenzó nuevamente a discutir sobre la táctica del escrache, su validez y utilización concreta.

Por: PSTU – Argentina

Algunos compañeros y organizaciones plantean que no es una táctica útil, ya que no permite la reeducación de quién es escrachado. Y otros, terminan utilizando la táctica del escrache como una estrategia, de manera constante y en todos los ámbitos sociales. Con ambas posturas queremos debatir.

Partimos de la base de que el machismo es una falsa ideología, utilizada por el sistema capitalista para oprimir y así poder explotar mejor a trabajadores y trabajadoras. Una opresión que debemos combatir de manera constante y consciente, sin perder de vista que nuestra estrategia es acabar con el sistema que nos explota a todas y todos.

En ese marco, las mujeres, el colectivo lgtbi, debemos buscar la mejor táctica para señalar la violencia machista, combatirla y reeducar mientras luchamos contra este sistema.

La Justicia injusta

Sabemos que la justicia es patronal. Responde a los intereses de empresarios, patrones y políticos de la burguesía. Entonces esta supuesta justicia que dice que “todos somos iguales ante la ley” actúa de manera parcial. Si no, no se explica cómo el mismo Juan Darthes pudo viajar a Brasil y conseguir trabajo teniendo una denuncia en la justicia por violación.

En nuestras opinión, la medida del escrache es necesaria. Y las mujeres y los trabajadores de todo el mundo pueden conocer que esta persona es un acosador, violento, violador y continuar escrachándolo adónde sea que vaya, haciendo que sea condenado socialmente.

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Lo mismo sucede cuando estudiantes denuncian a directivos, profesores, regentes, o trabajadores deben exponer a supervisores, gerentes, dueños. Cuántos ejemplos de eso hemos tenido en este 2018. Los casos del Nacional Buenos Aires, el Nacional de Adrogué, entre otros.

Por lo general las instituciones protegen a los violentos machistas. Revictimizan a la denunciante. Y allí no hay justicia. Entonces, tomando el ejemplo de HIJOS en los ’90, donde no hay justicia hay escrache.

Eso no significa que sea válido en todos los casos. Debemos evaluar cada caso y ver cuál es la mejor manera de abordarlo.

¿Quién debe definir y ejecutar las medidas?

Desde Lucha Mujer creemos que lo fundamental del debate, omitido por la inmensa mayoría de las organizaciones, es quién define y ejecuta las medidas para combatir el machismo, de las cuales el escrache es una opción.

No creemos que estas medidas deban ser llevadas adelante por un grupo de iluminadas, por solo las agrupaciones de mujeres. Sino que, si hay casos en lugares de trabajo, son los trabajadores con sus herramientas quienes los debemos abordar, en asambleas, comisiones de trabajo, entre otros. Lo mismo en organizaciones de masas, como escuelas o facultades, donde son las asambleas soberanas quienes deben votar qué hacer y hacer la acción. La primer pelea para frenar el machismo es esa, que sea tomada como una cuestión del conjunto y eso implica una dura pelea contra la ideología machista y la idea, igualmente reaccionaria, de que es un problema solo de las mujeres y las disidencias.

Por eso es necesario que en sindicatos, centros de estudiantes, clubes de barrio, haya comisiones de mujeres y protocolos contra la violencia. Para que en todos nuestros ámbitos podamos acudir a profesionales, y tener todas las herramientas necesarias para abordar cada denuncia.

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Es necesario que comisiones investigadoras independientes realicen la investigación pertinente, en principio ante denuncias de compañeras, y se lleve esto a los organismos para que se discuta qué hacer.

Combatir al machismo todos los días

Es importante pensar que el escrache en sí no soluciona la actitud, seguramente. Porque el machismo se sigue reproduciendo. Entonces, si bien el escrache puede ser una primera medida, luego tiene que ir acompañado de comisiones de control también votadas en asamblea, y todas las medidas necesarias dependiendo de la gravedad del hecho.

La reeducación también es una tarea a llevar adelante y un combate duro. Las cárceles no sirven para eso. Pero ser “víctima” de escrache no va en contra de la reeducación. Colocar demasiada gravedad en esa exposición es casi proteger al machista. Que lo peor que le puede suceder es ser expuesto por su conducta. Mientras las mujeres y lgtbi somos víctimas de femicidios, violaciones, trata, y demás vejaciones.

Una carta de denuncia pública, inclusive, es educativa para los varones, que deberán reevaluar su comportamiento y ponerse a pensar si alguna vez actuaron así, en los casos que no son tan graves.

Pero la reeducación es en el marco de este sistema, no en un marco ideal. Por lo tanto, eso se da en un combate permanente y de todos los días en las organizaciones, escuelas, lugares de trabajo y demás ámbitos. Y para eso debemos usar todas las herramientas que sirvan para dejar de dividir a la clase trabajadora por el machismo imperante.

Artículo publicado en www.pstu.com.ar