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El pasado domingo 28 de julio concluyeron los grupos sobre el seminario “Marxismo y Opresiones” en las ciudades de Recife (PE) y São Luís (MA). Ellos son parte de los estudios realizados en el interior del PSTU, iniciados en abril de este año en João Pessoa (PB), que se seguirán en las ciudades de Porto Alegre (RS), San Pablo (SP), Rio de Janeiro (RJ), Belo Horizonte (MG), y Belém (PA). Y que, además, ocurrirán en las principales capitales del país hasta fin de año, envolviendo a centenas de militantes.

Por: Ana Pagu*

El seminario tiene una duración de cuatro días. Comienza con el estudio teórico de Marx, Lenin y Trotsky, la relación entre explotación y las diversas formas de opresión que afectan a la clase trabajadora en el sistema capitalista, y el lugar que ellas ocupan en el programa socialista. Son estudiadas las elaboraciones históricas de nuestra corriente y comparadas con las elaboraciones del marxismo revolucionario. Y, por fin, las teorías que buscan refutar el método marxista en la explicación del machismo, el racismo, la xenofobia y la LGBTfobia, trazando una respuesta crítica a estas.

La temática y los materiales están basados en el Seminario de Mujeres de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), realizado en 2014, y son parte de los estudios que subsidian el proceso de actualización programática de la LIT-CI. Vale recordar que ya se realizaron seminarios con la temática de mujeres en Madrid, Costa Rica, Chile y Argentina.

Seminario sobre opresiones en San Pablo.

Los desafíos de la realidad y la necesidad de una respuesta socialista a las opresiones

Desde 2014 han surgido innumerables rebeliones por cuestiones democráticas, tales como el movimiento “Vidas Negras Importan” (2015), las movilizaciones por el derecho a la autodeterminación de Cataluña (2017), las manifestaciones “Ele Não” en el Brasil, contra Bolsonaro (2018), el ascenso gigantesco en la Argentina por la legalización del aborto (2018), o incluso el llamado a la huelga general internacional de mujeres, que marca los actos del 8 de marzo desde hace tres años (2017, 2018 y 2019).

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Vivimos un momento en el cual emergen y se reciclan innumerables teorías y programas: liberalismo, reformismo, estalinismo y posmodernismo, que pretenden presentarse como alternativa, intentando complementar el marxismo por un lado, desfigurándolo por el otro, y la mayoría de las veces, negándolo. Son eclecticismos teóricos o teorías directamente burguesas que no aseguran (algunas ni siquiera se proponen hacerlo) una salida estratégica y definitiva para los oprimidos de la clase trabajadora.

Al mismo tiempo, asistimos a tradicionales organizaciones del movimiento de los trabajadores que se reivindican trotskistas y que no consiguen dar respuesta a la altura y sucumben frente a casos de machismo ocurridos en el interior de sus filas, tales como la crisis vivida por el SWP inglés en 2013 o el fin de la ISO norteamericana en 2019.

Todo esto en un contexto de fuerte polarización social y de una de las mayores crisis económicas y políticas mundiales abierta desde 2007, con una crisis migratoria sin solución, un número de esclavizados superior al de los tiempos de la esclavitud legal y centenas de mujeres, negros y LGBTs de la clase trabajadora con sus derechos violados, y superexplotados cotidianamente por su condición de oprimidos.

Seminario sobre opresiones en el Maranhão.

Nadie puede ser libre oprimiendo a otro

Las más importantes lecciones marxistas sobre la cuestión de las opresiones están sistematizadas en la frase de Marx “nadie puede ser libre oprimiendo a otro”, y en las enseñanzas de Lenin de que la es tarea de toda organización revolucionaria tomar para sí la cuestión de las opresiones de manera clasista y revolucionaria, consciente de que la batalla por las cuestiones democráticas se dará antes, durante y después de la revolución. Y solamente la clase trabajadora (los obreros) organizada es capaz de luchar hasta el fin por el socialismo y, a partir de allí, abrir las posibilidades para la liberación de los oprimidos.

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Es fundamental recuperar esas lecciones como condición para asegurar un programa consecuente para unir a la clase trabajadora y presentarse como alternativa coherente para la liberación humana, de hecho y no de palabras, como desde hace mucho la democracia de los ricos promete y no es capaz de cumplir.

Presentar una salida revolucionaria para la lucha contra las opresiones en el marco de la lucha por el socialismo, estar a la altura de los desafíos de la realidad, ser un contrapunto a toda la ideología que promete una salida para liberar a las mujeres, los negros y las LGBTs por dentro del capitalismo, y presentarse como una alternativa para los oprimidos de la clase trabajadora son desafíos a los que los revolucionarios de nuestro tiempo están llamados. Los seminarios son pasos valiosos en dirección a ese camino.

*Ana Pagu es miembro del Buró Nacional de Opresiones del PSTU Brasil.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 30/7/2019.

Traducción: Natalia Estrada.