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El pueblo trabajador de Irak impulsa un extraordinario levantamiento de masas en Bagdad y en el sur del país desde el 1 de octubre, con un intervalo de tres semanas. La represión ha sido brutal. Ya son 261 muertos y más de 5.000 heridos. Los servicios de internet están siendo repetidamente interrumpidos para evitar la comunicación entre los manifestantes.

Por: Hassan al-Barazili

En Bagdad hay una concentración permanente de millares en la plaza Tahrir, punto de partida para los enfrentamientos sobre el Puente de los Mártires y el Puente de la República que conecta la plaza a la llamada zona verde, área de seguridad donde se concentran la administración pública, las embajadas extranjeras y la administración americana. Estudiantes y sindicalistas engrosaron el movimiento. Todos los puentes que ligan a la zona verde están bloqueados por las fuerzas de seguridad.

Asista el video publicado por Al Jazeera English, en: https://www.facebook.com/aljazeera/videos/453118528649269/, cuya traducción se encuentra al final de este artículo.

En Najaf, los manifestantes intentaron ocupar el consulado iraní, en la misma ciudad donde se concentran las fuertes brigadas pro-iraníes Badr.

Más al sur, próximo a Basra, los manifestantes bloquearon desde el día 2 de noviembre el puerto Umm Qasr, principal entrada de importaciones al país. Según el gobierno, los perjuicios alcanzaron U$S 6.000 millones. Los manifestantes están en la batalla para bloquear la extracción y exportación de petróleo. El 6/11 bloquearon la refinería de petróleo en Nassiriya, provocando desabastecimiento en la provincia de Dhi Kar, en el sur del país. La refinería está operando a la mitad de su capacidad.

Estas no son las primeras movilizaciones de la resistencia iraquí. En realidad, desde la invasión de Irak y de la ocupación americana en 2003 hay movilizaciones populares contra la pobreza, la austeridad, la corrupción y la ocupación americana. Esas movilizaciones hasta hoy impiden una victoria americana. Pero en los últimos dos años hubo un cambio de calidad en las demandas, expresando una nueva conciencia.

En primer lugar, los manifestantes identifican no solo al imperialismo americano como su principal enemigo sino también al régimen iraní y sus aliados en Irak. Este salto es muy importante pues la burguesía chiita mayoritariamente apoyó y se asoció a la ocupación americana creando ilusiones entre la población chiita de que la ocupación sería beneficiosa. Esas ilusiones se disiparon rápidamente pero solo en los últimos dos años es que también el régimen iraní pasó a ser visto como responsable por la crisis.

En segundo lugar, los manifestantes defienden el fin del régimen sectario que fuera creado por la ocupación americana con el apoyo de la mayoría de la burguesía chiita y kurda. Ese régimen corrupto en la práctica regula la división de la renta del petróleo, los empleos públicos y otros negocios del Estado entre las burguesías chiita, sunita y kurda. En este momento, toda la elite económica, política y religiosa está siendo responsabilizada por los manifestantes, sin excepción.

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Burguesía iraquí a bordo de los tanques americanos

La invasión y ocupación americanas (denominadas como fuerzas de coalición, pues incluía tropas del Reino Unido, Italia y Australia, además del apoyo de varios países) trajo a remolque no solo sus agentes directos, como Ahmed Chalabi, sino también los sectores burgueses que las apoyaron desde el inicio, como la burguesía chiita ligada al régimen iraní (partido Dawa y el Consejo Supremo Islámico Iraquí) y la burguesía kurda (los partidos KDP y PUK).

Estos sectores burgueses se volvieron los socios iraquíes del asalto a las riquezas nacionales promovido por los americanos. Hubo sectores burgueses que se opusieron a la ocupación americana, principalmente entre la burguesía sunita ligada al régimen de Sadam Hussein y un sector minoritario de la burguesía chiita representada por el clérigo Moktada al-Sadr.

Moktada al-Sadr: contra la ocupación americana pero aliado al régimen iraní

El clérigo Moktada al-Sadr, integrante de una tradicional familia clerical burguesa, se fortaleció oponiéndose a la ocupación americana y denunciando la corrupción del régimen.

Su fuerza viene también de su base social en los barrios populares chiitas de Bagdad y de las ciudades del sur, y de las milicias que organiza: el Jeish al-Mahdi (2003-2008) formado con el apoyo iraní y ahora la Saraya al-Salam (Compañías de la Paz).

Él defiende una república islámica al modelo de la iraní, basada en la población árabe chiita y sunita (sobre los kurdos su posición no es clara).

En las últimas elecciones, su coalición electoral con el partido comunista fue victoriosa, derrotando tanto a los candidatos del partido Dawa (Al-Abadi que proclamaba su victoria contra el Daesh y al-Maliki), como también el líder de las poderosas milicias Badr, Hadi Al-Amiri, que quedó en segundo lugar.

No obstante, aunque hoy, al calor de las manifestaciones Moktada al-Sadr defiende el fin de la influencia iraní en Irak, él mantiene sólidas relaciones con el régimen iraní y con el Hezbollah libanés.

Además, a pesar de su discurso a favor de la unidad entre chiitas y sunitas, sus milicias son acusadas de participación en acciones sectarias contra la población sunita tanto en 2004-2006 como más recientemente en Jurf al-Nasr (2014) y Tikrit (2015) bajo alegación de guerra contra el Daesh [Estado Islámico].

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La izquierda iraquí frente a la ocupación

El Partido Comunista iraquí, principal fuerza de izquierda, en la práctica dio apoyo a la ocupación americana e influenció a la Federación Sindical Iraqi Federation of Trade Unions (IFTU) para seguir el mismo camino. Esta Federación es la única reconocida por el gobierno y tiene exclusividad en la afiliación de empleados públicos.

El Partido Comunista Obrero Iraquí se opuso a la ocupación y es una de las principales fuerzas dirigentes de la Federación Sindical Federation of Workers Councils and Unions in Iraq (FWCUI).

En 2000, el partido hermano del PCOI en el Kurdistán fue duramente perseguido y reprimido por parte del partido burgués kurdo PUK.

Hay también una fuerte Federación de los petroleros, Federation of Oil Unions of Iraq (FOUI), que se opone a la ocupación y organiza a los trabajadores de todas las principales empresas de petróleo.

¡La Resistencia Iraquí puede vencer!

La fuerza de la movilización no deja dudas. Es posible derribar el régimen, expulsar a las fuerzas militares americanas e iraníes y nacionalizar la producción de petróleo y otras actividades económicas para atender las necesidades de la población: empleo, agua potable, energía eléctrica, servicios de salud, educación, y asistencia social.

Hay cuatro iniciativas que pueden fortalecer ese movimiento

La primera es traer a la clase obrera organizada para la rebelión popular. Es preciso llamar a las federaciones sindicales IFTU, FWCUI y FOUI para convocar la huelga general con atención especial para los trabajadores de la industria del petróleo, que tiene el potencial de tomar el control de la producción y exportación de petróleo. Es importante recordar que la huelga general de los trabajadores fue decisiva para derrocar el régimen del Sha Reza Pahlevi en la revolución iraní de 1979.

La segunda es hacer un llamado a la clase trabajadora sunita y kurda para que se incorporen a la revuelta popular. El levantamiento popular de 2014 en Fallujah con sus consejos independientes ya demostró su potencial de lucha. La nacionalización del levantamiento popular ampliará las chances de victoria.

La tercera es la solidaridad internacional. Hay una revolución en curso en el Líbano y en otras partes del mundo. Es necesario conectar esas luchas además de hacer un llamado a la combativa clase trabajadora iraní a que se levante contra su propio régimen, en defensa de sus reivindicaciones y en solidaridad con la revuelta en Irak.

La cuarta es la formación de consejos que unan las fuerzas de la revuelta popular a las de los sindicatos, el movimiento estudiantil y otros sectores que vienen a incorporarse, en particular la clase trabajadora sunita y kurda. La formación de estos consejos es fundamental para disputar el poder frente a los partidos burgueses que hoy administran el gobierno iraquí a mando de los Estados Unidos y de Irán. Solamente un nuevo poder que nazca de la revuelta popular y de la clase trabajadora puede atender las reivindicaciones y necesidades de la población.

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# Traducción del video

“Este predio abandonado fue tomado por los manifestantes iraquíes. Conocido como “Restaurante Turco” este ex refectorio popular es ahora el principal punto de encuentro de los manifestantes. Los manifestantes dicen que tomaron el edificio para impedir que las fuerzas de seguridad lo usaran para tirar contra ellos.
El edificio está frente a la Plaza Tahrir y el Puente de la República que lleva a la fortificada zona verde, donde se localizan los edificios del gobierno. El restaurante es considerado la arteria, el alma, la esperanza y la defensa del pueblo en la Plaza Tahrir. Esa estructura de los años ’80 fue bombardeada en 2003 y abandonada.
Los manifestantes abastecen la ocupación con alimentos y ropas a través de cuerdas.
Cerca de 250 personas fueron muertas desde que comenzaron las protestas. Las fuerzas de seguridad intentaron más de una vez expulsarnos y tomar el predio, pero no lo consiguieron. Ellos utilizaron varios medios violentos y bombas de gas lacrimógeno, pero no lo consiguieron.
Nosotros perdimos varios manifestantes, pero no dejaremos el predio que es punto de observación para la Plaza Tahrir y la zona verde. ¡Jamás lo entregaremos para la tropa de choque!”

Traducción: Natalia Estrada.