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La pandemia del coronavirus, o COVID-19 ha sacado a relucir lo urgente que es transformar el sistema médico estadounidense y la economía capitalista por completo.

Declaración por La Voz de l@s trabajadores/Workers’ Voice

Como lo indica un reciente artículo del Washington Post, las recomendaciones del CDC (Centro de Control de Enfermedades por sus siglas en inglés) podrían ser totalmente inefectivas porque no toman en cuenta la terrible realidad de los trabajadores estadounidenses: “padres que no tienen permiso por enfermedad pagado (solamente 10 estados y el Distrito de Columbia lo ordenan); falta de guarderías accesibles, o cuidado de niños enfermos; al menos 28 millones de estadounidenses que viven sin seguro y casi un tercio de la población con seguro que no cubre las necesidades del trabajador; ayuda estatal para salud que no es repartida equitativamente de región a región; y el miedo entre inmigrantes indocumentados a acceder a servicios de salud” [1].

Esta realidad económica ha desarrollado una cultura de no dependencia a servicios médicos e instituciones de la salud porque son vistos como un peligro financiero para la mayoría de los trabajadores: “Un mayor número de estadounidenses tenían más miedo a pagar por servicios médicos ante una enfermedad grave (40%) que a enfermarse seriamente (33%), de acuerdo a una encuesta del 2018 por la Universidad de Chicago y el Instituto de Salud del Oeste (West Health Institute).

El estudio también demostró que en un año, más de una vez, aproximadamente el 40% de los estadounidenses faltaron a un examen médico o tratamiento y 44% no fue al médico cuando estaban enfermos o heridos”.[2] Mientras la pandemia está ralentizando el sistema económico mundial, la respuesta a esta crisis de parte de muchos gobiernos capitalistas ha revelado las incompetencias, falta de preparación y completa indiferencia del sistema, hacia la gente pobre y la clase trabajadora. Se necesita un programa socialista para requisar la producción de farmacéuticas y compañías de medicamentos y nacionalizar esta industria para que los suministros médicos no sean objeto de ganancias y especulación.
La precariedad laboral y el subempleo también son obstáculos de fuerza mayor para promulgar medidas de emergencia que protejan a la población de pandemias.

Esto porque la gente no puede darse el lujo de faltar al trabajo. Bajo el Acta de Permiso Médico y Familiar (FMLA Family and Medical Leave Act), se les garantiza a los trabajadores solamente permiso sin goce de salario por hasta 12 semanas. La mayoría de familias no pueden perder dos semanas de salario, y están a falta de un pago de salario para caer en un desastre financiero. De acuerdo con el Proyecto Laboral para Familias Trabajadoras(Labor Project for Working Families), “para gente en trabajos orientados al público, mal remunerados, quedarse en casa rara vez es una opción.”[3] Un reporte por el Centro de Progreso Americano (Center for American Progress) indicó que el 38% de los trabajadores del sector privado y el 78% de los trabajadores a medio tiempo no tienen días pagados por enfermedad. Tanto así, que estos trabajadores si acaso pueden vivir de sus sueldos, con un promedio de $10 la hora.

Urgentemente necesitamos imponer permisos médicos y de maternidad/paternidad para todos los trabajadores a nivel federal, sin importar el tamaño de su empresa o de su estado de sindicalización (por supuesto, trabajadores ya sindicalizados que tienen derechos por encima de lo mínimo, deberían mantenerlos).

El Mal Manejo de Trump de la Crisis de Salud es Criminal

La reacción pública inicial de Trump sobre la aparición de COVID-19 fue desmentirla por completo, diciendo que era “una nueva farsa” de los Demócratas, después que era “histeria” repartida por “medios de noticias falsas”. Luego, sugirió de manera jingoísta (o chovinista) que el virus viene del exterior, por lo tanto su respuesta se ha limitado mayoritariamente a imponer prohibiciones de viajes desde China y Europa en vez de enfocarse en la realidad de que el virus ya se está esparciendo localmente. No se ha dado respuesta a la creciente problemática de la falta de pruebas de detección del virus. El hecho es que no hay suficientes camas hospitalarias, y de manera más general, que el sistema de salud es un conjunto descentralizado de aseguradoras privadas y redes de proveedores, que deja todavía a 30 millones de personas sin cobertura médica.

El discurso público de Trump el 12 de Marzo no solo fue insuficiente, estaba plagado de mentiras y verdades a medias que sembraron confusión sobre restricciones de viajes, de comercio y de carga, cobertura de seguro médico, y la disponibilidad de terapias antivirales. En realidad, las restricciones de viaje solo aplican a 26 países del “Area Schengen” de Europa. En cuánto a políticas de comercio, el transporte de bienes no se ve afectado. En vez de que los copagos (una forma de deducible) por tratamiento de Coronavirus no serían cobrados como lo indicó él, los líderes de la industria de seguros solo acordaron a la renuncia del cobro por copagos de las pruebas del coronavirus. A pesar de la promesa de Trump de “tener un tratamiento antiviral disponible en tiempo récord”, un medicamento antiviral podría estar listo para la producción lo más temprano, en Junio.

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La atrocidad más grande, por mucho, fue el despilfarro de tiempo que hizo Trump, pues sabia de esta pandemia desde diciembre. No solo fue que su administración no fue proactiva, si no que reaccionó hasta que ya era demasiado tarde. Relegaron su responsabilidad y hasta el 13 de marzo, que se contaban ya 2174 casos confirmados y 53 muertes en Estados Unidos, fue que declaró un estado de emergencia, bajo el Acta de Stafford. Esta medida permite el uso de 50 mil millones de dólares por parte de los estados para establecer centros médicos de emergencia y hospitales de apoyo, pero falló en proveer acceso a pruebas, en el momento que escribimos esto.

En una conferencia de prensa ese mismo día, para hacerlo peor, declaró descaradamente: “No tomo ninguna responsabilidad.”. Mientras que esta medida abre financiamiento, también abre la puerta a ataques a derechos democráticos y la cancelación o incumpliento de contratos sindicales durante este estado de emergencia. Necesitamos luchar por los recursos para hacer frente a esta crisis al mismo tiempo que defendemos contra los ataques a los derechos de los trabajadores.

Luego de mucho retraso y presión desde abajo, segùn explicamos en el siguiente punto, el 14 de marzo, la Casa de Representantes de EEUU, con apoyo de ambos partidos, aprobó el “Acta de Respuesta al Coronavirus las Familias Primero (Families First Coronavirus Response Act)” respaldada por Trump y otros Republicanos, y por lo tanto, seguramente también se apruebe en el Senado. Esta legislación “ampliaría el acceso a pruebas gratuitas, proveería mil millones de dólares en ayuda alimentaria… e incluiría 14 días de pago por enfermedad para empleados, así como tres meses de pago por emergencia por lo que dure la crisis del coronavirus”.[4] Si bien éstas medidas son drásticamente necesarias para enfrentar la crisis actual, solo aplican a esta pandemia en específico, y no a futuras crisis a las que ciertamente nos enfrentaremos. Adicionalmente, bajo mayor escrutinio, la propuesta de permisos de baja por enfermedad pagados, dejan fuera a alrededor del 80% de trabajadores, gracias a exenciones dadas a megacorporaciones como Amazon y McDonalds así como a pequeñas empresas. En vez de abogar por permisos pagados universales a todos los trabajadores, tanto los Demócratas como los Republicanos han demostrado su compromiso por preservar las ganancias corporativas por sobre la salud pública. Necesitamos más que una curita para enfrentar esta crisis; necesitamos una transformación completa del sistema médico estadounidense y del sistema económico que prioriza las ganancias por sobre las personas.

La Respuesta del Movimento Obrero a la Crisis

Los obreros están reportando que los jefes no están haciendo nada para garantizar un ambiente laboral seguro durante esta pandemia, mientras que otros están siendo despedidos, o les reducen la jornada drásticamente. Muchos empleadores simplemente les dicen a los trabajadores que se laven las manos y que sigan las recomendaciones del gobierno. Ya que el gobierno de EEUU ha sido particularmente lento en proveer una respuesta para hacer frente a esta pandemia, sectores del movimiento obrero y otras organizaciones de la clase trabajadora han discutido sobre los retos de esta crisis, señalando preocupaciones, las deficiencias de la respuesta del gobierno y formulando exigencias y soluciones. Trabajadores de primera fila como enfermeros, educadores, transportistas y de servicio han estado trabajando todo el día, todos los días para mantener a la gente segura, alimentada, protegida y saludable. Ellos están manteniendo la economía con los recursos limitados disponibles, poniéndose en riesgo de contagiarse del virus.

La crisis está revelando tanto el mal manejo por parte de la clase capitalista como la habilidad de la clase trabajadora para hacer frente a la crisis con soluciones reales.

El 6 de Marzo, la Asociación de Enfermeros y Enfermeras de California (California Nurses Association), junto con la Federación Americana de Educadores (American Federation of Teachers), el Sindicato de Trabajadores Automotrices Unidos (United Auto Workers) y otros 10 sindicatos, emitieron una resolución señalando cómo los cambios propuestos por la CDC serían ineficientes y resultarían en efectos negativos sobre el personal de salubridad. Ellos argumentan que estos cambios “disminuirían el nivel de protección para trabajadores en salud… [y] también contribuiría en el contagio de este virus.” El Sindicato de Educadores de Chicago (CTU) exigió que la ciudad cerrara escuelas y proveyera alimentación a los estudiantes.

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Trabajadores de primera fila en todo Connecticut, de una variedad de sectores del movimiento obrero, incluyendo trabajadores de hoteles de Unite Here seccional 217, colocadores de supermercado de UFCW seccional 919, y educadores de seccionales locales de AFT y NEA, están organizando una reunión virtual para discutir un plan de acción para un programa de alivio a trabajadores del coronavirus.

En California, sindicatos de personal de centros de educación superior comunitarios (Community College) están exigiendo negociar con sus distritos sobre los efectos de los cambios unilaterales tomados por culpa de la pandemia, y están exigiendo que los empleados sean pagados por lo que dure esta crisis. Y en medio de la lucha activa, estudiantes de postgrado trabajadores en todo el sistema de Universidades de California están enfrentando los retos de la pandemia conforme formulan planes para mover la huelga por COLA(Ajuste por Coste de Vida por sus siglas en inglés) a modo virtual.

Otros sindicatos de educadores y las bases de grupos de educadores, como MORE (Movimiento de Educadores de Base) en Ciudad de Nueva York, llamaron con éxito a un paro de labores masivo por enfermedad en contra de su distrito por negarse a cerrar escuelas. Adicionalmente, educadores organizados presentaron exigencias de bien común para la comunidad, en coalición con sindicatos y organizaciones comunales, incluyendo: Los Educadores de Seattle por la Equidad, UTLA, Estudiantes de Oakland y Educadores de Philadelphia. Estas coaliciones se formaron independientemente de cada una y presentaron exigencias similares, copiando la fragmentación del movimiento Red for Ed – lo cual es entendible por ser tan nueva. Si los trabajadores pudieran canalizar estos esfuerzos por separado, en un movimiento coordinado nacional, estarían más aptos a protegerse, a proteger sus familias y las comunidades a las que sirven en cara a la gobernanza irresponsable en todos los niveles.

En Chicago, la Autoridad de Tránsito (CTA) le indicó al público y a los trabajadores que sus protocolos de sanidad eran suficientes, incluso cuando la CDC advertía de un brote inminente. Los trabajadores intentaron presionar a sus dirigentes sindicales que empezaran a movilizar toda la fuerza del sindicato, pero fueron bloqueados burocráticamente por oficiales sindicales que se incómodan haciendo exigencias a los jefes. Los trabajadores entablaron discusiones en sus lugares de trabajo y en línea y crearon una lista de exigencias que trajeron a sus administradores y a reuniones masivas de sus sindicatos. Las exigencias incluían distribución de alcohol en gel y toallas desinfectantes, limpieza más frecuente con equipamiento de seguridad apropiado y el pago por horas laboradas.

Los trabajadores también exigían la suspensión temporal en marcas de entrada por enfermedad. De nuevo, a los trabajadores se les dijo que no podían discutir esto porque “podrían demandar al sindicato” o “no queremos crear pánico”. Maestros en Chicago estaban al mismo tiempo exigiendo que se cierren escuelas y que se distribuya comida a familias que dependían del programa de alimentación escolar. El gobierno de la ciudad se rehusó pero para su propia vergüenza, ese mismo día, el Gobernador anuló la decisión, ya que cerró no solo las escuelas de Chicago, si no también todas las escuelas públicas de Illinois (con pago para todo el personal). El Sindicato de Maestros de Chicago, que había liderado dos huelgas desde 2012, se unió a otros sindicatos y grupos comunitarios al llamado a medidas sociales inmediatas como:

• Moratoria en desalojos y de pagos de hipotecas para familias necesitadas.
• Protocolos de prueba que no supongan una carga económica a personas y familias necesitadas.
• A los trabajadores de Illinois – en escuelas de Chicago, agencias públicas y empresas privadas – la provisión de 15 días de tiempo con goce, para alinearlo con el periodo de cuarentena del COVID-19
Los trabajadores de tránsito están siguiendo el ejemplo de los maestros, exigiendo pruebas voluntarias, gratis a todos y 15 días de tiempo con goce para los que salgan positivos en las pruebas. Desde que los trabajadores tomaron estas iniciativas, tanto oficiales del sindicato y la administración de CTA han tomado algunos pasos para seguir las exigencias de los trabajadores. Sin embargo, las pruebas aún no están disponibles y al tiempo de publicación de este artículo, los trabajadores (incluyendo operadores de tren, bus y asistentes a clientes) todavía, oficialmente no pueden ausentarse sin amonestación que puede llevar al despido, incluso si tienen COVID-19(!). Trabajadores a medio tiempo todavía no tienen permiso con goce. Algunos trabajadores están exigiendo que el permiso con goce de salario sea una exigencia central durante la lucha por el contrato actual (su contrato expiró en Diciembre 2019).

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Un Plan de Emergencia para Hacer Frente a la Pandemia por Coronavirus

Estamos en el país más rico del mundo, y en medio de esta pandemia por coronavirus, compañías farmacéuticas y otras empresas de salud rompen sus propios récord de ganancias, a costa de nuestra salud. Otras compañías están mandando a los trabajadores a casa sin paga.

Mientras que unos trabajadores pueden trabajar desde casa, muchos otros no pueden, especialmente en trabajos mal pagados de servicio, manufactura o transporte. Si los mandan a casa, pierden su sueldo. Forzados a escoger entre respetar la cuarentena, o asegurar su supervivencia económica, muchos van a continuar yendo a trabajar, poniendo en riesgo la salud de la comunidad y la de si mismos. Debemos presionar a los líderes federales, locales y de cada estado a prepararse para el peor escenario.

Debemos expandir la organización por medio de sindicatos y grupos comunitarios para exigir medidas de emergencia concretas y reformas profundas que aseguren la protección y salud de los trabajadores, así como la de los desempleados. Las huelgas de 2018 y 2019 han demostrado que la acción colectiva por medio de huelgas obtienen su cometido. Con la creciente crisis en salud revelada por la pandemia del Covid-19, debemos aumentar nuestras movilizaciones.

Nos enfrentamos al reto de tener que limitar nuestras opciones tácticas dados el distanciamiento social y medidas de contención. Aún así, la baja en producción y el cierre de escuelas que estamos experimentando, se asemeja a una ola de huelga general nacional y demuestra las vulnerabilidades del sistema económico neoliberal capitalista.

Este es el momento para que los socialistas construyan un frente unido con todos los sindicatos y organizaciones comunitarias para exigir y organizar un plan de emergencia que satisfaga las necesidades básicas de la clase trabajadora:
• Distribución libre de mascarillas, alcohol en gel, jabón y alcohol isopropílico,
• Pruebas y tratamiento gratis, locales y accesibles para todos aquellos que presenten síntomas, acceso sanitario básico de emergencia a todos y un plan de atención integral y universal de salud.
• Nacionalización de la industria farmacéutica
• Plan de alojamiento de emergencia y albergues para todas las personas sin casa, con trabajadores sociales y protocolos para pruebas y respuesta a enfermedades
• Guarderías para los hijos de trabajadores de la salud y de otras áreas esenciales
• Compensación total hasta el fin de la pandemia a trabajadores y familias que no pueden trabajar
• Moratoria en desalojos, ejecuciones hipotecarias, y en suspensión de servicios públicos
• Organización de visitas a domicilio por parte de sindicatos y organizaciones obreras – asistencia a encarcelados y ancianos con distribución de alimiento, acceso a atención médica, etc.
• Suspensión de chequeos de estado de inmigración y deportaciones
• Números locales de línea directa, disponibles 24/7 que sean anónimas sin repercusiones legales ni perseguidas por el ICE(Control de Inmigración y Aduanas por sus siglas en inglés).

Notas:

[1] https://www.washingtonpost.com/opinions/as-coronavirus-spreads-the-bill-for-our-public-health-failures-is-due/2020/03/05/9da09ed6-5f10-11ea-b29b-9db42f7803a7_story.html
[2] https://www.theguardian.com/world/2020/feb/27/coronavirus-outbreak-us-healthcare-sick-leave
[3] Ibid.
[4] https://www.politico.com/news/2020/03/13/congress-coronavirus-stimulus-package-deal-friday-128140

Traducción por: Anastasia Ransewak