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En medio de un proceso revolucionario en Irak y en el Líbano, el fortalecimiento tanto del imperialismo americano como del régimen iraní provocado por el asesinato de Qassem Suleimani tuvo vida corta.

Por: Fábio Bosco

En un primer momento, el presidente Trump salió fortalecido al demostrar fuerza por asesinar cobardemente al principal comandante militar iraní y a Abu Mahdi al-Muhandis, líder de una de las principales milicias chiitas iraquíes alineadas con Irán, además de otros seis integrantes, en una acción que causó perplejidad entre sus aliados imperialistas europeos y entre los círculos de la propia burguesía americana. En seguida, amenazó con bombardear 52 blancos iraníes en caso de represalia. Finalmente, la primera represalia iraní fue limitada: el bombardeo de dos bases aéreas compartidas por las fuerzas americanas e iraquíes no causó ninguna baja debido al aviso dado por el régimen iraní al primer ministro iraquí con más de dos horas de anticipación, viabilizando así la evacuación de las mismas.

El régimen iraní también salió fortalecido al evitar una guerra con el imperialismo y utilizar el asesinato de Suleimani para ganar legitimidad para sus políticas tanto dentro como fuera de Irán. Dentro del país organizó manifestaciones multitudinarias contra la agresión americana, que eclipsaron la reciente masacre que el régimen promovió por cuatro días a mediados de noviembre cuando cerca de 1.500 manifestantes fueron asesinados y más de 7.000 fueron presos por luchar contra el aumento de los combustibles, por mejores condiciones de vida, y por el fin de la dictadura.

En Irak, el régimen sectario (vide nota 22) de ocupación impuesto por los americanos en 2003 y compartido por los sectores burgueses proimperialistas y proiraníes se inclinó a favor de Irán al votar el 5 de enero una moción en el parlamento pidiendo la salida de las fuerzas militares imperialistas del país.

Además, las milicias chiitas proiraníes atacaron las manifestaciones que ocurren desde el 1 de octubre exigiendo el fin del régimen sectario y mejores condiciones de vida, debilitándolas. Por fin, este conflicto animó a estalinistas y castro-chavistas en todo el mundo para defender la dictadura iraní acríticamente, omitiendo deliberadamente las luchas y revoluciones democráticas en la región.

Fortalecimiento tiene vida corta

No obstante, ese fortalecimiento tuvo corta vida para Trump. La Cámara de Diputados liderada por la oposición demócrata votó por limitar los poderes presidenciales para efectivizar cualquier futura acción militar contra Irán sin consulta al Parlamento, y ahora el Senado dividido se va a posicionar.

La prensa americana divulgó que Trump también autorizó una operación militar para asesinar a otro dirigente iraní en Yemen, la que fracasó.

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Su secretario de Defensa, Mark Esper, dio una entrevista pública afirmando desconocer cualquier plan de Suleimani para atacar embajadas americanas, principal motivo alegado por Trump para autorizar el asesinato.

El diario británico The Independent publicó un artículo apuntando negocios entre las empresas de Trump e iraníes, que servían de fachada para los negocios de la Guardia Revolucionaria Iraní, comandada entonces por el propio Qassem Suleimani.

Por fin, su acción tuvo poco apoyo entre el imperialismo europeo, aunque haya recibido el apoyo entusiasta del Estado de Israel y de sus aliados sauditas. Incluso hasta un importante general de reserva brasileño criticó la acción de Trump ejemplificando que sería equivalente a que los Estados Unidos bombardeasen el Brasil alegando atacar al PCC, la principal organización narcotraficante del país.

Avión abatido pone en crisis el régimen iraní

El fortalecimiento de régimen iraní también tuvo corta vida. Al derribar con dos misiles un avión de línea ucraniano con 176 personas a bordo, entre ellas una mayoría de iraníes, el 7 de enero, y negar cualquier responsabilidad por tres días, acabó por llevar a manifestantes nuevamente a la calles contra el régimen. Van ya cuatro días de movilizaciones lideradas por el movimiento estudiantil, con reflejos en otros sectores.

Periodistas que trabajan en órganos de prensa del régimen pidieron dimisión. Artistas lanzaron un manifiesto anunciando un boicot al festival Fajr, una premiación organizada por el régimen y equivalente al Oscar de Hollywood. La principal atleta iraní anunció su salida del país y criticó duramente el régimen por el tratamiento dado a las mujeres y al pueblo. Un líder de la oposición burguesa pidió la renuncia del líder supremo, el Ayatollah Khamenei. El propio presidente Hassan Rouhani afirmó que se trata de un error inadmisible y pidió la formación de un tribunal para juzgar a todos los involucrados, con el objetivo de alcanzar a sectores del régimen ligados al Ayatollah Khamenei y llamados principistas, ya que estos dirigen la Guardia Revolucionaria, que es la responsable por el disparo de los misiles.

Para completar su infierno astral, esta semana la revolución iraquí retomó su fuerza al realizar una gran manifestación en Bagdad exigiendo el fin del régimen burgués sectario y que los Estados Unidos e Irán no transformen a Irak en campo de batalla, exigiendo el fin de la influencia de ambos en los negocios del país. Y la revolución libanesa (que también enfrenta el régimen burgués sectario, cuyo principal defensor en este momento es Hezbollah, partido libanés aliado al régimen iraní) realiza la semana de furia con acciones radicalizadas (ataques al Banco Central, bloqueo de las vías públicas, ocupación de edificios públicos), aunque contando con una participación menor de manifestantes.

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La lucha por la hegemonía en la región continúa

Pese a las dificultades y reveses, ninguna de las tres fuerzas políticas abandonaron el campo de batalla.

Trump arrancó el apoyo del imperialismo europeo para imponer un nuevo acuerdo nuclear con Irán y para evitar la salida de las tropas americanas de Irak, lo que pondría virtualmente al país bajo hegemonía iraní. También fue ayudado por la posición de ampliar la presión sobre el régimen iraní de los países que tenían ciudadanos en el vuelo de la Ukraine International Airlines abatido por los misiles iraníes. En la esfera regional, Trump cuenta con el apoyo militar israelí, que bombardea regularmente a las milicias ligadas al régimen iraní en suelo sirio y eventualmente en territorio iraquí, con el aval del régimen ruso. También cuenta con el apoyo de la burguesía kurda para mantener su influencia sobre Irak.

Por su parte, el régimen iraní vetó a cerca de 90 diputados para concurrir a las elecciones del 21 de febrero próximo. Son estos, candidatos “reformistas” ligados al régimen pero críticos de Khamenei. Eso vaciará aún más la legitimidad de las elecciones al permitir solo las candidaturas de aliados a Khamenei. Además, promovió una reunión de las principales milicias chiitas iraquíes en la ciudad sagrada de Qom para unificar esfuerzos por el fin de la influencia americana en Irak y para poner fin a la revolución iraní.

La reunión contó con la presencia entusiasta del líder chiita Moktada al-Sadr, vencedor de las últimas elecciones y líder del ejército de Mahdi (la nueva nomenclatura de las milicias Soraya Salam – Compañías de la Paz). Propuso realizar una marcha a la Plaza Tahrir con un millón de hombres contra la presencia americana, plaza esta que es el principal lugar de las manifestaciones contra el régimen, para, con el pretexto de lucha contra los americanos, agredir a los manifestantes anti-régimen.

A su vez, los manifestantes anti-régimen en Irán, Irak y el Líbano retoman las movilizaciones sin ningún alineamiento con el imperialismo americano. Un ejemplo es el manifiesto de los estudiantes iraníes tanto contra el Sha (que simboliza un régimen proamericano) como contra el líder supremo (que simboliza el actual régimen de Velayat e-Faqih). El mismo camino es seguido por los manifestantes en Irak y en el Líbano.

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Nuestra posición

Rechazamos la agresión americana y exigimos la salida de las tropas americanas de todo el Medio Oriente. Hacemos un llamado a todas las fuerzas obreras, antiimperialistas y democráticas para impulsar movilizaciones en todos los países contra la agresión americana, por la salida de todas las tropas, por el cierre de todas las bases militares iraquíes en Medio Oriente; y por el fin de las criminales sanciones económicas contra Irán, principalmente dentro de los Estados Unidos.

Al mismo tiempo, apoyamos la revolución iraquí, que exige el fin del régimen sectario y el fin de la influencia americana e iraní en el país. También apoyamos a los manifestantes iraníes que luchan por el fin del régimen de Velayat e-Faqih. Apoyamos además la revolución libanesa contra el régimen sectario. Llamamos a todas las fuerzas obrera y progresistas a construir la solidaridad internacional para con esos procesos revolucionarios.

El camino para la victoria de las revoluciones pasa por el mantenimiento y por la radicalización de la movilización, por la organización de concejos obreros y populares, por la incorporación de la clase trabajadora y sus formas de lucha, y por la división del ejército y de las fuerzas policiales trayendo a los soldados para el lado de la revolución. También pasa por la formación de organizaciones políticas revolucionarias que auxilien esas revoluciones para vencer y no limitarse al cuestionamiento de los regímenes sectarios, teocráticos y dictatoriales, para que avancen esas luchas democráticas en una perspectiva anticapitalista y socialista.

Traducción: Natalia Estrada.