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Lea abajo la nota divulgada por el partido inmediatamente después de los atentados a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001: 'EEUU prueban de su propio veneno' .

Este día 11 de septiembre, el mundo fue sorprendido. Una serie de atentados sobre símbolos del capitalismo norteamericano paró el mundo. El World Trade Center se vino abajo. El Pentágono fue alcanzado. Ocho aviones fueron secuestrados y tres alcanzaron sus blancos.

Los EEUU hoy -con razón- son identificados con la explotación, con la opresión sobre millones de habitantes del planeta, con el injusto orden mundial. Son también la policía del mundo, como mostraron con los bombardeos arrasadores sobre Yugoslavia. O el espectáculo de destrucción sobre Irak en la guerra de Golfo y su "tempestad en el desierto" cuando lanzaron miles de bombas sobre todo el país, alcanzando blancos civiles y militares, manteniéndolo hasta hoy bajo sanciones y bombardeos que matan cerca de 60.000 iraquíes por año. Intervienen militarmente en Colombia para imponer su dominación sobre un país clave de América Latina, con la disculpa del narcotráfico. Arman hasta los dientes al estado racista de Israel, para oprimir y matar palestinos.

Los bombardeos de los EEUU sobre Yugoslavia o Irak arrasaron ciudades enteras, destruyeron la infraestructura de los países: fábricas eléctricas, industrias, hospitales, etc.

Pero los millones de seres humanos que caen bajo los bombardeos americanos son presentados al mundo como “muertos de segunda clase”, como aquellos que deben ser eliminados para el mantenimiento de la "pax americana" o de la "libertad".

El "orden americano", sin embargo, es el orden capitalista de las grandes corporaciones y bancos, que someten la mayoría del planeta a la explotación, a la dependencia, al hambre, a las guerras y a la destrucción del medio ambiente.

El poderío económico, político y militar de ese imperio sobre el mundo es hoy hegemónico y era visto por muchos como indestructible. Bush, el conservador presidente americano, inclusive, ha reiterado su decisión de imponer al mundo medidas unilaterales que refuerzan ese poderío militar de los EEUU y el aumento de fuerzas de destrucción, como el proyecto del sistema anti-Misiles y la ruptura del protocolo de Kyoto sobre el medio ambiente, en una clara estrategia de dar inicio a una nueva carrera armamentista.

Aún no se sabe de quién o de donde partieron esos atentados. No se descarta que hayan viniendo de grupos de ultra-derecha americanos, pero las declaraciones de los medios apuntan también como sospechosos el terrorista saudita, hoy en Afganistán, Osama Bin Laden, y llegaron a levantar sospechas sobre los palestinos.

Frente a las imágenes de destrucción de grandes símbolos imperialistas y frente a la hipocresía de la medios en general, que no tienen la misma consideración cuando las víctimas,  producidas a  millones en esta década, son oriundas de pueblos oprimidos, de poblaciones pobres o de sectores explotados, muchos de aquellos que luchan contra este orden mundial imperialista e injusto ven con simpatía ese ataque y la demostración de que el imperio no es invulnerable.

Otros, aún más, pueden creer que el terrorismo es el gran camino para derrotarlos. Sin embargo, el camino para derrotar ese sistema y ese poder opresor no es el del terrorismo individual, separado de las movilizaciones y acciones del conjunto de los trabajadores y pueblos oprimidos.

Acciones separadas de las masas dan la falsa idea de que un grupo y algunas armas son capaces de cambiar el sistema, cuando acaban, la mayoría de las veces, desmovilizando a las masas y dando no sólo pretextos al enemigo para atacar aún más a los que luchan, legitimando ante sectores de masas acciones injustificables del imperialismo.

El PSTU, por lo tanto, no comparte la utilización de métodos individuales terroristas, de acciones separadas del movimiento de masas. Creemos que el camino para acabar con ese sistema es lo de la acción directa de millones de trabajadores. Pero los EEUU, demostrada su vulnerabilidad, van a intentar buscar un chivo expiatorio para responder contra la izquierda y las luchas justas en todo el mundo. Intentarán legitimar nuevas y mayores acciones de violencia contra los que luchan. Intentarán tachar a todos de "terroristas". Intentarán criminalizar los movimientos sociales y de liberación nacional.

Los trabajadores, la juventud, los movimientos democráticos deben rechazar cualquier intento de respuesta norteamericana dirigida contra los pueblos y países oprimidos, y también cualquier tentativa de persecución contra organizaciones y movimientos obreros y populares en todo el mundo. Utilizar los atentados y las víctimas, para avanzar en la expoliación del planeta y en la represión y ataques a movimientos de lucha legítimos, bajo la disculpa del combate al "terrorismo", es seguir en el camino de profundizar esa situación injusta, insustentable y de terror capitalista en que se encuentra el mundo, bajo la dominación del hambre de logros de las grandes corporaciones multinacionales. Los EEUU son los principales responsables por la situación actual, que genera hechos como estos.

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San Pablo, 11 de septiembre 

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(*) PSTU Brasil Dirección Nacional