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En mayo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la ruptura del acuerdo nuclear entre Irán, el Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China que fuera firmado por la gestión de Barack Obama en 2015. Anunció incluso que retomaría sanciones contra Irán en dos fases en el plazo de 90 y 180 días.

Por: Fabio Bosco

La administración americana exige, además de las varias limitaciones ya presentes en el acuerdo nuclear iraní, la reducción de la producción y el alcance de misiles balísticos, y el fin de las intervenciones militares iraníes en los países del Medio Oriente (Yemen, Siria, Líbano).

La primera fase de las sanciones ocurrió el 7 de agosto pasado y se tradujo en la cancelación de la venta de 230 aeronaves a las compañías iraníes; la prohibición de importar alfombras de lana artesanales iraníes, que emplean directa e indirectamente a dos millones de trabajadores y el país es responsable por 30% del mercado mundial; además de otros productos como la producción de caviar, pistacho, automóviles, oro y otros metales. La moneda iraní, el riyal, sufrió una pesada desvalorización, de 38.000 riyales por dólar americano a 150.000 riyales por dólar, lo que elevó la inflación y redujo enormemente el poder adquisitivo de la población del país. La exportación de petróleo redujo 800.000 barriles por día desde mayo, llevando la producción a índices de 1,7 a 1,9 millones de barriles por día.

La segunda fase fue efectuada a partir del 5 de noviembre pasado, y alcanzó de lleno la producción de petróleo y gas, responsables por 80% de los ingresos del país. También fueron afectados el sistema portuario, los servicios de seguro y reaseguro, y las transacciones bancarias debido a la interrupción de las operaciones vía el consagrado sistema SWIFT. Solo algunos países pueden mantener sus relaciones económicas con Irán a lo largo de próximos seis meses: China, India, Japón, Taiwán, Corea de Sur, Turquía e Italia.

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El secretario americano Mike Pompeo afirmó en mensaje al pueblo iraní –en lengua farsi– que “las sanciones no se aplican a la venta de alimentos, productos agrícolas, medicinas e instrumentos médicos”, y que los Estados Unidos “se solidarizan con el pueblo iraní”. Pero la realidad es muy diferente. Al contrario de lo que afirmó Mike Pompeo, los sectores más afectados por las sanciones son los pobres, las mujeres y los niños. Los objetivos del gobierno americano con las sanciones son controlar y facturar sobre el petróleo iraní y regional y fortalecer a sus dos principales aliados en la región: Israel y Arabia Saudita.

Las organizaciones de la clase trabajadora en todo el mundo deben oponerse a las sanciones americanas contra Irán, sin que eso implique cualquier apoyo a su régimen dictatorial. Irán y todas las naciones oprimidas tienen el derecho de controlar sus riquezas naturales y construir todo el armamento que juzguen necesario para su defensa, como armamentos nucleares.

No obstante, es necesaria una estrategia más amplia para expulsar a todas las fuerzas imperialistas del área, que pasa por la unidad de la población trabajadora de todos los países de la región. Para forjar esta unidad es necesaria la defensa del derecho de las libertades democráticas, lo que implica en el fin del apoyo a dictaduras como la de Bashar al-Assad, el retiro de todas las fuerzas extranjeras de Siria, Yemen e Irak, incluso las iraníes, y por el fin de cualquier colaboración directa o indirecta con el Estado de Israel.

Esta estrategia se completa con gobiernos de los trabajadores y trabajadoras apoyados en consejos obreros y populares democráticos uniendo a los países en una federación de repúblicas socialistas de Medio Oriente.

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Traducción: Natalia Estrada.