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No hay capitalismo sin racismo. Heredero del sistema esclavista sobre el cual las principales potencias se erigieron, el racismo significa la subordinación de la clase trabajadora negra en nivel mundial. El caso específico de los Estados Unidos es el caso de un país que tiene sus pilares en el trabajo esclavo, y hoy, en la desigualdad, con un cuño racial que lo define, que torna doble la realidad en ciudades como Minneapolis.

Por: Em Luta, Portugal

La paradoja de Minneapolis explica eso mismo; se trata de una ciudad conocida por políticos “progresistas”, por el alto nivel de vida (segunda en términos de calidad de vida en nivel nacional en 2018), altos niveles de empleabilidad; sin embargo, es también la 47° ciudad en términos de desequilibrio racial en la tasa de desempleo y 38% en diferencia de rendimientos [salarios]. Como sabemos, esta disparidad solo aumenta con la pandemia, con la política de dejar a los trabajadores más vulnerables entregados a su suerte.

Ya sean Estados llamados progresistas o Estados conservadores, la realidad de la ofensiva racial es aterradora. Esta política, que mató a Eric Garner en Nueva York en 2014, es la misma que mató a Philando Castile en Minnesota en 2016. Siendo que, trágicamente, en el Estado donde Philando fue asesinado a quemarropa por policías que lo vieron llegar a la guantera de su auto, George Floyd fue sofocado hasta la muerte, tal como lo fue Eric Garner.

Los siglos de racismo y de destrucción activa del pueblo negro se combinan con la situación explosiva que las políticas asesinas de Trump concretan, para poner el país en la onda de levantamientos. El capitalismo tiene su cara abierta de par en par como asesino, negligente, sepulturero del pueblo trabajador pobre en todo el mundo.

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Sectores de la juventud norteamericana (en toda su diversidad) han salido a las calles en solidaridad y comprometidos con la lucha del pueblo negro por justicia, pero también con una rabia por el sistema que los niega, y que ellos rechazan. Recordamos Los Angeles en 1992, pero también Detroit en 1967. No es por casualidad que estas rebeliones ocurren. Muestran, sin duda, el pozo sin salida del sistema, que no tiene ni quiere tener la capacidad para resolver el problema racial, que muy útil le ha sido para mantener a sectores, dentro de la clase trabajadora blanca, presos ideológicamente a la burguesía y su proyecto profundamente racista y desigual.

La juventud norteamericana muestra el camino. La lucha por justicia contra los casos de brutalidad policial solo tiene avances reales con condenas y legislación si por detrás hubiere una movilización masiva, permanente, que ponga al sistema bajo presión…

En este sentido, la respuesta rápida, aunque débil en la forma, de la detención del agente Derek Chauvin (mientras tanto, repudiado y despedido de la Policía) y su acusación por asesinato involuntario, muestra cuánto el sistema goza con nosotros, cuando sabemos que también de un joven de 19 años fue asesinado el viernes en las protestas de Detroit, por tiros disparados a partir de un vehículo que se dio a la fuga.

Por eso, luchar por justicia para João Pedro (asesinado por la PM en Rio de Janeiro), George Floyd, y también Cláudia Simões y Luis Giovani (en Portugal), pasará por una movilización y organización permanentes, canalizando la rabia contra el sistema que nos oprime y nos explota. Sabiendo que no habrá justicia de fondo mientas no acabemos con el dominio de los grandes grupos que están por detrás de la política imperialista, demócrata y republicana, asentadas en la explotación y en el saqueo del mundo entero. Hay que prender fuego al capitalismo y, de los escombros, erguir una nueva sociedad, donde luchemos para que todos valgamos lo mismo y tengamos las mismas oportunidades.

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¡Así podremos sí gritar George Floyd vive!!!

¡Vidas Negras Importan! ¡Fuego al racismo! ¡Hay que derrumbar el capitalismo en los Estados Unidos y en el mundo!

¡Solidaridad de todos los militantes de Em Luta y repudio a la brutalidad racista!

Lea también la Declaración de la sección de la LIT (Workers’ Voice/ Voz de los Trabajadores), en los Estados Unidos, en este mismo sitio.

Traducción: Natalia Estrada.