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La bancada del Partido Demócrata, mayoritaria en la Cámara de Representantes (diputados) de EEUU, inició el proceso de impeachment (juicio político) al presidente Donald Trump. En caso de avanzar en esta cámara y luego en el Senado, esto podría llevar a la destitución de Trump. ¿Cuál es el significado de este hecho?

Alejandro Iturbe

El proceso de impeachment se inició a partir de la filtración de una conversación grabada entre Trump y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, presionándolo para que investigara e hiciera público negociados de Hunter Biden en el sector energético ucraniano. La filtración vino de un miembro de uno los servicios de inteligencia estadounidense y fue defendida como una “acción correcta” por Joseph Maguire, director de la Agencia Nacional de Inteligencia en una audiencia del Comité de Inteligencia del congreso estadounidense[1].

Hunter es hijo de Joe Biden, ex vicepresidente de Barack Obama, que era considerado el precandidato demócrata con mayores posibilidades de enfrentar a Trump en las próximas elecciones presidenciales de finales de 2020. Todas las informaciones periodísticas señalan que Hunter es partícipe habitual de muchos negociados[2].

Al mismo tiempo, es un método habitual en la política burguesa estadounidense que un candidato investigue a su rival y, si encuentra “un esqueleto en el armario”, haga estallar un escándalo para desprestigiarlo. Sin embargo, la utilización, en este caso, del poder presidencial para presionar a un mandatario extranjero para que haga el “trabajo sucio” parece haber excedido las reglas de juego aceptadas. El influyente diario The Washington Post publicó un artículo firmado por siete dirigentes demócratas “moderados” con el título “Estas acusaciones son una amenaza contra todo aquello que un día juramos proteger”[3].

La primera respuesta de Trump ha sido una amenaza: acusó a quien filtró la información de “espía” y agregó que “antes a los espías se los ejecutaba aunque ahora ya no podemos hacer eso”[4]. La misma acusación hizo días más tarde contra Adam Schiff, el congresista demócrata que conduce la investigación en la Cámara de Representantes.

Un cambio en la dirección demócrata

El inicio del proceso de impeachment marca un cambio en la política de la dirección del Partido Demócrata que, hasta ahora, se había negado a impulsarlo, a pesar de que Trump había hecho cosas iguales o peores que la que ahora es acusado.

Esto se expresó en la posición de Nancy Pelosi, presidente de la Cámara de Representantes: “A lo largo de los últimos meses, Pelosi frenó todos los intentos de los demócratas más radicales de abrir un proceso de impeachment contra Trump y argumentaba que, como líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, su papel era evitar cualquier decisión que perjudicase al partido en las elecciones presidenciales de 2020”[5]. Ahora, la posición mayoritaria de la bancada demócrata y de la dirección del partido la condujeron a un cambio de política.

Las razones que se argumentan para este cambio incluyen el “deber patriótico”, el factor de que esta “jugada sucia” de Trump sería mucho más fácil de explicar y ser comprendida por el “americano medio” y, finalmente, el emotivo discurso que habría hecho el veterano congresista negro John Lewis que en 1963 acompañó a Martin Luther King cuando encabezó la famosa la Marcha sobre Washington y realizó su recordado discurso “Yo tengo un sueño”[6].

¿Por qué ahora?

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Creemos que estas explicaciones dadas por los demócratas no son las verdaderas razones que generaron este cambio de política. Creemos que el cambio se produce por razones básicamente electorales y manteniendo la estrategia de desplazar a Trump en las elecciones presidenciales de 2020.

El detonante del cambio es, a nuestro modo de ver, el hecho de que la “jugada sucia” de Trump significaba “un torpedo debajo de la línea de flotación” de Joe Biden, el precandidato que aparecía con mayores posibilidades de derrotarlo en las próximas elecciones, basado en el prestigio de haber sido parte del gobierno de Obama. La dirección demócrata apostaba a trazar una “línea media” entre la imagen conservadora de Hillary Clinton y la “radicalización” de Bernie Sanders.

Los análisis de la prensa consideran que, independientemente del curso del proceso de impeachment, la campaña de Joe Biden ya ha quedado muy “herida”: “El mayor prejudicado será Biden. No hay dudas de que esto va a salpicar su candidatura y cualquier investigación, incluso en el ámbito del impeachment, será mala”, analiza un estudio de una universidad estadounidense[7]. En ese marco, comienza a fortalecerse la figura de la senadora demócrata Elizabeth Warren, que venía segunda en las encuestas de los precandidatos demócratas.

Creemos entonces que esta movida demócrata apunta a desgastar y desprestigiar a Trump, a “blindar” la candidatura demócrata y, de ese modo, asegurarse el triunfo electoral en 2020. Adicionalmente, puede ser una movida que también apunte a “acorralar” al actual presidente y obligarlo a aplicar una política más cercana a la que impulsa el partido demócrata, en los 15 meses que le quedan de mandato, transformándolo en lo que los estadounidenses llaman un “lame duck” (un “pato manco” porque ya no puede caminar solo).

¿Cómo sigue el proceso?

Es decir, creemos que el Partido Demócrata no tiene la real intención de avanzar hasta la destitución de Trump sino de desgastarlo y acorralarlo. En esa política, se verá ayudado por los mecanismos institucionales legislativos y por la actual configuración de ambas cámaras del congreso.

En la Cámara de Representantes, basta una mayoría simple para dar curso al proceso, algo que los demócratas tienen asegurado. La consultora Eurasia consideraba que había 75% de posibilidades favorables[8]. Sin embargo, una vez resuelto el proceso en este nivel, debería pasar al Senado, en el que los republicanos tienen mayoría. En este nivel, Eurasia considera que las posibilidades son  mínimas: 10% [9]. Pero incluso en la propia Cámara de Representantes, los demócratas harán una “jugada lenta” (de varias sesiones de acusaciones y defensa) para ganar “el mayor número de votantes” para apoyar el impeachment[10].

En este sentido, una encuesta realizada entre los días 24 y 26 de setiembre dio como resultado que 47% de los preguntados estaban a favor del impeachment y 39% en contra. A principios de mes, las respuestas habían sido de 43 y 41% respectivamente.

Es decir, el apoyo a la destitución de Trump crece rápidamente. Los demócratas podrían acelerar este proceso impulsando movilizaciones de masas pero esto va contra toda la política que tuvieron desde la asunción de Trump y la estrategia electoral que se trazaron para desplazarlo.

Un poco de historia y algunas conclusiones

Donald Trump (un hombre de ideología ultrarreaccionaria) ganó las elecciones presidenciales presidenciales en EEUU y asumió a inicios de 2017. Expresaba sectores de la burguesía imperialista americana disconformes con algunos resultados de la “globalización económica” y la “debilidad estadounidense”. Trump representa principalmente a un sector industrial del viejo aparato productivo dependiente de las energías fósiles que está en una crisis histórica y, por eso, muy ligado a las compañías petroleras.

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No era el hombre preferido por los sectores centrales de la burguesía estadounidense pero se “coló” en medio de la crisis pos Bush del partido republicano y del retroceso electoral del partido demócrata, con su discurso a la vez reaccionario y populista de America First (“los Estados Unidos en primer lugar”) y que “el mundo se está aprovechando de nuestra debilidad”. Así consiguió sumar, al apoyo del tradicional votante reaccionario republicano, un sector de la clase obrera blanca perjudicada por la disminución del peso de la industria en la economía estadounidense y harta de la “politiquería de Washington” y de los “parásitos de Wall Street”[11]. A pesar de no ser el “elegido” por la mayoría de la burguesía, Trump logró aprobar una reforma fiscal impositiva muy regresiva y largamente anhelada por la gran burguesía. Algo que ni los demócratas ni sus oponentes republicanos hubieran podido hacer. Con esa gran rebaja de impuestos, obtuvo apoyo temporal de muchos sectores burgueses.

Con respecto, al movimiento de masas, en el propio inicio de su gobierno, debió enfrentar fuertes movilizaciones de la juventud y las mujeres. Luego hubo una gran movilización contra algunas de sus medidas de ataque al ingreso legal de inmigrantes o al retorno de los que ya vivían en Estados Unidos. Hubo también luchas de la clase trabajadora, entre las que se destacan una muy masiva por el salario mínimo de 15 dólares la hora, en los sectores de servicios, y la huelga sin precedentes de los docentes de diversos Estados del país, en la primavera boreal de 2018. Estos hechos marcaron un cambio en la dinámica de la lucha de clases en el país, en una ola de luchas que aún no está cerrada [12]. Cabe agregar ahora, las grandes movilizaciones recientes contra el deterioro climático en las que Trump, por su posiciones, es claramente el “enemigo”.

El Partido Demócrata (o sus cuadros en el movimiento de masas) impulsaron y participaron de algunas de esas movilizaciones pero, en el marco de su estrategia electoral, siempre lo hicieron para controlarlas y evitar que desbordasen hacia una lucha generalizada contra Trump.

Más allá de las bravuconadas de Trump, se trata de un gobierno relativamente débil, condicionado tanto por la división de la burguesía imperialista estadounidense como por la relación con el movimiento de masas. Esa debilidad relativa se acentuó luego de las recientes elecciones parlamentarias de “medio término”, la derrota parcial de Trump frente a los demócratas y la pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes, que llevó a una situación de impasse el régimen institucional burgués de EEUU[13].

Si la derrota no fue peor, pero fue porque la economía estadounidense se mantenía en un nivel de crecimiento bajo pero aceptable (2% anual) y el desempleo disminuía (aunque la mayoría de los nuevos empleos fueran más precarios y de salarios más bajos). La realidad es que las condiciones de vida de los trabajadores y las masas estadounidenses tienden a empeorar cada vez más. Pero incluso esa situación de crecimiento débil de la economía parece estar terminándose y la mayoría de los analistas internacionales dan como una posibilidad cierta una posible recesión en Estados Unidos, en el marco de una dinámica similar en el mundo[14].

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Lo concreto es que, junto a las luchas que ya hemos señalado, aparecen indicios del  retorno de la clase obrera industrial, como lo muestra la huelga de los 50.000 obreros de las General Motors[15]. Otro dato profundo es que aparecen indicios de crisis (aumento de suicidios y de renuncias) en las fuerzas de represión a los inmigrantes, como lo indica un reciente artículo sobre la guardia fronteriza que persigue a los que ingresan sin documentación desde México[16].

Al mismo tiempo, la popularidad y la aprobación de Trump están cayendo[17]. Y su gobierno ha sufrido una crisis importante con el despido de John Bolton, principal asesor de Seguridad Nacional[18]. Es decir, un deterioro de la situación en su conjunto y un debilitamiento del gobierno de Trump.

En ese marco, el Partido Demócrata trata, por un lado, de capitalizar la situación y, al mismo tiempo evitar que desborde hacia un proceso generalizado de movilización de masas. Una estrategia electoral que promete que “todo será mejor con nosotros” y que, por ello, no quiere hoy destituir a Trump.

Los trabajadores y las masas estadounidenses no debe oír este “canto de sirena” de los demócratas. Por el contrario, deben redoblar sus luchas contra el gobierno de Trump y sus ataques, y avanzar en su organización independiente de toda variante burguesa. Por otro lado, los últimos  gobiernos demócratas de Barack Obama ya mostraron que no será con ellos [representantes de una fracción de la burguesía imperialista estadounidense] que los problemas de los trabajadoras y las masas tendrán solución[19].

Notas:

[1] https://www.bostonglobe.com/news/politics/2019/09/26/ukraine-hearing-gives-glimpse-democrats-impeachment-strategy-and-its-hurdles/epr3D9Mnnam5BB7H6o1ZTJ/story.html?et_rid=530093015&s_campaign=todaysheadlines:newsletter

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49839100

[3] Citado por la revista brasileña Exame en: https://exame.abril.com.br/mundo/o-que-mudou-para-que-os-democratas-decidissem-pelo-impeachment-de-trump/

[4] https://cnnespanol.cnn.com/2019/09/27/acusan-a-trump-de-intimidar-testigos-al-sugerir-que-quien-le-dio-los-datos-al-informante-del-caso-ucrania-es-un-espia/

[5] Ídem, traducción nuestra.

[6] Ídem.

[7] Citado por https://exame.abril.com.br/mundo/impeachment-quais-as-chances-de-trump-ser-removido-da-presidencia/

[8] Ídem.

[9] Ídem.

[10] Artículo Ukraine hearing gives glimpse of Democrats’ impeachment strategy – and its hurdles, edición electrónica de “The Boston Globe”, 27/9/2019.

[11] Sobre el tema del triunfo de Trump y el análisis de su significado, recomendamos leer la revista Correo Internacional No 16, enero de 2017.

[12] Ver https://litci.org/es/menu/mundo/norteamerica/estados-unidos/la-resistencia-del-movimiento-de-masas/

[13] https://litci.org/es/menu/mundo/norteamerica/estados-unidos/estados-unidos-una-derrota-parcial-trump/

[14] Ver https://litci.org/es/menu/economia/estamos-ante-inicio-una-nueva-recesion-mundial/ y https://www.sunoresearch.com.br/noticias/mercado-eua-sinal-possivel-recessao/

[15] https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/brasil/mas-de-49-000-trabajadores-de-la-gm-hacen-huelga-en-los-estados-unidos/

[16] https://www.nytimes.com/es/2019/09/17/espanol/mundo/ice-deportaciones.html?campaign_id=42&instance_id=12430&segment_id=17079&user_id=00d43cf2b74587eee8cd749aa535ec7f&regi_id=75245102

[17] https://mvsnoticias.com/noticias/internacionales/sigue-en-caida-la-popularidad-de-trump-encuesta-698/

[18] https://cnnespanol.cnn.com/2019/09/11/por-que-john-bolton-tenia-que-irse-y-ahora-que-se-puede-esperar/

[19] Ver el artículos “El Balance de los gobiernos de Obama” en la citada revista Correo Internacional No 16.