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El 27 de marzo, la Casa de Representantes aprobó un proyecto de estímulo histórico de 2 mil millones de dólares, con apoyo casi unánime de ambos partidos. Luego de negar la crisis durante semanas, el gobierno está actuando, pero no para ayudar a la clase trabajadora.

Por Florence Oppen

La crisis sanitaria por el coronavirus se está convirtiendo también en una crisis social y económica para los trabajadores y las trabajadoras, así como para las grandes empresas. Se han desarrollado más y más huelgas de trabajadores de base, sin apoyo de los dirigentes de los sindicatos, conforme se hace evidente que el sistema capitalista en el país más imperialista del mundo no es capaz de proveer atención de salud básica ni suministros como mascarillas, equipos de pruebas o camas hospitalarias, sin mencionar los equipos más caros como ventiladores.

Este rescate es el más grande en la historia de Estados Unidos, y ha sido presentado como una combinación de medidas para “todo el mundo” desde los desempleados hasta las grandes empresas, un “rescate para todos”. Cuando en realidad, es una combinación de una ayuda gigantesca a las grandes corporaciones, a solo dos años de la gran exención de impuestos que les dio Trump, y apenas a una mísera parte para los trabajadores.

Como socialistas apoyamos todas las medidas que beneficien y alivien a los y las trabajadoras, pero rechazamos rotundamente el rescate a las corporaciones. Todo ese dinero podría y debería destinarse a garantizar servicios básicos a los trabajadores y las trabajadoras, como acceso universal a la salud, licencias y vacaciones pagadas para todos, y para la reconstrucción de infraestructura pública y remodelación de instalaciones de producción para desarrollar suministros médicos críticos en masa, los cuales están en escasez ahora. Ninguna empresa debería estar generando ganancias durante esta crisis. Necesitamos declarar una emergencia social; redirigir todas las capacidades productivas a generar necesidades básicas y proveer cuidados con cero márgenes de ganancia y hacerlo de una forma democrática en la cual la clase trabajadora participa en la toma de decisiones.

La Estructura y las Prioridades del Plan de Estímulo: Ganancias por Encima de la Gente

La comunicación oficial del gobierno ha maquillado el desglose del paquete de estímulo de manera tal que parece que le da más a los trabajadores (30% del total de $600 mil millones) y pequeñas empresas (19%) que a las grandes corporaciones (25% equivalente a $500 mil millones). La realidad es muy distinta, ya que el gobierno está invirtiendo $454 mil millones a la muy agotada Reserva Federal (que gastó gran parte de sus ahorros en la crisis del 2008). Este dinero, de acuerdo con un artículo en el American Prospect, “se colocará en una `línea de crédito` y se multiplicará por 10, creando un cañón de $4,5 billones destinado a las grandes corporaciones de Estados Unidos.”. [1] Lo que se describe acá es sencillamente un fondo de soborno corporativo.

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La enormidad de este rescate ha sido subestimada, como ya lo dicen algunos análisis: “no es un proyecto de 2 mil millones de dólares, es más como de 6 billones, y $4,3 billones de ellos se presentan en forma de bazuca, apuntada a CEOs y accionistas, sin condiciones”. [2] Al final, están prometiendo a las corporaciones 17 veces más que lo que se le está dando a la clase trabajadora. La diferencia entre el apoyo dado a corporaciones versus el dado a los trabajadores es obscena. Como lo indica American Prospect, mientras la clase trabajadora recibirá “un pago comprobado de $1.200 y un pequeño seguro salarial por cuatro meses… las corporaciones reciben un monto transformativo de dinero de mentira para sostener el sistema y eliminar a la competencia.” [3]

Un Nuevo Rescate a las Grandes Corporaciones

El Plan de Estímulo incluye $500 mil millones en préstamos para negocios, que incluye préstamos a algunas de las grandes corporaciones estadounidenses que se han beneficiado de lagunas fiscales masivas. Según un artículo del New York Times: “Las compañías que recibirán las ayudas más grandes estaban, hasta recientemente, gozando de niveles de rentabilidad corporativa sin precedentes, gracias a grandes recortes a impuestos corporativos, fusiones en la industria y la evasión a aumentos significativos de los salarios de los empleados”. [4] Las aerolíneas recibirán 50 mil millones de dólares, y Boeing, haciendo caso omiso de los absurdos niveles de malversación en su desarrollo del 737 Max que resultó en cientos de muertes, ¡recibirá 17 mil millones de dólares de dinero público! En la misma línea, grandes cadenas hoteleras como Marriot y Hilton recibirán dinero público luego de haber gastado sus ingresos en recompras de acciones en vez de aumentar los salarios de sus trabajadores y sus beneficios. El escándalo doble de esta situación no es que, una vez más, mayor cantidad de dinero es dado a las grandes corporaciones, sino que se hace sin condiciones a cambio, como el requisito básico que se le pague al menos un salario digno de $15/hora a los trabajadores.

Una Mísera Ayuda Limitada a los Trabajadores

El mini rescate para los trabajadores es de muy corto plazo y cae muy por debajo del mínimo necesario para superar esta crisis. Consiste en tres medidas: un pago directo y único de $1200 máximo para personas que ganan $75.000 o menos al año y disminuyendo para los que ganan hasta $99.999, con $500 adicionales por cada niño en hogares que califiquen, algunas medidas por desempleo y aplazamiento en el pago de préstamos federales estudiantiles. La medida más codiciada es por supuesto el pago único. Sin embargo, este dinero solo permitirá cubrir el alquiler de un mes, quedando poco de sobra. En partes del país que se enfrentan a crisis de vivienda, como en el área de la Bahía de San Francisco, seguramente no cubra ni eso. También excluye a entre 30 y 40 millones de asalariados (15% del total) que no presentan impuestos regularmente. [5] Más que un único pago, los trabajadores necesitan saber que las necesidades básicas (salud, alimentación, vivienda, etc.)  serán cubiertas no importa lo que pase.

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El tal llamado proyecto de estímulo también aumentará el seguro por desempleo en $600 en todo el país por 4 meses. Ahora, contratistas independientes, temporales, y despedidos podrán calificar por este seguro– un desarrollo positivo. El problema es que más de 3,3 millones de trabajadores ya han presentado sus reclamos por desempleo, y si bien los $600 extra ayudan, solo permitirían a los trabajadores desempleados acercarse a su salario original, el cual siempre fue insuficiente para empezar. Trabajadores con cargas financieras adicionales por la necesidad de cuidado médico y de suministros para enfrentar la cuarentena, seguirán sin poder hacer frente a estos costos.

Por último, los préstamos por $350 mil millones para ayudar a las pequeñas empresas a que retengan a sus empleados con salario es una buena idea, pero aún está muy por debajo de lo que se necesita: “solo el costo total de salarios para pequeñas empresas estadounidenses es de $1,5 billones cada tres meses.” [6] Es decir, las pequeñas empresas necesitan 4 veces más dinero para enfrentar la crisis sin despedir a nadie.

Necesitamos Acceso Universal a la Salud y Tiempo Libre Pagado Ahora

Esta crisis está empeorando el conflicto económico que enfrenta la clase trabajadora de Estados Unidos. La gran mayoría de trabajadores en EEUU viven al día, lo que hace imposible guardar ahorros, los obliga a entrar en constantes deudas y los deja incapaces de lidiar con las consecuencias de la crisis sanitaria global usando únicamente sus propios recursos.

Los trabajadores necesitan otro tipo de ayuda: necesitamos acceso universal a la salud inmediatamente con tratamiento gratis para todos, permiso por enfermedad pagado en todo el país lo cual le daría un ingreso estable a todos y el cese a toda actividad económica no esencial para verdaderamente detener la propagación de este virus. Adicionalmente, para sobrellevar esta pandemia debemos detener esta América a favor de las ganancias, reorientar todas las instalaciones de manufactura hacia la producción de equipamiento médico esencial y reapropiar toda la infraestructura existente para satisfacer las necesidades de esta emergencia. Los trabajadores y las trabajadoras, por medio de sus sindicatos, juntas, comités y centros de trabajadores, necesitan estar en la vanguardia de la planeación y la toma de decisiones sobre esta reorganización para garantizar que las medidas de protección y seguridad se promulguen.

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Esta emergencia nos recuerda que la única manera de salir de estas crisis es organizarse desde las bases y coordinar acciones a nivel regional, estatal y nacional para construir una política alternativa al capitalismo neoliberal. Debemos lograr que todos nuestros sindicatos y organizaciones comunales formen un frente unido para movilizarse y demandar ayuda de emergencia. Debemos seguir el ejemplo de sindicatos como la CWA exigiendo que General Electric reestablezca plantas de manufactura para producir los tan necesitados ventiladores, contratar trabajadores calificados y garantizar su seguridad. Además, un grupo de trabajadores han formado la Respuesta a la Crisis de Trabajadores de Connecticut para formular una solución a esta crisis que priorice las necesidades de la clase trabajadora. El futuro inmediato y nuestra sobrevivencia van a estar en juego en las próximas semanas y meses. No podemos esperarnos hasta las elecciones en noviembre, debemos organizarnos ahora.

Notas:

[1] https://prospect.org/coronavirus/unsanitized-federal-reserve-loads-cannon/

[2] https://prospect.org/api/amp/coronavirus/unsanitized-bailouts-tradition-unlike-any-other/

[3] https://prospect.org/api/amp/coronavirus/unsanitized-bailouts-tradition-unlike-any-other/

[4] https://www.nytimes.com/interactive/2020/03/27/opinion/coronavirus-bailout.html?action=click&module=Opinion&pgtype=Homepage

[5] https://www.theguardian.com/business/2020/mar/26/us-stimulus-bill-worker-relief

[6] https://www.theguardian.com/business/2020/mar/26/us-stimulus-bill-worker-relief 

Traducción por Anastasia Ransewak