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Luego de negociar por más de dos años sin respuestas del OUSD (Distrito Escolar Unificado de Oakland) por el no cierre de escuelas, por grupos menores [en las aulas], por salario digno para profesores, y por la contratación de personal especializado –como enfermeras y psicólogos–, el Sindicato de los Profesores de Oakland (OEA – Oakland Education Association) está en huelga.

Por: Workers’ Voice – Estados Unidos

A su lado en los piquetes están los estudiantes, padres y empleados de apoyo escolar (SEIU y AFSCME), así como los empleados de oficina, los celadores, los de seguridad y los para-educadores [psicopedagogos, etc.], ¡y miembros de la comunidad de empresas locales y sindicatos de trabajadores de la educación! Verdaderamente, toda la comunidad de Oakland entiende que los profesores están luchando por el alma de la educación pública.

¿Déficit presupuestario o mala administración de fondos?

Mientras el Distrito Escolar presenta una historia de déficit presupuestario para justificar el cierre de escuelas y los cortes en equipos de apoyo, informes independientes muestran que el OUSD fraudó sus presupuestos año tras año, para que parezca que tiene un déficit presupuestario, cuando en realidad terminó los dos últimos años escolares con un superávit presupuestario. Esta mala gestión de los fondos públicos para la educación se demuestra por el pago de altos salarios a los administradores del primer escalón y la superexplotación de los empleados de las escuelas de Oakland, que es uno de los sectores más mal pagos de todo el país.

Los estudiantes y familias de la clase trabajadora, en su mayoría negros y latinos, atendidos por las escuelas de Oakland, son los primeros en sufrir con este tipo de utilización de los recursos públicos. Todos los años, cerca de 500 profesores son sustituidos por el OUSD, porque no se pueden dar el lujo de vivir en el área de Oakland. Las salas de clase no tienen materiales básicos, y los estudiantes de baja renta, con las mayores necesidades, no reciben atención adecuada del OUSD, mientras el Distrito gasta dos a tres veces más en salarios de administradores y consultores que los Distritos de las ciudades vecinas (Oakland queda en el estado de California). Mientras tanto, los estudiantes de Oakland tiene acceso a solo una enfermera por cada 1.500 alumnos. Con tres de sus directores escolares recibiendo centenas de miles de dólares en donaciones de multimillonarios para concesiones escolares (sistema semejante a las Organizaciones Sociales –OS– en el Brasil), el OUSD planea cerrar 24 escuelas públicas en el próximo año y reabrirlas como concesiones escolares o incluso desviar fondos públicos para las concesiones escolares existentes.

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Los profesores y la comunidad escolar están luchando para mantener abiertas las escuelas públicas, por el financiamiento estatal de las escuelas públicas, para que todos tengan acceso a una buena educación. Nosotros concordamos que precisan realizarse cortes y es por eso que cantamos “!Chop From The Top!” (“¡Corte en los de arriba!”).

Por el fin inmediato del cierre de escuelas

Durante las negociaciones, el OUSD anunció que 24 escuelas serán cerradas o fundidas con otras, todas localizadas en las bajadas del Este y el Oeste de Oakland, donde vive la gran mayoría de la clase trabajadora negra y latina de la ciudad. El OUSD alega que las escuelas no tienen buen desempeño o que hay una demanda menor en esas áreas, sobre la base de números fabricados.

Esas alegaciones son una cortina de humo para la verdadera meta del Distrito Escolar: sustituir esas escuelas públicas por concesiones privadas, lo que perjudicará aún más la educación pública en Oakland. Más concesiones privadas significa menos financiamiento público para escuelas públicas remanentes, o sea, más escuelas van a seleccionar a sus alumnos, excluyendo a estudiantes especiales y de alta necesidad, acelerando la segregación de la educación pública.

Parar el cierre de escuelas es una cuestión de justicia racial, una cuestión de control democrático del presupuesto público por los profesores y la comunidad, y está en el centro de la lucha por la educación pública para todos.

¿Cómo podemos vencer esta batalla? Precisamos seguir el ejemplo de los profesores del sindicato de los profesores de Los Angeles (UTLA – United Teachers Los Angeles), que conquistaron ítems que el Distrito Escolar de Los Angeles inicialmente se negaba a negociar: una moratoria de la abertura de nuevas concesiones escolares, protecciones para estudiantes inmigrantes, escuelas comunitarias, etc. El OUSD dice que no negociará el cierre de las escuelas. Será innegociable solo hasta que tengamos fuerza para ponerlo sobre la mesa. Su la UTLA lo hizo, la OEA también lo puede hacer. Precisamos expandir el horizonte sobre los porqué un sindicato puede y debe luchar, que es lo que nuestras comunidades precisan. Ningún acuerdo debe ser firmado si no incluye una moratoria en el cierre de las escuelas.

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Precisamos construir un plan estadual de luchas por la educación pública

Después de West Virginia, Arizona, y de la ola de huelgas de los profesores de los Estados republicanos, los profesores de la UTLA y el crecimiento de la red California Educators Rising están mostrando el camino para conquistar una educación pública de calidad. Este movimiento envuelve la negociación y organización de huelgas por los sindicatos por el bien común, incorporando las demandas de la comunidad, como grupos menores y protecciones para estudiantes inmigrantes y sus familias.

Se trata de organizar huelgas de la educación pública que construyan y fortalezcan las relaciones entre sindicatos, estudiantes y padres. Es también sobre la construcción de un movimiento estadual para exigir más financiamiento para todas las escuelas primarias y secundarias.

La lucha por los acuerdos verdaderamente ambiciosos intentan no solo reordenar el financiamiento del Distrito sino también el presupuesto estatal. En California, cerca de 90% del presupuesto para la educación primaria y la secundaria viene del Estado, no de la recaudación de impuestos en los distritos. Aunque el Distrito administre el dinero, y muchas veces de manera errada y corrupta, la verdad es que precisamos de más presupuesto para una educación pública de calidad en todo el Estado.

Sabemos que hay dinero: está en los bolsillos de las corporaciones y de los multimillonarios que prácticamente no pagan impuestos.

Solo podremos conquistar la implementación de impuestos progresivos y el control del presupuesto por medio de la acción directa que involucre a los profesores y los miembros de la comunidad.

En 2020, se votará una iniciativa importante: la Ley de Financiamiento de Escuelas y Comunidades Locales de California (CSLCFA). Esa ley busca eliminar la brecha existente en la Prop 13, que trata del impuesto sobre propiedades comerciales de California y “restauraría U$S 11.000 millones para escuelas, facultades comunitarias y otros servicios comunitarios vitales”.

Esta medida parcial no resolverá todos los problemas de nuestras comunidades, pero es un correctivo necesario que impedirá el sangramiento de los fondos públicos para la ganancia patronal. Una campaña verdaderamente de base e independiente de esa escala elevará la conciencia de nuestra sociedad en dirección hacia la necesidad de colocar al pueblo por encima de las ganancias. Para organizar eso, debemos planificar acciones en todo el Estado, incluyendo huelgas, para que nuestras necesidades y demandas sean oídas, y derrotar a las corporaciones que harán campaña contra ella. El verdadero trabajo precisa hacerse en nuestros lugares de trabajo, comunidades, y en las calles.

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Traducción: Natalia Estrada.