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Edward Snowden, el ex-agente de la CIA, quien denunció un esquema de espionaje de la vida de personas comunes, por el gobierno norteamericano, salió de Hong Kong y voló a Rusia. De allá, pretende ir hacia Ecuador, país al cual solicitó asilo político. La ida de Snowden a Rusia abrió una crisis entre China y EE.UU., pocos días después del viaje del presidente chino a aquel país. El gobierno norteamericano, que quiere apresar y juzgar a Snowden, por traición, afirmó que el hecho de que el gobierno chino haya permitido el viaje del ex-agente aRusia, envés de extraditarlo a EE.UU., tendrá consecuencias en la relación entre los dos países.


“En mi opinión, no hubo, en la historia norteamericana, una filtración más importante que la denunciada por Edward Snowden, de material de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) -lo que, ciertamente, incluye los «Papeles del Pentágono», desde hace 40 años”. Quien escribió eso, en el periódico inglés TheGuardian, el 10 de junio último, fue Daniel Ellsberg, justamente el funcionario del Pentágono que, en 1971, entregó al New York Times, documentos secretos demostrando que la guerra de Vietnam estaba perdida, que el gobierno norteamericano tenía conciencia de ello e, incluso así, insistía en mantenerla.

Edward Snowden también fue un espía, como Daniel Ellsberg, al servicio de la CIA, primero, y de la NSA, luego, hasta resolver denunciar, en los últimos días, que esta agencia del gobierno norteamericano tiene la capacidad de tener acceso a todo lo que dicen o escriben, por teléfono o internet, todas las personas del mundo. “La NSA creo alguna infraestructura, que le permite interceptar, prácticamente todo, y capturar la inmensa mayoría de las comunicaciones humanas, de manera automática y sin seleccionar objetivos. Si, por ejemplo, yo quiero ver los correos electrónicos o de teléfono de su mujer, la única cosa que necesito es usar métodos de interceptación, que me permiten obtener correos, señas, registros de teléfono, datos de tarjetas de crédito”, describió Snowden, en la entrevista a The Guardian.

Preguntado, en dicha entrevista, sobre la razón que lo llevó a denunciar a ese gigantesco “gran hermano”, denominado PRISM, montado con la colaboración de los gigantes de la informática y de Internet -Microsoft, Google, Skype, YouTube y Facebook, él explicó: “No quiero vivir en un mundo en el que se graba todo lo que digo y hago. Es algo que no estoy dispuesto a defender, ni con lo cual quiero vivir”,

Crisis en la Casa Blanca
 
La denuncia de Snowden cayó como una bomba, en el ya desgastado gobierno de Barack Obama. Días antes de la denuncia del ex-espía, se había revelado que la Casa Blanca ordenara el registro de miles de llamadas, de la mayor compañía telefónica norteamericana, la Verizon. Sin saber cómo librarse de la acusación de ser un nuevo Bush, Obama defendió los programas de vigilancia de las comunicaciones, con el trillado argumento de la lucha contra el terrorismo.

El director de los servicios secretos, de Estados Unidos, James Clapper, por su parte, llamó a la prensa de irresponsable, por revelar los vericuetos de los dos programas de espionaje de comunicaciones privadas, utilizados por el gobierno norteamericano. El programa de registro de llamadas telefónicas deEE.UU con el extranjero entró en vigencia en el 2006, y elPRISM, en el 2008, ambos aprobados por el Congreso norteamericano.

“No se puede tener el 100% de seguridad y el 100% de privacidad. Es necesario hacer concesiones, y estas pequeñas concesiones nos ayudan a evitar ataques terroristas”, dijo Obama. El problema es que no son pequeñas concesiones, pues se trata de controlar, en los mínimos detalles, la vida privada de gran parte de la humanidad y ni siquiera está probada la eficacia de ese control para impedir supuestas acciones terroristas. Incluso porque, y que lo digan los iraquíes y afganos, los EE.UU. son campeones en la utilización de métodos terroristas, para reprimir la legítima rebelión de los pueblos contra su fuerzas de ocupación.

¿Un nuevo Bradley Manning?

¿Qué habrá llevado a Edward Snowden, un joven de 29 años, con un salario de 200 mil dólares por año, viviendo tranquilamente con su enamorada, en Hawái, a correr el riesgo de ser condenado a prisión perpetua, por denunciar al PRISM? El mismo respondió, al decir que no quiere vivir en un mundo sin libertad, donde todo lo que se dice y hace es registrado por el servicio secreto del país más poderoso del planeta. Snowden afirmó que no podría “tener la conciencia tranquila, al permitir que EE.UU. destruya las libertades fundamentales de las personas en todo el mundo”.

El no fue el único en entrar en conflicto con su actividad de agente del imperialismo norteamericano y arriesgar la propia libertad, para denunciar la privación de la libertad y de la vida de otros. Antes que él, hubo varios, entre los cuales, el ya citado Daniel Ellsberg y el protagonista de un caso muy reciente, el soldado Bradley Manning.

Manning, quien prestaba servicio militar en Irak, reenvió documentos a la web Wikileaks, en el 2010, que denunciaban los abusos sufridos por prisioneros iraquíes, y divulgó un video, conocido como “Collateral Murder” (Asesinato Colateral), en el cual se veían a militares norteamericanos,en un helicóptero Apache, asesinando a 12 civiles desarmados, entre los cuales dos eran periodistas de la Agencia Reuters.

Manning está preso desde hace tres años y, ahora, responde en un tribunal militar a varias acusaciones, entre las cuales está la de colaborar con el enemigo, cuya pena es de prisión perpetua, en un juzgamiento que no es más que una verdadera farsa. “Supongamos que, si el público, principalmente el público norteamericano, accediese a aquel video, talvez surgiese algún debate sobre los militares y nuestra política externa en general, como era aplicada en Irak y Afganistán”, explicó al tribunal. El contó que quedó muy perturbado al ver la reacción de los soldados norteamericanos, ante las muertes que provocaban: “Parecen no dar valor alguno a la vida humana y se refieren (a sus blancos) como ‘hijos de puta muertos’”.

Julián Assange, periodista australiano y portavoz deWikileaks, que desde finales del 2012 se refugió en la embajada de Ecuador, en Londres, para evitar la extradición a Suecia y, a continuación, ir a parar en los Estados Unidos, por haber divulgado los documentos enviados por Manning, considera Snowden “un joven heroico”. La misma opinión tiene Ellsberg.

Son, de hecho, todos ellos, héroes de millones de otros héroes anónimos, que enfrentan ejércitos en las plazas y calles del mundo, de Taksim, en Estambul, el Sol, en Madrid; de Tahrir, en El Cairo, a la sangrienta guerra civil en Siria contra la dictadura de Assad.

Es la lucha contra la opresión y la explotación, en todo el mundo, la que explica la actitud de Ellsberg, Manning y Snowden, de denunciar a sus antiguos patrones.

Traducción Laura Sánchez
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