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LÓPEZ OBRADOR, GENDARME DE TRUMP. GOBIERNOS DE CENTROAMÉRICA, CÓMPLICES.

En medio de la más grande crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, debemos no sólo defender el derecho al refugio seguro de los afectados, sino también denunciar la barbarie cometida, que desnuda al capitalismo imperialista en descomposición. Hoy vemos que a esas agresiones por mandato de Trump, se suman gobiernos como el de López Obrador, que llegaron al poder con slogans “progresistas”. Se hace necesario desenmascarar tales medidas crueles e hipócritas que echan la culpa de la crisis capitalista internacional a los más oprimidos y explotados, que sufren una situación desesperante y encuentran como única alternativa huir y tornarse vulnerables en su intento de sobrevivir y llevar consigo sus seres queridos. 

La reciente y bestial represión en el Rió Suchiate, que limita México con Guatemala, contra la caravana de miles de hondureños que buscan refugio en EEUU transitando por México, puso en evidencia la razón de ser de la Guardia Nacional. Ésta fue creada y armada en trámite urgente por el actual gobierno mexicano. Mucho se dijo sobre los objetivos de esa fuerza militar con funciones policiales. Argumentaron que era para “combatir al crimen organizado”, para “garantizar la seguridad” y “terminar con la violencia”… porque había un clamor popular en México: “ya no más el ejército en las calles”. Sin embargo, en 2019 se cambiaron partes fundamentales de la Constitución para “legalizar” su implantación. Al frente de la misma actúa el General del Ejército Luís Rodríguez Bucio, graduado en la tenebrosa “Escuela de las Américas”[1]. Esta escalada represiva contra la caravana, así como la violencia contra las comunidades indígenas del Sudeste mexicano, desenmascaran los verdaderos fines de la GN.

Estas acciones han desatado una crisis en las alturas del régimen mexicano y voces de rechazo de figuras relevantes dentro de Morena, el partido gobernante. El caso más destacado es la denuncia del diputado Porfirio Muñoz Ledo, ex presidente de la Cámara baja. En ese recinto le impidieron a Muñoz Ledo exponer evidencias sobre el “salvajismo” de la  represión de la GN con gas pimienta a las familias migrantes. Pero los escándalos no sólo llegan ahí. Muñoz exigió la renuncia del actual Comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño Yáñez, cuya trayectoria fundamental fue al frente del servicio carcelario. El personal a su cargo es el que participa intensamente en las violaciones a los derechos humanos en la frontera Sur. De hecho, la nueva “frontera” de EEUU. Y la decisión de censurar la exposición de Muñoz Ledo en el Parlamento fue defendida por Rosario Piedra, la actual titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CNDH.

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Trump ordena, los  gobiernos lacayos obedecen

Como si faltaran datos para interpretar los motivos de estas violaciones, tenemos la confesión sin reparos que dio Jesús Seade, Subsecretario de Relaciones Exteriores, recalcando que “México no pondrá ‘tapete rojo’ a los migrantes para que lo usen como pasillo hacia Estados Unidos, pues no olvidemos que Donald Trump lo aclaró: o frenan las caravanas en el Suchiate o vienen los aranceles y se olvidan del acuerdo comercial”… Y para cumplir con esas órdenes y ceder a los chantajes, además de la represión de la GN, se ha creado un cerco de aislamiento mediático y campañas xenófobas. Se ha prohibido a los activistas de organismos de derechos humanos llegar a los migrantes en la frontera Sur de México. Supuestamente para “protegerlos”. En realidad, es para esconder los abusos e impedir la solidaridad.

Hoy se ha concretado el plan de la bestia imperialista que gobierna en Washington: el muro que proponía construir en la frontera de EEUU con México, se ha instalado en la frontera de Sur de México con Guatemala. Trump está utilizando el fenómeno migratorio de manera xenófoba para tapar el fracaso de su política. El hecho es que no ha logrado mejorar las condiciones de vida de los trabajadores en EEUU. Como hizo en la campaña electoral de 2016, criminaliza a los migrantes para ocultar los desastres de las políticas económicas aplicadas por Demócratas y Republicanos por igual.

Su insistencia por construir un muro físico entre EEUU y México es una escalada de militarización y xenofobia. De momento, el gobierno ya se gastó 11 mil millones de dólares de dinero público en edificar dicho muro inútil y odioso. Inútil porque está probado que los muros físicos no frenan los fenómenos migratorios, y además porque a raíz del cambio climático y los fuertes vientos y tormentas se van a tener que instalar grandes aberturas permanentes para que el muro no sea derribado. Odioso porque simboliza el racismo, la criminalización de la migración y la violencia de un estado colonizador.

El gobierno de Trump está además avanzando hacia la militarización de su “zona fronteriza”. Por ley ésta se extiende a lo largo de las 2,000 millas de la frontera EEUU-Mexico y las 4,000 millas de la frontera EEUU-Canadá. También las dos costas, donde viven 200 millones de estadounidenses, es decir dos tercios de la población. La policía de fronteras de EEUU, la migra (ICE) y el ejército tienen el derecho de crear puntos de control en ese territorio, imponer patrullas de vigilancia y construir centros de detención y deportación. Hoy existen ya más de 250 centros de detención en las “zonas fronterizas”, la mayoría en la frontera con México. También ha aumentado drásticamente el número de agentes policiales y militares en dichas áreas. Eran 4,000 en 1994 y ya son 21,000 en 2018, con un coste de 23,000 millones de dólares anuales.

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El gobierno AMLO cumplió lo que en 2017 le proponían Peña Nieto y su canciller Videgaray a Trump, como parte del pacto “Frontera Sur”. Hoy México es un campo de concentración para los refugiados. Y no nos sorprende. Porque ante las brutales violaciones a los derechos humanos en territorio de EEUU, cuando las Border Patrols cazaban a los migrantes y enjaulaban a miles de sus niños, el entonces presidenciable AMLO, para “detener esta acción represiva, racista e inhumana”, sólo le proponía a Peña Nieto “trabajar juntos” para enviar una ¡“Nota diplomática al Comisionado para Refugiados de las Naciones Unidas”!..

Complicidad de los gobiernos de Centroamérica

Silencio y obediencia. Ese es el comportamiento del gobierno dictatorial de Juan Orlando Hernández en Honduras y el gobierno salvadoreño de Nayib Bukele, que desde el primer momento ha mostrado su genuflexión a Trump. No ha tenido siquiera el valor para defender a los millones de salvadoreños, que con sus remesas sostienen la precaria economía de El Salvador. Incluso, se ha declarado gran admirador tanto de López Obrador como de Trump, en lugar de defender a los migrantes no sólo salvadoreños, sino centroamericanos y de proponer e implementar políticas integrales de defensa y acompañamiento de los migrantes. Pero también de defensa del derecho humano fundamental a migrar. Bukele está más preocupado por mostrarse alineado al imperio del norte, que en cumplir sus promesas electorales de valorizar a nuestros migrantes e impedir su utilización, ya sea por mafias de trata de personas, así como la utilización política interna e externa del drama de la migración que estamos viviendo. El mismo Bukele desciende de una familia de migrantes palestinos. Sin embargo, ahora en el poder, prefiere hacerse de la vista gorda ante el dolor de sus compatriotas salvadoreños, movidos a migrar por la violencia, la precariedad y la exclusión que siguen marcando duramente a El Salvador y a toda Centroamérica.

Desde la Corriente Socialista de los Trabajadores de México, La Voz de los Trabajadores y Corriente Obrera de Estados Unidos, el Partido Socialista de los Trabajadores de Honduras y la Plataforma de la Clase Trabajadora de El Salvador, organizaciones de la Liga Internacional de los Trabajadores, LIT-CI, repudiamos enérgicamente la política de los gobiernos norteamericano y mexicano respecto a los refugiados y denunciamos la complicidad de los gobiernos centroamericanos.

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Desde nuestras modestas organizaciones, llamamos a los trabajadores y trabajadoras conscientes y a las organizaciones de los trabajadores, a las organizaciones campesinas e indígenas, a las de la juventud y demás activistas contra las opresiones y demás sectores combativos a unirnos y movilizarnos para repudiar la barbarie represiva de Trump contra los migrantes. Y por la defensa del derecho a emigrar, a refugiarse y buscar asilo, a obtener condiciones dignas de vida que les son negadas en sus países de origen. Movilicémonos a nivel internacional para derrotar esta nueva infamia, que en este caso ejecuta el gobierno de AMLO, cumpliendo “acuerdos” que son órdenes del gobierno de Trump. Exijamos al gobierno mexicano el cese de las cacerías y represión a los refugiados y respetar su libre tránsito. Basta de injerencia y dominio imperialista. Denunciemos a todos los gobiernos títeres del imperialismo. Por la unidad de todas las luchas obreras y populares con la causa de los migrantes.

Nota: 

[1] El entonces teniente Rodríguez Bucio, llegó en 1980 al Fort Gullick, en Panamá, que albergaban al 3er. Batallón Aerotransportado del 7º Grupo de Fuerzas Especiales de EEUU, y a su “Escuela de Las Américas”, por donde pasaron 11 dictadores de América Latina. Esa Escuela estaba especializada en operaciones de contra inteligencia y técnicas de tortura. Su paso por la Escuela de Las Américas no se encuentra mencionada en el currículum que difundió la Presidencia sobre el general brigadier, pero no es la única omisión.