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Si construyes una casa para tu familia, debe ser un lugar para vivir. De manera similar, nosotros, los constructores de la sociedad, debemos hacer de nuestra sociedad un lugar para vivir. Debe ser una sociedad en donde las necesidades básicas de la gente estén satisfechas. Una de las necesidades más esenciales del ser humano es el acceso a la atención médica cuando crecemos, envejecemos, nos enfermamos, sanamos, y morimos. Cuando nos cortamos el dedo mientras cocinamos, o nos atormenta una migraña, o nuestro hijo se fractura la muñeca después de caerse de una bicicleta, alguien está a nuestro lado para cuidarnos con la mejor tecnología médica en la historia de la humanidad. O al menos es así para los pocos que tenemos seguro médico. Pero para medio millón de habitantes en Estados Unidos, ese momento esencial de cuidado no es más que un sueño agridulce. La realidad es que la mayoría de los trabajadores en este país tenemos que escoger entre ir al doctor para curar una migraña o tomar una aspirina y esperar que no sea meningitis.

Por: Aldous Reno y Florence Oppen

El sistema de salud de los Estados Unidos es uno de los peores del mundo. Revela una gran contradicción: vivimos en la sociedad con más riqueza pero a la vez con menos cuidado social para su gente, con el doble del número de muertos previstos comparado con otros países ricos como Francia.[1] Esto es porque la asistencia médica, como la educación o la justicia ambiental, no es solo un problema de números y fondos. Para nosotros, socialistas, por supuesto tiene que ver con la asignación necesaria de recursos materiales, pero es fundamentalmente un problema de la lógica social: organizando la economía. La meta explícita del sistema en que vivimos no es para proveer asistencia médica de calidad para todos, es para generar ganancias en un mercado monopolizado. En nuestra sociedad, gobernada por la extracción de ganancias, la asistencia médica es considerada una mercancía, un valor de cambio para comprar y vender a la oferta más alta para generar ingresos para muy pocos.

Para nosotros, la asistencia médica es, y debe ser tratada como derecho humano, como valor de uso que debe ser amplio y gratis para todos los que la necesiten. Sostenemos que la asistencia médica es una obligación colectiva esencial que tenemos para la gente de nuestra sociedad; sin embargo, en casi toda nuestra historia ha sido tratada como un privilegio exclusivo para los pocos ricos. Nosotros, la gente trabajadora, la fundación de esta sociedad, no solo sostenemos que merecemos asistencia médica excelente para todos, sino también estamos listos para luchar por ella en nuestros términos. Con la elección de Trump y el intento a revocar la Ley de Asistencia Asequible (ACA por su sigla en inglés), la reforma del sistema de salud ha entrado en el estadio de debate público de nuevo. Ha llegado el tiempo no solo para reformas escasas sino para revolución completa: un sistema de salud para todos, que sea gratis y de calidad, con un pagador único como un paso hacia una medicina socializada completa.

El estado intolerable del Sistema de Salud en EEUU

Cuando el término “asistencia médica” es utilizada, se refiere al sistema completo de pacientes, proveedores de cuidado, instalaciones como hospitales, cuerpos regulatorios, y en el caso de los EEUU, negocios. Nuestro sistema de salud es diverso y complicado. Es conocido y repetido una y otra vez que los EEUU tienen uno de los sistemas de salud más caro y con un muy pobre rendimiento en cambio para su gente. El “Commonwealth Fund” estudia los datos de asistencia médica de los 13 países más ricos en la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OECD por su sigla en inglés). En su reportaje de 2015, encontró que en los EEUU el sistema de salud consumió 17,1% del producto interno bruto (PIB) nacional en 2013” (era 17,8% en 2015 y alcanzará 19.9% en 2025.) [2] Esto es un 50% más que el siguiente mayor desembolso (Francia, 11,6% del PIB) y casi el doble de lo que fue gastado en el Reino Unido (8,8%). EEUU es el único país de esta lista sin cobertura universal de asistencia médica. [3]

Porque los costos verdaderos de proveer asistencia médica no están regulados ni subvencionados por el Estado, los costos tremendos del sistema de salud se compensan por algunas personas a través de las compañías de seguro médico, o por grupos que extraen dinero en cambio por pagar algunos costos médicos. Los cuarenta mil millones de dólares de ganancias acumulados cada año por las compañías de seguro médico les llegan del simple hecho de que la mayoría de la gente no usa el mismo valor de asistencia médica que paga para obtener la posibilidad de usar este seguro.[4]

La mayoría de las personas reciben cobertura a través de su empleador, bajo un plan de seguro HPO o PPO, pero hoy, aún después de la implementación del ACA, todavía hay 28,5 millones de personas con edad de 65 años que no tienen seguro de salud. La diferencia entre HPO y PPO es una broma; es una elección entre costos más o menos altos, con más o menos cobertura. En 2016, el promedio de las familias estadounidenses pagó $18.000 en primas de seguro de salud [5] –un tercio del salario familiar total. Por supuesto, una persona quizás podría pagar solamente $100 por mes para cobertura, pero esa cobertura no incluiría varias necesidades básicas de asistencia médica como cobertura odontológica ni de visión. Esta no es una “elección del consumidor”, más bien es una pérdida forzada de cobertura completa porque es demasiado cara. Porque está tratado como mercancía, nuestra salud es un juego arreglado contra nuestros intereses.

Las personas mayores de 65 años que tienen ciertas condiciones de salud tienen derecho a un programa público: Medicare. Veteranos militares pueden obtener asistencia médica a través de la Administración de Salud Veterano, que es un sistema completamente integrado que representa un microcosmo de salud pública y universal que tiene instalaciones públicas, doctores empleados públicamente, y que está financiado públicamente, pero la disponibilidad y la calidad de asistencia varían enormemente entre instalaciones. Para aquellos de muy bajos recursos, incluyendo los desempleados y los trabajadores pobres, el seguro médico se puede obtener a través de Medicaid, un seguro médico aceptado por todas las instalaciones públicas, pero no por las instalaciones privadas. Porque las instalaciones públicas están menos financiadas que las privadas y reciben un alto volumen de pacientes; hay una disparidad tremenda en la calidad de asistencia provista a los pacientes de Medicaid. Las personas con Medicaid son en su mayor proporción negros, personas de color, mujeres embarazadas, y personas viviendo con VIH/SIDA. Entonces, las disparidades de salud son fuertemente marcadas por raza y género.

Las condiciones de trabajo de los trabajadores de la salud

El problema de la desigual asistencia médica no se pierde entre los trabajadores de la salud y, de hecho, la calidad de asistencia está fuertemente relacionada con las condiciones de trabajo de los trabajadores de la salud. En primer lugar, alcanzar a ser un doctor es uno de los procesos académicos de élite en el país. La facultad de medicina es una de las escuelas especializadas más caras, con estudiantes graduados de la facultad con $416 mil más de deuda que el promedio de graduados de universidad.[6] El tiempo y los recursos necesarios inevitablemente resultaron en una minoría privilegiada que puede acceder a estudiar medicina. Por otro lado, ser enfermero/a necesita significativamente menos recursos, y demanda solamente una licenciatura, y muchos programas están disponibles en el nivel de universidades populares.

Los médicos en los Estados Unidos están pasando un promedio de 8 minutos con cada paciente y en general hay casi 410 pacientes por médico en los Estados Unidos [7,8]. La mayoría del tiempo laboral de un médico se pasa en tareas administrativas. Los enfermeros tienen una menor proporción, con 100 pacientes cada uno, pero tienen que hacer el trabajo duro de los procedimientos médicos, evaluaciones de pacientes, educación y asistencia. Supuestas reformas a programas de entrenamiento médico limitan la cantidad de horas que un médico puede trabajar legalmente a 20 horas por día. Enfermeras, de manera similar, trabajan turnos de 12 horas. Instintivamente, es una idea terrible tener trabajadores de salud constantemente exhaustos y los estudios demuestran que la asistencia al paciente sufre cuando los trabajadores de salud están explotados.[9] No es coincidencia que estos patrones de explotación hayan aumentado mientras la medicina se fue haciendo una profesión cada vez más inaccesible y la asistencia médica se hace más y más comercializada en las últimas dos décadas. Para los trabajadores y los establecimientos de asistencia médica la necesidad de una transformación completa de este sistema de salud –de mercancía a derecho público– es más fuerte que nunca.

Una historia de sanadores y especuladores en EEUU

La idea de salud pública para todos no es nueva en los EEUU. Icono del machismo, Teddy Roosevelt era el defensor original de una sistema de salud público, y su nieto Franklin Roosevelt proponía después un sistema de pagador-único con las reformas del Tratado “New Deal,” que nunca se realizó. ¿Quién era el enemigo principal de la propuesta? La Asociación Médica Americana (AMA), un grupo pequeño y exclusivo de doctores de elites, que representan hoy al grupo lobby más poderoso en EEUU. La AMA estuvo en contra de un sistema de salud público cuando lo propuso FDR, Presidente Truman, JFK, y cuando se desarrolló el Medicare ahcia finales de 1965, por Johnson. Repitiendo el mensaje del conservador Ronald Reagan, la AMA declaró que el acceso a la asistencia médica universal haría perezosa a la gente pobre. Si parece un poco raro que un grupo de médicos piense que la asistencia médica resultaría en personas perezosas, considere que la AMA ha sido criticada por tener un monopolio en terminología médica legal, y también por intentar limitar la disponibilidad de los profesionales médicos para asegurar sus propios salarios.

El desarrollo de cárceles privadas y la industria médica con fines de lucro van mano a mano. Ronald Reagan era el padrino del neoliberalismo, un régimen económico caracterizado por la infiltración de fondos públicos en la industria privada, reducciones de impuestos para los ultra ricos, y la eliminación de reglas para las grandes corporaciones. Este régimen de comercialización ayudó al desarrollo de HMOs (grupos de seguro privado) en los años ochenta, y en 1992 las inscripciones en HMOs con fines de lucro sobrepasaron a los grupos sin fines de lucro.[13] Managed Care, un programa de Medicaid más económico, mantenía los costos de salud bastante bajos durante los años ’90 [14], pero si hay una cosa asegurada, que viene de un negocio, es explotar las ganancias.

Hoy, los empleadores empujan más que los costos de las primas encima de los trabajadores y las compañías de seguro les entregan menos servicios por más dinero. Hoy hay más que 47 millones de personas que quedan completamente no aseguradas. No solo es una crisis seria de la salud pública tener casi 50 millones de personas a las que un accidente o enfermedad le hace llegar a una catástrofe ecónomica, sino que es absurdo esto en el país más rico del mundo. De hecho, Estados Unidos es consistentemente citado como el único país industrializado sin un sistema de salud público y universal. El sistema que existe también es constantemente clasificado como el peor en el mundo.[15]

La historia del sistema de salud “Pagador Único” y la Ley de Asistencia Médica Asequible

Ha habido varios intentos para exigir un sistema universal de salud en los EEUU. El sistema de salud del “pagador único” significa el establecimiento de un sistema nacional de seguro de salud, y es por eso que se llama “Medicare For All”. Es un sistema en donde solamente una agencia organiza las finanzas del seguro de salud, y es como una compañía de seguro de salud colectivo, pero el sector privado (normalmente para explotar ganancias) le entrega los servicios. El sistema del pagador único sustituirá compañías de seguro de salud privada con un solo pagador único, público, que garantiza servicios médicos básicos para todos. Esto sería un gran paso adelante para los EEUU, porque veríamos por la primera vez en la historia de este país cobertura médica universal y completa. También nos costaría menos que la ACA actual. La administración Clinton proponía un plan de sistema de salud universal en 1993, que fue destruido con una campaña de desprestigio de las empresas de seguro médico. En 2011, el estado de Vermont pasó una propuesta de ley creando un sistema de pagador único que se llama Green Mountain Care. En 2014, el plan se abandonó porque los políticos no podían incorporarlo a un sistema nacional comercial de salud. Otro intento para crear un sistema de pagador único fue en el estado de Massachusetts (en broma se llama “Romneycare” por el gobernador de Mass., Romney, y su hipocresía); fue creado en 2006, y en 2009 se transformó al mercado de seguro de salud bajo la ACA. El programa ha tenido resultados mixtos por la inestabilidad más amplia del sistema de salud de los EEUU.

En una tormenta política de presión y movimiento, en 2009 fue aprobada la Ley de Asistencia Médica Asequible, e inmediatamente la tasa de los no asegurados se cayó por un margen más grande que en toda la historia de los EEUU. Los daños principales se sintieron entre los jóvenes, la gente Latinx, y la gente pobre. Se permitió que más de 12 millones de personas compraran seguro de salud para el nuevo mercado de salud. También resultó en una expansión de Medicaid en algunos Estados. A pesar de eso, la ACA está lejos de un sistema de salud público y universal. Originalmente, la ACA tenía una opción pública para aquellos de bajos recursos (una estructura que ya existe en Medicaid, Medicare, y VHA), pero en el último momento, un congresista la traicionó y demandó que se quitara la opción pública. Entonces, el seguro de salud universal quedó como una idea en nuestros sueños.

Irónicamente, la ley de asistencia médica asequible no era un avance progresista del Partido Demócrata. El nuevo sistema es un plan muy parecido a la propuesta de ley Health Equity and Access Reform Today (Equidad y Acceso a la Reforma de Salud Hoy – HEART) desarrollada por los Republicanos en 1993, como una alternativa a la propuesta de ley de asistencia médica de Clinton. En ese momento, los Republicanos seguían un memorando muy importante de 1989, publicado por el comité de expertos derechistas de la Fundación Heritage, titulado “Assuring Affordable Healthcare for all Americans” (Asegurando Asistencia Médica Asequible para todos los Estadounidenses). El razonamiento neoliberal detrás del artículo de Heritage es parecido a la lógica que siempre ha empujado reformas del sistema de salud. Acertó que el sistema de seguro de salud actual ya no funcionaba en esa época porque era demasiado “caro” (desde el punto de vista del mercado) para que los trabajadores obtuvieran seguro a través de sus empleadores: “Para el trabajador, estos servicios son esencialmente ‘gratis,’ entonces él o ella tienen poca reticencia en pedirlos. De manera similar, los hospitales y los doctores, quienes les entregan servicios de asistencia médica, saben que el paciente pagará muy poco o nada de los costos.” [20]

El autor aseguraba que la situación actual era insostenible y que “eventualmente EEUU tendrá un ‘sistema nacional de salud’; un sistema que le asegure a cada ciudadano acceso a asistencia médica asequible. La cuestión es qué tipo de sistema nacional debemos tener”. Para los Republicanos era importante, en ese momento, actuar rápidamente para prevenir lo que veían como un desastre total: un “sistema de salud nacional financiado por el gobierno” como en Gran Bretaña, Suecia, o Canadá, en donde “todos los ciudadanos tienen acceso virtualmente libre a hospitales y médicos, y el gobierno paga los costos.” El problema de esa idea “horrible” para las fuerzas neoliberales (y aquí ambos, Republicanos y Demócratas, están de acuerdo con la lógica) es que: “con el gobierno controlando el dinero y un sistema que es libre en el punto de consumo, la demanda para los servicios siempre pasa la reserva. Entonces, Gran Bretaña ha funcionado por muchos años con un principio de triaje. Racionando basado en factores tales como edad y la política de discreción, en la práctica determinan quién recibe cuáles servicios.” Un sistema de salud financiado por el gobierno significaría para ellos “raciones explícitas,” “escaseces endémicas,” “tiempos largos de espera”, etc. También significa que si todos los empleadores necesitan pagar para el seguro de salud de todos sus trabajadores y sus familias. Para la Fundación Heritage sería “ atractivo políticamente”. Entonces, “el costo potencial de ese mandato habría tomado en cuenta las prácticas de contratación. Entonces, cuando un trabajador potencial menciona que tiene 4 o 5 hijos y su esposa está desempleada, por ejemplo, el empleador traduce esto como parte de un costo potencial enorme de asistencia médica”. Vemos que ambos contraargumentos son no corroborados (y aun visiblemente falsos), son débiles. Demuestran claramente un compromiso por rechazar cualquier forma de estado de bienestar y proteger las masivas ganancias de los miles de millones de la industria de la salud.

Contra esa “amenaza socialista” de un sistema de pagador-único, o uno de asistencia médica completamente socializado, la Fundación Heritage propuso “El Plan Heritage” que tiene los aspectos principales de la ACA de Obama: “acceso universal garantizado de asistencia médica asequible”, y la concentración de “asistencia del gobierno directa e indirecta…para los que más la necesiten”; pero también un sistema que “aseguraría que todas las familias obtuvieran seguro adecuado”. Ese mandato de comprar un plan de salud es la parte más polémica de la ACA, porque millones de personas simplemente no tienen el dinero para comprar un plan de asistencia médica. Pero para la Fundación Heritage este es un aspecto crítico de la reforma porque evita que el gobierno o el empleador sea responsable (materialmente y políticamente) de proveer seguro de salud y, en vez de eso, desplaza la carga hacia cada trabajador individual: “la protección de asistencia médica es una responsabilidad de individuos, no de negocios. Entonces, hasta el punto en que alguien requiriera proveer cobertura a una familia, el mandato individual determina que es la familia la que carga con esa primera responsabilidad”. Esta ideología de que un mercado debe proveer un servicio pero un individuo es responsable de pagar por ese servicio (a beneficio explícito del mercado), es una de las características ideológicas que define al neoliberalismo.

La asistencia médica no es una mercancía

Como otros socialistas sostenían: “La ACA mantiene las compañías de seguro con fines de lucro en el centro del sistema de asistencia médica. El sistema de la ACA está basado en tablas de costos de escala proporcional referidas como planes de metal –bronce, plata, oro, y platino– en las cuales los costos se manejan a través de planes diferentes basados en primas variables y gastos extras. Por ejemplo, el plan “bronce” tiene primas más bajas y pagos compartidos más altos, mientras el plan “oro” tiene primas más altas pero ofrece más opciones de cobertura y menos gastos extras. Trabajadores con salarios más bajos son más propensos a elegir un plan con primas más bajas, pero sus gastos extras pueden ser prohibitivos si le ocurre una crisis de salud. Las primas siguen aumentando, con un aumento proyectado de 24% en 2017, con un crecimiento de los costos médicos por todo el espectro. Los masivos gastos generales, que vienen de los costos administrativos de las compañías privadas de seguro con fines de lucro, siguen contribuyendo al alto costo del sistema de salud.[21]

Estos problemas ocurren por dos razones principalmente: la asistencia médica como una mercancía es más cara que un servicio público por el aspecto administrativo, el marketing, y los servicios no estandarizados; y porque la industria de la salud es dominada por grandes monopolios corporativos que inflan los precios para asegurar sus ganancias.

Por ejemplo, en el sistema de salud de EEUU, los costos de marketing consumen alrededor de 15% del total de los ingresos. [22] La fundación Kaiser Family encontró que en el caso de Medicare ese costo es solo de 2%, menos que un sexto del costo para las compañías de seguro privadas. [23] Sin embargo, la razón principal para que nuestro sistema sea tan caro se encuentra en la facturación de procedimientos médicos: “En Francia, por ejemplo, un examen de imagen de resonancia magnética cuesta $363, en media, comparado con $1.121 en los Estados Unidos; una apendicitis cuesta $4,463 en Francia, contra $13.851 en Estados Unidos. Estas diferencias vienen en gran parte del hecho de que pagadores únicos –como decir, los gobiernos, típicamente– pueden negociar mejores condiciones con proveedores de servicio.”[23]

Hoy 90% del mercado de seguro de salud es dominado por cinco grandes corporaciones.[24] Como en todos los sectores de la economía, la “libre competencia” y la “elección del consumidor” son mentiras ostentosas porque, en realidad, un número minúsculo de compañías gigantes son los únicos que establecen los precios necesarios para mantener la máquina de efectivo funcionando. De hecho, desde que la ACA fue aprobada en 2010, los cinco gigantes que controlan la industria de seguro de salud han aumentado sus ganancias y planearon fusiones para generar un mercado aún más monopolizado.[25] United Health Group, con 70 millones de abonados, alcanzó una ganancia neta de $184 mil millones: Anthem, con 39,9 millones de abonados ganaron $89 mil millones, seguida por Aetna, con 23 millones de clientes y $63 mil millones en ganancias; Humana y Cigna con 14.2 y 15 millones clientes llegaron a $54.3 y $39.7 mil millones en ganancias netas, respectivamente. El total de las ganancias para los cinco gigantes solo el año pasado fue de $430 mil millones. Estas ganancias representan el argumento más fuerte para un sistema nacional de salud de pagador único; en vez de pagar por los aviones y las vacaciones en yate de los ejecutivos, sería mejor expandir y mejorar los servicios médicos.

Durante el verano de 2015 se proponían dos fusiones claves: Aetna con Humana, y Anthem con Cigna. Si eso hubiera pasado, las tres grandes compañías de seguro habría dominado 80% del mercado de seguro de salud. En julio de 2016, el Departamento de Justicia presentó una demanda contra estas dos grandes fusiones invocando las leyes (constantemente violadas) de antimonopolio. Aunque la resolución de la Corte prohibió que esas fusiones se dieran, en febrero de este año (también con el miedo de que la ACA fuese revocada), este patrón hacia la monopolización ha existido y siempre existirá con del régimen económico capitalista actual en todos los sectores, porque existe “mercado”. Como un artículo reciente explica, “el patrón hacia monopolios en el sistema de salud toma varias formas, empezando con una ola masiva de fusiones y adquisiciones de hospitales… 60 por ciento de los hospitales en 2011 eran controlados por las compañías más grandes. Un 40 por ciento de todas las estadías en hospitales ahora ocurren en mercados de salud donde una entidad singular controla todos los hospitales. Otro 20 por ciento ocurre en regiones en donde solamente quedan dos competidores… Según la medida estándar usada por la FTC para medir grados de concentración, el índice Herfindahl-Hirschman, ni un solo mercado de hospitales muy competitivos quedan en cualquier región de los Estados Unidos. Por la misma medida, casi la mitad de todos los mercados de hospitales no son competitivos… En 2015, el ritmo de fusiones y adquisiciones de hospitales aumentó 18 por ciento desde el año previo y aumentó hasta 70 por ciento encima del nivel de 2010.[26]

La industria farmacéutica no escapa a esta lógica siniestra: “Básicamente la misma dinámica ocurre en todos lados en la cadena de suministro de salud. En 2015, por ejemplo, fusiones y adquisiciones en la industria farmacéutica alcanzaron nuevos altos como siempre, aumentando la cantidad de dólares en más que 90 por ciento desde el año previo. Mientras tanto, cinco o menos compañías controlan 75 por ciento o más del mercado para la mayoría de los aparatos médicos.”

La propuesta de Ley Republicana de Salud era regresiva

A pesar de que la reforma de salud fue llamada de victoria para la gente trabajadora de este país cuando fue aprobada la Ley de Asistencia Médica Asequible, la fragilidad de esta victoria se demostró cuando el nuevo Congreso Republicano casi revocó completamente esa ley de Asistencia Médica Asequible, para ser reemplazada con la AHCA. La Oficina del Congreso de Administración del Presupuesto mostró que ese plan de “revocar y reemplazar” resultaría en la pérdida instantánea del seguro de salud de 14 millones de personas, un número que crecerá hasta 24 millones de personas sin seguro en 10 años. Este desastre total fue evitado solamente por el hecho de que el Partido Republicano estaba con tanto caos político que abandonó el gambito, por lo menos por el momento.

Aún una victoria moderada para la clase trabajadora de los EEUU es fácilmente derrotada por las manos pequeñas de una amenaza anaranjada. La lección de estos intentos de proveer a toda la gente con asistencia médica es que cuando la elección está puesta dentro de las manos de los negocios y el Congreso (conectados de mano al bolsillo por el lobby), los negocios siempre ha triunfado y siempre triunfarán.

El fracaso de la administración actual de revocar la ley de asistencia médica asequible es solo una de las varias rupturas en el control hegemónico del establecimiento político del Partido Republicano. Por el otro lado, el partido Demócrata ha sufrido una derrota total en la pérdida completa de las elecciones de 2016. Mientras el sistema bipartidista se agita en el caos, la ola de la clase trabajadora viene desde abajo a favor del sistema de salud público y de calidad para todos.

Como socialistas, estamos en contra de la AHCA o de cualquiera reforma regresiva, y defendemos los elementos progresistas de la ACA porque representan un mejoramiento crucial para las vidas materiales de nosotros trabajadores. Nuestra meta como socialistas es reajustar el esbozo del debate de la asistencia médica y separarnos del sistema privatizado y neoliberal de la asistencia médica que nos ofrece la ACA.

Los estudios demuestran que el pueblo estadounidense está a favor de un sistema de salud pública para todos.[26] Abrumadoramente, los médicos apoyan la asistencia médica universal y aún la institución de medicina más de élite ha declarado que la salud pública universal tiene solo resultados positivos para la salud de la gente y beneficios económicos a través de costos médicos reducidos.[28] Los ahorros inmediatos de asistencia médica universal (a través de asistencia preventiva y la eliminación de ganancias y burocracia) se estima que pueden llegar a $570 mil millones.[29]

La propuesta de Ley de Pagador Único en California: un paso hacia la democratización y socialización de la Medicina

Esta lucha por revertir la lógica neoliberal y empresarial sobre que la asistencia médica es una mercancía y resolver que es un derecho social viene a partir de California. En 2016, la inmensa popularidad de “Medicare Para Todos”, de Bernie Sanders, demostró entre los votantes lo favorable de un sistema de pagador único. Con un ciclo de elecciones estatales, uno de los candidatos más fuertes para el gobernante, Gavin Newsome, ha declarado que el pagador único está en su agenda.[30] Por supuesto, estas figuras insignes solo están respondiendo al movimiento de la clase trabajadora que le ponen la demanda a nivel de base. Decenas de sindicatos locales y organizaciones de base construyen una campaña para SB 562, el Acto de California Saludable, que promulgaría un sistema de salud universal de pagador único. Entre estos sindicatos está la Asociación de Enfermeras de California (CNA), ACLU de California del Sur, el Consejo de Sindicatos del Condado de Alameda, Unite Here Local 2, UAW local 5810, UC-AFT, SF Building and Trades Council, Educadores Unidos de San Francisco, IBEW Local 332. Esta base amplia revela que universalizar el sistema de salud es algo que muchas personas de la clase trabajadora pueden apoyar. Las tácticas de la campaña incluyen el involucramiento del público a través de los medios de comunicación, y poniendo la presión a los políticos locales para promover el SB 562. Mientras que esta estrategia puede ser efectiva en el corto plazo para pasar reformas, las tácticas son muy distintas de un movimiento que involucraría a la gente trabajadora para verdaderamente controlar el sistema de salud.

Con la sexta economía del mundo, los trabajadores de salud de California están demostrando que cuando nos organizamos adentro de nuestros sindicatos, podemos obtener una victoria garantizada del sistema de salud pagador único en nuestro futuro. Pero las desventajas de la asistencia médica universal del Estado en Vermont y Massachusetts, así como la montaña rusa de la reforma a nivel del Congreso, nos dan lecciones importantes para aprender si realmente buscamos una transformación del sistema de salud y no solo victorias temporarias. Mientras que los sistemas de pagador único darán a todos acceso a la asistencia médica, la forma fundamental de los hospitales, clínicas, tecnología médica, y empleo en el sistema de salud, todavía quedarían, en gran parte, en manos de compañías privadas.

Si deseamos un sistema de salud público y universal y condiciones de trabajo justas para los trabajadores de la salud, no podemos dejar el poder sobre la infraestructura de salud en las manos de una clase que históricamente siempre quitó los derechos humanos para explotar ganancias. La democracia y la justicia en medicina no solo es acceso para todos, es el poder de los trabajadores de la salud, quienes son la fundación del sistema de salud, por tomar decisiones sobre cómo se manejan las instalaciones para que el cuidado de las personas tenga prioridad sobre el costo de los servicios. Esto se ve en sindicatos democráticos, en donde enfermeras y doctores, no burócratas del sindicato, deciden como proveer la mejor asistencia a través de nuestro trabajo.

Son clínicas del barrio totalmente financiadas, para que todo el mundo pueda acceder a los servicios. Es educación pública gratis y de calidad para todos, para que más millones de personas puedan hacerse trabajadores de salud calificados sin el peso tremendo de la deuda y el agotamiento permanente. Es identificar, en las raíces, las crisis de la salud pública desde la contaminación ambiental, las condiciones de trabajo peligrosas, un sistema de comida industrial quebrado, guerra y violencia en las calles, y la condición de opresión de clase en este país. No podemos contar con los legisladores, comités de expertos, ejecutivos de las compañías, ni con los burócratas de los sindicatos engañosos para hacer estos cambios para nosotros. Nosotros, la gente trabajadora, necesitamos construir el movimiento en nuestros uniones, y formar un frente unificado de todos los trabajadores, que consolidará nuestros movimientos en una fuerza para tener en cuenta.

El salud es la vida y la convivencia es la sociedad; entonces, la justicia en salud no solo será una transformación de cómo la asistencia médica se llevará a cabo en los EEUU, sino de cómo existimos colectivamente. La asistencia médica universal es una prioridad, y si nos unimos para manejar democráticamente el sistema de salud, la justicia será el futuro.

Referencias

[1] http://www.commonwealthfund.org/interactives-and-data/infographics/2012/preventable-deaths

[2] https://www.advisory.com/daily-briefing/2017/02/16/spending-growth

[3] http://www.commonwealthfund.org/publications/issue-briefs/2015/oct/us-health-care-from-a-global-perspective

[4] http://www.iii.org/fact-statistic/industry-overview

[5] http://www.ncsl.org/research/health/health-insurance-premiums.aspx

[6] http://www.bestmedicaldegrees.com/is-medical-school-worth-it-financially/

[7] http://data.worldbank.org/indicator/SH.MED.PHYS.ZS?locations=US

[8] http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJM198906223202507

[9] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1496869/

[10] https://www.medicareresources.org/basic-medicare-information/brief-history-of-medicare/

[11] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1081816/pdf/medhist00110-0113a.pdf

[12] https://peacelawandjustice.files.wordpress.com/2013/12/newjimcrow-ch-1.pdf

[13] https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/rgs_dissertations/RGSD172/RGSD172.ch1.pdf

[14] http://www.slate.com/articles/news_and_politics/chatterbox/2007/03/a_short_history_

of_health_care.html

[15] http://time.com/2888403/u-s-health-care-ranked-worst-in-the-developed-world/

[16] http://www.nytimes.com/1994/09/27/us/health-care-debate-overview-national-health-program-president-s-greatest-goal.html?pagewanted=all

[17] https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2015/04/01/where-romneycare-fell-short-and-what-that-could-mean-for-obamacare/?utm_term=.ce36b11378c9

[18] http://www.commonwealthfund.org/publications/press-releases/2014/jul/after-first-aca-enrollment-period

[19] https://www.publicintegrity.org/2015/02/16/16766/elimination-public-option-threw-consumers-insurance-wolves

[20] http://thf_media.s3.amazonaws.com/1989/pdf/hl218.pdf

[21] https://resistancemarxistjournal.com/2017/02/26/is-obamacare-worth-defending/

[22] https://www.ama.org/publications/MarketingNews/Pages/insurance-companies-spend-marketing-make-more.aspx

[23] https://www.nytimes.com/2017/03/24/upshot/health-insurance-medicare-obamacare-american-health-care-act.html

[24] http://www.dsausa.org/east_bay_dsa_and_the_california_single_payer_campaign_dl

[25] https://healthpayerintelligence.com/news/top-5-largest-health-insurance-payers-in-the-united-states

[26] http://www.gallup.com/poll/191504/majority-support-idea-fed-funded-healthcare-system.aspx

[27] http://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/216631

[28] http://www.health.harvard.edu/blog/single-payer-healthcare-pluses-minuses-means-201606279835

[29] https://en.wikipedia.org/wiki/Single-payer_healthcare#United_States

[30]http://www.latimes.com/politics/essential/la-pol-ca-essential-politics-updates-gavin-newsom-adds-a-new-plank-to-his-1489439179-htmlstory.html

[31] http://democracyjournal.org/magazine/42/time-to-fight-health-care-monopolization