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El gobierno de Trump continúa atacando a los trabajadores: mujeres, trans, inmigrantes y trabajadores federales. El nombramiento de Kavanaugh, un juez con acusaciones de hostigamiento sexual aún pendientes, a la Corte Suprema el año pasado es sólo la punta del iceberg. No podemos esperar que las elecciones o la elección de mujeres liberales cambien este camino. Necesitamos construir un movimiento independiente propio.

Por La Voz de los Trabajadores/LIT

Hoy marchamos, mañana entramos en huelga

Todos recordamos el 21 de enero como la mayor movilización en la historia de EEUU. Millones tomaron las calles en el 2017 y 2018. Así, las mujeres influenciaron el debate político y aumentaron la visibilidad de las demandas de género. Los ataques violentos del gobierno de Trump y las fuerzas de derecha que lo apoyan sólo pueden ser derrotados en las calles. Ya no es suficiente “demostrar” nuestra resistencia, necesitamos ponerla en práctica a través de acciones de masa. Trump está acelerando el ataque que viene desde hace 15 años contra el derecho al aborto, expandiendo los ataques contra los derechos de las trans, deteriorando el acceso a viviendas de calidad y costeables y aterrorizando comunidades a través del aumento de la represión estatal. La única forma de revertir este curso es canalizar nuestras energías en acción política unificada – necesitamos continuar tomando acciones en las calles y construyendo amplios frentes con sindicatos, grupos inmigrantes y comunidades no blancas.

Los profesores de Los Ángeles están mostrando el camino

Las mujeres constituyen la vasta mayoría de los profesores. Este año, así como el año pasado, las mujeres están mostrando el camino al desarrollar otra ronda impresionante de huelgas de profesores. UTLA es el segundo distrito escolar más grande en el país y representa alrededor de 33,000 trabajadores en un distrito escolar con 600,000 estudiantes. La huelga actual no se trata sólo de la calidad de la educación pública, sino también de dar visibilidad y valorizar el trabajo necesario realizado por mujeres – el trabajo de reproducción social. Por demasiado tiempo, la tarea de preparar las futuras generaciones de trabajadores a través de la educación pública ha sido financiada con menos recursos de los que necesita. Aulas con muchos alumnos, bajos salarios para profesores, desfinanciamiento de artes y actividades extra-curriculares y la contratación de menos trabajadores de enfermería y consejería de lo necesario son un peso no sólo para quien trabaja en las escuelas públicas, sino que causan daño a las familias trabajadores y a los niños y niñas.

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Los profesores en huelga por un mejor salario que se adecue al siempre creciente costo de vida también están protestando por estas condiciones. Los profesores en Oakland, enojados con condiciones similares en sus comunidades e inspirados por las acciones tomadas por UTLA, montaron un día de protesta el 10 de enero y señalizaron que los profesores estaban listos para una lucha continuada.

Construyamos un 8 de marzo de lucha de clase

Hay un verdadero interés y necesidad de organizarse por los derechos de las mujeres. Después de la marcha de mujeres este año, el día internacional de la mujer presenta otra oportunidad de construir un movimiento capaz de cuestionar los ataques actuales contra las mujeres trabajadores y nuestras comunidades. El resultado de las huelgas en la educación pública alrededor del país han demostrado que incluso sólo unos pocos días de acción de masas independiente puede lograr más por la clase trabajadora que décadas de lobby y campañas electorales.

Lo que se necesita ahora más que nunca es organización de base en los lugares de trabajo, escuelas y barrios para cuestionar el feminismo corporativo de las organizaciones dominantes y para controlar los terrores del gobierno de Trump. Coaliciones locales de grupos sindicales, comunales y estudiantiles para construir protestas y donde sea posible huelgas en apoyo a un feminismo del 99% – un feminismo contra la guerra y el terror de estado, contra los desalojos y los ataques a las viviendas populares y contra la transfobia. Un feminismo que apoye que las negociaciones salariales de todos sean con representación sindical, así como todas las luchas contra la opresión y explotación. Un feminismo que esta enraizado en la clase trabajadora como un todo y solidaridad.

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