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En Alepo reina el caos y la barbarie. En los últimos días se han producido verdaderas escenas de terror en las zonas de la ciudad que todavía están controladas por los grupos rebeldes que luchan contra el tiránico régimen de Bashar al-Assad. El número de muertos por día es imposible de calcular, una vez que eran los Comités Locales los que hacían esta labor y ahora los de Alepo están bastante desarticulados. El ataque se da por vía terrestre y aérea, hay cientos de muertos por los bombardeos o por la falta de alimentación y atención médica. Está en curso una verdadera masacre cuyos responsables (Assad, Putin y demás miembros de la coalición que sostiene al régimen) saben que pueden seguir actuando impunemente y la comunidad internacional de Estados no reaccionará.

La conquista de Alepo está siendo posible solo como consecuencia de una política de tierra quemada: según la Coalición Nacional Siria (CNS) desde el comienzo de la ofensiva el 15 de noviembre han sido lanzados más de dos mil ataques aéreos y siete mil obuses de artillería sobre la parte Este de la ciudad y el campo que la rodea. Esta ofensiva militar se ceba en las escuelas y hospitales y destruye barrios enteros. Es una política de destrucción sistemática, una repetición, 16 años más tarde, de la demolición de Grozni. Ahora protagonizada por el ejército ruso con su armamento sofisticado y el ejército sirio con sus bidones-bomba.  La conquista  de Alepo y la victoria militar del régimen y sus patrocinadores  solo puede entrañar la ocupación del país por militares extranjeros: rusos, las milicias controladas por Irán, y  Hezbollah.

La ocupación de toda la parte Este de Alepo por las fuerzas del ejército sirio, apoyado por milicias iraníes, libanesas, iraquíes y afganas, puede ser cuestión de días. Las fuerzas terrestres reciben el apoyo de la aviación rusa y siria que siguen bombardeando no solo Alepo, sino también Idlib, pese las declaraciones del ministro de Exteriores ruso, Sérguei Lavrov, de que el ataque a Alepo se habría interrumpido. Decenas de miles de civiles han abandonado la ciudad en los últimos días, pero todavía quedan cerca de 100.000 atrapados dentro de los distritos asediados. Algunas familias se niegan a abandonar la ciudad y todavía había al día de hoy cerca de 8.000 combatientes armados, miembros de grupos opositores.

Distintos activistas y periodistas denuncian que se están produciendo ejecuciones sumarias, por parte del ejército sirio, de supuestos miembros o simpatizantes de grupos rebeldes. Centenares de hombres de entre 18 y 50 años han desaparecido. La tiranía a la que observamos indignados es un preludio de lo que será el país si Bashar al-Assad vence la guerra.

Pero, el mismo Assad ha afirmado en una entrevista a un periódico estatal sirio que la guerra todavía no ha terminado. Incluso si toman la ciudad de Alepo, seguirían aún en manos rebeldes buena parte de la provincia, así como Idlib o zonas de la propia Damasco. Por no hablar de las zonas kurdas. El próximo objetivo sería Idlib, la única capital de provincia todavía en manos de grupos opositores al régimen. Siria sigue totalmente dividida en zonas controladas por diferentes grupos.

Un pacto con la oposición nunca fue la política del régimen. Assad y Rusia solo aceptarán la rendición incondicional de todos los rebeldes y esto, por lo menos de momento, no parece ser el escenario más probable en el corto plazo. El régimen sirio tampoco cuenta con unas fuerzas armadas unificadas bajo su comando. Hay decenas de milicias diferentes que luchan contra los rebeldes, pero responden a las órdenes de distintos países y facciones políticas y religiosas.

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Rusia e Irán son los principales responsables de la masacre

El régimen sirio está totalmente controlado por Rusia e Irán. Assad ha perdido cualquier capacidad de iniciativa y la mayoría de los efectivos que luchan en su nombre son hombres extranjeros. Rusia ha decidido ir hasta el final en su política de “Assad o quemamos el país”, a costa de decenas de miles de muertos y de una destrucción incalculable. El régimen sirio ya había hecho algo similar pero a un nivel más limitado cuando aplastó la rebelión de Hama en el año 1982 utilizando gases químicos y que costó la vida de más de 20.000 personas.

Alepo destruída
Alepo destruida.

Rusia e Irán se aprovechan de una situación de inestabilidad económica y política en los principales países imperialistas del mundo, la UE y EEUU ante todo, para profundizar su proyecto de mantener y ampliar sus zonas de influencia en la región. Las afirmaciones por parte de un sector de la “izquierda” mundial de que estos dos países representan una especie de “eje alternativo” a la dominación de Estados Unidos es totalmente absurda y falsa. Se trata de dos regímenes autoritarios y sanguinarios que tienen como objetivo central seguir gobernando en sus países y mantener su influencia política y beneficios económicos en Siria y toda la región.

EEUU y la UE miran pasivamente el genocidio sirio

La indignación ante lo que ocurre en Siria aumenta al ver la forma pasiva e hipócrita como actúan las principales potencias imperialistas del mundo, y también las Naciones Unidas (NNUU). Permiten que el régimen de Assad siga bombardeando y matando al pueblo sirio sin tomar ningún tipo de medida, aparte de declaraciones vacías en foros que nada solucionan.

La retórica anti Assad de otros momentos ha dado lugar a discursos abstractos sobre “encontrar una solución pacífica”. No osan enfrentarse con Rusia –en la práctica colaboran– y ni siquiera plantean mecanismos de presión política ni mucho menos sanciones económicas, aunque tímidas, como sucedió en el caso de Ucrania. Hay un acuerdo contrarrevolucionario de fondo entre todas las potencias, que negocian la ocupación total de Alepo. John Kerry, el secretario de Estado de EEUU, pidió misericordia a Assad y aconsejó a los rebeldes a abandonar la ciudad.

La gran preocupación de la UE es interrumpir el flujo de inmigrantes a la “Fortaleza Europa” y para eso basta con que el acuerdo firmado con Turquía siga vigente y Erdogan cumpla su parte del trato. Los principales países de la UE están “demasiado ocupados” con sus problemas internos (crecimiento electoral de la extrema derecha, Brexit, referéndums internos y, sobre todo, la guerra social contra los trabajadores para superar sus crisis económicas) para preocuparse por la vida de los sirios. La política de la UE hacia Siria, y en general hacia Medio Oriente, sigue subordinada a la de los EEUU.

La prioridad de estos gobiernos es derrotar la revolución popular del Medio Oriente y el Norte de África y evitar cualquier triunfo, por más parcial y democrático que sea (como un cambio de régimen, por ejemplo), en un país de la región, que significaría una agudización aún mayor de la actual situación mundial de inestabilidad. La razón de fondo es que el imperialismo quiere estabilizar la región a cualquier costo, aceptando que Assad y Rusia lo hagan a través de un genocidio.

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Detener la ofensiva militar y permitir la entrada de ayuda humanitaria

No hay salida para el conflicto sirio si no hay un cambio de régimen. Assad no tiene ninguna legitimidad para gobernar el país. Ni en los territorios que controla ni mucho menos en los territorios controlados por las milicias rebeldes u otros grupos como las milicias kurdas y el autodenominado Estado Islámico.

Su poder se basa en el miedo y la fuerza bruta, todo eso amparado por sus colaboradores internacionales y la complicidad del resto de los países. Desgraciadamente, la crisis siria está lejos de llegar a un final. La guerra civil libanesa duró cerca de 15 años y nos enseña que una situación como la que vive Siria puede perdurar por muchos años más.

Es necesario iniciar desde ya una amplia campaña para forzar al régimen a detener los bombardeos y los ataques terrestres por parte de las fuerzas leales al dictador sirio y que se permita la entrada de alimentos y medicamentos de primera necesidad. En Alepo Este no hay siquiera un hospital operativo. La situación es muy precaria y puede empeorar aún más.

El drama de la población civil
El drama de la población civil.

Por otro lado, se hace más necesario aún el envío de armas a los rebeldes sirios, para que estos se puedan defender a sí mismos y a la población civil en las zonas en que se encuentran. La ocupación de Alepo oriental por parte de las fuerzas del ejército sirio, así como de Homs, de zonas de Damasco y otras ciudades anteriormente en manos de los rebeldes, o Hama, solo fue posible a causa del total aislamiento impuesto a los grupos opositores a Bashar al-Assad, quien ha utilizado todo tipo de armamento y bombas mientras los rebeldes se defendían con armas viejas y de pequeño alcance.

Los rebeldes no son terroristas

El discurso del régimen de Damasco, de Rusia e Irán afirma que todos los rebeldes en lucha contra Bashar al-Assad serían terroristas.

Este discurso es una mentira. La mayoría de los rebeldes son sirios que se han visto obligados a armarse para defenderse de la violencia utilizada por las fuerzas armadas sirias contra las protestas pacíficas que empezaron en marzo de 2011. La izquierda castro-chavista que apoya Assad es cómplice de este genocidio.

La verdad es que el Estado Islámico se ha aprovechado de la ofensiva de Assad, apoyada por Rusia contra Alepo, para reconquistar la ciudad de Palmira cuyo control habían perdido hace ocho meses.

Es cierto que el aislamiento de la revolución (impuesto por el imperialismo y la “izquierda” pro Assad) creó un vacío político que en muchos casos fue utilizado por países de la zona que tienen una agenda propia, muy distinta a los valores que estaban en la esencia misma de las manifestaciones, que solo pedían al principio reformas puntuales en el régimen y posteriormente se convirtieron en una revolución popular. Las monarquías del Golfo, así como Turquía, se aprovecharon de esta situación para financiar grupos afines.

Sin embargo, todavía existen decenas de iniciativas civiles en Siria, como los Comités Locales que siguen operando, el Alepo Media Center, etc., que representan el espíritu inicial de la revolución y que luchan para mantener los principios de justicia, democracia e igualdad por los que millones de sirios salieron a las calles arriesgando sus vidas. Una de las primeras medidas del ejército sirio al entrar en Alepo Este fue expulsar de la ciudad a los Cascos Blancos, un grupo que solo hacía un trabajo de rescate de la población afectada por los bombardeos.

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En la batalla de Alepo lucharon hombro a hombro distintos grupos como Fateh al-Sham (ex Frente al-Nusra, con cerca de 10 mil combatientes, 80% de ellos sirios), que actúa dentro de Jeish al-Fateh (una coalición de grupos “islamistas” y “moderados”), y grupos vinculados al Ejército Sirio Libre [ESL].

La  crisis de dirección revolucionaria asume acá una importancia terrible, en la medida en que no hay una alternativa estratégica para la revolución.

Es cierto que ha habido confrontaciones también entre las distintas milicias opositoras, pero la unidad contra la ofensiva del régimen prevaleció. Si el grupo lucha contra Assad gana rápidamente apoyo popular, ya que este representa la principal amenaza para la mayoría de los sirios, sobre todo los que están en las zonas rebeldes.

Fuera Assad y su pandilla

La sectarización del conflicto se dio, en gran medida, por la política de Assad. Estados Unidos y otras potencias regionales también contribuyeron para afianzar sus propios peones en el terreno. En la práctica abandonaron a las milicias populares y la población siria insurrecta a su propia suerte. Generalizar a toda la oposición como “terroristas fundamentalistas” ha sido la estrategia de Assad desde el inicio y también ha sido parte del discurso de los países imperialistas centrales para justificar sus bombardeos en el país.

Reafirmamos nuestra posición de estar al lado del pueblo sirio contra la tiranía del régimen de Assad y sus apoyadores. No confiamos en los EEUU ni en la UE y las NNUU. Defendemos la caída del régimen sirio como el primero paso, único posible, hacia la resolución de la crisis humanitaria en Siria. Exigimos el fin inmediato de los ataque a Alepo e Idlib y nos comprometemos a ser parte de los esfuerzos para hacer llegar ayuda humanitaria a Siria.

Reclamamos a las organizaciones obreras, populares y de derechos humanos de todo el mundo a iniciar una campaña unificada en solidaridad con el pueblo sirio.

¡Viva la lucha del pueblo sirio!

¡Fuera Assad y Estado Islámico!

¡Cese inmediato de los ataques a Alepo e Idlib!

¡Fin de la intervención rusa e iraní en Siria!

¡Ayuda humanitaria a Siria!

¡Armas para los rebeldes!

¡Ninguna confianza en los EEUU, la UE y las NNUU!

 Secretariado Internacional de la LIT-CI