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El pueblo trabajador iraní está luchando contra las dificultades económicas traídas tanto por los treinta años de políticas neoliberales como por las criminales sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos. El salario mínimo es de U$S 120, la inflación es de cerca de 50% al año, el desempleo está en alza, la estabilidad en el empleo es casi inexistente, contratos temporarios están generalizados, y la mitad de la población trabajadora vive en la línea de pobreza. Por fin, la resistencia de los trabajadores enfrenta fuerte represión del Estado.

Por: Fabio Bosco

Trabajadores de Haft Tappeh se levantan

La lucha más importante ocurrió en el complejo agro-industrial de Haft Tappeh, en el sudoeste de Irán. La mayoría de sus 2.900 trabajadores entraron en huelga seis veces entre enero y noviembre de 2018.

En noviembre de 2018, ellos se unieron a los trabajadores de la Compañía Siderúrgica Nacional. Entraron en huelga y marcharon juntos en las calles, exigiendo meses de salarios no pagados y el fin de la privatización de las empresas. Las huelgas y protestas duraron cerca de un mes. Durante la huelga, fueron presos más de 50 trabajadores huelguistas. Muchos de los trabajadores fueron violentamente agredidos por las fuerzas de seguridad durante su prisión, o por las fuerzas de inteligencia mientras estaban detenidos.

Dos de los detenidos, Esmail Bakhshi, un conocido representante de los trabajadores de Haft Tappeh, y Sepideh Gholian, periodista freelance y activista obrera, fueron forzados a hacer confesiones frente a las cámaras de televisión. El 19 de enero de 2019, la TV nacional transmitió ese “documental” que fue ampliamente condenado en Irán e internacionalmente por organizaciones de trabajadores y de derechos humanos. Luego de su libertad bajo fianza, Sepideh Gholian y Esmail Bakhshi, valientemente fueron a público a anunciar que fueron severamente torturados y exigieron una investigación pública y castigo para los responsables.

Luego del anuncio, ambos fueron presos nuevamente, y actualmente están en prisión. Amnistía Internacional informó el 29 de enero de 2019 que Esmail Bakhshi y Sepideh Gholian “están en grave riesgo de tortura adicional” luego de haber sido presos nuevamente (Amnistía Internacional, número de índice: 13/9745/2019).

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Además de Esmail Bakhshi y Sepideh Gholian, Sanaz Elahyari, Amir Amirgholi y Amir Hossein Mohammadifard, que son periodistas independientes y defensores de los derechos de los trabajadores, todos presos en conexión con las huelgas y protestas de los trabajadores de Haft Tappeh, todavía están en prisión a pesar de la conclusión de los interrogatorios hace varios meses.

Es interesante notar que esta huelga radical trajo el espíritu de participación obrera presente en la Revolución Iraní de 1979, a través de consejos independientes y del control de los trabajadores sobre la producción. Esmail Bakhshi pidió la formación de “consejos de trabajadores independientes… para supervisar el desempeño del gobierno y de las instituciones gubernamentales”, y dijo que hay dos soluciones: o “Haft Tappeh queda completamente en las manos de los trabajadores… [y sus] consejos, ‘o el gobierno asume’ pero no como antes… [ya que] entre ‘cero y cien’ actividades están bajo la supervisión de la voluntad y de los consejos de los trabajadores…”.

Acto del Primero de Mayo en Teherán, en 2019

El acto fue convocado por el combativo Sindicato Independiente de los Choferes de Ómnibus de Teherán, y apoyado por otras organizaciones independientes de trabajadores y estudiantes. Centenas de personas comparecieron al acto frente al Majles (Parlamento), en Teherán.

Media hora después, las fuerzas de seguridad e inteligencia, juntamente con agentes de civil, agredieron violentamente a los manifestantes. Más de 40 personas fueron presas y llevadas a diferentes centros de detención en Teherán. Muchos de ellos fueron acusados de “acciones contra la seguridad nacional” y liberados bajo fianza, aunque cuatro mujeres todavía están en prisión.

Las activistas de derechos laborales Anisha Assadolahi, Atefeh Rangriz y Neda Naji y la periodista Marzieh Amiri aún están presas, aunque el proceso de interrogatorio haya terminado hace más de un mes y ellas deberían haber sido liberadas de acuerdo con las leyes del proceso penal. Actualmente existe una campaña internacional exigiendo su libertad.

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Huelgas continuas de profesores

En los últimos doce meses, los profesores iraníes realizaron cuatro huelgas nacionales exigiendo aumento salarial, liberación de todos los profesores presos, derecho de crear sindicatos de profesores independientes, educación gratuita para todos, y el fin de la privatización de la educación.

Las protestas y huelgas de los profesores han sido constantes en los últimos años. Las autoridades iraníes respondieron a las reivindicaciones de los profesores a través de amenazas, intimidaciones, procesos judiciales y prisiones.

Esmail Abdi, director de la Asociación de Profesores Iraníes de Teherán fue preso el 27 de julio de 2015 por causa de sus actividades sindicales y fue condenado a seis años de prisión. Él está actualmente detenido en la notoria prisión de Evin, cumpliendo pena de prisión.

Mohammad Habibi, también director, fue violentamente atacado y preso por las fuerzas de seguridad el 20 de mayo de 2018 en una reunión pacífica de profesores.

Meses después, el 4 de agosto de 2018, el Tribunal Revolucionario Islámico condenó a Habibi a diez años y medio de prisión; su sentencia también incluyó 74 latigazos. Él está actualmente preso en la mayor prisión de Teherán.

Mahmoud Beheshti Langroodv, portavoz de la Asociación, fue condenado a cinco años de prisión en el verano de 2015, y actualmente continúa preso.

Rohellah Mardani, otro profesor activista, fue preso el 9 de junio de 2019 y condenado a dos años de prisión. Y la lista continúa.

Protestas de masas en vísperas de Año Nuevo

Todas esas acciones de los trabajadores fueron precedidas por una ola de manifestaciones de calle en todo el país a finales de diciembre de 2017 e inicios de enero de 2018, cuando los trabajadores realizaron manifestaciones en más de cien ciudades.

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Reivindicaciones económicas y políticas fueron una característica preeminente de esas manifestaciones. Las autoridades iraníes recurrieron a la fuerza brutal para reprimir las protestas: 20 manifestantes fueron muertos por las fuerzas de seguridad y más de 4.000 manifestantes fueron presos.

No obstante, toda esa brutal represión no impidió las acciones de los trabajadores –huelgas, manifestaciones y protestas en las calles– que han sido una constante desde entonces.

Solidaridad internacional

Es necesario apoyar las campañas internacionales en solidaridad con todas y todos los activistas perseguidos y/o presos, y también las acciones de la clase trabajadora iraní en su lucha contra las sanciones de los Estados Unidos y por los derechos laborales, sociales y democráticos. Ciertamente, más temprano que tarde, una nueva ola de luchas se transformará en una nueva poderosa revolución contra la dictadura y el imperialismo, como en 1979.

Traducción: Natalia Estrada.