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Los cerca de dos millones de palestinos que viven en Gaza, en la Palestina ocupada, vivieron una más de sus muchas noches de terror. Bombardeos masivos israelíes se registraron a partir de este jueves (14) y dejaron cuatro palestinos heridos. El Estado de Israel lanzó ataques aéreos a más de cien «blancos» al sur de la estrecha franja. Como es costumbre, alegan que se trató de una represalia al lanzamiento de dos misiles por parte de Hamás -que lo niega-, que supuestamente habían alcanzado a Tel Aviv. Ninguna víctima o confirmación de autoría, sólo una excusa habitual para promover una nueva masacre como propaganda electoral.

Por Soraya Misleh

Ante la denuncia de corrupción del primer ministro Benjamín Netanyahu, el pleito israelí se anticipó para el 9 de abril, el mismo día del genocidio sionista en la aldea palestina de Deir Yassin en 1948, año de la Nakba (catástrofe palestina con la creación del Estado de Israel por medio de limpieza étnica).

La ofensiva sirve como propaganda electoral y es aprobada incluso por el principal competidor de Netanyahu, Benny Gantz. Con la mira puesta en los votos a ser conquistados bajo la sangre de palestinos, se apresuró a afirmar que Israel debe actuar de forma «severa». Como era de esperar, el gobierno brasileño no tardó en hacer coro, al condenar los presuntos ataques a Israel, así como a Estados Unidos. Como un buen aliado sionista, Bolsonaro premirá la ocupación con nuevos acuerdos. Está agendado un viaje a finales de este mes a Tel Aviv para reunirse con Netanyahu.

Una muestra de que las vidas palestinas no le importan a Bolsonaro, lo que tiene sentido para alguien que se destaca por declaraciones prejuiciosas. La visita tiene lugar en medio de la intensificación de bombardeos en Gaza en los últimos meses.

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Bombardeos como éste se han acentuado en Gaza en los últimos meses. Entre el 11 y 13 de noviembre de 2018, Israel lanzó una pesada ofensiva bajo el mismo falso pretexto de respuesta y «defensa». «Defensa» de quien ocupa el territorio palestino. Bajo este argumento desfachatado, los ataques aéreos criminales a cuentagotas se han vuelto más frecuentes en la medida que se aproximan las elecciones israelíes, como alertan  diversos analistas.

Semanalmente, las bombas de gas se lanzan y los francotiradores sionistas apuntan a la cabeza de los palestinos que protestan contra el cerco inhumano al que están sometidos hace casi 12 años en la franja de Gaza y el legítimo derecho de retorno de los refugiados a sus tierras. Desde el 30 de marzo de 2018, se realizan todos los viernes estas manifestaciones, como parte de la Gran Marcha del Retorno. Hasta el momento, fueron más de 250 muertos y 25 mil heridos. Excepcionalmente esta semana las protestas fueron suspendidas, ante la inminencia de una masacre israelí.

La situación en Gaza es dramática. La población enfrenta una grave crisis humanitaria en función del cerco inhumano, agravada por los bombardeos y masacres constantes. La resistencia, sin embargo, no se curva. Promete manifestaciones gigantescas el 30 de marzo próximo -Día de la Tierra para los palestinos, en homenaje a mártires que protestaban en Galilea, en la fecha, en 1976, contra la toma de sus tierras por Israel-.

Los palestinos persisten y resisten, por medio de su memoria colectiva, y por su presencia incómoda al colonizador, por medio de la bravura de los niños que arrojan piedras contra tanques, de la denuncia de los crímenes israelíes. Piedras, poemas, pandorgas incendiarias y otras «armas» improvisadas, de la forma que sea posible. Es urgente apoyar esta heroica resistencia y rodear a Gaza de solidaridad incondicional activa en todo el mundo.

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