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¡No podemos dejar que maten a nuestros jóvenes! La muerte del activista social Shady Habash, de 24 años, en Egipto, autor de un video clip en el que escarnecía políticamente al dictador Al Sisi, mostró cómo regímenes burgueses despóticos visan eliminar a una parte de jóvenes luchadores sociales en las cárceles de sus Estados.

Por: Américo Gomes, 8/5/2020.-

Como ya abordamos en varios artículos, el sistema carcelario utilizado por la burguesía en su Estado es parte del control social sobre el proletariado, uno de los elementos del aparato de represión utilizado contra la clase trabajadora. El objetivo de este sistema no es recuperar a nadie y sí castigar y punir con la sobrepoblación, los malos tratos, el abandono, la falta de planes de formación, etc. Actualmente, la pandemia de coronavirus, con la pésima calidad de la comida, la falta de materiales de limpieza y de planes de vacunación está estableciendo la pena de muerte dentro de las prisiones.

Es así en buena parte del mundo, y afecta mayormente a presos pobres, negros, inmigrantes y de baja criminalidad. Por eso, una carta abierta firmada por más de 500 personalidades, entre ellas el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y la activista Ángela Davis, denunció, la semana pasada, que el encarcelamiento en masa de los Estados Unidos es un mecanismo promotor del Covid-19 y, por lo tanto, una amenaza a la salud global.

En los países donde hay movilizaciones de masas contra sus gobiernos represores, como Chile, Argelia, China y Palestina, él se transforma, junto con los aparatos policiales y judiciales, en un instrumento de represión más contra los disidentes políticos, particularmente obreros, periodistas, abogados e intelectuales.

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Asesinato en Egipto

Shady Habash era cineasta y fotógrafo, estaba preso en prisión preventiva hacía dos años, en el presidio de Tora, en El Cairo, sin haber tenido aún un juicio. Su “crimen”: dirigir el video clip de una música que hacía una crítica política en tono de broma contra el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi. Ese video se convirtió en un fenómeno viral, en un país donde impera la censura. Fue acusado, entonces, de “pertenecer a un grupo terrorista”, “difusión de noticias falsas”, “abuso de las redes sociales”, “blasfemia”, e “insulto a las fuerzas armadas”.

Es también en Egipto que un abogado de 25 años fue condenado a tres años de prisión por difundir en el Facebook un “ofensivo” montaje fotográfico del presidente con orejas de Mickey Mouse, y un cómico, Shadi Abu Zaid, fue preso por repartir a los policiales bolas hechas de preservativos, en la Plaza Tahrir, durante el aniversario de las protestas contra Hosni Mubarak, y está preso hasta hoy, junto con otras 60.000 personas, por acusaciones políticas.

Excarcelación para evitar una masacre en los presidios

Mantener condiciones inadecuadas de combate al coronavirus en los presidios de todo el mundo, significa imponer la pena de muerte a millares de presos.

Son urgentes medidas concretas que permitan contener el avance del virus. Por eso, más allá de la libertad inmediata a los presos políticos, es necesario dar libertad a los presos comunes en edad avanzada y a aquellos que están en prisión preventiva acusados de crímenes no violentos. Es preciso garantizar la provisión de equipos de protección individual para los presos y los agentes penitenciarios, junto con la oferta de equipos médicos capaces de confrontar la pandemia dentro de las prisiones.

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Estas son medidas mínimas para combatir el avance del virus. Pero sabemos que se aproximan tiempos de profunda crisis económica y social, donde los gobiernos intentarán utilizar vastamente la criminalización de las protestas sociales. Por eso, estratégicamente, tenemos que luchar por el fin del modelo de encarcelamiento en masa como una política de contención del descontento social.

Inmediata libertad para todos los presos políticos

La muerte de Shady no puede ser en vano, tiene que ser un impulso más para la campaña internacional que está exigiendo la libertad de todos los presos políticos en esta época de pandemia de coronavirus.

Al Sisi indultó a 4.000 presos el mes pasado, pero, entre ellos, ningún preso político. Como en Chile, donde Piñera intentó indultar a los militares golpistas de la dictadura chilena mientras mantenía en la cárcel a los activistas de la “Primera Línea”. Solo no fue adelante porque fue impedido por las protestas generadas en la sociedad. Ningún genocida debe ganar la libertad, solamente aquellos que son luchadores sociales en pro de la clase trabajadora.

Traducción: Natalia Estrada.