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Luego del declive de las movilizaciones de los trabajadores el año pasado, producto de las falsas expectativas que generó la aparición de Guaidó en el escenario político, quien desvió las luchas hacia un irreal gobierno paralelo, los trabajadores petroleros se sentían frustrados y con poca confianza para salir a la calle.

Por: Hipólito Cedeño, Unidad Socialista de los Trabajadores.

La dirigencia sindical oficialista, encabezada por el presidente de la Federación de trabajadores Petroleros (FUTPV) y de la Central Socialista de Trabajadores, Wills Rangel y seguida por unas decenas de lacayos, ocupada en respaldar todas las medidas patronales y antiobreras del Gobierno, intentando apaciguar los ánimos de lucha de los trabajadores, no eran opción como instrumento de movilización y protesta.

Los dirigentes que conformaron la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela, divididos entre los que plantean seguir y ampliar la lucha en defensa de los derechos de los trabajadores y los que abandonaron la lucha para sumarse al séquito que busca puestos en un hipotético gobierno de Guaidó no parecían ofrecer, en medio de esa división, una salida creíble para la más grave crisis económica de los últimos 100 años, por lo menos.

Pero esta misma crisis económica, con sus efectos para la población equivalentes a los de una guerra, con muertos y todo por hambre o enfermedades, ante la falta de alimentos y medicamentos o atención médica, provoca diariamente en la mente de millones de trabajadores la misma pregunta, una y otra vez: “¿Qué hacemos?”.

Cada compra en el mercado, en la farmacia, cada cola en el banco, provoca una ola de indignación por la situación actual, por la escasez, por los precios, por las dificultades, por el sufrimiento de un ser querido enfermo … o muerto. Esa presión la sufrimos todos nosotros, nuestros familiares, al igual que a los dirigentes políticos y sindicales, sean chavistas o no.

La pregunta “¿qué hacemos?” se la están haciendo cada vez más personas, del más variado origen político, religioso y social. Los dirigentes sindicales también.

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Es por ello que la semana pasada, un grupo de dirigentes petroleros, entre los que se encuentran José Bodas, Jaime López, Gregorio Rodríguez y Eudis Girot, decidieron explorar la posibilidad de un acuerdo para movilizar a los trabajadores por la defensa de sus derechos. A pesar de sus diferencias, CCURA, VOS, La Jornada y Movimiento 1ro de octubre acordaron llamar a la movilización por las reivindicaciones de los trabajadores.

De manera un poco improvisada, quizás debido a la precipitación de los acontecimientos, se realizó la convocatoria con limitados recursos; un video que voló en las redes sociales causó un efecto inesperado, especialmente para el oficialismo, quien vio una amenaza en la convocatoria conjunta realizada por dirigentes que hasta hace poco estaban enfrentados entre sí. ¿Qué estaba pasando? Aunque sin confirmar, se dice que Wills Rangel convocó a su equipo de emergencia, para analizar lo que estaba pasando, o a punto de pasar.

La convocatoria fue planteada para el jueves 12 de septiembre, en horas de la mañana, en las inmediaciones del Centro Bahía de Pozuelos, ubicado en la convergencia de Puerto La Cruz y Lecherías, Estado Anzoátegui. En ese edificio están ubicadas las oficinas administrativas de varias empresas mixtas que tienen sus operaciones en el Complejo Industrial de Jose, al oeste de Barcelona.

Los primeros trabajadores que llegaron al lugar se encontraron con la desagradable presencia de un piquete de la Guardia Nacional, con su tanqueta antimotines, conocida popularmente como “Ballena”. En la entrada a la avenida, se veía un grupo de motorizados de la Policía Nacional y Municipal, prestos a bloquear el tránsito, de ser necesario.

La misma empresa que amenaza a sus trabajadores dirigentes con procedimientos de despido, o penales, que deja a sus trabajadores con los peores salarios a nivel mundial, que les niega la atención médica de calidad, que les suspende el servicio de comedor, o se los raciona, le ofreció un toldo a los GNB, agua, un buen desayuno, a quienes tenían la tarea de intimidar a los trabajadores para que no protestaran, o reprimirlos si la protesta cogía fuerza.

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Los trabajadores jubilados llevaron el sonido y algunas pancartas. Estos señores vienen realizando una protesta en condiciones muy duras, por el pago del fondo de pensiones, desde hace dos años. Poco a poco se fue concentrando gente. Se lanzaron consignas e hicieron discursos, aprovechando el sonido de los jubilados.

Dirigentes de otros sectores laborales hicieron acto de presencia, en solidaridad con los petroleros: tal es el caso de Nelson Carreño (Colegio de Periodistas), Isidro Gil (Profesores de la UDO), Chaparro y otros directivos (Cementeros), miembros de la Coalición Intergremial del Estado Anzoátegui.

En total, aproximadamente 250 trabajadores asistieron a la movilización y se mantuvieron, a pesar del amedrentamiento, de la presencia policial, de la presión de sus jefes, de los dirigentes oficialistas. No fue mucha gente, si lo comparamos con la totalidad de los trabajadores petroleros que hacen vida en la zona norte del Estado Anzoátegui. Pero si lo vemos en perspectiva, este puede ser un punto de inflexión respecto a la división y poca participación en la lucha de los trabajadores petroleros y, quizás, de toda Venezuela.

No olvidemos que la principal industria del país es la industria petrolera y, si bien hoy está semiparalizada, cualquier recuperación de la situación actual de Venezuela pasa por la recuperación de la industria petrolera y, cualquier acción unitaria y combativa de los trabajadores petroleros, repercutirá favorablemente, servirá de impulso a las luchas de todos los trabajadores de nuestro país.

Los trabajadores piden unidad para participar en las movilizaciones con cierto grado de confianza de que se está sumando gente a la lucha, de que se puede ganar con unidad y fuerza.

Es por ello que la actividad del pasado 12/09 en Puerto La Cruz, puede marcar un hito en la lucha contra el gobierno de Maduro, pues por primera vez se da como consecuencia de la reunión de factores sindicales orgánicos del chavismo y la oposición. Las próximas reuniones y acciones confirmarán o negarán esta posibilidad.

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Sabemos que la crisis presiona a los dirigentes que hasta ayer apoyaban al Gobierno, a movilizarse con los trabajadores. Si no lo hacen, éstos los abandonarán. No sabemos si están en perspectiva las elecciones sindicales. No sabemos si es simplemente la presión de la base, o de la situación personal. No sabemos si su preocupación es genuina, si son hipócritas o traicionarán. Lo cierto es que están llamando a la movilización de forma unitaria, contra el Gobierno, por salario, fondo de pensiones, respeto a la contratación colectiva, por el derecho a la salud y a la alimentación, por respeto al derecho a la protesta.

El grado de participación de la base, de combatividad en la lucha, de permanencia en el tiempo y la respuesta del gobierno y demás factores políticos serán determinantes para que los trabajadores hagan su experiencia.