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El pasado lunes 16 de septiembre, se suscribió y se hizo público un acuerdo entre el gobierno de Nicolás Maduro y un sector de la oposición patronal, representada en ese acto, por los partidos Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS), Cambiemos y Soluciones; con Henry Falcón, Felipe Mújica, Timoteo Zambrano y Claudio Fermín a la cabeza, respectivamente. El mismo también fue firmado por el sector de Bandera Roja representado por Pedro Veliz, otro sector del partido se pronunció en contra del mismo.

Por: Leonardo Arantes, Unidad Socialista de los Trabajadores.

Dicho acuerdo que contempla principalmente la vuelta de la bancada oficialista a la Asamblea Nacional, la eventual conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), la liberación de presos políticos, a discreción del gobierno (al día siguiente de su firma se produjo la liberación del diputado Edgar Zambrano); ha generado diversas reacciones entre los trabajadores venezolanos, así como entre los diferentes actores políticos del país.

El mismo fue avalado por dirigentes como Eduardo Fernández, presidente del Centro de Políticas Públicas Ifedec, sumándose posteriormente a suscribirlo el ex candidato presidencial Javier Bertucci y su partido Esperanza para el Cambio.

Por su parte el sector de la oposición patronal agrupado en el denominado G4, integrado por los partidos Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP) y Un Nuevo Tiempo (UNT) con representación mayoritaria en el Parlamento, y de conjunto todo el sector opositor burgués que se identifica con el proimperialista Juan Guaidó salió a rechazar y denunciar el acuerdo. Al mismo tiempo se cerraban las negociaciones de Barbados, que se venían sosteniendo a instancias del gobierno noruego.

Todo esto muestra que el acuerdo se suscribe en un contexto de profunda crisis y división de la oposición patronal, cuyos partidos se debaten entre las estrategias acuerdistas con el gobierno, los intentos de golpes de estado como el del pasado 30 de abril y los más extremos solicitando incluso una intervención militar extranjera.

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Desde la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), afirmamos que ninguno de los partidos de la oposición burguesa, ni los firmantes del acuerdo, ni los que manifiestan su rechazo, representan los intereses de los trabajadores y el pueblo humilde de Venezuela, así como tampoco ninguna de sus estrategias responden a las necesidades de la clase trabajadora; al contrario, todas sus estrategias y políticas se diseñan pensando en sus propios intereses y en los de los banqueros, empresarios transnacionales y locales y los grupos económicos que representan. Estos partidos sólo buscan hacerse del control del Estado para controlar directamente la renta petrolera a su favor y el de sus aliados, mientras pactan y negocian con el gobierno migajas de poder que les permita desde la oposición parasitar el Estado y remanentes de la renta petrolera.

Sus estrategias también apuntan a recibir financiamientos de las ONG’s y del imperialismo, recursos que van a parar mayoritariamente al baúl sin fondo de su corrupción.

Sostenemos que frente a la brutal crisis económica y la catástrofe social en la que el gobierno de Nicolás Maduro tiene sumergido al país, y contra el brutal ajuste que viene aplicando contra los trabajadores, la hiperinflación, la destrucción de los salarios, los despidos, los ataques a la libertad sindical y la represión; la única salida es la movilización unitaria, autónoma e independiente de la clase trabajadora, y es esto lo que tanto el gobierno como la oposición patronal se esfuerzan por evitar con sus pactos, acuerdos y negociaciones.

Las conclusiones son claras, para el gobierno y los partidos de la oposición patronal su enemigo es la clase trabajadora, por eso buscan a toda costa evitar su movilización y destruir sus organizaciones autónomas. Para los trabajadores venezolanos la única salida a la crisis pasa por la movilización y su organización independientes.

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Nada bueno pueden esperar los trabajadores del actual gobierno, de los partidos patronales, del imperialismo, de sus sanciones y sus iniciativas como el TIAR.

Las recientes movilizaciones de trabajadores petroleros en Puerto la Cruz el día 12 de septiembre (también hubo una en el CRP de Paraguaná) y la de maestros en el Ministerio de Educación en Caracas, así como en las Zonas Educativas de varios estados del país, el mismo 16/09 previo a la firma del acuerdo, son muy importantes y señalan un camino a seguir.

Es necesario coordinar con otros sectores que vienen luchando como los trabajadores de las empresas privadas y públicas que hoy luchan contra los despidos encubiertos de “suspensiones”, con los trabajadores del sector eléctrico, cementeros, de empresas básicas, de las empresas nacionalizadas que el gobierno llevó a la quiebra, en fin, con todos los trabajadores que estén en lucha; para construir los espacios organizativos y las movilizaciones necesarias para derrotar el paquete que el gobierno y la patronal (con el aval del gobierno) descargan sobre nuestros hombros, para exigir salario igual a la canasta básica indexado a la inflación, echar para atrás los despidos, enfrentar el hambre y la debacle social.

Pero también necesitamos plantear una salida de conjunto a la crisis económica y política que azota al país desde nuestra perspectiva como clase trabajadora, planteando un programa que plantee medidas en función de esto tales como dejar de pagar la deuda externa, nacionalizar 100% la industria petrolera sin transnacionales ni empresas mixtas, repatriar los capitales fugados, realizar las inversiones necesarias para recuperar la producción de las empresas básicas y demás producción nacional, todo esto bajo el control de los trabajadores.

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Medidas como esta sólo no podrían ser llevadas a cabo por el actual gobierno, ni ningún gobierno burgués, lo que implica pelear por salir del gobierno de Maduro e instaurar un gobierno de los trabajadores y el pueblo humilde.

¡Fuera Maduro!