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¿Por qué rechazamos esta asamblea constituyente?
La resistencia al gobierno de Nicolás Maduro se va extendiendo a todo el país y son cada vez más los sectores que se incorporan a ella (como los sectores populares de Táchira, Carabobo, Barinas entre otros). El gobierno, la única respuesta que ha dado es multiplicar la represión. Los números son más que elocuentes: más de 60 muertos a manos de las fuerzas represivas del Estado o grupos civiles armados. El repudio al gobierno es generalizado. La maniobra de convocar a una asamblea constituyente no ha servido sino para exacerbar mucho más el repudio. El ¡Maduro vete ya! está presente en todas las acciones populares.

Por UST-Venezuela

Una Venezuela capitalista en crisis y en decadencia

Muchas veces los socialistas hemos propuesto la realización de una Asamblea Constituyente como forma de abordar la crisis de nuestro país. Una crisis política, económica y social que tiene como fundamento el fracaso del llamado “socialismo del siglo XXI”, y que en realidad es el fracaso de un proyecto burgués supuestamente “progresista y antiimperialista”, que lejos de esa afirmación, benefició a las multinacionales del petróleo (como Chevron), las automotrices, (Ford, Toyota, etc.) la industria farmacéutica (Pfizer, entre otras) y al sistema financiero internacional. Evidentemente hubo un sector burgués “nacional” y militar que se benefició y creció con el negocio de las importaciones: la llamada “boliburguesía”. En el marco de una gran crisis económica mundial, este es el proyecto que ha fracasado y estallado en Venezuela.
Esta crisis es tan profunda, que si no cambiamos de raíz el sistema capitalista, el sistema de producción y explotación de los trabajadores y el pueblo, no hay salida. Tampoco la hay si Venezuela no rompe las ataduras que tiene con las multinacionales del petróleo y el imperialismo, si no se nacionaliza todo el petróleo y se disuelven las empresas “mixtas”. Si no se supera el carácter rentista y el modelo minero-extractivo de la economía venezolana, si no se deja de pagar la fraudulenta e ilegítima deuda externa y se para la fuga de capitales, y si en verdad no se desarrolla una industria y la producción de alimentos. Sin estas medidas tampoco habrá comida, medicinas y salarios justos.
Todas estas, y muchas otras medidas como la nacionalización de comercio exterior y todo el sistema bancario, solamente se puede lograr con un gran cambio, con una verdadera revolución para cambiar al país, dirigida por los obreros junto con todos los explotados.
Este debate profundo se podría comenzar a dar en una Asamblea Nacional Constituyente originaria, democrática, soberana y plenipotenciaria, impulsada e impuesta por la movilización de los trabajadores y el pueblo. Con los trabajadores tomando en sus manos la tarea de cambiar al país, decidiendo sobre sus propios destinos.
Una constituyente al servicio de Maduro y el PSUV
Pero no es esto lo que Nicolás Maduro ha convocado. Al contrario. Además de que no se consultará al pueblo sobre si quiere o no realizar esta constituyente y sus bases comiciales a través de un referéndum consultivo, si quiere o no realizar esta constituyente y si está de acuerdo con sus bases comiciales, esta constituyente “ciudadana, sectorial y territorial sería para consolidar “las conquistas”. ¿Pero es necesario para esto convocar a una Constituyente? ¿ No alcanzaría con proponer algunas leyes?
Cabría además preguntarse: ¿Cuáles son las conquistas al cabo de 18 años? ¿Niveles de pobreza que ya superan los de 1998, políticas sociales compensatorias que no han servido para superar la condición de pobreza de la mayoría de la población y que escasamente alcanzan para aproximadamente 30% de la misma, niveles de inflación y de escasez de alimentos y medicinas que no tienen precedentes en la historia reciente del país, la mayor caída del producto interno nacional desde 1955? ¿Es esto lo que esta Asamblea nacional Constituyente va a consolidar?
La convocatoria profundiza la crisis del chavismo
Según Maduro, esta sería una Constituyente para la paz. Pero en realidad el repudio al gobierno y a la convocatoria más bien ha exacerbado aún más los ánimos. Desde la Fiscal General, algunos Magistrados y dirigentes políticos del chavismo han rechazado tanto la convocatoria como la no consulta a través del un referéndum, como indica la Constitución. Sectores del chavismo “crítico” como Navarro, ex ministro de educación de Chávez han rechazado explícitamente la convocatoria. Lo mismo sucede con algunos integrantes del chavista Gran Polo Patriótico, como Redes y Vanguardia Bicentenaria. El chavismo está en ebullición y seguramente en los próximos días habrá más repudio a la convocatoria.
¿Cuál es el verdadero objetivo de esta convocatoria?
Pero además del rechazo a lo que discutiría la constituyente, el repudio es a las maniobras anti democráticas de las bases comiciales, es decir la forma cómo se elegirán los constituyentistas.
Según esas bases comiciales habrá una elección por sectores: Serán 545 diputados, de los cuales 364 serán escogidos en una elección territorial –en base a los municipios existentes-, 8 serán indígenas y 173 serán elegidos en los sectores. Según el CNE seria así: 24 estudiantes, 8 campesinos y pescadores, 5 empresarios, 5 personas con discapacidad, 28 pensionados, 24 consejos comunales y 79 trabajadores.
Hay varias trampas: en los sectores los registros los manejan el gobierno y el CNE.
En las territoriales hay una maniobra anti democrática por demás ya que todos los municipios, independientemente de la cantidad de electores tendrán un constituyentista por lo que un municipio que tenga como Maroa del estado Amazonas con 1935 electores tendrá la misma cantidad que un municipios de Caracas o Valencia, con miles de electores más, por ejemplo. Según las estadísticas de las elecciones del 2015 el chavismo gano las elecciones en los municipios más pequeños o alejados y la MUD las grandes ciudades.
Con este diseño, los especialistas prevén que el chavismo se alzaría con 184 de los 360 territoriales, es decir el 51%. Los sectores están totalmente secuestrados por el aparato del PSUV.
Con esta Constituyente Maduro y el PSUV, buscan perpetuarse en el poder. Podrán modificar todo aquello que lo obligue a contarse en elecciones. Buscarán modificar el poder de la Asamblea Nacional, tener las manos libres para endeudar, privatizar, pagar deuda, etc. Podrá eliminar derechos contemplados en las leyes laborales. Podrán permitir sin más, las zonas económicas especiales donde no se aplique ninguna ley a favor de los trabajadores. Es decir tendrán las manos libres para fundar un nuevo régimen político, más represivo con la participación de las FANB y sin el concurso de los sectores populares.
Esta no será una ANC, sino, una reunión del PSUV, con algunos “invitados” para eternizarse en el poder y validar el ataque a las conquistas y libertades democráticas de los trabajadores y de toda la población, como vienen haciendo hasta ahora.
La miseria y el hambre están gestando una rebelión popular 
Aparte de esto, raya en lo cínico que el presidente, afirme que esta es una Constituyente “para conseguir la paz”. Mientras militariza el país, manda, ilegalmente a tribunales militares a más de 200 aprehendidos, continúa con una salvaje represión que ya ha costado más de 60 muertos, muchos de ellos jóvenes y algunos casi niños y casi 3000 detenciones. ¿Cuál paz puede haber con salarios de menos de 30 dólares mensuales y la cesta básica cerca de los 200 dólares. Con una inflación del año pasado, de más del 600%? ¿Cuál paz busca Maduro cuando nuestros ancianos y el pueblo no tienen acceso a las medicinas y los hospitales están destruidos? Los saqueos, no son la solución al hambre. ¿Pero quién puede negar que el pueblo deba tener derecho de apropiarse de alimentos cuando no tiene posibilidades de alimentar a su familia? Por eso no habrá paz mientras el pueblo padezca hambre, miseria y represión. La constituyente de Maduro y el PSUV van en contra de las necesidades de los trabajadores.
El pueblo dice: “¡Maduro, vete ya!” ¿Qué dice la MUD?
Venezuela no tiene salida mientras siga gobernando Nicolás Maduro, el PSUV, las cúpulas militares y la “boliburguesía”.
Pero mientras para el pueblo, que está en las calles, arriesgando su vida, es cada vez más fuerte la voluntad de movilizarse hasta que se vaya el gobierno, la MUD y sus partidos insisten con su “cronograma electoral”, la restitución de los poderes a la Asamblea nacional”, entre otras exigencias similares, desviando el eje al sacar la consigna el “fuera Maduro”, razón de ser de las movilizaciones populares. Tienen pavor de que la movilización tumbe al gobierno. Es lo que ha dicho Capriles: “Si fuéramos violentos ya hubiéramos tumbado al gobierno”. Hacen lo imposible para que “la crisis no se dirima en las calles”. A la MUD no le interesan ni los muertos, ni el hambre ni la miseria. Están buscando como negociar “una transición”. No podemos esperar nada de ellos.
Por eso algunas movilizaciones están empezando a escapar del control de la MUD y sus partidos. Las masas sí quieren “echar” al gobierno, pero no hay todavía una dirección independiente para esa tarea. Pero se viene gestando la posibilidad de que estalle una verdadera “rebelión popular” que imponga lo que ya se escucha en todo el país: “Maduro vete ya”!
Pero para concretar esa aspiración popular necesitamos preparar una huelga general y las movilizaciones para lograr salir de este gobierno. Debemos comenzar a organizar reuniones en los lugares de trabajo, organizar la resistencia al brutal ataque del gobierno. Las luchas dispersas no alcanzan. Debemos apoyarlas y coordinarlas. Necesitamos ir construyendo comités u otro tipo de organización para, desde abajo, ir gestando la huelga general y una dirección política independiente del PSUV y de la MUD.

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¡Fuera Maduro!

¡No a esta farsa de “Constituyente”!

¡Huelga General para enfrentar la miseria y el hambre y salir del gobierno!

!Que gobiernen los trabajadores con sus organizaciones de lucha!