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El pasado jueves 26 de marzo de 2020, el gobierno de EE.UU., a través del Secretario de Justicia William Barr anunció cargos por narcoterrorismo y corrupción Contra Nicolas Maduro, y otros integrantes de su gobierno, entre los cuales están incluidos Diosdado Cabello, Presidente de la fraudulenta e ilegitima Asamblea Nacional Constituyente y Primer Vice-Presidente del partido de gobierno PSUV, el General retirado Hugo Carvajal Barrios, ex director de inteligencia militar de Venezuela (DGCIM), el Mayor General retirado del Ejército, Cliver Alcalá Cordones y el Ministro de Industria y Producción Nacional Tarek El Aissami.

Por: Leonardo Arantes, de la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST) de Venezuela

La medida fue dictada mediante comunicado que incluye el ofrecimiento de recompensas por la captura o información que conlleva a la captura de los dirigentes gubernamentales, en el caso de Maduro la misma sería de 15 millones de $, mientras que por los otros seria de 10 millones de dólares.

La Unidad Socialista de los Trabajadores (UST) nunca ha ofrecido, ni otorga  ningún respaldo político al gobierno dictatorial, corrupto, antiobrero y represivo de Nicolás Maduro, así como tampoco al de su fallecido predecesor Hugo Chávez, considerando que ninguno de los dos ha representado nunca un proyecto socialista, al contrario, hemos sostenido y la realidad muestra que durante estos gobierno el capitalismo se ha mantenido en Venezuela, explotando a los trabajadores, profundizando el modelo rentista de acumulación y la dependencia del país al imperialismo, siendo la actual crisis que atraviesa Venezuela una consecuencia de esto y por lo tanto una absoluta responsabilidad de los gobiernos Chávez – Maduro.

Estos gobiernos han entregado las reservas petroleras y minerales a las transnacionales, chinas, rusas, europeas e inclusive norteamericanas, han avanzado en el proceso de privatización de PDVSA y han sido puntuales pagadores de la deuda externa, en detrimento de las necesidades de los trabajadores y habitantes de los sectores populares del país, a quienes mantienen sometidos a una profunda crisis, devengando salarios de hambre, con servicios públicos destruidos y la salud y educación en paupérrimas condiciones.

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Sin embargo, manifestamos un categórico rechazo y repudio a estas pretensiones injerencistas del gobierno imperialista y reaccionario de los EE.UU., encabezado por Donald Trump.

Consideramos que deben ser las masas y los trabajadores quienes con su movilización deben derrocar y juzgar a Maduro. Desde la UST levantamos la consigna FUERA MADURO, Por medio de la movilización obrera y popular, para imponer un gobierno de los trabajadores, verdaderamente socialista.

En medio de la actual pandemia que azota al país y al planeta, generando una crisis sanitaria, social y económica de enormes proporciones, el gobierno de Donald Trump se despoja de su careta humanitaria y adopta tal medida a fin de obtener ventajas para su dominación imperialista y recuperar parte de su prestigio político, hoy muy debilitado por su errático e irresponsable manejo de la tragedia generada por el Covid – 19 (EE.UU es hoy el epicentro de la pandemia, convirtiéndose en el país con el mayor número de contagios y mayor velocidad de propagación del virus), pretendiendo así desviar el foco de la atención política de su desastroso manejo de la situación y dirigirlo hacia Venezuela.

A la vez que intenta captar el voto de la comunidad latina y venezolana (en su mayoría adversa a Maduro) residente en EE.UU., mayoritariamente en el Estado de la Florida (uno de los Estados que otorga más delegados a la elección presidencial, 29).

Los Estados Unidos, no tienen ningún derecho a intervenir en los asuntos internos de Venezuela, ni de ningún otro país, siendo que además carecen de cualquier autoridad moral y política para esto.

Es un hecho que el imperialismo norteamericano ha apoyado sangrientas dictaduras en Latinoamérica (y en otros continentes) como la  Alfredo Stroessner en Paraguay, Hugo Banzer en Bolivia, las de las diversas juntas militares en Argentina, desde Jorge Videla hasta Reynaldo Bignone, la de la junta de gobierno en el Salvador, la de Anastasio Somoza en Nicaragua, la de Augusto Pinochet en Chile, entre otras. Mediante la llamada operación Cóndor impulso golpes de Estado en todo el continente, llevando a cabo la persecución y asesinato de luchadores obreros y populares.

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En 1984, impusieron y desde entonces apoyaron al ex agente de la CIA Manuel Antonio Noriega como dictador de Panamá, a quien derrocaron cuando dejó de serles útil para su política, en 1989 – 1990, mediante una invasión militar, precedida de acusaciones de narcotráfico. Práctica que sin embargo le fue consentida a Noriega mientras se mantuvo servil a la política del imperialismo norteamericano.

Actualmente, el gobierno de EE.UU., respalda regímenes sanguinarios como el de Salmán bin Abdulaziz, en Arabia Saudita, quien desde 2015 comete un verdadero genocidio contra el pueblo yemení y al Estado nazi – sionista de Israel que desde su constitución en 1948, arrebata los territorios de Palestina y comete un genocidio brutal contra el pueblo palestino.

Otra muestra de la carencia de autoridad moral y política del Gobierno de Trump, es que mientras levanta cargos y ofrece recompensas contra Maduro y contra funcionarios de su hambreadora, corrupta y represiva dictadura, no dice una sola palabra, acerca de Fernando Sanclemente Alzate, embajador colombiano en Uruguay a quien le fuese allanada una finca con tres laboratorios de cocaína o sobre las denuncias contra el Presidente colombiano Iván Duque, de haber recibido dineros del narcotráfico durante su campaña, ni sobre las denuncias y evidencias existentes de los vínculos del ex Presidente colombiano y actual senador Álvaro Uribe Vélez, con el paramilitarismo y el narco.

Todos estos funcionarios continúan tranquilos en sus cargos sin que el gobierno Trump asome ni siquiera la posibilidad de abrir una investigación, por ser afectos completamente a su política. Haciendo gala así de una doble moral de marca mayor.

La UST, rechaza las sanciones económicas contra Venezuela, que el gobierno norteamericano viene aplicando desde principios del 2019, así como sus intentos de derrocar al gobierno de Maduro mediante golpes de Estado u intervenciones militares, en alianza con Juan Guaidó y los partidos de la oposición patronal y proimperialista de Venezuela.

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No por esto dejamos de llamar a las masas y a los trabajadores venezolanos a movilizarse de manera autónoma e independiente, para derrocar a Maduro, sin ninguna confianza en la oposición burguesa ni en el imperialismo, para imponer un gobierno de los trabajadores que tome las medidas necesarias para enfrentar la pandemia y sus consecuencias, y que además implemente un plan económico para resolver la crisis desde la perspectiva y en favor de los trabajadores y el pueblo humilde.

Total Rechazo a la Injerencia Imperialista en Venezuela

Fuera Maduro.