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El gobierno antipopular Piza-Alvarado disfraza su apoyo a la injerencia imperialista bajo una supuesta neutralidad. Dijo que no secunda ninguna intervención militar en Venezuela, de ahí que no firmara la última declaración del Grupo de Lima en ese sentido.

Por PT-Costa Rica

Pero los hechos muestran que, ya sea en nombre de una salida pacífica, Alvarado no duda ni un solo momento en respaldar la orientación que proponga la Casa Blanca para solucionar la crisis venezolana. En primer lugar, dio un plazo de 60 días a los diplomáticos de Nicolás Maduro para salir de Costa Rica. Esto se suma al apoyo a Juan Guaidó desde el primer momento en que se autoproclamó como presidente venezolano, con lo cual refuerza su postura proimperialista en crisis venezolana.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores remitió una nota diplomática a Embajada de Venezuela en Costa Rica sobre la situación de los funcionarios Nabil Moya, Angélica Ramírez y Nelly de la Mata Ovalles, en la que, con fundamento en la Convención de Viena, se indica que deben salir del territorio nacional a partir de 60 días naturales a partir del 15 de febrero de 2019”, informaron en un comunicado de prensa.

De acuerdo con Carlos Alvarado, solo se reconocerá el cuerpo diplomático nombrado por el Juan Guaidó, líder de la oposición de derecha venezolana y autoproclamado presidente del país con el apoyo del gobierno Trump.

“La delegación que es reconocida es la que recibimos ayer en Casa Presidencial. Ningún otro representante tiene reconocimiento formal”, explicó el mandatario del gobierno PAC.

El pasado 13 de febrero, Alvarado recibió a María Faría, designada por Guaidó como representante diplomática de Venezuela en Costa Rica. Una semana después, la diplomática y un grupo de 12 personas más intentaron ingresar a la fuerza a la embajada y sacar a la única funcionaria de Maduro que aún quedaba en el inmueble, violando claramente el plazo de 60 días que diera el gobierno de Costa Rica.

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Aunque públicamente ha dicho que no apoya una intervención militar directa del imperialismo, el mandatario se alineó desde el primer momento con el Grupo de Lima, la OEA y ONU con tal de que los negocios del imperialismo continúen desarrollándose.

Hoy Alvarado se distancia de ese grupo de Lima, copado por los mandatarios derechistas Iván Duque (Colombia), Jair Bolsonaro  (Brasil) y Mauricio Macri (Argentina), en nombre de seguir la “tradición democrática” del país. Lo cierto es que en ningún momento apoya una salida que no sea la injerencia yanqui.

Esto se da en el marco de una brutal crisis económica, política y social en el país sudamericano en el que la clase trabajadora no soporta el hambre, la pobreza y la falta de medicamentos gracias a las políticas hambreadoras del gobierno Maduro. Como parte de esta crisis se desencadenaron movilizaciones masivas de los trabajadores y la juventud en su contra, lo cual trajo como consecuencia la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente con el respaldo de la Casa Blanca, la OEA y demás instancias imperialistas.

Dejamos claro que estamos en contra de la injerencia imperialista en Venezuela y cualquier país de Latinoamérica, tal como lo quisieron hacer el fin de semana anterior con la maniobra de enviar “ayuda humanitaria”, o con el congelamiento de los pagos de Citgo a PDVSA, desfinanciando así al estado Venezolano, cuyo principal ingreso de efectivo proviene de EEUU.

Son los venezolanos con sus organizaciones los que deben echar a Maduro y frenar la injerencia imperialista

Desde el Partido de los Trabajadores condenamos el apoyo que da el gobierno costarricense a Guaidó, que refleja el carácter intervencionista del imperialismo yanqui en la crisis venezolana. El mandato Piza -Alvarado se coloca del lado de la rancia burguesía oligarca, la cual no dudará un minuto en aplicar las mismas políticas de ajuste que, como el plan fiscal, los recortes en el presupuesto nacional o el congelamiento salarial, se viene impulsando en Costa Rica.

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El gobierno Guaidó que apoya Alvarado no es una alternativa del pueblo y los trabajadores. Es el representante directo de los intereses imperialistas en la región que quiere seguir desangrando el país. Guaidó y la derecha venezolana implican el regreso a las políticas neoliberales y de saqueo que gobernó el país durante las décadas de los 80 y 90 antes de que el chavismo llegara al gobierno.

Justamente esas políticas antipopulares, donde dominó la corrupción y la receta económica imperialista fue la que generó un importante descontento popular que el chavismo canalizó en su favor.

Esto no quiere decir que depositemos nuestra confianza en la dictadura de Nicolás Maduro. El balance de 21 años del chavismo en Venezuela es negativo para la clase trabajadora: la situación económica se agravó, así como la dependencia del país hacia el imperialismo. La derecha siguió haciendo sus negocios y en torno al chavismo y el ejército se creó una boliburguesía gracias a las rentas del petróleo que derivaron en alta corrupción y los bolsillos llenos para unos cuantos burócratas ligados al aparato estatal.

Además, la falta de libertades democráticas junto con el fortalecimiento del aparato militar y policial desencadenaron en una dictadura que cuenta por cientos presos políticos, los asesinados y desaparecidos a manos de esta sanguinaria dictadura.

Ahora más que nunca consideramos como un elemento central levantar el ¡fuera Maduro! Pero no una salida diplomática o electorera como levanta el gobierno de Alvarado. Creemos que es la clase trabajadora, con sus movilizaciones, bloqueos de calle y autodefensas desde los barrios obreros y centros de trabajo resista la intervención imperialista y organice la salida de la dictadura Maduro.