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Las recientes movilizaciones para el “pernil de navidad y año nuevo” en Venezuela, pusieron a la orden del día el problema de alimentación, desnutrición y hambre en el país petrolero. Al mismo tiempo, pone también a la orden del día el problema del pago de la deuda externa y si el gobierno de Maduro tiene planes para superar esa gravísima crisis social y económica respetando las necesidades básicas de la clase trabajadora y del pueblo pobre o seguirá arrodillándose frente al capital financiero.

Por: Cesar Neto

Ocultamiento de datos: la desinformación al servicio de una política

Estudiar las implicaciones de la deuda pública venezolana en la actual crisis política y económica del país no es una tarea fácil. Los datos no tienen transparencia. El gobierno de Nicolás Maduro no los publica de forma íntegra, es necesario ir pinzando aquí y allí y de ese modo montar el rompecabezas. Hay un equipo de investigación muy respetado en el país, Prodavinci, que presenta un estudio denominado “La deuda externa: entre la iliquidez y la insolvencia”[1]; sin embargo, es poco confiable en la medida en que su programa para la solución de la crisis se apoya en medidas macroeconómicas, es decir, medidas que llevan a un mayor empobrecimiento de los trabajadores y de la población pobre, a través de la aceptación del pago de la deuda.


Venezolanos viviendo en los árboles – Boa Vista – Roraima – Brasil. Fotos: Marcelo Sayão.

 

En un seminario promovido por la Prodavinci, con importantes economistas, todos concordaron –directa o indirectamente– con la presencia del FMI para controlar las cuentas nacionales. Entre esos economistas estaba Asdrubal Oliveiros, que dicho sea de paso, fue parte de la delegación de la MUD en las reuniones entre el gobierno Maduro y la oposición, que se realizaron en la República Dominicana. Asdrubal defiende abiertamente que el FMI monitoree la economía venezolana.

Por otro lado, hay datos incuestionables como el hecho de que en quince años ingresaron en el país alrededor de un billón ochocientos mil millones de dólares en la figura de exportaciones petroleras. En 2007, por ejemplo, ingresaron 203.983 millones de dólares. El gráfico demuestra esos ingresos. Pero tener acceso a ese dato es toda una guerra.

Con ese gigantesco volumen de ingresos, y con la gravedad de los problemas económicos y sociales, el gobierno opta por la ausencia de transparencia en los datos. Las estimaciones de la deuda pública oscilan bastante entre 130 y 180.000 millones de dólares. Eso significa una diferencia de casi 40%. El trabajador venezolano ignora: a) el valor total de la deuda; b) para quién deben; c) adónde fueron usados los préstamos; d) cuáles fueron las garantías combinadas con los prestamistas; e) cuáles son las condiciones de pago (¿hay posibilidad soberana de suspensión unilateral de pago en caso de crisis grave?).

Frente a esta situación recurrimos a investigadores que tradicionalmente trabajan con la relación entre la deuda pública y la soberanía nacional, como la Plataforma por la Auditoría Pública y Ciudadana, que cuenta con el apoyo internacional del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM). También los movimientos sociales independientes como “Movimiento de Batalla Social Punta de Lanza” y la importante pesquisa realizada por la agrupación Marea Socialista.

Por lo tanto, nuestros datos no son condicionados por los “cantos de sirena”[2] del gobierno ni de la MUD. Buscamos datos e interpretaciones vinculados a la lucha por la soberanía nacional, movimientos sociales y agrupaciones socialistas.

La formación de la deuda

Aun cuando exista un proceso histórico de formación de la deuda pública venezolana, en este texto queremos tratar del salto espectacular que fue continuamente incrementado a lo largo de los últimos quince años. Esto es, el período de gobierno de Hugo Chávez y el de Nicolás Maduro.

Deuda pública total 1998-2014 (en miles de millones de dólares – MM)

AÑO

VALOR

1998

27.795

1999

28.493

2000

32.089

2001

36.992

2002

34.069

2003

39.814

2004

42.995

2005

46.882

2006

44.105

2007

44.082

2008

44.098

2009

59.912

2010

71.796

2011

79.305

2012

104.804

2013

115.282

2014

131.000

Para la formación de esa admirable evolución de la deuda pública contribuyeron una serie de actitudes económicas de favorecimiento al gran capital nacional y extranjero. En otro artículo [3] ya habíamos descrito parte de este proceso y ahora queremos avanzar con las informaciones, análisis y conclusiones.

Las empresas de “maletín”

En 2013, la ex presidente de la Banco Central de Venezuela, Edmeé Betancourt denunció (y en función de eso duró solo tres meses en el cargo) que entre 15 y 20.000 millones de dólares habían sido entregados a empresas que fraudaban documentos, practicando un verdadero fraude económico organizado a través de la sobrefacturación de importaciones, la solicitud de dólares preferenciales para compras que no fueron consumadas, entre otros ilícitos. Ese valor mencionado por Betancourt se refería solamente al año 2012.

El origen de la denuncia se hizo a través del ex ministro Giordani y fue confirmada por Edmeé. El ex vicepresidente José Vicente Rangel se sumó a las denuncias y exigió al gobierno que publicase la lista de las empresas de “maletín”. Los tres personajes de esta historia Giordani, Edmeé y Rangel, históricamente son personalidades de alta relevancia dentro de las filas del chavismo. Ninguno fue golpista, escuálido, o cualquier otra denominación dada a los opositores.

Esa denuncia era apenas la punta del iceberg. Posteriormente, investigando más a fondo, fue posible confirmar que entre 1998 y 2013 hubo una “acumulación mafiosa” [4] que llevó a una fuga líquida de 259.000 millones de dólares. Eso quiere decir que de 1 billón 800 mil millones de dólares en exportaciones petroleras solamente las empresas de “maletín” se llevaron alrededor de 14,5%. Ese comportamiento mafioso es solo un ejemplo.

Las denuncias ganaron tal peso que fue imposible controlar su difusión. El vicepresidente de la Comisión Permanente de Contralor de la Asamblea Nacional, diputado Jesús Montilla, afirmó que los ilícitos cometidos consistirían en la realización de importaciones fraudulentas, y que hubo involucramiento tanto de funcionarios públicos como privados. El ex ministro Rodríguez Torres afirmó que muchos de esos dólares fueron retirados del país sin que nada haya sido importado, o importando solamente la mitad de lo que se preveía traer para el país, o incluso importando mercaderías sobrevaloradas, es decir, mediante el conocido fraude de sobrefacturación.

¿Quiénes son las principales empresas de “maletín”?

Observamos que entre los años 2004 y 2012 se efectuaron y liberaron 1.709.098 solicitudes de dólares preferenciales para importaciones ordinarias, representando un total de 156.241millones. Se liberaron más de 19.278 pedidos de liberación de dólares preferenciales para “otros conceptos”, entiéndase remesa de lucros. Fueron más de 24.327 millones. Sintetizando, estamos hablando de 1.728.376 solicitudes y 180.568 millones de dólares liberados.

Así, tenemos 10.374 empresas que participaron de esta fiesta con dólares preferenciales. De esa forma, 1.728.376 solicitudes que fueron aprobadas representan una media de 167 por empresa o 19 solicitudes por año. Sin embargo, estudiando un poco más los datos, observamos que las cien mayores empresas aprobaron 388.529 solicitudes en 9 años, o 432 por año, o 36 mensuales, o más detallado aún, 1,2 solicitudes por día.

Considerando las cinco empresas que más dólares recibieron, se suman 9,63% de todas las divisas liberadas. Esto significa que 1 de cada 10 dólares a lo largo de nueve años fue a parar a manos de solo cinco empresas: General Motors, Sidor (Grupo Techint), Telcel, Toyota y Ford.

Expandiendo un poco más los datos y considerando las quince empresas que más recibieron, ellas representan 20,01% de todas las divisas entregadas, esto es, 2 de cada 10 dólares. Al grupo de las cinco empresas arriba mencionadas debemos agregar Cargill, Chrysler, Provencesa, American Airlines, Digitel, Nestlé, CANTV, Mitsubishi, Procter & Gamble, Movilnet. De esas quince empresas, cuatro son de capitales venezolanos y once multinacionales. De las cuatro nacionales, una es Provencesa, del Grupo Polar, y tres estatales (Sidor, Cantv y Movilnet) que fueron nacionalizadas en 2004. Vale destacar aún que todos los dólares recibidos por esas tres empresas [estatales] mencionadas lo fueron antes de la nacionalización. Dicho claramente, fueron catorce empresas transnacionales y una nacional las que participaron de esta farra financiera.

Una vez más se comprueba que la verborragia de Chávez contra Bush o la de Maduro contra Trump es una cosa. La otra cosa, más real, son los favores concedidos a las transnacionales. En el caso petrolero también se expresa esa doble política; para mayores detalles vea el filme [5] “Nuestro petróleo y otros cuentos”, o lea el artículo “Venezuela: concesiones al gran capital, hambre y represión” [6].

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El escándalo FONDEN (Fondo Nacional para el Desarrollo Nacional)

Esta es una forma más de transferencia “legal” de la renta petrolera para la burguesía nacional y extranjera, y que sirvió para enriquecer a la boliburguesía. El decreto de creación del FONDEN fue publicado por la Gaceta Oficial n.° 38.232, del 20/07/2005, y su dirección está constituida por el Ministerio del Poder Popular para la Economía, Finanzas y Bancos Públicos; por el Ministerio del Poder Popular para la Planificación; y por el vicepresidente ejecutivo. Resumiendo, son los principales funcionarios del gobierno chavista. El FONDEN es un órgano autónomo, casi una empresa estatal y no un ente del Estado venezolano. Por lo tanto, sus ingresos, gastos y balances no pasan por la Asamblea Nacional ni por los órganos de control del Estado. Una farra más, que desvió dinero de la renta petrolera para la construcción civil, proyectos industriales, y “ayuda” a países amigos, como la construcción del cabo de fibra óptica submarino que liga a Venezuela con Cuba.

Recibieron recursos del FONDEN los sistemas de transporte masivo, como el Metro de Caracas, Los Teques, Valencia, Guarenas, Valles del Tuy, Metrocable, una fiesta para las constructoras y, entre ellas, nuestra conocidísima Odebrecht, responsable por la mayoría de esas obras. Además, agreguemos las obras para el Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho (5.581 millones de inversión), para el Ferrocarril de Guacara (inversión de 8.000 millones), Tercer Puente sobre el río Orinoco (inversión de 2.500 millones), Empresa de Papel Pulpaca (inversión de 850 millones), Nueva Terminal de Pasajeros de Barquisimeto (inversión de 600 millones) y Planta Termoeléctrica Antonio José de Sucre (inversión de 1.472 millones). Y resaltemos que ninguna de estas obras fue concluida a pesar de los grandes volúmenes invertidos en ellas. El FONDEN también financió la construcción de distintas empresas, como las pertenecientes al área petroquímica, en algunos casos asociado a Brasken del Grupo Odebrecht.

En síntesis, el FONDEN consumió, sin control, la bagatela de 110.255 millones de dólares entre los años 2005 y 2013.

Administración mafiosa[7] de la renta petrolera y crecimiento de la deuda

Si en quince años ingresaron al país 1,8 billones de dólares provenientes de la exportación petrolera e incluso así el país se encuentra en la actual situación, debemos reconocer más allá del concepto de rentismo; precisamos ampliar el concepto de administración mafiosa de la renta petrolera, renta esta que fue dirigida al gran capital nacional y extranjero y practicada por una burguesía lumpen.

La deuda pública venezolana, contraída en nivel nacional e internacional, en los dieciocho años de gobiernos chavistas-madurista, creció cinco o seis veces. En 1998 era del orden de 30.000 millones de dólares. Hoy, los datos más conservadores hablan de 150.000 millones mientras otros datos expresan 184.000 millones. Una cuestión relevante es: ¿por qué tamaña diferencia? Los datos provistos por el gobierno, desde 2015 son camuflados de diversas formas. Incluso así, investigadores independientes consiguieron dimensionar de forma aproximada el valor de la deuda.

Jorge Giordani, originario de las filas del Partido Comunista, conoció a Chávez en la prisión de Yare, en 1992 cuando ambos estaban presos, y se convirtió en hombre de confianza de Hugo Chávez. Desde el inicio fue hombre fuerte de la economía en los gobiernos de Chávez, fue cuatro veces ministro de Planificación, cargo que ejerció por más de una década. En este sentido, comprendemos que su opinión y sus datos son importantes para este análisis.

Giordani dice que, de 1999 a 2014, ingresó casi un billón de dólares en función de las exportaciones petroleras. Eso equivale en media a 56.500 millones por año. En los gobiernos anteriores, sin gozar de la bonanza petrolera, los ingresos eran mucho menores; en los tiempos de Rafael Caldera estaban en 15.000 millones anuales.

Los datos de Jorge Giordani se contrastan con los estudios del trabajo de investigación “Sinfonía de un desfalco a la nación: tocata y fuga”, publicado en 2014 (véase el gráfico arriba).

La enorme diferencia en las informaciones prestadas por el ex ministro Giordani y las del gráfico arriba expresan el camuflaje de los datos económicos de un modo general, y en particular los referentes a la deuda pública. De hecho, podemos afirmar que en los próximos diez años solo de servicio de la deuda deberán ser pagados 90.000 millones de dólares, además de los 150 o 180.000 millones de dólares de la deuda ya existente.

En 2007, Chávez se jactaba de pagar anticipadamente la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Entonces representaba una contradicción, en la medida en que llamaba al presidente de los Estados Unidos, George Bush, de asesino y al mismo tiempo pagaba la deuda al FMI antes de su vencimiento.

Maduro afirma que en los últimos cuatro años pagó 71.700 millones de dólares referentes a la deuda externa. Afirmó descaradamente que “somos el país que más pagó por cápita la deuda externa”. Dijo eso incluso en los primeros días de noviembre de 2017, en el momento en que los indicadores del Banco Central denunciaban que entre 2012 y 2017 las importaciones se habían reducido de 66.000 millones a 15.000 millones de dólares.

Sin duda, para Nicolás Maduro, su primera opción es el pago de la deuda. No obstante, esa política sacrifica la importación de alimentos, remedios, materias primas, insumos, entre otros, que provocaron la caída de la producción industrial, tales como las piezas de reposición para la industria petrolera y siderúrgica (la refinería de Puerto La Cruz y la siderúrgica Sidor pasaron varios meses paralizadas por esos problemas de importación), etc. Los resultados de esa política son mayor sufrimiento para la clase trabajadora y el pueblo pobre, además de colaborar para la reducción del PIB.

Suspender inmediatamente el pago de la deuda, hacer una auditoría para verificar su legitimidad y legalidad. Ese es el camino. Maduro, obviamente, no tiene interés en auditar la deuda pues significaría reconocer errores graves a lo largo de las casi dos décadas de gobiernos chavistas. La MUD, como ya informamos, opta por el monitoreo directo del FMI. En síntesis, Maduro y la MUD están de manos dadas por seguir pagando la deuda y sin buscar investigar los innumerables ilícitos financieros.

La falta de alimentos y remedios: un cuadro asustador

La primera cuestión que salta a la vista en el proceso de hambre de la población es que “El incontrolable aumento del hambre de la población mundial se presenta como producción de alimentos en formas específicamente capitalistas. Es un fenómenos histórico. No tiene absolutamente nada de natural. Ninguna doctrina malthusiana explica lo que pasa”[9]. Por lo tanto, podemos decir que el Socialismo del Siglo XXI, la Revolución Bolivariana, la Revolución Bonita, o la denominación que se le quiera dar, esto es, el gobierno chavista-madurista, no fue capaz de enfrentarse con la estructura capitalista de la producción de alimentos.

La segunda cuestión tiene relación directa con la bonanza petrolera, con los niveles históricos de pobreza de la población, y con la fiesta con la renta recibida por el petróleo. Con el modelo chavista de gobierno, el Estado siguió siendo un mostrador de negocios de la burguesía, y más, gastaron tanto que quebraron el país y fueron obligados a recurrir a un mayor endeudamiento.

Esa gestión burguesa, que favoreció transnacionales, banqueros, burguesía nacional y todavía creó una boliburguesía, es responsable por la quiebra del país y, como consecuencia, por el hambre y por la miseria a que están sometidos la clase trabajadora y el pueblo pobre.

En Venezuela, la tasa de crecimiento poblacional está alrededor de 1,9% por año. Era de esperarse que el consumo de alimentos creciera en el mismo sentido. No obstante, datos de la Encuesta de Seguimiento al Consumo de Alimentos (ESCA), realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas, demuestran que comparando los datos del segundo semestre de 2012 con los del mismo período de 2013, de los 62 productos investigados hubo una reducción en el consumo de 55 de ellos. Las mayores reducciones fueron harina de maíz, 16,5%; arroz, 10,5%; pollo, 7,4%; leche en polvo, 7,5%; carne de vaca, 7,3%; y pastas, 7,7%. En el primer semestre de 2014 continuaron las caídas en el consumo, y esta vez dicha caída alcanzó 57 productos.

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Según la ENCA (Encuesta Nacional de Consumo de Alimentación), de 2013 a 2015 el número de personas que comían tres veces por día disminuyó de 14.358.559 a 11.994.521, y el número de consumo inferior a tres comidas diarias aumentó de 1.115.228 a 1.704.519 personas.

La Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos, sindicato patronal de la industria alimenticia, informa que en 2016 la producción cayó 21% en relación con 2015. La caída es violenta: arroz, 13%; harina de maíz, 25,5%; harina de trigo, 12,7%; pastas, 22,8%; aceites, 21,8%; margarina, 61%; mayonesa, 49,7%; azúcar, 9,8%; y salsa de tomate, 16,1%.

La caída en la producción de alimentos se relaciona con la no liberación de la importación de insumos y materias primas para la industria alimenticia. Y para empeorar la situación, el gobierno no compensó la falta de producción con la importación de alimentos. El resultado fue la escasez y la aceleración de la inflación. La inflación general de 2015 fue de aproximadamente 180% y la de los precios alimenticios fue de 739%. Para 2016, aunque el Banco Central no haya afirmado taxativamente el valor de la inflación, se trabaja con un índice de 500%. De manera progresiva, imaginen ahora el valor de la inflación en los alimentos.

Lo mismo ocurre con los remedios. No hay remedios básicos ni planes defensivos contra enfermedades. “En relación con los medicamentos la situación es crítica. Según cifras de CADIVI el Estado entregó más de diez mil millones de dólares preferenciales a empresas farmacéuticas… pero no hay medicamentos… o se cogieron los reales [el dinero] o se llevaron los medicamentos al exterior”[10], afirma el Dr. Oscar Feo Istúriz, profesor de Salud Pública en la Universidad de Carabobo.

Así, crecen los indicadores de zika, chikunguña, paludismo, sarampión, difeteria y parásitos intestinales. Niños desnutridos y con enfermedades de fácil control afectan alrededor de 30% de ellos en el país, según la organización Cáritas. Mueren o adolecen muchas personas por enfermedades de fácil prevención. Ejemplo de eso, las tasas de mortalidad materna están por encima de 100 y las de mortalidad infantil por encima de 20‰.

Las mujeres pagan un precio especial en esta crisis. Debido a la destrucción de las familias por el desempleo, el hambre, el alcoholismo, las mujeres asumen solas el papel de sostenedoras de la familia, además de embarazarse más temprano en la medida en que no se consigue un simple anticonceptivo en las farmacias.

Foto: grupac – Registro de las marcas de hambre en un hospital de Caracas.

La izquierda deja esa denuncia en las manos de la burguesía

Frente a las crueles consecuencias de la política económica chavista, en especial, el pago de la deuda externa a costa de imponer literalmente el hambre, la miseria y la diáspora de venezolanos, verificamos que esas denuncias han quedado en las manos de la prensa burguesa y sus políticos. La izquierda socialista, ganada por el “canto de sirena” de un supuesto socialismo, antiimperialismo, o hasta incluso de un gobierno con trazos de soberanía, acaba callándose.

Lo que dicen los movimientos de izquierda

Los movimientos de izquierda latinoamericanos, en especial, han tenido una orientación que va del apoyo a Maduro a las formas vergonzosas y camufladas de apoyo. El Partido Comunista de Venezuela, según su dirigente Oscar Figuera, “no dará un cheque en blanco a Maduro en las próximas elecciones”. De cualquier manera, con cheque en blanco o no, ya indica que apoyará a Maduro. En el Brasil, el PSOL (Partido Socialismo y Libertad), en nota de su Secretaría de Relaciones Internacionales, afirma: “El Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) venció en 18 de los 23 Estados de la República y da continuidad a las reformas iniciadas con la primera victoria del comandante Hugo Chávez, en diciembre de 1998”. En ese sentido, la dirección del PSOL habla de reformas que ya desaparecieron con la crisis y se calla sobre los métodos mafiosos de la administración de la economía, del pago de la deuda externa a costa del hambre y la miseria de la población.

En la misma línea de defensa escribió su dirigente, el ex candidato a gobernador, Gilberto Maringoni, cuando afirmó: “¿Por qué es vital apoyar a Maduro, a pesar de sus insuficiencias y errores? Porque la caída del chavismo no mejorará en nada la situación de la izquierda ni interna ni externamente… Asistiremos a una tragedia anunciada aún mayor para la población local…”[11]. Frente a tales afirmaciones nos resta la pregunta: ¿cuál tragedia podría ser peor que el hambre producido por la política económica aplicada por casi dos décadas a través del modelo chavista?

Es preciso dejar la verborragia de lado y luchar por la segunda independencia

En los últimos años avanzó a paso de vencedores el proceso de recolonización de Venezuela. El discurso anti Bush o anti Trump no puede ser confundido con la práctica antiimperialista. De hecho, en estas casi dos décadas de modelo chavista lo que se vio fue la entrega del petróleo, de los minerales, y el pago de la deuda al capital usurero internacional. Eso sin hablar del escándalo de las empresas de “maletín”, que favoreció al capital extranjero. Es preciso romper con el imperialismo, es preciso luchar por la segunda independencia.

Medidas obreras y antiimperialistas…

Para los que creen que Venezuela es un país soberano y camina hacia el socialismo, para los que saben que Venezuela no es soberana pero dicen que el gobierno Maduro es relativamente independiente, seguramente el autor de este texto sufre de un alto grado de miopía sectaria.

Para los que piensan así, que somos sectarios, proponemos tres tareas (en los marcos del capitalismo, no se hace necesaria la dictadura del proletariado para conseguirlas), y que están planteadas para los trabajadores y el pueblo pobre de Venezuela. Una tiene que ver con los derechos de los trabajadores pisoteados por el chavismo. Las otras dos se relacionan con la soberanía nacional, el tema de la deuda, y los recursos naturales. Entonces, vamos a la tareas propuestas abajo.

I. Los trabajadores y el pueblo pobre siempre fueron convidados para los grandes actos durante el auge del chavismo. Sin embargo, a ellos les fue negado su libre derecho a decidir sus destinos. La derrota del lockout petrolero de 2002 solo fue posible por la organización de los llamados Comités Guias, verdaderos embriones de doble poder que garantizaron el funcionamiento de las empresas. El chavismo, en especial el vicepresidente José Vicente Rangel, de relaciones hoy distanciadas con Maduro, jugó un papel de primera importancia para desmovilizar y desmontar las organizaciones de los trabajadores[12].

Las olas de represión a los trabajadores fueron una constante a lo largo del Socialismo del Siglo XXI. En el auge de la embriaguez por el chavismo, la represión corría suelta contra los trabajadores el pueblo pobre[13]. En 2008, fueron asesinados tres importantes dirigentes obreros en Aragua, entre ellos, el histórico Richard Gallardo; en 2009, fue asesinado el dirigente de la empresa Toyota, Argenis Vázquez y, también ese año, dos compañeros más de la Mitsubishi tuvieron el mismo fin. Para no extender mucho la lista, vamos solamente a recordar uno más: el cacique Sabino Romero, de la etnia Yukpa, dirigente de las luchas por la demarcación de tierras indígenas. La lista es grande, así como la impunidad, si consideramos que en ninguno de los casos los mandantes fueron presos.

Hubieron otras formas más sutiles de represión, pero no dejaron de ser represivas. Es el caso de las elecciones sindicales, que no son decididas libremente por los trabajadores y sus entidades pues el Estado venezolano, a través del Consejo Nacional Electoral, es quien determina las condiciones electorales y fija la fecha. No obstante, la elección que el chavismo puede perder, no se marca. Hace ocho años que no hay elecciones en la Federación Petrolera.

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La misma cosa ocurre con los contratos colectivos de trabajo. Solo existen contratos con la homologación del Ministerio del Trabajo, y siendo así, hay contratos vencidos hace más de una década.

Por el desmonte de las organizaciones de los trabajadores, la represión y las muertes mencionadas, por el impedimento de elecciones sindicales y la no contratación colectiva, sin duda, podemos decir que el chavismo es para los trabajadores tan reaccionario como la mayoría de los gobiernos latinoamericanos. Y no hay cómo decir que es por el “peligro de la derecha” que se dan esas actitudes “defensivas” de carácter bonapartista, pues la práctica de ellas viene desde el inicio de los años de 2000.

Entonces, la primera tarea para el movimiento obrero y de los trabajadores es su lucha por “libertad y autonomía sindical”. Por el derecho de elegir a sus dirigentes, por contratos colectivos, y más que todo: basta de represión y muerte para los que luchan por el pan.

II. La segunda gran tarea es sobre la deuda pública. En diez años, esto es desde 2004 hasta 2014, años de bonanza petrolera, la deuda creció 246,4% pasando de 39.000 millones de dólares a 135.000 millones, según datos del Banco Mundial. Mientras el pueblo muere literalmente de hambre, Maduro afirma que en los últimos cuatro años pagó 71.700 millones de dólares referidos a la deuda externa. Al mismo tiempo, los indicadores del Banco Central denuncian que entre 2012 y 2017 las importaciones se redujeron de 66.000 millones a 15.000 millones de dólares.

Por eso, se hace necesario suspender inmediatamente el pago de la deuda, hacer una auditoría para verificar su legitimidad y legalidad. Esa es también la propuesta de la Plataforma por la Auditoría Pública y Ciudadana, “en cuanto a la necesidad, cada vez más urgente, de declarar la moratoria unilateral de la deuda y, abrir, con el apoyo internacional del Comité para la Abolición de las Deudas ilegítimas (CADTM), una auditoría pública y ciudadana, con la participación de los movimientos sociales y el pueblo organizado, para determinar qué parte de esa deuda es odiosa e ilegítima, y así, ante el pago del servicio de la deuda, tal como lo viene haciendo el Gobierno, darle respuesta a los múltiples problemas de salud y alimentación por los que está atravesando el pueblo venezolano.

III. La tercera gran tarea es la defensa de su principal fuente de recursos: el petróleo. Frente a la crisis económica, en los últimos años, los gobiernos de Chávez y Maduro, a pesar de toda su retórica, hicieron numerosas concesiones al capital transnacional para que este tuviese acceso a las riquezas naturales y avanzase en la recolonización del país. Son varios los ejemplos de concesiones, entre ellos podemos citar el endeudamiento (y compromiso de la soberanía nacional) de la PDVSA entre los años 2006 y 2014. En ese período, su deuda financiera salta de 2.904 millones para 45.736 millones de dólares.

Para equilibrar las cuentas de la PDVSA se realizó la venta de 23,7% de las acciones de la Petromonagas, para la petrolera rusa Rosneft (léase Exxon Mobil) por 500 millones. Con esa transacción, el Estado venezolano redujo su participación de 84% a 60%. Las acciones fueron vendidas a precio de gallina muerta. Eso sin hablar de la entrega de 50% de la Citgo para garantía de préstamos de la deuda pública.

En la medida en que el país fue perdiendo la soberanía sobre su petróleo, el gobierno Maduro intentó encontrar otras concesiones para seducir al capital extranjero. La creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco es la principal expresión de esa nueva política. Un área que corresponde a 12,2% del territorio venezolano, que fue liberada para la explotación minera. El Estado tendrá el control de 55% de las acciones y las transnacionales, del 45%. Los principales minerales que serán explotados durante 40 años son bauxita, oro, cobre y diamantes, entre otros. Como es Zona Estratégica, no serán aplicadas las Leyes Laborales vigentes en otras regiones, y serán restringidos los derechos de asociación para los moradores.

Por lo tanto, esas tres tareas inmediatas para combatir el hambre y la desesperación de las familias de trabajadores y del pueblo pobre venezolano, para muchos podrán ser la expresión de sectarismo. A los que piensan así, rebatiremos con el poeta Roque Dalton: El deber de todo revolucionario es ser por lo menos más revolucionario que la burguesía más “revolucionaria”.[14]

… ¿con o sin Maduro?

Defendemos la Libertad y Autonomía Sindical, la suspensión y la auditoría de la deuda, y la defensa de los recursos naturales, las que son políticas opuestas a las aplicadas en casi dos décadas por Chávez y Maduro. La MUD (Mesa de Unidad Democrática), oposición burguesa, también defiende esas mismas políticas implementadas por el chavismo.

Por ese motivo, hacemos nuestras las palabras del Manifiesto Internacional en apoyo al pueblo y a los trabajadores de Venezuela, al afirmar que:

La solución para el pueblo venezolano no vendrá tampoco por negociaciones entre Maduro, la MUD y el imperialismo para seguir aplicando uno de los planes de ajuste más terrible en la historia de ese país. La única salida posible seguirá siendo la lucha y la movilización unitaria para que se vaya este gobierno y su política hambreadora y dictatorial. Por esto nosotros proponemos la organización de una huelga general para derrocar a Maduro e imponer una alternativa obrera para el país.
En Venezuela expresamos nuestro apoyo a toda movilización popular que apunte a ese cambio de fondo que imponga un plan económico de emergencia obrero y popular, que expropie a las multinacionales y saque al imperialismo, que nacionalice cien por ciento el petróleo para el pueblo venezolano, que deje de pagar la deuda externa y utilice todos estos recursos para dar alimento, salud, educación y trabajo al pueblo trabajador. En ese camino apoyamos toda iniciativa unitaria que contribuya a la construcción de una alternativa política independiente, socialista y de los trabajadores.

Notas:

[1] http://prodavinci.com/especiales/la-deuda-externa-entre-la-iliquidez-y-la-insolvencia/index.html

[2] Dice la mitología griega que la seducción provocada por las sirenas se daría a través del canto. Los marineros que eran atraídos por su canto y se aproximaban lo suficiente para oír su bellísimo sonido, se descuidaban y naufragaban.

[3] https://litci.org/es/menu/especial/crisis-del-chavismo/venezuela-concesiones-al-gran-capital-hambre-represion/

[4] Sinfonía de um Desfalco a la Nación: Tocata y fuga… de Capitales. In https://www.aporrea.org/contraloria/n257348.html

[5] Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=EOooQbfbAL4

[6] Disponible en: https://litci.org/es/menu/especial/crisis-del-chavismo/venezuela-concesiones-al-gran-capital-hambre-represion/

[7] El concepto “patrón mafioso de extracción de renta petrolera” no fue creado por este autor. Es la expresión usada por los sectores intelectuales, de izquierda y movimientos sociales no comprometidos con Maduro o con la MUD.

[8] https://www.aporrea.org/contraloria/n257348.html

[9] http://criticadaeconomia.com.br/as-modernas-formas-da-fome-capitalista-2/

[10] ¿Cómo está la salud en Venezuela? – https://www.aporrea.org/actualidad/a257515.html

[11] https://www.revistaforum.com.br/blogdomaringoni/2017/08/02/nao-ha-nuances-na-venezuela-ou-se-esta-de-um-lado-ou-de-outro/

[12] Sobre este tema vale a pena leer la tesis de doctorado de Fernando Sérgio Damasceno, “Luta operária e participação popular na Venezuela: estudo sobre a resistência dos trabalhadores – O paro petroleiro de dezembro de 2002” o el libro del mismo autor: “A Face oculta da Venezuela: do controle operário da produção à hegemonia de Chávez”. ILAESE, San Pablo, 2015.

[13] Revolución no rima con represión. In https://www.aporrea.org/trabajadores/a26625.html

[14] Roque Dalton. Um Libro Rojo para Lenin.

Traducción: Natalia Estrada.