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Existe una brutal crisis en Venezuela que tensiona una vez más al país, así como al movimiento de masas en Latinoamérica. Se trata de un proceso complejo que exige de la izquierda revolucionaria respuestas categóricas, que seguro marcaran una división de aguas a nivel de la izquierda mundial.

Por LIT-CI

Lo primero que salta a la vista de toda la vanguardia mundial es la profunda descomposición de la dictadura de Maduro y del chavismo como régimen nacionalista burgués, que mientras hacía declaraciones contra el imperialismo, desarrollaba una nueva burguesía -la boliburguesía-, a partir de los negocios devenidos de administrar el aparato del Estado (a la par que también hacía aumentar las fortunas de amplios sectores de la burguesía tradicional) y que condujo al país a la situación actual.

Una crisis de grandes proporciones

Existe una crisis económica pavorosa, con una caída del PIB que alcanza el 50% en los primeros cinco años del gobierno de Maduro. Una caída que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se profundizaría 10% para 2019, alcanzado un acumulado de 60%. Aunado esto a una hiperinflación que llegó a casi 1.700 000% en 2018 y que amenaza con llegar a 10.000 000% en 2019; un desabastecimiento de alimentos y medicinas, que torna la supervivencia en la principal preocupación de los trabajadores venezolanos, incluso y principalmente los que tienen empleo.

A esto hay que agregar el mayor deterioro en décadas de los servicios de salud y educación públicas, la mayor crisis hospitalaria conocida en la historia del país con su consabida consecuencia de víctimas mortales (principalmente pacientes pobres), la destrucción de las universidades públicas, una descomunal crisis de transporte, la escasez de dinero en efectivo, el deterioro brutal de los servicios de telefonía y telecomunicaciones en general. En fin la más completa destrucción de la movilidad y estructura sociales.

La ruptura de las masas con el chavismo

Las masas venezolanas hace mucho que rompieron con el chavismo. Eso se puede verificar en las gigantescas manifestaciones de calle, que ahora incluyen los barrios populares de Caracas que antes fueron bastiones del chavismo, como 23 de Enero, Petare, Catia y otros.

En las últimas elecciones presidenciales y también en las posteriores elecciones municipales, incluso con todo el absurdo control de la dictadura chavista, la abstención fue mayoritaria, mostrando la bronca de las masas y la desconfianza de la población tanto hacia la dictadura de Maduro como hacia la oposición burguesa, que se encontraba y dividida y fuertemente desprestigiada por su pésima conducción y traición a las expectativas de las masas en los procesos de movilización anteriores como el de 2017. Mientras la juventud y las masas exigían en las calles el Fuera Maduro (dejando la vida en ello), ellos la condujeron al callejón sin salida de la negociación y las elecciones fraudulentas.

Desde mediados de 2018 se hizo presente una fermentación entre los trabajadores (principalmente de las instituciones públicas y empresas estatales) por la defensa de sus reivindicaciones atacadas y  cercenadas por la dictadura y contra los salarios de hambre. Esto comenzaba a expresarse en un ascenso de luchas sindicales, con múltiples huelgas y acciones de calle. Eso podía evolucionar para una explosión popular sin control, un nuevo caracazo, ahora contra la dictadura chavista, y también se planteaba la perspectiva de una huelga general.

La derecha y el imperialismo intervienen

En ese marco, entró en acción la derecha y el imperialismo norteamericano, con Trump articulando directamente la autoproclamación de Guaidó como un “gobierno” paralelo en Venezuela.

Existe comprobación de una preparación conjunta de Trump con los gobiernos latinoamericanos y europeos para el lanzamiento de Guaidó, lo que explica el inmediato reconocimiento de este como “nuevo gobierno” por parte de la mayoría de los gobiernos imperialistas e latinoamericanos.

Posteriormente vino el secuestro, por parte de Trump, de la renta petrolera venezolana producto de la venta de PDVSA a los EEUU, que pretenden que pase a ser controlada por Guaidó. El bloqueo del activo de PDVSA  en EEUU alcanza los 7.000 millones de dólares y también se bloquearon otros 11 mil millones de dólares más de futuras exportaciones ya contratadas, que sólo podrán ser movilizados a través de cuentas controladas por Guaidó. Además, se prevén conflictos si este empieza a nombrar autoridades de esas empresas tanto en EEUU (CITGO), como en PDVSA en Venezuela, esto no ocurre aún, pero está en perspectiva. También el Reino Unido se negó a autorizar a Maduro para movilizar 1.200 toneladas de oro que se encuentran en ese país.

Eso se complementa con la amenaza de intervención militar directa del imperialismo, expresada por Trump y Guaidó. La intervención militar  no se ha concretado, pero es un hecho que es parte de las “hipótesis” que baraja el imperialismo. En declaraciones pasadas, Guaidó afirmó que no estaba descartado autorizar una intervención militar, lo que confirma que es una opción que esta sobre la mesa, aunque no sea la primera.

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Una variante de eso es el disfraz de la intervención militar bajo la forma de “ayuda humanitaria”, ya utilizada innumerables veces por el imperialismo, inclusive en Haití con la ayuda del gobierno del PT de Lula. Actualmente el gobierno de Duque en Colombia y Bolsonaro en Brasil prestan sus territorios para la apertura de “corredores humanitarios” a través de los cuales entraría a Venezuela la supuesta “ayuda”. El pasado 12 de febrero, en la marcha convocada por motivo de la celebración del día de la juventud, Guaidó emitió declaraciones afirmando que “el 23 de febrero ingresará  la ayuda humanitaria al país sí o sí”.

Los aliados internacionales de Maduro y las iniciativas de diálogo

El apoyo internacional de Maduro casi se limita a Rusia y China, que obtienen ventajas económicas importantes, avanzando sobre el petróleo y los minerales venezolanos. Tiene apoyo también de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Turquía.

Recientemente circularon noticias sobre ayudas económicas de Rusia a PDVSA, que le permitirían seguir operando aunque con dificultades por un periodo de tiempo, paliando el impacto del secuestro de la renta y el bloqueo de activos y cuentas por parte de EEUU.

Putin, aparentemente, está dispuesto a ayudar también militarmente a Maduro. Existen noticias de centenas de mercenarios rusos que habrían sido enviados a Venezuela para ayudar Maduro. Sin embargo más allá del apoyo diplomático y financiero prestado, no existen certezas de ese respaldo militar, pero desde hace tiempo existen rumores de la presencia de paramilitares rusos en el país. También se habla de la presencia de militantes de  Hezbolá en el país. La oposición burguesa siempre esgrime esas  noticias pretendiendo aumentar el desprestigio del gobierno, lo mismo dice de agentes cubanos comandando los cuarteles venezolanos.

Existe una iniciativa de los gobiernos uruguayo, mexicano y del Papa Francisco de mediación que apuntaría a una retirada de Maduro a través de la anticipación de elecciones en Venezuela.

Un gobierno muy débil y presionado

La dictadura venezolana está a la defensiva, teniendo que enfrentarse con las grandes movilizaciones por un lado y a la presión  del imperialismo por otro.

Hasta ahora, Maduro se muestra dispuesto a resistir, apoyado esencialmente en la cúpula de las FFAA. Pero ya existen claras señales de crisis en el aparato militar, y no se puede prever hasta cuando Maduro se va a mantener en el poder.

Es importante señalar que la cúpula de las fuerzas armadas venezolanas es el núcleo principal de la boliburguesía.  La  cúpula de las FFAA, además de poseer directamente empresas importantes, aún dirige directamente el tráfico de alimentos, medicinas, petróleo y divisas. Son multimillonarios en un país miserable. No por casualidad, existen hoy 2000 generales en Venezuela, más de siete veces el número de generales brasileños. Ese es el núcleo de la boliburguesía, que tiene mucho que perder en el caso de una caída de la dictadura de Maduro. Por eso resisten.

Señales de crisis en las FFAA y también en el aparato paramilitar

Pero existen claras señales de crisis. Ya hubo deserciones importantes, como la del agregado militar venezolano en los EEUU y recientemente un general de la aviación. Existen varias centenas de oficiales en prisión, así como también ha habido deserciones por parte de la tropa, principalmente en la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). En meses pasados hubo un intento de levantamiento en una base militar secundaria. Maduro sigue teniendo capacidad represiva pero es notoria la fragilidad de la dictadura, a los comandos antimotines cada vez se les hace más difícil pasar de una actitud pasiva a reactiva, lo que es un símbolo de su crisis y empiezan a reflejar señales de impotencia.

La  represión a las movilizaciones sigue existiendo, pero no consigue sofocar los actos, ni poner fin a las protestas. No es que el gobierno no reprima con fuerza, sino que cada vez le cuesta más hacerlo y cada vez esta represión surte menos efecto a la hora de disuadir movilizaciones y protestas.

Existen relatos de soldados que no quieren disparar contra sus familiares y vecinos que participan en las movilizaciones.

Su debilidad política y falta de respaldo popular le hacen imposible detener a Guaidó, que sigue libre no por una postura “democrática” de Maduro, sino por esa debilidad manifiesta.

Los “colectivos”, grupos paramilitares usados por el chavismo para reprimir las movilizaciones en los barrios populares también muestran síntomas de crisis. Muchos han cambiado de lado pasando a  apoyar las movilizaciones. Otros se transformaron en pandillas comunes, que se venden al mejor postor aprovechándose de su armamento pesado. Otros siguen apoyando el gobierno, generalmente a cambio de buenos pagos. Pero hoy los colectivos ya no logran dar garantías plenas para la represión del gobierno en los barrios populares como en años pasados.

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El gobierno, a través de sus servicios policiales y de inteligencia, sigue amenazando y deteniendo a dirigentes opositores políticos y sindicales, pero esto no logra hacer que se frenen las protestas laborales, sociales y políticas, al contrario estas tienden a aumentar también como reacción a la represión.

La presión imperialista, y la política de la oposición burguesa

El imperialismo presiona duramente a Maduro y está avanzando. Con la maniobra de la autoproclamación de Guaidó consiguió establecer un punto de apoyo visible, un  intento de doble  poder burgués en Venezuela entre Maduro y Guaidó.

Maduro controla el país, apoyado en las FFAA. Guaidó no controla el país, ni sus fuerzas armadas, no tiene un poder efectivo en el país (por eso no es un doble poder burgués real), pero es apoyado directamente por la mayoría de los países imperialistas y de los gobierno latino-americanos. Comienza con la autorización imperialista a controlar parte de la renta petrolera, nombra diplomáticos en los países que lo apoyan y estos son reconocidos por esos gobiernos; en días pasados, su “embajadora” en Brasil presentó credenciales ante Bolsonaro, además de recibir financiamiento  directo del imperialismo.

Se trata de una situación completamente diferente, en este sentido, del desprestigio enorme de la oposición burguesa que existía hasta hace un mes atrás, Ahora, existe un “gobierno” de Guaidó, que también se hace referencia para las masas venezolanas que se enfrentan contra Maduro.

La declaración de un nuevo gobierno coloca a la oposición burguesa en una situación de no tener vuelta atrás (de no ir a fondo en su política corren el riesgo de un descrédito de marca mayor como dirección política), por eso prevemos escenarios decisivos para la crisis política que comprometen seriamente al gobierno en sus pretensiones de continuidad. El imperialismo (y con su apoyo la oposición burguesa venezolana) presionará hasta el final para una ruptura en las FFAA venezolanas, para derrumbar a Maduro, sin necesidad de una intervención militar foránea o una explosión popular. Esta es realmente su principal política.

Además de eso, el imperialismo mantiene en la mesa como opción la amenaza de la intervención militar abierta o disfrazada de “ayuda humanitaria”, en caso de no conseguir la caída inmediata de Maduro.

Una explosión popular puede escapar al control del imperialismo. Esa nunca ha sido la política del imperialismo, ni antes ni ahora. Además del efecto cascada que una caída de un dictador como Maduro, a través de una insurrección popular genuina, pueda causar en el ascenso de la lucha de clases en el continente.

Una intervención militar directa puede provocar una polarización  en el país y en el continente, pudiendo generar una guerra civil con consecuencias imprevisibles.

Por eso, el imperialismo presiona por una división en las FFAA venezolanas para conseguir la caída de Maduro y la posesión efectiva de Guaidó como presidente. Ellos no quieren que sean las masas venezolanas las que derroquen a Maduro.

La polémica con la izquierda reformista

El escenario venezolano es, por lo tanto, complejo. La  culpa de la situación actual del país es categóricamente del chavismo y de la actual dictadura de Maduro.

La izquierda reformista latinoamericana también tiene su responsabilidad por la inexistencia de una alternativa independiente de los trabajadores contra Maduro.

La alternativa que fue planteada desde el inicio del proceso era la polarización entre el chavismo y el imperialismo, desconociendo que se tratan de dos alternativas burguesas. Por eso no se construyó una alternativa independiente de los trabajadores en Venezuela, y eso abrió espacio ahora para que sea la derecha proimperialista la que esté capitalizando la crisis del chavismo.

Peor aún. En la consciencia de las masas, el chavismo es identificado como “izquierda”, como “socialista”, por responsabilidad de esa izquierda reformista, y así la crisis de la dictadura burguesa y corrupta de Maduro está siendo capitalizada por la derecha como “crisis del socialismo”.

Nosotros, desde la Liga Internacional de los Trabajadores, rechazamos esas falsas alternativas. Nosotros luchamos directamente contra el chavismo desde su nacimiento, mostrando como se trataba de un nacionalismo burgués, que nunca tuvo nada de socialista, y que tampoco rompía con el imperialismo.

Junto a eso, estuvimos al lado de las masas venezolanas en la primera línea de batalla contra el golpe imperialista de 2002 y contra el paro petrolero y lockout patronal de 2002 – 2003 (impulsado por los principales gremios de la burguesía venezolana y el imperialismo), que intentaron deponer a Chávez. La movilización de las masas derrotó ambas tentativas  imperialistas.

Como revolucionarios debemos estar del lado de las masas para derrotar a la dictadura y enfrentar las pretensiones imperialistas

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Hoy, las gigantescas movilizaciones en Venezuela no son contra el imperialismo, sino contra el gobierno.

Las masas venezolanas, justamente defienden el Fuera Maduro; y ahora los barrios populares de Caracas, que fueron la base central de la lucha contra el golpe y otras iniciativas imperialistas son parte de la movilización contra Maduro.

La contradicción evidente es que la dirección de esas movilizaciones es Guaidó, el títere imperialista, que quiere  negociar la transición con Maduro y quien no pasa de ser el cartucho a ser quemado durante la crisis política y dicha transición.

En ese marco manifestamos que nuestra ubicación política es participar de las movilizaciones contra Maduro, posicionándonos categóricamente por el Fuera Maduro y contra la intervención imperialista. Queremos que sean las masas venezolanas las que derrumben a Maduro y no el imperialismo.

Nuestra política se centra en dos ejes: “Fuera Maduro” y “Fuera el imperialismo de Venezuela”.

Rechazamos la postura de los reformistas, como el PT brasileño que se posicionan contra o imperialismo, pero defienden políticamente a Maduro.

Por otro lado, la injerencia imperialista ya existe, con el “gobierno de Guaidó autoproclamado” y el secuestro de la renta petrolera. Eso exige de nosotros una respuesta de acuerdo con nuestra  tradición programática, de repudio a toda acción imperialista.

Rechazamos también a los que se posicionan contra Maduro e ignoran a intervención imperialista, colocándose objetivamente en una unidad de acción con Trump e Guaidó.

Nosotros somos parte de las luchas y de las movilizaciones de los trabajadores venezolanos en sus movilizaciones contra Maduro, y luchamos contra la dirección proimperialista de esas  movilizaciones. ¡Defendemos Fuera Maduro! y defendemos ¡Fuera el imperialismo de Venezuela! ¡Fuera Guaidó!

Llamamos a las bases de las FFAA venezolanas a romper con la dictadura y sumarse a las movilizaciones.

Es necesario impulsar desde la base los organismos de lucha que vienen surgiendo para la coordinación de las movilizaciones salariales, ahora directamente para organizar la lucha por el derrocamiento de Maduro.

Es preciso construir desde la base una huelga general que derroque a Maduro y apunte una alternativa independiente de los trabajadores, contra la dictadura y también contra Guaidó–Trump. Llamamos a la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela (ITV), como lo más progresivo que ha ido avanzando en la reorganización del movimiento, a que esté al frente de este proceso.

Somos contrarios a los que defienden a Maduro, así como somos contrarios a los que presionan  para una “salida negociada” con Maduro. Queremos que sean las masas las que derroquen a Maduro.

Ya nos manifestamos, además, contra a “ayuda humanitaria” del imperialismo que sería una intervención imperialista militar disfrazada.

En caso de que se concrete una intervención militar imperialista nosotros estaremos en la primera línea de combate contra ella. Pese a no ser esa la política prioritaria del imperialismo, se trata de una posibilidad. No decimos que esa agresión militar ya está sucediendo, pero puede ocurrir.

En ese caso, cuando ocurriese (si es que ocurre), nos posicionaremos categóricamente contra la intervención militar imperialista, en el campo militar de Maduro, sin darle ningún apoyo político. Y, como parte de eso, exigiremos a Maduro que distribuya armas al pueblo para resistir a la invasión imperialista, y que expropie a las multinacionales petroleras que siguen actuando en Venezuela.

¡Que las masas venezolanas, y no el imperialismo norteamericano, derrumben a Maduro!

¡Fuera imperialismo de Venezuela!

¡Fuera Maduro!

¡Guaidó es un lacayo del Imperialismo! ¡Fuera Guaidó!

¡Todo el apoyo a las movilizaciones contra Maduro! ¡Ninguna confianza en la dirección de Guaidó!

¡Por una Huelga General que derrumbe a Maduro!

¡Por la expropiación de las empresas imperialistas y de la boliburguesía, bajo control de los trabajadores!

¡Por la estatización de las empresas imperialistas y la confiscación de las fortunas de la boliburguesía!