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Un régimen cada vez más represivo. Los trabajadores cargamos con el peso de la crisis.

Luego de que el 20 de mayo de 2018, Nicolás Maduro se hizo reelegir presidente de Venezuela, en un proceso electoral totalmente fraudulento. El pasado jueves 10 de enero de 2019, se realizó el acto de toma de posesión para que Maduro inicie un nuevo periodo de gobierno que se extendería hasta el 2025.

Por UST-Venezuela

El gobierno de Maduro, iniciado en 2013, se ha caracterizado por hundir al país en la peor crisis económica y social que se conozca en la historia reciente del país, durante el mismo se han cancelado más de 80 mil millones de dólares en concepto de deuda externa, mientras se recortaron a más de la mitad (tomando como referencia los niveles de 2012) las importaciones de los alimentos, medicinas y bienes necesarios para el consumo de los venezolanos.

Esto ha venido acompañado de un incremento en las características bonapartistas del régimen, que se ha constituido en una dictadura anti obrera y represiva, donde no funciona el parlamento ni existen elecciones libres, las dos instituciones fundamentales de  los regímenes democráticos burgueses (el primero se encuentra arbitrariamente inhabilitado por el gobierno; y en cuanto a las elecciones, se realizan de manera totalmente controlada por el gobierno, sin ninguna posibilidad  real de que una opción política distinta al gobierno pueda ganarlas).

La dictadura madurista, apoyada principalmente en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia (SEBIN, DGCIM, entre otros) detiene y encarcela dirigentes políticos opositores tanto de los partidos de la oposición burguesa como de la izquierda independiente; encarcela dirigentes sindicales y trabajadores activistas que participan de las protestas, como es el reciente caso de la nueva detención del dirigente sindical de la empresa estatal Ferrominera, Rubén González (sometido a juicio militar), y otros nueve trabajadores de esa misma empresa (presos por protestar para exigir aumento salarial y cumplimiento de la convención colectiva); también trabajadores de Alcasa y el emblemático caso del trabajador Rodney Álvarez (siete años preso por un crimen que no cometió y sin haberle realizado el debido juicio).

Los servicios de inteligencia y los cuerpos represivos practican secuestros contra dirigentes sindicales que protestan, los agreden y someten a todo un proceso de intimidación, liberándolos luego con la advertencia de no “meterse en más problemas”   

Todo esto lo hacen a fin de desmoralizar e intimidar, para derrotar el ascenso de luchas que se viene gestando y garantizar la aplicación de un brutal ajuste que descarga la crisis sobre los hombros de los trabajadores, y el pueblo pobre.

Estos últimos por su parte padecen hambre y miseria en las calles, con salarios que son los más bajos del continente (actualmente dos dólares mensuales tomando como referencia el dólar paralelo, que es el que rige realmente la economía), una creciente hiperinflación que los pauperiza cada vez más, los precios de los productos básicos aumentando cien y hasta doscientos por ciento diario (incluso aumentando varias veces al día), una escasez de alimentos y medicinas que no se soluciona, los servicios de salud pública y educación totalmente destruidos, sufriendo la falta de dinero en efectivo y una brutal crisis de transporte. 

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Rechazamos la injerencia imperialista y de la derecha continental

Días previos al acto de investidura (exactamente el 4 de enero), en la ciudad de Lima (Perú) los cancilleres de trece países latinoamericanos (con la excepción del canciller de México) de los catorce que constituyen el denominado Grupo de Lima, siguiendo instrucciones del gobierno gringo y haciendo gala del más completo intervencionismo, suscribieron una declaración cuestionando la legitimidad del gobierno venezolano e instaron a Maduro a que respete las atribuciones de la Asamblea Nacional y le transfiera, de forma provisional el Poder Ejecutivo hasta que se realicen nuevas elecciones presidenciales.

Posteriormente, el 10 de enero, los gobiernos de diecinueve países, siguiendo la línea intervencionista del gobierno norteamericano aprobaron en la Organización de Estados Americanos (OEA) otra resolución declarando ilegítimo el nuevo periodo gubernamental de Maduro

Acto seguido la Asamblea Nacional (AN), conformada por la mayoría de los partidos de la oposición burguesa procedió a declarar ilegitimo al gobierno de Nicolás Maduro, exigiendo su renuncia al cargo de presidente de la República, para iniciar de esa manera un periodo de transición gubernamental, para esto incluso nombraron como “legítimo presidente” de la República al diputado Juan Guaidó (presidente de la Asamblea Nacional) quien sería el encargado de liderar dicha transición.

Igualmente solicitaron a las fuerzas armadas su respaldo al “nuevo y legítimo gobierno” para resolver así el conflicto institucional, y a su juicio “dar cumplimiento al ordenamiento constitucional y legal del país”. Algo parecido ya ocurrió en años anteriores cuando la AN nombró un Tribunal Supremo de Justicia paralelo al que había arbitrariamente designado el gobierno, medida política que en su momento no generó mayor efecto. 

Desde la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST) afirmamos que estas acciones de injerencia emprendidas por el imperialismo norteamericano y los gobiernos de la proimperialista derecha del continente, así como las de la oposición burguesa del país desde la Asamblea Nacional, no son otra cosa sino medidas de presión en procura de una salida negociada con el gobierno de Maduro. Tienen como objetivo colocarse en una posición política ventajosa para negociar una salida ordenada del gobierno y un cambio de régimen, tratando de evitar a toda costa que sean los trabajadores y las masas populares que, mediante su organización y movilización, expulsen a Maduro del poder y den al traste con su régimen dictatorial.

Lo que pretenden evitar es un escenario de movilización obrera y popular que cierre las puertas o en todo caso dificulte sus intenciones, de legitimar políticamente y constituir un gobierno donde la burguesía tradicional, junto con las transnacionales, la boliburguesía, los restos de la disidencia chavista y los partidos de la oposición burguesa, preserven las garantías de sus negocios y sus ganancias, provenientes de la explotación capitalista y de la más abyecta corrupción de burócratas estatales, civiles y militares.

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Para esto necesitan atacar libertades democráticas, garantizar la impunidad de los delitos llevados a cabo por las mafias de empresarios especuladores, militares, banqueros, chavistas y opositores burgueses y aplicar a fondo el ajuste anti obrero que mantiene a los trabajadores y el pueblo humilde sumido en la miseria.

Estas son sus reales pretensiones que enmascaran con discursos de democracia, pero ¿qué autoridad política y moral puede tener Donald Trump para dar lecciones de democracia?, siendo que como presidente de EE.UU apoya política y militarmente a régimen nazi-sionista de Israel, cuyos gobiernos durante décadas han cometido un verdadero genocidio contra los palestinos; así como también apoya al gobierno represivo de Salmán bin Abdulaziz en Arabia Saudita, responsable del asesinato en Estambul del periodista Jamal Khashoggi, y que también viene desde 2015 perpetrando una verdadera masacre contra el pueblo yemení; o el presidente brasileño Jair Bolsonaro, racista, machista y xenófobo, quien tiene pretensiones bonapartistas similares a las de Maduro, como evidencian sus intenciones de constituir un Supremo Tribunal Federal (STF) afecto al poder ejecutivo.  

La Unidad Socialista de los Trabajadores, rechaza de manera categórica, tanto a la dictadura anti obrera y represiva de Nicolás Maduro, como la política intervencionista e injerencista del imperialismo norteamericano y sus aliados continentales. Igualmente denunciamos a la oposición burguesa venezolana, cuyas acciones desde el parlamento son sólo un nuevo capítulo de su política acuerdista con el gobierno de Maduro, buscan a toda costa frenar la movilización independiente de los trabajadores y las masas populares y pretenden crearse mejores escenarios para su negociación con la dictadura madurista.

Es necesario construir una alternativa política de los trabajadores

Los altísimos índices de abstención observados en las elecciones presidenciales del 20 de mayo del año pasado, así como la bronca creciente de los trabajadores y los sectores humildes de la población por la pésima situación hacía prever el inicio de un proceso de movilizaciones obreras y populares.

La implementación por parte del gobierno de Maduro del llamado “Plan de Recuperación Económica” el cual constituye todo un paquete de medidas económicas que incluye ataques al salario, el desconocimiento de las convenciones colectivas, ataques a la libertad sindical, la implementación de tablas salariales de hambre entre los trabajadores del sector público, provocó el inicio de un proceso de movilizaciones obreras en defensa de sus reivindicaciones y la conformación de la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela (ITV), para coordinar las luchas.

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Desde la UST creemos que este es el camino a recorrer, sólo con luchas unitarias e independientes de la clase trabajadora podemos derrotar al régimen dictatorial de Nicolás Maduro, es por eso que necesitamos construir una alternativa política de los trabajadores para enfrentar al fraudulento y dictatorial gobierno de Maduro, su paquete anti obrero que arrastra a la miseria a millones de trabajadores, mientras la burguesía y las transnacionales obtienen jugosas ganancias, y para enfrentar el intervencionismo imperialista y a la oposición burguesa cuyo programa económico y político no tiene nada favorable para los trabajadores venezolanos.

La Intersectorial de Trabajadores de Venezuela (ITV) podría ser un embrión de esta alternativa, pero es necesario dar en su interior una disputa por la independencia de clase y contra las tendencias capituladoras hacia sectores políticos pro patronales.

Debemos continuar movilizados, y hacer masivas las movilizaciones en torno a un programa que parta de exigir salarios equivalentes a la canasta básica, indexados mensualmente; por la defensa de los contratos colectivos; y contra las tablas salariales de hambre que el gobierno impuso en el sector público. Pero que además plantee la necesidad de dejar de pagar la deuda externa, de usar esos recursos para importar los alimentos y medicinas necesarios para que el pueblo pueda comer y curarse; para invertir en las empresas básicas y recuperar su producción; por la nacionalización cien por ciento de la industria petrolera, sin transnacionales ni empresas mixtas. Hay que plantear que un programa como este sólo puede ser llevado adelante por un gobierno de los trabajadores.

Total rechazo a la injerencia de EEUU y de sus aliados de la derecha continental.

Movilización Obrera y Popular para derrotar a la dictadura de Maduro.

Derrotemos el Ajuste Anti obrero del Gobierno.

Unidad Socialista de los Trabajadores (UST)

Sección Venezolana de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI)