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En un país donde más del 60% de las mujeres son las jefas de hogar o las que llevan las riendas de su familia. La mujer venezolana le ha tocado enfrentar la más feroz crisis que este país ha atravesado en toda su historia. El actual gobierno de Nicolás Maduro se niega a publicar la cifras e indicadores estadísticos de las diferentes formas de violencia a la que está siendo sometida la mujer venezolana. Ocultando las cifras de feminicidios e impunidad por parte de las autoridades. La cantidad de mujeres despedidas de sus empleos, la mortalidad materna, la migración femenina entre otras.

Por: Ana Rodríguez, de la UST Venezuela.

Este es un país donde todos los días las mujeres pobres mueren en los hospitales por falta de atención oportuna y carencias de medicamentos e insumos médicos. La precariedad en la atención nos lleva a este 25 de noviembre exigir que cesen las muertes maternas y neonatales en Venezuela.

El aumento desmedido de embarazos no deseados y a temprana edad se ha convertido en un flagelo social ante la falta de anticonceptivos, aumentando de este modo los niveles de pobreza extrema, basta observar los hospitales públicos de este país, para ver la tristeza y la angustia de las futuras madres temerosas de perder la vida, porque saben que entran a un lugar de “salud” que no les garantiza que saldrán vivas.

Frente a la precarización del salario, las mujeres trabajadoras se ven obligadas a realizar múltiples tareas tercerizadas sin ninguna protección laboral, lo que las coloca cada día en condición de sobreexplotación y las sumerge en la miseria.

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Las trabajadoras del sector público son amenazadas y vejadas por pelear y luchar por sus derechos y mejoras de condiciones laborales. El sector educación y salud están compuestos mayoritariamente por mujeres, las maestras y enfermeras, por ejemplo, que lideran las luchas en el país, son amenazadas y perseguidas constantemente por el gobierno para que dejen de exigir salarios y condiciones dignas de trabajo.

Es así como las mujeres en Venezuela enfrentan a un gobierno hambreador, que está aplicando un paquetazo antiobrero, que está llevando a cabo una reforma laboral ultrareaccionaria, bien al estilo de la que aplican gobiernos como los de Piñera en Chile, Moreno en Ecuador, Duque en Colombia, y otros gobiernos neoliberales de Latinoamérica; aunque la aplica sin anunciarla, por la vía de los hechos.

Las medidas aplicadas por el gobierno de Maduro, han venido a eliminar beneficios que históricamente había conquistado la clase obrera a través de sus luchas, como por ejemplo el recorte de los salarios integrales, el desconocimiento, violación y en muchos casos en los hechos, la eliminación de las convenciones colectivas, la implementación de tablas salariales de hambre en la administración pública, frenar la discusión de las contrataciones colectivas y la perdida de la cobertura del seguro de hospitalización, cirugía y maternidad entre otras. De allí que las mujeres trabajadoras en Venezuela enfrentan un paquete de medidas gubernamentales que ha venido depauperando sus condiciones de vida y denigrando su condición de mujer.

Las trabajadoras y amas de casas no sólo se enfrentan el paquetazo antiobrero de Maduro y la violencia estatal, que pauperiza sus condiciones de vida. Sino que además son obligadas y forzadas a dejar su país, su cultura, historia y sus lazos afectivos. Muchas en condiciones migratorias que las dejan marginadas, expuestas al mercado de trata y la prostitución forzada. Sufriendo discriminación, agresión y xenofobia.

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Hoy en toda América Latina y Europa es común ver a las mujeres venezolanas migrantes que salieron en búsqueda de sobrevivencia, en condición de sobreexplotación con salarios de miseria, muchas son madres que para mantener a sus hijos e hijas tienen dos (2) y hasta tres (3) empleos precarios, enfrentándose a la más cruel violencia por parte de los patronos y gobiernos de esos países.

También hay mujeres que migraron para poder mandar dinero para la alimentación y medicinas de sus padres y familiares que quedaron en el país, algunas de ellas profesionales que dejaron sus carreras universitarias y empleos porque en Venezuela eso no vale nada para vivir.

Ni hablar de las mujeres jóvenes toda una generación completa que vio un futuro incierto en su país, migró porque las universidades están devastadas, porque comer dos veces al día se convirtió en un desafío, porque Venezuela se convirtió en un país en ruinas donde la miseria es cada vez mayor.

Pero si no bastara con todo esto, las sanciones y el bloqueo implementado por los EEUU contra el país han incrementado y agravado dichos niveles de miseria. Beneficiando así los mecanismos de control del gobierno de Maduro sobre los más vulnerables y contra la protesta social y laboral. Debido a que permiten al gobierno victimizarse e intentar lavarse las manos de toda responsabilidad de la trágica situación que vive la clase trabajadora y la población humilde del país.

Por eso las voces de las mujeres venezolanas trabajadoras gritan porque cese la violencia contra las mujeres en todas sus formas de expresión, en todo el mundo. Por la no impunidad de los feminicidios, cese de las sanciones y bloqueos al país, por condiciones de trabajo dignas y salarios justos para las mujeres trabajadoras y migrantes. Basta de persecución y violencia política hacia las mujeres trabajadoras que luchan todos los días en contra de las medidas antipopulares y antiobreras. Por eso las trabajadoras venezolanas gritan ¡Fuera Maduro!