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La pandemia del covid-19 ha puesto en discusión, entre otras cosas, las condiciones y la capacidad del sistema de salud. En nuestro país el gobierno multicolor se presenta en cada conferencia de prensa posando como seguro y preparado para enfrentar la pandemia. Nos brindan todos los días sus aparentemente rigurosas cifras con las que intentan transmitir la sensación de que lo tienen todo bajo control. Pero ¿cuál es la situación real fuera del mundo de sus conferencias? ¿Hasta qué punto la situación está “bajo control”?

Por Federico

El “achatamiento de la curva” y el sistema de salud

La estrategia del gobierno para enfrentar la situación actual consiste en el aislamiento social. Con esto se pretende por un lado tener “liberado” la casi totalidad del sistema de salud (eliminando lo más posible todas las atenciones y consultas cotidianas por otras cuestiones) para concentrarlo en la atención a la pandemia, y por otro para que el contagio sea más lento y los pacientes infectados vayan llegando poco a poco, en forma dosificada y prolongada en el tiempo, para que no colapse el sistema de salud. A esto es lo que llaman “achatar la curva”, y es la estrategia utilizada por la inmensa mayoría de los gobiernos.

Sin embargo, si bien por supuesto que es correcto intentar desacelerar lo más posible el contagio, la debilidad del sistema de salud (producto de las políticas de los sucesivos gobiernos de desmantelarla y privatizarla) genera que incluso un pequeño pico de casos ya hagan colapsar el sistema. Es decir, que el problema fundamental está en que no contamos con un fuerte sistema único y estatal de salud que nos daría las mejores condiciones para enfrentar semejante crisis sanitaria. Digamos que tenemos un sistema de salud “fácilmente colapsable”, producto de que este fue puesto al servicio del mercado y no de los trabajadores y la población.

Si ya en los períodos “normales” es común que los trabajadores tengamos problemas para acceder a un especialista, a camas en sala o en CTI (que muchas veces no están ni en las condiciones adecuadas); ahora esta realidad se muestra en toda su crudeza.

Otra cuestión importante es la no aplicación masiva de los tests, como exhorta a realizar la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto representa un doble problema: el primero es que muchas personas que deberían ser aisladas por portar el virus siguen diseminándolo (y por lo tanto aumentando la tasa de contagio) y el segundo es que no permite corroborar la expansión real de la enfermedad en el país, lo que es clave para saber en que escenario estamos parados y por ende como actuar. En palabras del propio director general de la OMS: “no se puede combatir un incendio con los ojos vendados”.

Veamos entonces como está parado Uruguay en estas cuestiones fundamentales para enfrentar la pandemia.

Las camas de CTI, los respiradores mecánicos y los recursos

Las camas de CTI y los respiradores mecánicos son dos cuestiones esenciales para salvar la vida de los pacientes graves afectados por el coronavirus.

Acerca de las capacidad de camas en CTI, el profesor agregado de Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, Álvaro Danza explica: “si en Uruguay se infectaran unas 10.000 personas (menos del 1% de la población) y, siguiendo lo que ha ocurrido en otros países, el 5% de esos casos necesitaran cuidados intensivos, serían unos 500 pacientes. Pero en todo el país hay 720 camas de cuidados especializados, con una tasa de ocupación del 80%. Quedan disponibles unas 150, por lo que estarían quedando 350 pacientes sin camas” (1)

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¡Es decir que se afronta semejante pandemia con un número escasísimo de camas cuando estas son fundamentales para salvar vidas!

A este grave problema se agrega que la sociedad de médicos intensivistas ya ha denunciado que “Las unidades de medicina intensiva que hay en Uruguay, aún las más nuevas, consideramos que están por debajo de los estándares que hoy por hoy se piden en otros lados del mundo”, “En los CTI se utiliza tecnología que ya tiene muchos años y con escaso mantenimiento preventivo” (2)

En cuanto a los respiradores mecánicos, se estima que en nuestro país hay nada más que 530, con una tasa de ocupación del 80%, lo que implica que quedan unos 130 para afrontar la crisis sanitaria, a lo que habría que sumarle unos 350 que el MSP se supone estaría por comprar, llegando a 480, en el mejor de los casos. (3)

El promedio de costo de un respirador mecánico está alrededor de los 25mil dólares. Si el gobierno, por ejemplo, suspendiese el contrato con UPM (como lo reclaman diversas organizaciones) el Estado dispondría de unos 4600 millones de dólares, lo que equivaldría a 1900 respiradores mecánicos.

El Estado uruguayo tiene reservas por 18mil millones de dólares que se podrían volcar en salud, así como los miles de millones destinados al pago de la deuda externa.

¡Pero el gobierno prioriza más su sometimiento a las multinacionales, a los buitres internacionales y el no tocar la ganancia de los laboratorios y mutualistas privadas que a la salud de su pueblo!

Los tests y la expansión del virus: el gobierno combate un incendio con los ojos vendados

A estas problemáticas de infraestructura necesaria se le suma que, a casi un mes de la declaración de Estado de Emergencia por parte del gobierno, el promedio de tests realizados es de poco más de 200 por día, menos de 60 por cada millón de habitantes, cuando en países como Corea la cifra llega a casi 300 por día por cada millón. Esto no permite tener un panorama acerca de la expansión del virus.

El director general de Salud, Miguel Asqueta, ya había declarado debido a estas circunstancias que “El número de casos no es representativo de la realidad”, “Tenemos que ser sinceros y eso todos lo sabemos: hay muchos más (…) Sabemos que hay probablemente centenas de casos que no han sido aún confirmados en el país”. (4)

A la falta de tests masivos hay que sumarle las dificultades que denuncia el SMU: “se han identificado dos contratiempos que impiden la normal toma de muestras para los test desarrollados: falta disponibilidad de medios de transporte e hisopos y de toda la logística que la toma de la muestra implica». (5)

Además, tampoco hay una planificación clara a nivel sanitario. A las diferencias por los criterios para el diagnóstico positivo de covid-19 (6), se suman las contradicciones a las propias recomendaciones de la OMS en relación a la aplicación de los tests. El epidemiólogo Julio Vignolo (del Comité de Crisis del MSP), afirma que por la etapa epidemiológica en la que está Uruguay no es necesario hacer el test diagnóstico a cada persona. (7)

Demostrando la falta de un criterio único, el presidente de la Junta Nacional de Salud (Junasa), Luis González Machado, afirmó que, supuestamente, se comenzaría a partir del primer fin de semana de abril, arealizar aproximadamente mil tests de diagnóstico por día (algo que también había anunciado el gobierno en conferencia de prensa), lo que finalmente no sucedió.

Por otro lado, no hay una centralización ni siquiera mínima para enfrentar la pandemia: El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) afirma: “La Junasa ha dejado la reorganización a criterio del prestador, pero se necesita que todo el sistema trabaje de manera uniforme para la optimización de recursos humanos y de equipamiento. Se necesita un acuerdo para trabajar en red, de forma centralizada en cuanto a los descansos del personal y una distribución de los equipos de manera rápida, en función de las necesidades de cada centro”. (8)

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Es decir, que al día de hoy, además de la falta de coordinación y organización general del sistema de salud, no sabemos el nivel real de expansión del virus, lo que limita enormemente cualquier plan de contingencia, que ya de por si es insuficiente por la poquísima infraestructura.

La exposición de los trabajadores de la salud

De los 406 casos de coronavirus reconocidos por las cifras oficiales al 6 de abril, 51 corresponden a trabajadores/as de la salud, es decir, más del 12%.

Martín Pereira, dirigente de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), agregó que además hay más de cien trabajadores que se encuentran en cuarentena por posible contagio y están a la espera para hacerse los tests.

Mientras el gobierno y los políticos del régimen se rasgan las vestiduras diciendo defender al personal de la salud, en realidad no se les está brindando las condiciones necesarias para su trabajo. Son problemas que vienen de años y que ahora se evidencian al rojo vivo. Los trabajadores de la salud son uno de los sectores más sometidos al multiempleo debido a los bajos salarios: en promedio trabajan en tres lugares (9).

Además, proliferan las denuncias de los trabajadores por la falta de insumos. Una delegada de trabajadores de ASSE en el cerro denunció que “no se contaba con el equipo especial necesario para atender en la puerta de entrada a los pacientes con problemas respiratorios”. Y “Fuentes del Smu confirmaron al semanario que recibieron denuncias de algunos delegados de determinados centros de salud por la falta de insumos para la protección personal.” (10)

Denuncias de este tipo son comunes en todos los centros de salud, donde médicos, enfermeros y trabajadores en general no cuentan con los elementos mínimos de protección.

Por otra parte, se pretende que los enfermeros de CTI, que están expuestos a un estrés mayúsculo por su lugar de trabajo, atiendan más pacientes de lo estipulado. Así lo afirmó el nuevo presidente de ASSE, Leonardo Cipriani, ante la pregunta del periodista de El País:

La Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) advirtió días atrás a El País que el personal de enfermería que trabaja en CTI, debido al estrés que implica la tarea que realizan, no podía atender más pacientes que lo estipulado. Esto es hasta cuatro camas para los licenciados de enfermería y hasta dos para los auxiliares de enfermería. ¿Qué opinión le merece esto?

Cipriani: (…) no te queda otra que hacer eso. ¿A vos te parece que en España o Italia un médico se dedica a ver solo ocho camas? No, un médico ve lo que puede”. (11)

Esta sobrecarga de trabajo que pretende Cipriani avalado por el gobierno, repercutirá tanto en la salud de los trabajadores como en la atención para los pacientes.

Por si fuera poco, se conoció en los últimos días que las mutualistas privadas han enviado a más de 500 trabajadores al seguro de paro, en plena pandemia. Algo inconcebible cuando se necesita el reforzamiento de la salud en todas las áreas. Una muestra clara de que estos mercaderes de la salud solo piensan en sus ganancias y no en la salud.

¡Y estos políticos y autoridades hipócritas salen a aplaudir a los trabajadores de la salud mientras los exponen!

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Ninguna confianza en el gobierno y el régimen

Con este panorama podemos concluir que el mensaje de tener todo bajo control que transmite el gobierno es muy relativo e inestable. Basta un “pico mínimo” de contagios para que de la “seguridad” y el “control” se pase al desconcierto.

Esta situación de la salud en nuestro país es producto de las políticas de los sucesivos gobiernos en el poder, que han beneficiado a las instituciones privadas, han negado el presupuesto exigido por los trabajadores, y han mantenido a estos en el multiempleo, así como con infraestructura insuficiente a nivel general.

A esto se le suma que el gobierno saliente del FA y el entrante “multicolor” no prepararon en nada el sistema de salud (aunque se sabía que era inminente la llegada del virus). Y ahora, en plena pandemia, el gobierno multicolor (con el apoyo más o menos explícito de la dirigencia del FA) toma medidas que son totalmente insuficientes para detener el avance del virus.

Quienes más sufren este desmantelamiento de la salud son los trabajadores, los pobres y sectores populares, que son los que más dificultades tienen para acceder a una atención de calidad, mientras las Carmela, los Bordaberry y las clases altas tienen la mejor atención; los trabajadores y sectores populares resultan ser las víctimas más vulnerables. Queda más evidente que nunca la existencia de una salud para pobres y otra para ricos.

Esta política que solo se preocupa por el lucro y la ganancia de los grandes capitalistas, potencia la tasa de contagio (ya de por si alta) del virus y también la cantidad posible de muertes. Es una política criminal contra los trabajadores y los sectores populares.

No cabe dudas que sobre el gobierno y todo el régimen político recaen las responsabilidad por el desmantelamiento de la salud y por el mal manejo del combate a la pandemia; lo que conduce a generar las condiciones para un exponencial aumento de los contagios, de las muertes y de las secuelas que el coronavirus.

Por eso los trabajadores debemos debatir en nuestras organizaciones, en nuestros barrios, como hacemos frente a esta situación. Porque no podemos confiar ni en el gobierno, ni en las fuerzas represivas, ni en la dirigencia frenteamplista que por más que critique alguna cuestión mínima en voz baja, está de romance con el gobierno multicolor.

Los trabajadores y sectores populares solo podemos confiar en nuestra autoorganización desde abajo para tomar y exigir todas las medidas necesarias para cuidar nuestra salud y combatir la pandemia.

Notas:

1) http://www.busqueda.com.uy/nota/la-urgencia-de-evitar-contagios-ante-la-falta-de-camas-de-cti

2) https://www.busqueda.com.uy/nota/uruguay-enfrenta-grandes-problemas-para-responder-la-eventual-llegada-del-coronavirus-advierten

3) https://www.busqueda.com.uy/nota/mas-de-100-ingenieros-se-preparan-para-la-guerra-y-desarrollan-en-silencio-respiradores

4) https://www.busqueda.com.uy/nota/autoridades-y-asesores-del-msp-aseguran-que-no-es-prioritario-diagnosticar-todos-los-casos-de

5) https://www.elpais.com.uy/informacion/salud/smu-reclamo-falta-test-diagnosticos-necesarios-propuso-cuatro-soluciones.html

6) https://brecha.com.uy/balbuceos-ante-el-precipicio/

7) Ídem nota 3.

8) Ídem nota 6.

9) https://salud.ladiaria.com.uy/articulo/2020/3/centros-de-salud-trabajan-en-aumentar-las-camas-de-cuidados-intensivos/?display=amp

10) Ídem nota 7.

11) https://www.elpais.com.uy/amp/que-pasa/esto-crece-atender-pacientes-senala-cipriani-nuevo-presidente-asse.html