Compartir

Desde un comienzo la lucha por los Derechos Humanos se ha visto truncada. Incluso ahora, con gobiernos progresistas a la cabeza, se ha hecho lo posible por dejar impunes los crímenes de la dictadura. Pero no solamente estamos hablando de las desapariciones.

Por: Katia – IST, Uruguay

Un grupo de mujeres denunció hace algún tiempo abusos sexuales durante ese período, pero sus voces no fueron escuchadas. En un sistema que se fortalece con las opresiones, la impunidad de crímenes contra las mujeres se mantiene. Los abusos sexuales en la dictadura fueron una prueba más del machismo, parte de la violencia. No buscar el castigo de los culpables es mantener la opresión hacia la mujer.

Beatriz Benzano, ex presa política, fue de las primeras en presentar, junto con otras compañeras, denuncias por violaciones en la dictadura uruguaya:

“El cuerpo de la mujer era usado como botín de guerra, en los cuarteles nos entregaban a la tropa para que hicieran lo que quisieran con nosotras. Y como campo de batalla, por eso lo hacían delante de compañeros o esposos”.

La violencia que ejercían los militares la mostraban al torturar, matar, desaparecer y por supuesto, controlar los cuerpos de las mujeres, visto como una forma de poder, de superioridad.

Las denuncias no escuchadas

En 2011 fueron 28 las mujeres que presentaron denuncia por abusos sexuales contra más de cien personas: militares, policías y enfermeros.

“La desnudez forzada era lo primero que nos hacían, al llegar al cuartel nos arrancaban la ropa. En esa situación de vulnerabilidad e indefensión empezaban a torturarnos y a hacer algunas prácticas de violencia sexual”.

Lea también  Gobierno pone a Uruguay al servicio de UPM

La denuncia dice que los delitos sexuales tenían como finalidad “la destrucción física, moral y psicológica de las detenidas, con particular énfasis en su condición de mujeres”.

Por otro lado, las mujeres dicen que es necesario juzgar a los militares no solo por homicidas sino por violadores, como dijo Benzano: “Hay dos personajes siniestros que la mayoría de nosotras acusamos, que son Jorge “Pajarito” Silveira y José Gavazzo, que iban de cuartel en cuartel y de centro clandestino en centro clandestino para violar y torturar mujeres y hombres. Están presos por 28 homicidios especialmente agravados, pero eso no dice de las violaciones a las que era adicto Jorge Silveira”

¿Qué sigue?

La denuncia en la justicia se reabrió en abril de este año. Varios militares deberían declarar por los crímenes de violaciones y abusos a mujeres. Sin embargo, hubo muchos de ellos que no se presentaron a la citación, y otros ni siquiera fueron convocados porque no se conoce su domicilio actual. La policía, frente al pedido de datos, dijo que no estaban en el sistema.

Las primeras audiencias se postergaron por la ausencia de los acusados. Aunque sea marcaron nuevas, no se avanzó mucho en encontrarlos, a pesar de que varios nombres se repiten en las denuncias por torturas y homicidios. Tanto la policía como las FFAA están haciendo lo posible para trancar este juicio y dejar en el olvido los crímenes cometidos.

No tenemos confianza en la justicia burguesa que deja a los torturadores libres o en cárceles VIP con todos los lujos. Tanto los gobiernos tradicionales como el Frente Amplio han negado justicia a las víctimas, trancando los procesos para encarcelar a los torturadores. La ley de Caducidad, los juicios en Roma, son muestras de que no se quiere castigar a los violadores de los Derechos Humanos ni enviar presos a los “viejitos”, como les dijo alguna vez Mujica.

Lea también  Solidaridad de la CSP-Conlutas de Brasil con los obreros de Montevideo Gas

La única salida es la movilización, la lucha conjunta, salir a las calles para pedir justicia. El único camino es la movilización y la denuncia pública de los militares, médicos y otras personas involucradas en crímenes de lesa humanidad.

Los nombres están, la información está: ¡exijamos prisión común para todos los torturadores y abusadores! Las mujeres que denunciaron las violaciones necesitaron el valor para contar su historia, y no hay que dejar que sus relatos se pierdan, sino usarlos como base en la lucha por verdad y contra el machismo.

Nosotras desde Lucha Mujer e IST decimos BASTA!! a esta “impunidad eterna” y te llamamos para construir junto a nosotros un partido que tiene como fin último tirar abajo este sistema generador de todas las opresiones, violaciones y sometimientos.

Artículo tomado de Rebelión n.° 46, mayo de 2018.-