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La enorme crisis que vive la dirigencia del Frente Amplio se profundiza. Su derrota de noviembre de 2019 y la pérdida del gobierno ha dado paso a enormes disputas internas por las candidaturas y cargos que estarán en disputa con las elecciones a las Intendencias en el mes mayo.

Por Mónica

Cuando parecía prever que el FA llevaría la candidatura única de Álvaro Villar, apoyada por el MPP, con el correr de los días aparecieron un multiplicidad de candidatos. Carolina Cosse apoyada por el partido Comunista y el partido Socialista fue la segunda en oficializar que entraría en competencia. Apenas semanas después resurgió Daniel Martínez, que profundizó la crisis interna del partido Socialista ya que un sector del mismo apoyó su postulación.

El FA denunciaba en sus inicios que la ley de lemas era antidemocrática ya que se presentaban varios candidatos a modo de cooperativa electoral para arrastrar votos de diferentes sectores e ideologías. Las múltiples candidaturas fueron usadas siempre por Blancos y Colorados para que el FA no llegara al gobierno. Ahora es el propio FA que para retener la intendencia y los cargos en Montevideo, abandona su propuesta de tener “candidato y programa único” y así igual que la derecha se enfrentan en la interna para disputarse los cargos y sillones.

Las bases del FA y sus dirigentes

La derrota electoral que el FA sufrió en octubre abrió la instancia del balotaje, que se definía el último domingo de noviembre. En esos treinta días, mientras los más connotados dirigentes se dedicaban a buscar al “chivo expiatorio” de la derrota, las bases por el contrario se organizaron de un modo prácticamente espontáneo y silencioso, y se pusieron al hombro la tarea de conseguir votos para ganar el gobierno a Lacalle Pou y su coalición multicolor.

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Miles de honestos trabajadores y militantes frenteamplistas, pese a que tenían severas críticas hacia sus dirigentes, decidieron que la tarea principal en ese momento pasaba por salir a convencer a los vecinos que había que votar al FA para derrotar a la derecha. Nosotros desde IST no compartimos

esta propuesta, pero reconocemos que un importante sector de las bases frenteamplistas mostró su confianza en el camino del esfuerzo y salió casa por casa, barrio por barrio, gremio a gremio, a pelear el voto para el triunfo del FA. Mientras, sus dirigentes iban de radio en radio y de canal en canal con discursos que preanunciaban su derrota y que se volvieron insoportables por estar vacíos de propuestas.

Es cierto que las bases no lograron dar vuelta los resultados, pero quedó marcada a fuego la pelea heroica de la militancia que contrastó con la de sus dirigentes que estaban entregados y sumidos en la derrota. Hoy nuevamente lejos del reclamo de sus militantes se han encarnizado en una pelea interna, que los llevó a presentar tres candidatos en Montevideo.

Necesitamos organizarnos para la lucha

La dirigencia del FA no solo es responsable del fracasó en la elección nacional, es responsable también de llevar adelante políticas contra los trabajadores, que generaron desilusión y bronca en amplios sectores y por ende facilitaron el regreso de la derecha al gobierno. A los trabajadores, a las mujeres, los jóvenes y los jubilados, nadie nos va a regalar nada.

Por el contrario, el gobierno de Lacalle Pou y sus socios vienen dispuestos a cargar sobre nuestras espaldas toda la crisis económica, empezando por seguir pagando la fraudulenta deuda externa a la banca internacional, que significa cientos de millones de dólares por año sólo en intereses.

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Digan lo que digan, los empleos de los jóvenes seguirán siendo precarios, la enseñanza seguirá siendo la cenicienta del sistema, difícilmente van a parar los femicidios porque compren muchas tobilleras … una cosa es el discurso y otra es la realidad que vivimos día a día en los talleres, en las escuelas y liceos, en los barrios.

El ejemplo de los abnegados militantes frenteamplistas nos indica que el camino pasa por organizar la pelea, unirnos desde las bases en los sindicatos, en los centros de enseñanza y en los barrios. Que los dirigentes sigan enfrascados en sus torres de marfil y sus discusiones bizantinas sobre los cientos de artículos de ese mamarracho de ley de urgencia … ¿cómo se pueden estudiar con seriedad esos temas en apenas 15 o 45 días?

Los y las trabajadoras, los jóvenes de los barrios pobres, los jubilados y todos los sectores populares tenemos el desafío de organizar nuestra lucha para defender lo que hasta ahora hemos conquistado con nuestra pelea, incluso para ir por más, como los están haciendo nuestros hermanos en Chile y en toda Latinoamérica.