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«No sabía que era menor”, dijeron, hasta que los mensajes de texto demostraron lo contrario. No solamente estaban usando mujeres como mercancía, como suele suceder dentro del sistema capitalista, sino que sabían que eran menores de edad y que estaban ejerciendo su poder sobre uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad.

Escrito por Katia

Hasta ahora tenemos 11 hombres imputados, 11 miembros de las esferas más altas burguesas uruguayas, políticos, empresarios, profesionales, mientras se investiga a otros 14 posibles implicados. Cuando en los medios de comunicación hablan de ellos ni siquiera dicen sus nombres: las clases más altas no responden por sus crímenes como los pobres. Si es una madre que deja a sus hijos para salir a trabajar entonces todos conocen su nombre, si es un pobre que roba para comer todos saben quién es, pero cuando se trata de empresarios ricos se los cuida con recelo. Pero son culpables y son solo una parte: Washington Balliva (exjuez de menores), Nicolás Ortiz (diputado suplente del Partido Colorado), Miguel Ángel Larramendi (abogado, exasesor de la URSEA), Mauricio Zardo Cabrera (arquitecto), Nicolás Chírico (dueño de La Terraza), Manuel Nande Bagnulo, Leonel Enrique D’Albenas (escritor y fotógrafo), Matías Sosa de León (empresario), Ariel Pleffer (empresario), Diego Susena (candidato a la Junta Departamental de Montevideo por el Partido Nacional) y Jacques Paullier Symonds.

La explotación sexual en Uruguay

Quienes conocemos poblaciones vulnerables, especialmente mujeres adolescentes, sabemos que la explotación sexual es moneda corriente. Muchas redes de trata se esconden en lugares que la policía conoce pero hace vista gorda. Desde la justicia hasta las comisarías se callan si ven la oportunidad de encubrir a un «amigo» y sacar ganancia. No solo es algo que pasa, sino que se ha investigado: desde los 90 han salido a la luz casos tanto en Uruguay como en otras partes del mundo. Un ejemplo es la investigación para Brecha de María Urruzola, expuesta en el libro “El huevo de la serpiente”, donde no solo es indignante la red de trata sino el encubrimiento de la policía uruguaya. De hecho, el abogado de los 11 imputados actuales es Víctor de la Valle, procesado en 1994 por ese mismo caso de explotación con conexión entre Montevideo y Milán. La historia vuelve a repetirse y siempre sabemos de antemano quienes son los ganadores frente a la justicia.

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Las y los niños y adolescentes víctimas de explotación sexual vienen muchas veces de contextos de pobreza, de abusos en sus hogares, de necesidades extremas. Los explotadores ven la oportunidad de ejercer su poder sabiendo que en muchas ocasiones nadie se preocupa por el destino de esas personas. Las mujeres seguimos siendo oprimidas y compradas en sitios web, como hicieron estos 11 hombres. Nos transforman en un objeto más que se puede obtener en internet, ese es el rol que para ellos cumplimos en su mundo capitalista.

La hipocresía y demagogia son la bandera de los explotadores

Nicolás Pleffer es uno de los imputados, y mientras en las sombras prostituye a adolescentes, en los medios se muestra como abanderado de la pelea contra el coronavirus, como informó el periodista Gabriel Pereyra en su cuenta de Twitter. El rostro visible de “Nos cuidamos entre todos” dio una importante donación contra el Covid-19 junto a su grupo de empresarios y demostró que no quieren cuidarnos: quieren desviar la atención de sus movimientos turbios.

Al momento ninguno tiene prisión preventiva, a pesar de que cuentan con los medios para irse del país fácilmente, mientras muchos pobres mueren en cárceles precarias y son apresados sin la menor duda. Hoy salieron a la luz estos nombres, pero seguramente hay muchos otros que se aprovechan de menores de edad, de los sectores más vulnerables. En el fondo hay ricos, empresarios, los mismos que explotan y reprimen a la clase trabajadora.

A finales de los años 90, tanto el abogado Della Valle como algunos otros implicados en la red de trata Milán-Montevideo, quedaron en libertad a pesar de las enormes pruebas en su contra. Ahora corremos el riesgo de que pase lo mismo. Necesitamos organizarnos para luchar contra la explotación sexual a menores, a mujeres jóvenes y la opresión en todas sus formas. Desde IST queremos pelear por los derechos de las mujeres, contra los abusos, los feminicidios y por la defensa de derechos fundamentales como el aborto, que hoy en día están siendo atacados por estos mismos personajes que compran sexo con adolescentes por internet.

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¡Luchemos contra la violencia hacia mujeres, niñas y niños!

Cada año hay 350 denuncias por explotación sexual a menores en el país. Cientos de personas que quedan libres y crean redes de trata con la complicidad de las autoridades. Pero además del obvio problema en el abuso a menores, tenemos la legitimación de la prostitución como un trabajo más, cuando miles de mujeres se ven arrastradas a ella por necesidad.

“La prostitución está íntimamente ligada a la explotación del hombre por el hombre; en nuestra época, a la explotación capitalista y la destrucción humana que esta produce.” Esto es lo que pensamos desde IST y la LIT-CI. Dar por sentado que la prostitución es un trabajo más solamente deja a merced de estos explotadores a cientos de jóvenes, incluso menores de edad. Organícémonos para terminar con este podrido sistema capitalista y su violencia hacia la mujer.

Notas:

1) https://newsletter.carasycaretas.com.uy/operacion-oceano-el-machismo-construye-impunidad/

2) https://litci.org/es/menu/opresiones/mujeres/una-mirada-marxista-sobre-la-prostitucion/