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Cuando en octubre y noviembre los candidatos a la presidencia hicieron sus campañas tocaron, muy levemente, el tema de los feminicidios. Es que tanto para el Frente Amplio como para la derecha tradicional es una deuda pendiente. Durante la marcha del 25 de noviembre contra la violencia machista vimos a Daniel Martínez, a Mario Bergara y hasta Beatriz Argimón marchando con quienes exigían un alto a los asesinatos de mujeres.

Escrito por Katia

Sin embargo, podemos ver por ejemplo que durante el gobierno frenteamplista se aprobó una ley contra la violencia machista que se encuentra sin presupuesto para ser aplicada. Nada hacen por las mujeres personas como Argimón, que se dicen feministas pero están a favor de la explotación diaria de las trabajadoras. Ella misma votó en contra de la ley del aborto, un derecho básico para las mujeres que conseguimos a través de la lucha en las calles.

Diciembre: una navidad con violencia a flor de piel

Mientras muchas personas pasaban una Navidad tranquila con sus familias, dos mujeres fueron asesinadas a manos de un hombre que ya tenía denuncias por violencia. La restricción no le impidió presentarse en la casa de su expareja y atacarla a ella y a su hermana, mientras su hijo pequeño miraba la situación. Ambas murieron por impacto de bala.

En otro barrio de Montevideo, un hombre fue a la casa de su expareja y la agredió, para luego asesinar a su hija. Es un total de tres mujeres que fueron asesinadas el 25 de diciembre, una muestra de que la violencia sigue y que las mujeres estamos en constante peligro.

La emergencia nacional no es el final de la pelea

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Luego de los últimos asesinatos de mujeres, el presidente Tabaré Vázquez decretó la emergencia nacional en materia de violencia de género. La medida es importante, dado que los grupos de mujeres lo venían pidiendo hace años, lo que obligó al gobierno a reconocer -de forma muy tardía- la emergencia. Sin embargo, no es una respuesta que solucione el problema. Según Juan Andrés Roballo, prosecretario de Presidencia, implica un trabajo a dejar para el próximo gobierno de Lacalle Pou, lo cual tampoco nos da garantías y además nos siguen haciendo esperar mientras nos siguen asesinando.

Lo primero será la ampliación del número de tobilleras, según el comunicado oficial: “se destacó la ampliación del programa de tobilleras electrónicas mediante la adquisición de 200 unidades más, que incrementarán el stock a 1200 tobilleras para todo el país, fortaleciendo concomitantemente el equipo de monitoreo”. Es decir, que la emergencia nacional en concreto, solo otorga 200 tobilleras más. Frente al flagelo de la violencia machista, esta medida resulta totalmente insuficiente, una verdadera burla.

Según el comunicado, esto se da en el marco de la Ley contra la Violencia de Género, la cual en realidad no está siendo aplicada por falta de presupuesto. Las tobilleras no son la solución, dado que muchos hombres se las quitan, acceden de igual forma a las viviendas de las víctimas y violan constantemente las restricciones. Las otras medidas van desde una reunión de las autoridades hasta la difusión en cursos virtuales. Todos sabemos que esto no es suficiente para frenar la violencia hacia las mujeres.

Contra la violencia machista: ¡respuestas ya!

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Por esto mismo debemos exigir respuestas por parte del Estado. No es suficiente decretar la emergencia nacional. No existen refugios suficientes ni garantías para las mujeres que están en peligro. No hay unidades interdisciplinarias que garanticen atención 24 horas a las víctimas. Luego de las denuncias, las mujeres se encuentran en peligro constante, mientras sus agresores aparecen sin previo aviso en sus hogares.

Las mujeres trabajadoras nos encontramos en una situación donde somos explotadas, oprimidas y en estos casos, hasta asesinadas. Mientras ganamos menos dinero por iguales tareas, nos encargamos de los cuidados de los hijos y las tareas del hogar, corremos riesgo a toda hora y en todo lugar. La opresión a la mujer, síntoma del capitalismo, es funcional a los sectores poderosos que defienden personajes como Argimón o incluso la supuesta “izquierda” del FA. Las empresas nos explotan, nos pagan poco y al salir del trabajo vamos a nuestra casa donde tampoco estamos seguras.

Tenemos que organizarnos para luchar contra la violencia machista, por derechos para las mujeres, mantener y mejorar los que ya conquistamos, como el derecho al aborto y la decisión sobre nuestro cuerpo. Hay que dejar de pagar la deuda externa y destinar todo el presupuesto necesario para combatir la violencia machista. Luchar contra el sistema y por el socialismo con democracia obrera es la forma de empezar a terminar con los feminicidios constantes.