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Una ola de protestas está sacudiendo la isla de Puerto Rico desde el pasado fin de semana, cuando el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) de Puerto Rico publicó aproximadamente 900 páginas de chats filtrados del grupo privado del gobernador, Ricardo Roselló, en Telegram.

Por: Aitor Zabala – PT Costa Rica

En dichas conversaciones entre el gobernador y una decena de miembros de su gabinete se encuentran desde insultos machistas y misóginos contra periodistas, activistas y políticas de otros partidos, insultos homofóbicos contra artistas reconocidos como Ricky Martin, burlas a los fallecidos por el huracán María (que arrasó la isla en setiembre de 2017) e incluso se desvela una trama de corrupción con fondos públicos como indica el informe del CPI.

Casi al mismo tiempo, salió a la luz pública un desvío de dinero de unos 15 millones de dólares del presupuesto federal destinados a salud y educación que provocó el arresto de 6 exfuncionarios del gobierno.

Una ola de protestas

La respuesta del pueblo boricua no se hizo esperar y desde el fin de semana comenzaron movilizaciones pidiendo la renuncia de Ricardo Roselló, aunque el detonante comenzó  el lunes cuando la policía reprimió duramente la protesta convocada desde diversos sindicatos y organizaciones, realizando una decena de detenciones y provocando una veintena de heridos.

La indignación se propagó por las redes sociales y el miércoles siguiente se convocó a una de las mayores manifestaciones en la historia reciente de Puerto Rico, llegando hasta La Fortaleza, la sede del gobierno puertorriqueño. El gobierno cifra en 100.000 la asistencia aunque se habla que fueron varias decenas de miles más, y que nuevamente fué salvajemente reprimida, usando incluso a guardias penitenciarios.

Esa misma noche, el gobernador Ricardo Roselló emitió un comunicado de prensa anunciando que no iba a renunciar, hacía un llamado a la calma, a recuperar la confianza y criticar la violencia de los manifestantes. El presidente de los EEUU, Donald Trump, se refirió a la situación diciendo que el liderazgo de Puerto Rico es “corrupto” y “roba a los ciegos al gobierno de EE.UU.”

Para el viernes hay una convocatoria realizada desde varios sindicatos y organizaciones sociales como la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (Utier), y para el lunes 22 se está planteando una jornada de paro nacional.

Deuda, pobreza y corrupción, los detonantes

La filtración de los chats no es más que la gota que colmó el vaso del pueblo y la clase trabajadora puertorriqueña, que sufre diariamente la dureza del desempleo, la pobreza y los recortes que genera la deuda del país con Estados Unidos, que “administra” la economía nacional mediante la junta de control fiscal, que garantiza el pago de la deuda,  además del sometimiento económico con leyes como la ley 2220 o ley de “cabotaje” que profundiza y agrava la relación colonial de EEUU con Puerto Rico.

La deuda de Puerto Rico se calcula en alrededor de 70.000 millones de dólares. Alrededor del 40% de la población viven en la pobreza, y el ingreso medio por hogar en 2017 fue de 19.775 dólares.  En 2017 el gobierno se declaró en bancarrota, la quiebra municipal más grande de Estados Unidos en la historia.

El huracán María vino a empeorar la situación de la clase trabajadora boricua, la tormenta más fuerte que azotó la isla en 85 años mató a aproximadamente 4.645 personas en setiembre 2017. También eliminó el suministro eléctrico durante meses, dañó el 90% de las casas de Puerto Rico y destruyó la infraestructura en gran parte de la isla. El huracán provocó 95.000 millones de dólares en daños totales, casi la misma cantidad que la producción económica de todo un año para Puerto Rico.

El trato del gobierno gringo a la isla fue humillante, un estudio mostró que la respuesta federal a Puerto Rico fue mucho menor que las respuestas a los huracanes Harvey e Irma, que afectaron a Texas y Florida el mismo año y tuvieron un número mucho menor de muertos.

Roselló debe caer

El pueblo boricua está comprobando que solo la movilización va a hacer que caiga Roselló, y ya muchos hablan de que es sólo el primer paso, de continuar las movilizaciones “venga quien venga”. Este es un proceso muy progresivo donde la clase trabajadora movilizada puede enfrentar cualquier recorte y ataque por parte de los gobiernos locales y del gobierno gringo, que busca seguir cobrándole la deuda al pueblo cueste lo que cueste, aunque sea su gobernador.