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¿Dónde debemos estar las organizaciones obreras y populares en la actual coyuntura política?

Por Víctor Montes

Nos encontramos ante una profunda crisis del régimen democrático pactado tras la caída de Fujimori entre los partidos tradicionales de los patrones y las organizaciones de izquierda reformistas.

La corrupción evidenciada por Lava Jato, así como por el escándalo de los “Cuellos blancos”, ha hecho saltar por los aires dicho pacto, y en un grosero “sálvese quien pueda”, los diversos partidos comenzaron a atacarse sin cuartel buscando salir menos sucios del escándalo.

Ese es el sentido del “enfrentamiento” entre Vizcarra y Fuerza Popular. Vizcarra, presidente no electo, hombre sin partido ni base social propia, encontró en la pugna con Fuerza Popular la forma de ganar apoyo popular.

La pelea de Vizcarra, en realidad, no es para que “se vayan todos”. Tampoco para limpiar el Estado de corrupción. Vizcarra, como el empresariado, quiere alcanzar un nuevo “equilibrio”, un nuevo ”pacto”. Siempre bajo el dominio de los patrones, y del imperialismo sobre todo el país.

Ese es su proyecto. Entonces… ¿Qué hace la “izquierda” trepada en el coche de Vizcarra, vitoreando el adelanto de elecciones?

Para la izquierda conciliadora, que ha abandonado conscientemente los criterios clasistas, y ha abrazado el programa de la democracia de los patrones como dogma, su único archienemigo es el partido de la dictadura, el fujimorismo.

Y todo su criterio de acción se basa en esa división: fujimorismo vs. antifujimorismo. Por eso no han tenido empacho al llamar a votar por PPK en 2017. Tampoco en votar contra su vacancia en 2018. Y menos en levantar en hombros a Vizcarra por el referendo del pasado diciembre. Y ahora, en movilizarse en apoyo al gobierno por el adelanto de elecciones.

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De ahí que cuando se moviliza, lo hace evitando de todas las formas posibles chocar con Vizcarra.

Pero es Vizcarra quien lidera el ataque contra los derechos de la clase obrera y el pueblo pobre, por medio de la imposición de la Política Nacional de Competitividad y Productividad (D.S. 345) y del Plan Nacional de Competitividad y Productividad (D.S. 237). Medidas que buscan flexibilizar, tanto la entrega de nuestros recursos naturales, como los derechos laborales.

¿La salida es la Asamblea Constituyente?

Pero la izquierda conciliadora va más allá. También quiere un “nuevo pacto”. Por eso además de apoyar al gobierno en el adelanto de elecciones, la izquierda reformista pide a Vizcarra que convoque a una Asamblea Constituyente como salida a la crisis de la democracia de los patrones.

Lo que no dice esa izquierda es que ese “nuevo pacto”, en las actuales condiciones, sólo puede ser un pacto con los mismos partidos corruptos que hoy gobiernan el país. Es decir, que hoy una Constituyente es un salvavidas para el poder del empresariado. Y por eso, es una salida engañosa para la clase trabajadora.

Nosotros somos claros: hay que echar abajo esta democracia mentirosa y corrupta que sólo gobierna en interés de las ganancias empresariales. Y esto sólo se puede lograr de la mano de un gobierno de la clase obrera y sus aliados del campo y la ciudad, sin la participación de los empresarios y sus agentes.

Será a partir de la imposición de ese gobierno que se podrá garantizar una Constituyente que represente los verdaderos intereses de las mayorías contra los de los patrones.

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La izquierda reformista desarma a quienes luchan

Con todo esto, no nos cabe duda que toda la postura de la izquierda reformista, no hace más que desarmar la lucha obrera y popular. Limar su filo combativo y llevarla al camino muerto del apoyo a un u otro bando patronal.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores llamamos a la clase obrera a continuar luchando contra el gobierno y su reforma laboral. Único camino para derrotar no sólo al gobierno, sino al conjunto de partido patronales que desde el Congreso, el gobierno y todas las instituciones del Estado, garantizan los intereses de los patrones y el imperialismo, siempre en desmedro de las necesidades de nuestro pueblo.

Publicado en Bandera Socialista 118, septiembre de 2019.