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La dirigencia de la CGTP ha demostrado una vez más que no tiene sangre en la cara. No sólo trata de disfrazar su política de conciliación con el gobierno tras llamados vacíos a “la lucha”. Además, quiere presentar como una “gran jornada” la convocatoria del pasado 23 de junio.

Por Víctor Montes

Para quienes impulsamos la lucha de la clase trabajadora en pos de sus demandas más urgentes, en el camino de la conquista del poder para dicha clase, esto no nos regocija. Por el contrario, nos preocupa tremendamente, pues resulta muy peligroso para los trabajadores y trabajadoras, que quedan desarmados, justo cuando el gobierno y los capitalistas quieren quitarnos más y más derechos.

La política de los dirigentes de la CGTP nos lleva a la derrota

Que la jornada del 23 fue un fracaso de la política de la dirigencia de la CGTP, lo prueba el hecho de que solo al día siguiente, el 24 de junio, Vizcarra promulgó el D.S. 015-2020-TR, en el que flexibiliza aún más la imposición de la suspensión perfecta de labores.

La “combativa” dirigencia de la CGTP solo respondió dos días después (el 26) cuando, “sorprendidos e indignados”, firmaron junto a la CTP aprista y las también reformistas CUT y CATP, un triste comunicado conjunto “denunciando” la falta de “diálogo” del gobierno.

En su comunicado dicen que Vizcarra ha impuesto dicho decreto “…de manera unilateral e inconsulta sin haber consensuado con los Trabajadores…” y sin respetar “…la Institucionalidad del Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo – CNT”. Nosotros nos preguntamos ¿Es que los viejos y experimentados “comunistas” que dirigen la CGTP realmente piensan que el gobierno va a conversar con ellos sus medidas laborales? ¿No basta con todo lo hecho por Vizcarra y compañía para convencerse que el gobierno de Vizcarra solo defiende los intereses de la clase social a la que siempre ha representado (la de los patrones) y que para eso no requiere el teatro del CNT?

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O esos dirigentes han nacido ayer, o los intereses que defienden no tienen nada en común con los de la clase trabajadora. Y sabemos bien que ninguno de los dirigentes de la CGTP es nuevo.

Peor aún. La muy “indignada” dirigencia de la CGTP, que en redes sociales y sendas declaraciones afirmaba haber realizado una importante jornada solo unos días antes de ser promulgado el decreto, firma un comunicado de “respuesta” donde solo atina a llamar a la clase trabajadora a mantenerse “…vigilantes, asumir la responsabilidad de combate y del firme compromiso para defender y hacer respetar nuestros DD. HH…”… ¡PERO NO CONVOCA NINGUNA ACCIÓN O MEDIDA CONCRETA PARA ENFRENTAR AL GOBIERNO! En ese marco afirmar – ¿acaso como amenaza? – que “las Jornadas y los Paros Nacionales serán nuestro instrumento de lucha” … no pasa de un mal chiste.

Hay que echar abajo esa dirección

La clase trabajadora no puede esperar que la dirigencia de la CGTP “cambie de política”, del mismo modo que no puede abrigar ninguna expectativa en que el gobierno de Vizcarra modifique su política.

La única política que conocen esos dirigentes –y su partido, el Partido Comunista- es la de mendigar de la mesa del gobierno y la patronal algunas migajas. Para ellos la conciliación – o como ellos le dicen “el diálogo social”- lo es todo. Y se valen de esa política para ganarse su sueldo.

Para nosotros, luchadores y luchadoras de la clase obrera que defendemos una postura clasista de lucha irreconciliable con los patrones, sus organizaciones y gobierno, la búsqueda de diálogo cuando día tras día morimos de hambre y covid, es directamente una traición.

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Por eso, la única forma de abrir un camino de lucha unitaria de la clase trabajadora, que permita imponer una salida que no tema arrancarles a las grandes empresas los recursos necesarios para hacer frente a la enfermedad, y al mismo tiempo garantice salarios y trabajo para todos y todas, es echar abajo a esa dirigencia, y poner al frente de nuestras luchas una nueva dirección que no tema enfrentar directamente y en las calles al gobierno, hasta derrotarlo. Esa es hoy nuestra disyuntiva.

La responsabilidad del reformismo

La “Carta de la Asamblea Nacional de los Pueblos frente a la crisis sanitaria y el hambre” (19 de junio 2020) es un buen ejemplo de cómo las organizaciones reformistas engañan a los trabajadores y el pueblo.

Luego de mostrarse “preocupados” por la “precipitada apertura de las actividades económicas y sociales”. Y de declarar al paso que “…Vizcarra no solo se ha demostrado incapaz… sino que insiste en implementar políticas que responden a la misma inspiración neo-liberal.”, realizan un conjunto de “exigencias” sin declararle la guerra al gobierno ni levantar un plan de lucha que apunte a imponer la plataforma que propagandizan.

¿Esperan acaso que el gobierno “recapacite” y adopte medidas que ya se mostró incapaz de tomar?

Con posturas como estas la mal llamada “Asamblea Nacional de los Pueblos”, en la que participan el PC, Patria Roja, Nuevo Perú y varios colectivos y organizaciones “de izquierda”, hacen su parte para confundir a la clase trabajadora y alejarla del camino de la lucha unitaria. El único que la puede llevar a defender su salud y trabajo. Por eso, el reformismo, que más allá de sus discursos sostiene al gobierno de los patrones, también es responsable por las muertes que padecemos los trabajadores y el pueblo.

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