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Los destapes de mega corrupción siguen poniendo al desnudo toda la podredumbre de la clase política que nos gobierna, de sus instituciones y también de sus partidos. No se salva ninguno.

Por Manuel Fernández, dirigente obrero

Y a pesar de la gran crisis que atraviesa nuestro país, vemos como esos mismos partidos corruptos, utilizando las elecciones buscan mantener sus privilegios y sostener el sistema económico que solo beneficia a la clase política empresarial.

Para ello nuevamente lanzan infinidad de promesas engañosas, para captar el voto de los trabajadores y del pueblo pobre que somos la mayoría en este país.

Y al final nuestra clase compuesta por los y las trabajadoras de este país, terminamos dándole nuestro apoyo ante la falta de una opción que nos represente, por desinterés o simplemente bajo la idea de apostar por el mal menor.

Así, este escenario político de crisis colosal, los debates sobre sus salidas y los procesos electorales, tienen como gran ausente a la CLASE TRABAJADORA como actor político independiente.

Cuando se habla de crisis inmediatamente salen la CONFIEP y sus partidos proponiendo salidas, las que van desde liquidar la estabilidad laboral hasta la creación de regímenes sin derechos laborales.  Y los de la izquierda reformista solo alimentan ilusiones que con dialogo y fiscalización o votando por ellos podremos vivir en un mundo más justo.

Y así nos pasamos la vida sin tener una expresión política independiente que hable desde nuestras trincheras de lucha y de lo verdaderamente pasamos los trabajadores que enfrentamos los golpes de las patronales.

La contradicción de esta realidad es que, si alguien puede plantear algo distinto para resolver los problemas que golpea a los trabajadores y a los más pobres, es la misma clase trabajadora. Necesitamos reconocernos que somos una clase distinta con intereses propios, somos la clase obrera que produce las riquezas de este país. Además, tenemos la autoridad moral para hacerlo: no estamos comprometidos con la corrupción.

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Por ello necesitamos nuestra propia herramienta política de lucha  y nuestra alternativa ante la crisis que vive el país: necesitamos nuestro propio partido, compuesto por luchadores y luchadoras que defiendan un programa obrero, y de ser necesario participe en los procesos electorales de forma independiente de todas las opciones que hasta hoy solo han garantizado la continuidad del actual estado de cosas al servicio de los patrones, autofinanciado por nosotros mismos y que principalmente sirva para educar a los y las trabajadoras que solo podremos defender y conquistar más derechos si nos unimos y nos organizarnos para luchar en las calles con nuestros sindicatos a la cabeza y con una perspectiva de alcanzar un Gobierno de los Trabajadores.

Este es el paso al apuntamos desde el PST, y al que llamamos a los luchadores y luchadores a abrazar y hacer suya.