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El 13 de julio, el ex presidente del Perú, Ollanta Humala, y su esposa, la ex primera dama Nadine Heredia, fueron arrestados por esquema de corrupción con la Odebrecht, la gigante constructora envuelta en escándalos de coimas a más de 200 políticos de diferentes partidos del Brasil[1].

Por: Wagner Damasceno* – Florianópolis, Brasil

Un día antes, en el Brasil, el juez Sérgio Moro condenó al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva a nueve años y medio de prisión en uno de los cinco procesos a que responde en la Justicia por el caso del triplex de Guarujá [litoral de San Pablo], resultado de las investigaciones de la operación Lava Jato.

La divulgación de la condena de Lula generó indiferencia en buena parte de la clase trabajadora. No es para menos. Por un lado, un día antes, el 11 de julio, había sido aprobada en el Senado la reforma laboral, uno de los mayores ataques a los derechos de la clase trabajadora brasileña. Por eso, ocupa el centro de los preocupaciones de los trabajadores organizados[2]. Por otro lado, los trabajadores no creen que Lula y el PT sean inocentes. En las palabras del propio Lula al evaluar su desgaste político: “el PT está abajo del volumen muerto, y yo estoy en el volumen muerto”[3].

No obstante, como consecuencia de la tesis del golpe, buena parte de la izquierda salió, una vez más, a defender al PT, de forma velada o abierta, llegando a subordinar la lucha contra las reformas a la defensa de Lula. Para nosotros, eso es un gran equívoco.

Creemos que la prisión del ex presidente del Perú, Ollanta Humala, nos ayuda a trazar importantes paralelos con la coyuntura brasileña. Favorece, también, la evaluación del fracaso de los gobiernos de frente popular y nacionalistas burgueses que gobernaron buena parte de los países de América Latina en las últimas décadas.

Quién es Ollanta Humala

Presidente por el Partido Nacionalista Peruano (PNP), Ollanta Humala fue electo en 2011 alimentando esperanzas de transformaciones sociales en el pueblo peruano. Fue tenido por buena parte de la izquierda como símbolo de un proyecto nacionalista de izquierda en el Perú.

Humala es el tercero de siete hijos de Isaac Humala[4], creador del etnocacerismo, un movimiento político que pregona un nacionalismo etnocéntrico apoyado en las fuerzas armadas peruanas[5]. Ex oficial del ejército peruano, Humala combatió la organización maoísta Sendero Luminoso en los años de 1990, bajo las órdenes del gobierno de Alberto Fujimori. Años después se hizo opositor de Fujimori y fundó el Partido Nacionalista Peruano[6] en 2005.

En 2006, Humala concurrió a la presidencia del Perú, pero fue derrotado por Alan García en el segundo turno de las elecciones. En la época, Humala contaba con el apoyo declarado de Hugo Chávez, presidente de Venezuela e ideólogo de lo que llamaba socialismo del siglo 21.

En 2010, apoyado en un fuerte rechazo a los políticos tradicionales y en el deseo popular de cambios, Humala venció las elecciones presidenciales derrotando a Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, en el segundo turno. Para elegirse, Ollanta Humala desfiguró, en el segundo turno, su ya demasiado genérico programa de gobierno para garantizar a los empresarios que no cambiaría absolutamente nada[7]. La declaración de “Compromiso en Defensa de la Democracia”, hecha por Humala en 2011, cumplió el mismo papel que la “Carta a los brasileños” de Lula en 2002: dirimir las dudas de la burguesía y del mercado financiero sobre sus intenciones de gobierno. “Declaro que los cambios para una distribución más justa de recursos y para una menor exclusión, se darán respetando siempre los procesos propios del Estado de derecho y teniendo siempre presente la importancia de no arriesgar, sino de estimular el crecimiento económico sostenible que vive el país, dice la declaración[8].

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Su compromiso con la derecha nacional peruana, en las figuras de Alejandro Toledo y Mario Vargas Llosa[9], moldeó un gobierno amarrado al modelo económico neoliberal que concedía migajas en la forma de programas sociales. Que el gobierno de Humala tendría un carácter de clase burgués es algo que no debe sorprender a nadie.

Humala no surgió del movimiento obrero y popular, mucho menos viene de alentar una alternativa socialista o de izquierda. Su discurso nacionalista, es verdad, recoge una serie de reivindicaciones populares y democráticas y hasta algunas exigencias obreras, pero todo eso quedó en la etapa de la camiseta roja. Hoy, Humala es un presidente electo reconvertido, y esa reconversión no fue un truco de campaña electoral[10].

Mientras tanto, Humala fue uno de los gobernantes latinoamericanos que aplicó religiosamente el recetario neoliberal, firmando el Acuerdo Transpacífico (TPP, en la sigla en inglés), “que profundiza y amplía los alcances del TLC firmado con Estados Unidos, Canadá y México hace nueve años. Con el TPP, el imperialismo vende la ilusión de ingreso en el Primer Mundo, pero en realidad abre la puerta de entrada a las potencias para saquear la riqueza nacional y la economía popular”[11].

Como demostración de su subordinación al imperialismo y al rentismo internacional, Humala decretó feriado nacional por cuenta de la visita del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2015, en la capital, Lima. No obstante, por haber aplicado los planes neoliberales en el Perú y mantenido todo el orden social injusto en uno de los países más desiguales de América Latina, el gobierno de Humala terminó en una profunda crisis.

En 2016, la disputa electoral por la sucesión de Humala fue vencida por Pedro Kuczynski del partido burgués Peruanos por el Cambio, en elección apretada contra Keiko Fujimori, hija del nefasto Alberto Fujimori.

Frente a la crisis de los gobiernos de frente popular y nacionalistas burgueses en América Latina –que siguieron aplicando planes neoliberales y permanecen sumisos al imperialismo, como Kirchner en la Argentina, Lula y Dilma en el Brasil, Chávez y Maduro en Venezuela, Rafael Correa en el Ecuador y Evo Morales en Bolivia–, surgió un grosero discurso de que había una ola conservadora en el continente.

Así, frente a la crisis del gobierno Humala y del resultado de las elecciones de 2016 –fruto de la traición de Humala y de sus simpatizantes a la izquierda–, buena parte de los comentaristas de la lucha de clases, castristas, chavistas, y todo el resto político a que se atribuye el término genérico izquierda, engrosó el coro diciendo que había una ola conservadora en América Latina. Una cantilena reformista que no posee asidero alguno en la realidad.

Humala y Lula: un solo peso y una sola medida

Uno de los ejes del programa de Humala en las elecciones de 2010 fue el combate implacable a la corrupción. Pero, así como en el Brasil, la Odebrecht trató de financiar a los principales presidenciables en el Perú, donando millones para las campañas de Humala, en 2006 y 2010, y para las campañas de Keiko Fujimori y Mercedes Aráoz, del Partido Aprista Peruano[12], en 2010. Humala y su esposa, Nadine Heredia, están en el mismo presidio que el ex dictador Alberto Fujimori.

Tal como en el Brasil frente a la condena de Lula, la prisión de Humala no produjo indignación alguna en las masas peruanas. Frente a la prisión de uno de los más destacados presidentes latinoamericanos de esa década y símbolo de los que eran conocidos como gobiernos de izquierda, juzgamos legítimo preguntar: ¿cuál sería el papel de los trabajadores peruanos frente a la prisión de Humala? Al final, ¿los trabajadores peruanos deben exigir la libertad de Humala y de la ex primera dama o, por el contrario, deben exigir la prisión y la confiscación de los bienes de todos los corruptos y corruptores y organizarse para derrotar el ajuste fiscal del gobierno de Pedro Pablo Kuczynsky? Para nosotros, no cabe duda de que la segunda opción es la única aceptable.

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En nota, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), sección peruana de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI), declaró: “El gobierno y los partidos de la derecha están tratando de realinearse en torno a objetivos tan reaccionarios (liberar a Alberto Fujimori y profundizar el plan neoliberal), que no dejan muchas opciones, incluso para los más conciliadores sectores de la izquierda. (…) la movilización de los trabajadores y del pueblo debe dar un salto en su coordinación y centralización, con el objetivo de derrotar el gobierno y su plan neoliberal, que fomenta la esclavitud de los trabajadores, el abandono de los pueblos afectados por desastres, la corrupción y la impunidad a los corruptos”.

Mientras tanto, para la mayor parte de las organizaciones de izquierda en el Brasil, Lula debe ser defendido. Por lo que parece, solo los reformistas y petistas parecen creer (o fingen que creen) que Lula y el PT no son corruptos, pues para los trabajadores brasileños, el dirigente del partido, que recibió cerca de mil millones de reales (330 millones de dólares) solo en donaciones legales de contratistas y banqueros en los últimos catorce años, no merece confianza alguna.

Nosotros, revolucionarios, defendemos la prisión y la confiscación de los bienes de todos los corruptos y corruptores, incluyendo a Lula. Estamos en contra de tapar las investigaciones contra quien quiera que sea. Eso no implica ninguna ilusión en la Justicia burguesa y en el juez Sérgio Moro, ejemplar de una casta privilegiada del Estado, que recibe más de 87.000 reales (25.000 dólares, aprox.) por mes, según el portal de la Justicia Federal: “Elogiado por la Globo [televisión, comunicaciones] y por las empresas, el juez Sérgio Moro es un frecuentador de los medios empresariales y tendría relaciones con políticos del PSDB. Su esposa habría asesorado a Flávio José Arns, vice del gobernador de Paraná, Beto Richa (PSDB). Recientemente, Moro estuvo en una palestra para empresarios de la Lide Paraná, una entidad que tiene como coordinador nacional a João Dória, precandidato del PSDB a la prefectura de San Pablo”[13].

Aécio Neves, Michel Temer, Lula y Rafael Braga: al final, ¿quién está preso?

Para Guilherme Boulos, dirigente del Movimiento de los Trabajadores sin Techo (MTST), la condena de Lula (según él, sin pruebas) es parte del supuesto golpe y demostración de que hay un estado de excepción en el país[14]. Ese razonamiento de Boulos da a entender que la condena sin pruebas en el Brasil comenzó en 2016, con el gobierno Temer (PMDB). O sea, un embuste al servicio de la protección de los ricos y poderosos ligados al PT.

Aécio Neves, senador por el PSDB, fue flagrado en una grabación pidiendo R$ 2 millones a Joesley Batista, un de los dueños de la gigantesca JBS, y aún en libertad. El presidente Michel Temer también fue flagrado en una grabación con Joesley Batista, autorizando el pago de coima al ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (PMDB), pero sigue suelto. Lula fue condenado a nueve años y medio de prisión, tuvo bloqueados R$ 606.000 de sus cuentas bancarias, además de los R$ 9 millones en planes de previsión privada, por determinación de la justicia, pero permanece en libertad.

Rafael Braga, negro y catador de latas sigue preso por portar un litro de lavandina en un frasco de desinfectante de pisos. Fue preso en 2013, torturado, condenado, y encuadrado en la ley Antiterrorista de Dilma Rousseff (PT).

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En el capitalismo, la Justicia tiene clase y tiene raza. O sea, ella es burguesa y es blanca. Los policías que arrestaron a Rafael Braga alegaron que él portaba líquido explosivo, sin embargo el laudo pericial comprobó lo obvio: que la lavandina y el desinfectante eran apenas artículos de limpieza.

Como destaca Claudicea Durans, Rafael Braga fue condenado a la pena máxima de cinco años y diez meses de reclusión. A diferencia de los otros 56 detenidos en las manifestaciones de junio de 2013 en Rio de Janeiro, Rafael permaneció detenido hasta ser juzgado y fue el único sentenciado[15].

Rafael fue preso nuevamente en 2014, mientras cumplía régimen semiabierto, usando una tobillera electrónica. Los policías forjaron un flagrante, según Rafael, que afirma que estaba portando drogas. En la versión de los policías, él portaba 0,6 gramos de marihuana y 9 gramos de cocaína. Eso le costó la condena despachada por el juez Ricardo Coronha Pinheiro el último 20 de abril, imponiendo una pena de once años y tres meses y una multa de R$ 1.687.

Para nosotros, el único que merece una amplia campaña exigiendo su libertad es Rafael Braga. En primer lugar porque, a diferencia de Aécio Neves, Michel Temer y Lula, Rafael Braga es el único que está preso sin siquiera haber sido juzgado. En segundo lugar, porque la libertad de Rafael Braga es la única exigencia realmente democrática y no demanda ninguna contorsión jurídica o política. Al final, no implica en la defensa de ningún político de la burguesía sino en la exigencia por libertad de un joven negro y morador de la favela [villa de emergencia] de Vila Cruzeiro.

Para Aécio Neves, Michel Temer y Lula solo cabe la exigencia de prisión y confiscación de todos sus bienes. Nuestra tarea es luchar para revertir las reformas de Temer y de este Congreso de bandidos y construir una alternativa de poder de los trabajadores a partir de consejos populares. La historia del PT y de Lula mostró que es imposible acabar con el capitalismo sin independencia de clase y sin una estrategia revolucionaria y socialista.

Notas:

[1]     Ver: http://www.pstu.org.br/listas-de-pagamentos-da-odebrecht-tem-mais-de-200-politicos
[2]     Ver: http://politica.estadao.com.br/noticias/geral,reformas-preocupam-mais-metalurgicos-do-que-condenacao-de-lula,70001889829
[3]     Ver: http://www1.folha.uol.com.br/poder/2015/06/1645602-dilma-esta-no-volume-morto-diz-lula-em-encontro-com-lideres-religiosos.shtml
[4]     Ver: http://sylviacolombo.blogfolha.uol.com.br/2017/07/15/o-enigma-humala
[5]     Ver: http://etnocacerismo.blogspot.com.br/2007/09/qu-es-el-etnocacerismo.html
[6]     Ver: http://www.partidonacionalistaperuano.org.pe
[7]     Ver:http://noticias.terra.com.br/mundo/america-latina/ollanta-humala-se-diz-mais-quotmaduroquot-e-modera-discurso,cb79b048a67ea310VgnCLD200000bbcceb0aRCRD.html
[8]     Ver, por ejemplo, los ítems 4 y 5 del Compromissohttp://larepublica.pe/19-05-2011/lea-el-juramento-de-humala-por-la-democracia-en-el-peru
[9]     Ver: https://litci.org/pt/mundo/america-latina/peru/para-quem-governara-ollanta-huamala
[10]   Ver: https://litci.org/pt/mundo/america-latina/peru/para-quem-governara-ollanta-huamala
[11]   Ver: https://litci.org/pt/mundo/america-latina/peru/humala-ataca-os-trabalhadores-e-os-mais-pobres/
[12]   Ver: https://brasil.elpais.com/brasil/2017/05/24/internacional/1495580215_506123.html
[13]   Ver: http://www.pstu.org.br/nenhuma-confianca-na-justica
[14]   Ver: http://www.redebrasilatual.com.br/politica/2017/07/boulos-e-gilmar-mauro-defendem-unidade-como-unica-saida-para-enfrentar-o-golpe
[15]   Ver: http://www.pstu.org.br/rafael-braga-um-preso-politico-do-governo-dilma-e-cabral-condenado-no-governo-temer-e-pezao

* Wagner Damasceno es miembro de la Secretaría de Negras y Negros del PSTU – Brasil.

Traducción: Natalia Estrada.