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En estos días se cumple un mes del inicio de la lucha de los estudiantes paraguayos contra la corrupción, persecución y ajuste que aplica el gobierno de Horacio Cartes, quien sigue los lineamientos del imperialismo, como lo hacen los presidentes de toda América Latina.

Por PSTU (A)

Paraguay comenzó a mostrar una mecha corta, en la que los estudiantes dicen ¡Basta! a una educación sumamente elitista, pensada para unos pocos y coartada para los millones de trabajadores del país.

Fue a finales de septiembre que los secundarios de este vecino país iniciaron las movilizaciones y sentadas, que sorprendieron por su masividad, que se extendió a nivel nacional iniciando un verdadero paro nacional educativo. A través de esta larga y continuada lucha, los compañeros han logrado la renuncia del rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Peralta.

Esta lucha cobró una fuerza arrolladora y en asambleas permanentes los estudiantes decidieron pelear por el desmantelamiento del sistema de corrupción que impera en las universidades nacionales, y forzaron así la renuncia de los decanos de siete facultades, y directores de institutos y filiales del interior, quienes eran los brazos ejecutores de la corrupción y la discriminación fortísima que sufren los estudiantes, quienes son perseguidos fuertemente por querer organizarse. A pesar de las distancias, la dictadura de Stroessner dejó secuelas graves en este aspecto.

La lucha aún hoy continúa con la reivindicación de la Reforma Estatutaria, de manera de democratizar la estructura de la Universidad y se plantea una Reforma Universitaria con protagonismo de los estudiantes. Además, los estudiantes ya se han reunido con el presidente para exigirle el aumento del porcentaje del PBI que se destina a educación, que actualmente es del 3,5% al 7% que recomienda la UNESCO a nivel mundial.

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La lucha de los estudiantes paraguayos está cobrando una importante repercusión a nivel mundial, ya que se comienza a reflejar la resistencia al ajuste de los gobiernos latinoamericanos, y que el camino de la movilización y la lucha en unidad, desde las bases, es el camino para hacer valer nuestras reivindicaciones. Así como apoyamos la heroica lucha de los estudiantes chilenos y brasileños, hacemos nuestra la lucha en Paraguay, y desde aquí tomaremos su ejemplo para tirar abajo el ajuste y la corrupción en escuelas y universidades públicas.