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Hoy se celebran 66 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este hecho representó la conquista formal de derechos elementales.

Sabemos que mientras siga vigente este sistema económico capitalista, basado en la explotación del hombre por el hombre, estos derechos nunca serán plenos y que la clase trabajadora deberá luchar una y otra vez para conquistarlos y mantenerlos.

Sin embargo, la Declaración es una referencia fundamental de las luchas, ya que representa el acuerdo más avanzado a que han llegado los Estados en relación con los derechos individuales, a pesar de ser este esencialmente liberal.

El ingreso de Paraguay a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas este año, es celebrado por el gobierno como uno de sus mayores logros. Sin embargo, las políticas centrales del gobierno colorado de Horacio Cartes se constituyen en un atentado a los DDHH, pues está a la ofensiva y ha agudizado la política represiva ante las mínimas manifestaciones del pueblo trabajador que se organiza y lucha.

Hoy se hace más frecuente la violación de las más elementales garantías y libertades, con brutalidad en la represión a las manifestaciones, allanamientos en casa de dirigentes sociales y detenciones arbitrarias. En estos momentos, 11 estibadores sindicalizados de la histórica Liga de Obreros Marítimos del Paraguay (LOMP) están presos por no resignarse ante el despido injustificado de 200 trabajadores del Puerto Privado Caacupemí.

Pero además, la política económica vulnera los derechos sociales y económicos del pueblo trabajador, pues, por ejemplo, el sistema impositivo no grava las grandes fortunas ni la exportación de soja y carne, pero sí a los trabajadores y trabajadoras, que ven recortado el presupuesto para la salud y la educación públicas, la vivienda, los salarios y las conquistas laborales.

La Ley de la Alianza Público Privada (APP) viola la soberanía de nuestro pueblo y tiene como objetivo enriquecer a capitalistas en detrimento de servicios elementales para la población, como energía y transporte.

El modelo agroexportador basado en el monocultivo atenta contra la soberanía alimentaria y expulsa a miles de familias campesinas de sus tierras y a las que no, las envenena, mientras, en la ciudad se intenta expulsar a miles de familias bañadenses de sus hogares, para atender los negocios inmobiliarios de capitalistas.

Este gobierno también mantiene a la mayoría de la población en un trabajo informal, precarizado, con 50% de la población ganando menos que el salario mínimo, donde la jubilación es un privilegio y llega a días de la muerte, mientras que a la juventud –siendo 70% de la población– le resta el desesperado desempleo o la extrema precarización, legalizada con la Ley del Primer Empleo.

Todo esto manifiesta con claridad cómo el gobierno de Horacio Cartes –señalado por la prensa internacional como delincuente– y el Partido Colorado, violan la mayoría de los derechos de la mayoría de la población, consagrados en la Declaración Universal.

La respuesta a esta ofensiva violadora de derechos elementales debe fortalecerse, y para ello estamos convencidos de la profunda necesidad de unificar y coordinar las luchas, las acciones para enfrentarlas medidas económicas y políticas del gobierno colorado de Cartes, así como la unidad de todos los sectores: obreros, campesinos, indígenas, juveniles, pobladores barriales.

Congreso Democrático del Pueblo

Ante el proceso de construcción del Congreso Democrático del Pueblo, que se presenta como un camino posible de unificación y coordinación de las luchas, nos preocupa que afanes aparatistas y criterios sectarios pongan en riesgo la gran conquista democrática que significó el referido espacio, que en el pasado fue amplio e incluyente.

La dirigencia de Paraguay Pyahurã y el Frente Guasu (luguista) se valen de pretextos y excusas baratas para acaparar este espacio, poniendo en peligro la fortaleza del frente de lucha contra el gobierno. Toda intención de control y copamiento político debilita las luchas, lo cual fortalece la avanzada colorado-cartista.

Creemos que las organizaciones democráticas y sensatas en su intención deben combatir consecuentemente las intenciones oportunistas enmarcadas en proyectos exclusivamente electoralistas, que pretendan utilizar espacios genuinos de la lucha popular desvirtuando su verdadera esencia.

Desde el Partido de los Trabajadores (PT) ratificamos nuestro compromiso de lucha con el pueblo trabajador y el de propiciar e integrar todo proceso unitario que potencie su fuerza. A pesar de las diferencias, siempre reconocimos la importancia de la unidad en las luchas centrales de la coyuntura, la justicia social, la libertad y el socialismo.

Nuestra convicción es que sólo cuando nadie tenga el derecho de apropiarse del trabajo ajeno, y cuando los derechos sean concebidos como del colectivo y no de los individuos, podremos ser libres. Sólo en el socialismo se podrán ejercer plenamente los derechos humanos.

¡Basta de allanamientos ilegales y detenciones arbitrarias!

¡Por la libertad inmediata de los 11 presos de la LOMP, y la reposición en sus puestos de trabajo a los 200 trabajadores del Puerto Caacupemí!

¡Por la libertad de los presos de la lucha campesina! ¡Libertad a los presos de Marina Cue!

Visite las páginas del PT Paraguay: www.ptparaguay.org – FB: Partido de los Trabajadores – @PT_Paraguay

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