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“El salario mínimo no se basa en la cantidad de títulos que tenés, se basa en lo que vos necesitas para vivir dignamente”

Por PT-Paraguay

El trabajo de las empleadas domésticas, por ley, vale 40% menos que cualquier otro trabajo.

Las trabajadoras domésticas se organizaron y luchan desde el 2006 contra esta discriminación. La igualdad salarial está en el debate público porque el pasado 14 de marzo la modificación de la Ley del Empleo Doméstico para que cobren el 100% del salario mínimo tuvo media sanción en la Cámara de Senadores y el proyecto pasó a Diputados para su discusión.

Desde El Socialista (ES) conversamos con Marciana Santander (50), Secretaria General y con Hignia Vázquez (29), secretaria de Organización del Sindicato de Trabajadoras del Servicio Doméstico del Paraguay

Nos cuentan que ya en el 2015 lograron la Ley 5407 que subió del 40% al 60% el porcentaje del salario mínimo que deben cobrar las trabajadoras domésticas, además de establecer un horario de 8hs de trabajo y el derecho a jubilación, pero que no se cumple. “El Ministerio del Trabajo tiene que hacer su trabajo y no hace. Ellos deben controlar porque casi nadie cumple” dice Marciana.

ES: ¿Cuál es la situación que viven las trabajadoras domésticas hoy en día?

Marciana: En IPS [previsión social], menos del 10% es lo que están inscriptas hoy.

Hignia: Es una esclavitud moderna. La empleada trabaja 12 h y gana menos que otro trabajador. Estamos haciendo un trabajo de afiliación a nivel país y la situación en el interior es mucho peor. El 10 de marzo estuve por San Pedro del Ycuamandyyu y ahí las compañeras ganan trescientos mil.

Es una cadena; si ganan trescientos mil allá y acá [en Asunción] un millón y te dicen que vas a ganar setecientos mil más revy’áta [estarás contento], pero no es lo que corresponde, no es lo justo.

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A mí me llamó mi exjefa y me pidió que le vea una empleada doméstica. ‘Preferentemente del interior’ me dijo, porque mucha gente del interior no conoce sus derechos, pero no le envié porque yo misma estaría pisando los principios por los que peleamos.

ES: ¿Qué le quieren decir a la gente que está contra la igualdad salarial? Gente que dice que no corresponde porque muchas trabajadoras viven en la casa de sus patrones y comen ahí.

Marciana: Le quiero decir que nadie se quiere quedar en una casa ajena, no es algo normal que vos te quedes en tu trabajo. Todo el mundo termina su trabajo y se va a hacer su vida, nadie quiere estar ahí para que se le ocupe en cualquier momento. Si se equipara con los demás trabajadores se tiene que terminar la cama adentro, pero ellos son los que no quieren eso porque vos estás a disposición de ellos las 24 horas si estás en la casa. Y si tanto reclaman ‘que comen, que esto’ como a cualquier trabajador tienen que darle el tiempo para salir a comer y que pongan cámaras si tanto mezquinan por su comida.

ES: ¿Qué contestarían a las personas que argumentan que no corresponde el pago del salario mínimo porque no tienen estudios?

Hignia: Les digo, para que sepan, que el salario mínimo no se basa en la cantidad de títulos que tenés, se basa en lo que vos necesitas para vivir dignamente. ¿Acaso la empleada doméstica no puede comprar ropa nueva? ¿Tiene que comer todos los días arró pupú [arroz hervido]?

¿Ha mba’éicha piko jarekóta estudio? [¿Y cómo podríamos tener estudios?] Si por ley luego trabajábamos 12 horas antes de octubre de 2015. Justamente algo que permitió la Ley 5407 fue trabajar 8 horas y así únicamente algunas tenemos tiempo para estudiar. Una de esas soy yo, que ahora estoy en el tercer año de la Facultad de Derecho.

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Marciana: De eso luego lo que tienen miedo, porque acá en Paraguay mucha gente que estudió y fue a la facultad trabaja por sueldo mínimo, y eso lo que los patrones no quieren mejorar, porque quieren continuar con la explotación.

ES: ¿Y a algunas personas, trabajadoras que dicen no poder pagar salario mínimo ¿Qué les dirían?

Hignia: Si solo pueden pagar ése 60 %, lo que tienen que hacer es dividir 2.112.500, que es el salario mínimo. dividido 81.250 que es un jornal diario y que paguen por día, pero tienen que pagar lo que corresponde.

Marciana: Y si necesitan para que se les cuide a sus hijos, entonces al gobierno lo que le tienen que pedir que ponga guarderías para la gente. Nosotras también tenemos hijos.

Hignia: Nosotras dijimos “basta” como cualquier otro trabajador que se levanta contra su patrón.

Con respecto a la causa de esta discriminación ya histórica del trabajo doméstico, manifestaron que es evidente que se debe a que somos las mujeres las que hacemos este tipo de tareas y que hasta hace no mucho tiempo, las mujeres no teníamos “ni siquiera voz”’, sin embargo que hoy el movimiento de mujeres está cada vez más fuerte y eso fortalece la lucha de ellas.

Sobre la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran en estos momentos, Hignia alarma: – “Se le tilda de ladrona nomás a la empleada doméstica para echarle. Es la que siempre paga el plato porque no tiene cómo demostrar nada y su palabra no vale, vale solo la del señor. Ha heta oikóta ko’aga umía [y habrá muchos de esos ahora]”. Pero asegura que se están fortaleciendo y que en esta pelea por la igualdad salarial están recibiendo también mucho apoyo, y que “as empleadas domésticas se están despertando”.

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Desde el PT hacemos nuestra la lucha de las compañeras porque el trabajo doméstico deje de ser un trabajo de segunda categoría, así como lo son muchos otros trabajos llevados a cabo mayoritariamente por mujeres, a causa del machismo.

Y llamamos a todos los sindicatos y luchadores de la clase trabajadora a alzar las banderas de la igualdad salarial.