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El momento político en Paraguay está marcado por la agudización de las confrontaciones en las internas del Partido Colorado [en el gobierno], lo cual tiene incidencia en la vida política nacional.

 

El grupo de 15 senadores colorados (G15), opuesto al presidente Horacio Cartes y su candidato a la presidencia de ese núcleo política (Pedro Alliana), es la plataforma electoral de Mario Abdo Benítez, candidato disidente a la presidencia colorada. Este G15 le tiene a mal traer a Cartes y los oficialistas, pues les golpea, gana posiciones en el Senado y, con los senadores del Frente Guasu [centro-izquierda] “logran” expropiar algunas hectáreas del latifundista Tranquilo Favero, el rechazo a la Ley de Garantía a Inversiones y la modificación del Artículo 52 de la Ley de APP [Alianza Público Privada].

El nerviosismo cunde y la escalada de enfrentamientos verbales sube día a día. Esa no es una simple escalada verbal, sino que es la expresión de los intereses en juego y la envergadura de dichos intereses. La situación refleja una mayor inestabilidad en el gobierno de Cartes, que es una institución clave del régimen, la punta de lanza del Estado.

El Gobierno, en efecto, empezó a vacilar, perdió esa seguridad absoluta con la que se movía y está confundido sobre cómo salir del atolladero. Cartes, y su modo “patrón y jefe mafioso” de gobernar, está en entredicho. Y a su proyecto de reestructuración económica en clave neoliberal del “usen y abusen” se le presentan obstáculos inesperados. Esta situación crispa el ambiente político y la burguesía, la Iglesia y el imperialismo acuden diligentes en su ayuda.

En este contexto, el Frente Guasu trata de pescar en el río revuelto de los colorados. Siendo ahora los principales aliados de Mario Abdo Benítez-Galaverna Bachetta, tienen la táctica de negociar migajas que les permitan mantener su capital electoral y llegar a las elecciones del 2018 que confían les devolverá el gobierno con [el ex presidente] Lugo a la cabeza. Con esta posición, los del FG juegan a debilitar a Cartes pero, en contrapartida, generan expectativas en el Senado como si ésta fuera una instancia confiable para detentar los intereses del pueblo. Peor aún, con sus alianzas tácticas colocan a los burócratas-capitalistas de Mario Abdo Benítez-Galaverna Bacheta, como si éstos fueran el sector que resiste al neoliberalismo salvaje.

Desde el PT afirmamos categóricamente que no hay “mal menor” en la lucha al interior del Partido Colorado. Para los intereses del pueblo trabajador, no hay sector “más o menos progresista” y no existe un mal menor. Ante esta coyuntura de fricciones en el Partido Colorado y el relativo debilitamiento de Cartes y su Nuevo Rumbo, la clase trabajadora, con una línea de independencia política, debe aprovechar para infiltrarse por dichas grietas, utilizarlas para su fortalecimiento y avanzar en la conquista de sus reivindicaciones.

Por ello, es imperiosa la necesidad de consolidar los órganos de la clase trabajadora con una línea de independencia política que desenmascare los intereses en juego en las internas de los colorados, así como señalar la política claudicante del Frente Guasu que sigue apostando todas las fichas en la plataforma policlasista pro-luguista y, en esa orientación, pactan la miserable modificación de la Ley APP. presentándola como “una gran victoria” cuando ni siquiera es una miserable reforma.

Desde el Partido de los Trabajadores, consideramos que están dadas las condiciones y existe la necesidad de la creación de una gran plataforma de independencia de clase, sin sectarismos, que prepare y organice la nueva Huelga General, que se trace tirar al basurero la Ley de APP, derogándola totalmente, y crear las condiciones para desbarrancar el Nuevo Rumbo y su nefasto plan económico.

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