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El 18 de Abril inició un ciclo de protestas contra el Decreto Ejecutivo que reformaba el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Desde un inicio las protestas fueron duramente reprimidas por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario “Chayo” Murillo; en pocos días la lucha se transformó rápidamente en una auténtica rebelión popular contra el gobierno y se instaló en las masas la consigna: ¡Fuera Ortega!

Por PT-Costa Rica

Hoy la crisis política sigue abierta y el gobierno se esfuerza por desmovilizar la lucha para garantizar su continuidad. La jerarquía de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y los empresarios agrupados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) vienen proponiendo un diálogo nacional pero sin plantear la salida inmediata de la familia Ortega del poder; este llamado a la negociación no es más que una trampa que permite al gobierno afianzarse en el poder.

Ortega no solo necesita desmovilizar la lucha, el sandinismo no puede vivir con un movimiento de masas activo e independiente, necesita aplastarlo y por eso va a usar toda su fuerza centralizada para derrotar al movimiento y acabar con cualquier vestigio de esta heroica lucha. Hoy la principal y única garantía es continuar la lucha hasta que caiga el dictador y todo su linaje.

En Nicaragua se juega no solo el futuro de la dictadura, sino las posibilidades de un ascenso de las luchas en toda la región centroamericana; el proceso que se desarrolla está emparentado con la lucha del pueblo hondureño contra la dictadura de Juan Orlando Hernández y en general con las luchas de nuestros pueblos contra los planes del imperialismo que pretenden cobrarle la crisis a los trabajadores.

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Desde el PT y la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) hemos apoyado el levantamiento en Nicaragua desde sus inicios. Para nosotros lo que está instaurado hoy en Nicaragua es una dictadura que debe ser derrocada por la acción del pueblo en las calles.

En Nicaragua y toda Centroamérica planteamos no solo la caída de las dictaduras, sino la necesidad de construir un partido revolucionario y de plantear un gobierno de los trabajadores que acabe con toda la explotación y opresión en la que vive la clase trabajadora.

En lo inmediato urge no solo acompañar las movilizaciones, impulsar su desarrollo y alcance nacional, sino también la unificación de todos los que luchan mediante Asambleas democráticas y consejos populares que preparen la huelga general para paralizar el país hasta que caiga el gobierno de Ortega-Murillo.

Abogamos no solo porque caiga el gobierno de Ortega en Nicaragua y lograr una Centroamérica libre de dictaduras, sino también planteamos la necesidad de derrotar a todos los gobiernos títeres del FMI, la OCDE y el imperialismo en la región que llevan a nuestros pueblos a la miseria; muy especialmente planteamos también la necesidad de la refundación de Centroamérica sobre bases verdaderamente socialistas que acaben con la explotación y la opresión en la que vive nuestros países.

¡Fuera la dictadura Ortega-Murillo!

¡Ningún dialogo con la dictadura!

¡Ninguna confianza en la COSEP!