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El proyecto del Canal de Nicaragua ha puesto los ojos del mundo sobre el país centroamericano, que tiene sus 129 494 km² de superficie entre los países de Honduras en el Norte y Costa Rica en el Sur, con una población cercana a los 6 millones de habitantes, la mayoría ubicadas en la zonas rurales hundidas en una cruda pobreza.

En estas mismas zonas campesinas se está viviendo un intenso proceso de movilización y organización para detener la implementación de este proyecto.

La apología Castro-chavista del Canal

El pasado 25 de diciembre el diario Granma publicó un artículo titulado “Nicaragua vive un sueño centenario”, artículo que celebra con bombos y platillos la primera piedra que 3 días antes Daniel Ortega, presidente de Nicaragua y el Empresario Chino Wang Jing, presidente de la concesionaria HKND, colocaron como símbolo del inicio de la construcción del gran canal interoceánico en territorio Nicaragüense.

El órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba expuso el inicio de las obras como el cumplimiento de los máximos deseos del General Sandino, héroe nacional nicaragüense conocido mundialmente por su lucha armada contra la invasión estadounidense durante los años treinta  del siglo pasado; además, se expusieron las múltiples formas en que esa obra iba a colaborar con el desarrollo de la economía de aquel país, planteando ese proyecto como un paso importante en el logro de la soberanía nica en relación al imperialismo norteamericano.

El artículo omitió las consecuencias sociales de aquel proyecto, y mucho menos relató cómo desde el mes de setiembre anterior, se han realizado más de 20 movilizaciones campesinas contra el canal, y que el día 24 de diciembre, las fuerzas armadas reprimieron violentamente 3 cortes de carretera en Rivas, Nueva Guinea y el Tule, dejando decenas de detenidos y heridos graves, incluso una decena de desaparecidos y tres campesinos muertos, en un enfrentamiento  donde sólo los soldados portaban armas, a lo que se le debe agregar las agresiones a varios dirigentes quienes sufrieron en esos días allanamientos ilegales en sus casas y tortura física y psicológica en la prisión.

Entre los dirigentes detenidos y encarcelados se encontraba Octavio Ortega quien corriendo grave peligro de muerte al tener varias costillas rotas, heridas en la frente y varios golpes por patadas y según algunos campesinos liberados, fue mantenido en constante acoso psicológico y sin sus medicinas para la diabetes y la hipertensión, junto a él estuvieron por una semana otros 6 dirigentes en la cárcel del Chipote, viejo centro de tortura aún activo desde la dictadura de Somoza localizado en Managua.

Las razones de la lucha campesina

En febrero de 2012 el presidente Daniel Ortega en un discurso conmemorativo de la muerte del General Augusto César Sandino, informó las intenciones de un grupo empresarial de origen Chino de empezar la negociación con su gobierno con el fin de construir  un canal de mayores dimensiones que el panameño en suelo de Nicaragua, y ya para el 13 de junio de 2013 el parlamento  aprobó la “Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y Transporte Nicaragüense atinente al Canal, Zonas de Libre Comercio e Infraestructura Asociados”, ley que atribuye la concesión de un canal interoceánico en favor del grupo empresarial HKND.

HKND recibió además la concesión para la construcción de una línea de ferrocarril, un oleoducto, dos zonas de libre comercio, dos puertos de aguas profundas y un aeropuerto, recibiendo el permiso de expropiar el terreno que “considere necesario” para construir su obra, concesiones que son otorgadas por 50 años y deja abierta la prolongación de esa concesión por 50 años más.

Ese proyecto sería una de las obras de infraestructura más importantes de latinoamérica, con una extensión de 278 kilómetros de largo y un costo de 50 mil millones de dólares, abarcará tierras en una franja de unos 15 kilómetros de ancho en los departamentos de Rivas, Rio San Juan y la Región Autónoma Atlántico Sur (R.A.A.S.) de mayoría indígena.

Esas obras desplazarán a unas 50 mil personas, en su mayoría familias campesinas, de obreros agrícolas e indígenas, las cuales serán expropiadas forzosamente de manera directa por la empresa HKND y que ya les han ofrecido unos 5 mil córdobas por hectárea lo que es equivalente a unos 190 dólares americanos, un monto muy por debajo de su valor comercial, lo que les impedirá poder re ubicarse en otros terrenos para seguir produciendo el alimento de sus familias; a lo que se le debe agregar que hay miles de campesinos que no cuentan con la titulación de sus tierras al día y que en las regiones indígenas sus tierras son parte de reservas indígenas, propiedad del Estado, por lo que su desplazamiento inminente no les asegura un lugar donde poder vivir al ser despojados de sus tierras milenarias. 

Muchos de ellos no están dispuestos a dejar las tierras en donde han vivido todas sus vidas y mucho menos permitir que Comarcas enteras desaparezcan para dar paso a la construcción de las obras del canal.

Otro de los problemas que causarían estas obras, es el daño irreparable al medio ambiente, no solo por la contaminación del Gran Lago de Nicaragua (o Lago Cocibolca, su nombre de origen náhuatl) que es una de las más importantes reservas de agua dulce del continente, si no también por la contaminación de fuentes de agua en la mitad del país  destruyendo el equilibrio ambiental de decenas parques nacionales, varios humedales de importancia internacional llamados sitios “Ramsar”, desaparición de territorios indígenas e importantes sitios arqueológicos. Así también se ha indicado de posibles graves efectos por los sedimentos lanzados tanto al Mar Caribe como al Océano Pacífico para la pesca en todo el istmo centroamericano, afectando a miles de pescadores artesanales en la región

A pesar de las movilizaciones,  el gobierno de Daniel Ortega no ha dado respuesta alguna,  más bien ha reaccionado violentamente con sus fuerzas armadas causando violaciones permanentes a los derechos civiles y políticos de esos miles de luchadores.

¿Cómo es el Gobierno de Daniel Ortega?

Ortega gobierna el segundo país más pobre de latinoamérica con  un  42,7%  de pobreza y un 7,6 % de extrema pobreza, el 70% de los trabajos corresponden al sector informal, esa situación provoca que exista una gran emigración de nicaragüenses hacia Costa Rica y otros países, tratando de mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

Nicaragua en la actualidad se encuentra gobernada por el Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN), organización política que dirigió el levantamiento popular contra el régimen del dictador Anastasio Somoza en 1979, y que posteriormente dirigió el  ejército que enfrentó a la Contra Revolución armada en la década de los 80s, Daniel Ortega fue una figura muy importante y legitimada entre el pueblo nicaragüense, quien lo ubicó como un líder revolucionario en aquellos años.

Desde la LIT tanto en los años de la revolución nicaragüense como en la actualidad, seguimos sosteniendo que el proceso revolucionario fue traicionado por la dirigencia del FSLN, quienes una vez que el pueblo armado tumbó la larga dictadura de los Somoza, hicieron lo posible para sostener el Estado Burgués en Nicaragua, entregaron el poder y participaron en a la llamada Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional compuesta por políticos de la derecha, sectores de la empresa privada, académicos de la burguesía y la misma Iglesia Católica, acordando con el empresariado el mantenimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción, y ejecutando una serie de expropiaciones y nacionalizaciones selectivas contra los amigos de la dictadura lo que al final se convirtió en un proceso corrupto y anti democrático, desarmaron al pueblo y posteriormente instauraron las fuerzas armadas regulares quienes sembraron nuevamente terror y represión entre la población.

En aquellos años la dirección Castrista bajo la consigna de que Nicaragua no fuera una nueva Cuba vigiló y respaldó aquel proceso de desarticulación de la revolución nicaragüense, siguiendo la política del aparato estalinista en la URSS quienes en acuerdo con el imperialismo internacional intentaban controlar y apaciguar los levantamientos revolucionarios de los pueblos en el mundo.

Aquella dirigencia traidora, desmovilizó y estranguló la revolución popular y después de intensas purgas internas, pactos con la derecha tradicional y enriquecida por los frutos de la piñata, llegó nuevamente al poder en Nicaragua  vía elecciones en el año 2006, con Daniel Ortega a la cabeza de un FSLN que ya no era más un partido revolucionario, con la consigna de un Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional y construyendo una Nicaragua cristiana, socialista y solidaria volvieron a la escena mundial, siendo recibidos como revolucionarios y progresistas por el Castro-chavismo, integrándose de inmediato al  Foro de Sao Paulo, el ALBA, Petrocaribe, etc, y pasaron a ser parte del selecto grupo denominamos por  el Castro-chavismo como gobiernos socialistas y progresistas.

¿Orteguismo o Sandinismo?

La vuelta al poder del FSLN tras las elecciones del 2006 se dio bajo un acuerdo político con  sectores que van desde  empresarios nacionales y extranjeros, a ex dirigentes de la contra de los 80s y la Iglesia Católica, quienes le dieron la base electoral y los recursos económicos para ocupar de nuevo el gobierno.

Una vez en el gobierno, el FSLN se ha apoderado de la mayoría absoluta del parlamento, de la Corte de Justicia, y las Fuerzas Armadas,  control que le ha permitido la aprobación de una serie de leyes y reformas constitucionales para concentrar el poder en manos de Ortega,  como la del Canal  y la reforma constitucional del 2013 que permite la reelección indefinida del presidente y la posibilidad de colocar militares en puestos judiciales y de las instituciones de gobierno.

En Nicaragua, varios sectores de la  dirección del FSLN que tomó el poder en el 79, se convirtieron en una nueva burguesía, amasando enormes fortunas producto de la corrupción con que asumieron su entrada en el gobierno una vez caída la dictadura, así por ejemplo  la familia de Ortega es una de las más adineradas del país, participa de negocios en el sector turismo y trasporte, así como en el de los medios de comunicación, se dice que controla 4 de los 8 canales de televisión del país, lo que le permite incidir y controlar la opinión pública.

Por otro lado, el gobierno de Ortega ha logrado mantener una economía con cierta estabilidad en los últimos años, apelando a los recursos que provienen del ALBA , pero a la vez manteniendo en vigencia varios tratados de libre comercio como el que sostiene Nicaragua con los Estados Unidos, aprobando leyes para la creación de zonas francas libres de impuestos para empresas nacionales y extranjeras, a lo que se suma un control estricto de las burocracias sindicales de las centrales sindicales más importantes como lo son la Central Sandinista de Trabajadores (CST) y la Central Nicaragüense de Trabajadores (CNT) , con lo que puede mantener bajos salarios, casi ninguna huelga, además de anular la existencia  de alguna organización independiente de trabajadores.

A pesar del discurso “anti imperialista” de Ortega, en la actualidad la deuda externa de Nicaragua suma unos 9,385.1 millones de dólares monto que incrementó un 4,5 % en relación al año 2013 y que representa un 83% del total del PIB de país, prestamos que son del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Mundial, los cuales facilitan el 86.2% de los préstamos adquiridos por el gobierno nicaragüense, a lo que el gobierno del FSLN pagó sólo en el tercer trimestre de  2012 la suma 759 millones del dólares para amortizar intereses, su gobierno cumple al pie de la letra las disposiciones de los organismos financieros internacionales sin oposición alguna.

El FSLN mantiene una fuerte campaña permanente de propaganda desde el gobierno, que le permite un control casi absoluto de las organizaciones de la juventud universitaria, y el desarrollo de la llamada Juventud Sandinista, que es la base fundamental de la ejecución de las variadas políticas clientelistas que le permiten sostenerse entre los sectores populares.

Políticas como el llamado bono solidario y bono productivo, que consisten en cientos de miles de micro créditos para los campesinos pobres así como la entrega de animales de granja, a lo que se le la implementación de programas sociales producto de la inversión directa de recursos captados de Venezuela y Cuba que han traído algunas mejoras sociales principalmente en salud, además de  un importante aumento en salarios de los cerca de 170 mil funcionarios del Estado lo que completa toda una estructura que lo mantiene con importantes niveles de apoyo entre las masas empobrecidas de su país.

Sin duda alguna, el gobierno del FSLN constituye un gobierno burgués, pro empresarial, dispuesto a cumplir al pié de la letra las disposiciones del imperialismo, que pone a disposición del empresariado nacional y extranjero a toda la clase obrera y campesina de su país, y que no duda en vender a toda Nicaragua si es necesario para satisfacer las necesidades del capitalismo mundial.

¿La Inversión China, una vía alterna al imperialismo norteamericano? 

Para los defensores del progresismo, del Socialismo del Siglo XXI, el proyecto del canal chino en Nicaragua es una política muy progresiva, en el marco de lo que ellos llaman el desarrollo de un nuevo campo progresista en el mundo, que reacomoda la economía para liberarse del control del imperialismo yanqui, ellos llevan a lo absurdo la concepción de que existen capitalismos y burguesías más progresivas que otras,   por lo que ante los atropellos a los miles de campesinos nicaragüenses no dudan en ponerse del lado de los gobiernos burgueses de esos países proclamando una falsa lucha anti imperialista, que se cae por su propio peso ante el más elemental análisis de clase.

Por eso celebran la construcción del Canal en Nicaragua, ya que lo ubican no solo desde la perspectiva de un gobierno progresista como el de Ortega, sino que es financiado por China, que siguen denominando como un país comunista que se opone y compite con los intereses de los Estados Unidos, ocultando la restauración del capitalismo en ese país, y que más bien los nuevos empresarios que nacieron entre la burocracia del Partido Comunista Chino necesitan de las relaciones comerciales con el imperialismo para existir y desarrollarse.

El motor del desarrollo económico en China es el traslado de capital industrial estadounidense, ese capital es lo que convirtió a China en la fábrica barata para el capital internacional,  por lo que China no goza de independencia política real y efectiva como para “enfrentarse” a los intereses de sus propios financistas.

De tal suerte que a pocas semanas del inicio de la construcción del Canal en Nicaragua, el  presidente Obama no se ha manifestado en contra de la construcción del canal, ya que esa obra más bien beneficia a los capitalistas estadounidenses quienes podrán pasar sus mercancías más rápidamente considerando la saturación que existe en el canal de Panamá que no logra absorber todo el tráfico de mercancías que hay en la actualidad, y las obras propuestas para Nicaragua lograrían el paso de barcos de hasta 24 metros de calado, que incluye los supertanqueros y la nueva generación de portadores de contenedores que hoy no pueden transitar por el canal panameño y deben hacer el recorrido por el Cabo de Hornos al sur del continente americano, superando así la capacidad de tránsito marítimo del canal de Panamá incluyendo sus actuales ampliaciones.

El Canal y los planes imperialistas para la región

Dentro del plan estratégico del imperialismo la región Centroamericana y Caribe, las obras del Canal de Nicaragua son una pieza fundamental en la ejecución de un proyecto que es la ejecución extendida del “Plan Puebla-Panamá”, para el imperialismo es indispensable convertir a Centroamérica en un gran enclave comercial y de traslado de mercancías, con esto “apretar la tuerca” del proyecto de re-colonización de la región, proceso en el que los gobiernos “progresistas” como el del FMLN de El Salvador, el de Ortega y el mismo  gobierno de Raúl Castro en Cuba, se ubican como colaboradores centrales en la implementación de ese plan imperialista. 

Organismos como el FMI y el BID, presionan permanentemente a los países del área para que inviertan en obras de infraestructura comercial, obras que son ejecutadas por empresas de capitales de empresas europeas, norteamericanas, brasileras y chinas.

El proyecto del canal de nicaragua no se puede ver separado de todas las demás obras de infraestructura  que están avanzando en la región, como lo son la ampliación del Canal de Panamá,  el llamado “canal seco” y la privatización y ampliación de los muelles en Costa Rica, el “corredor logístico” que une las costas de Honduras a terminarse en 2016; y de la misma forma también existe una Comisión Binacional Guatemala- El Salvador que ejecuta las obras del “canal seco” que unirá los puertos de Acajutla de El Salvador, y Barrios y Santo Tomás de Castilla en Guatemala.

Sin duda alguna, estas obras puestas en marcha en Centroamérica están muy ligadas a otras como la construcción de las mega obras del Puerto Mariel en Cuba, la privatización y ampliación de la terminal de contenedores en Kingston así como la búsqueda de inversiones para construir un nuevo puerto en la región de Old Harbor, esto en Jamaica, a lo que se le suma la ampliación del puerto de Caucedo en República Dominicana en 2013, único con capacidad de recibir buques cargueros “post-Panamax” en toda la región. 

La LIT-CI al lado de la lucha del pueblo

El pasado jueves 2 de Octubre, militantes del Partido de los Trabajadores de Costa Rica participaron en una de las movilizaciones contra el canal realizada en la comunidad de El Tule, Municipio de San Miguelito, Departamento de Rio San Juan, movilización en la que participaron unos 3500 campesinos de varias comunidades cercanas quienes exigían al gobierno la detención del proyecto de canal.

En esa movilización los militantes del PT de Costa Rica se presentaron a dar el respaldo y la solidaridad a las movilizaciones de parte de los partidos centroamericanos de la LIT, saludo que fue muy celebrado, creando un gran sentimiento centroamericanista entre los manifestantes, quienes ven la necesidad de convertir esta lucha en una lucha de todo el pueblo centroamericano.

Para los militancia de la LIT en Centroamérica, la construcción de ese canal no traerá mayores beneficios al pueblo de Nicaragua, y más bien es una obra que beneficia sólo al empresariado nacional e internacional, dejando a su paso más miseria de la que hoy sufre Nicaragua. La expropiación forzada de miles de familias campesinas traerá más pobreza, dolor y emigración.

El gobierno de Ortega sostiene que el canal traerá miles de empleos y que ayudará a la economía del país, pero eso es falso, si bien es cierto en los años de construcción del canal habrán algunos empleos, esos se desarrollará en las condiciones que los patronos chinos quieran, y serán empleos por un corto periodo de construcción de las obras, después, las consecuencias para el pueblo de la construcción del canal serán mucho peores que esas ventajas que venden los empresarios y gobernantes nicaragüenses, que según ellos será la solución a la pobreza que hoy sufren los nicaragüenses.

Ante esto nos colocamos del lado de los trabajadores, campesinos y demás organizaciones del movimiento popular nicaragüense que se oponen al canal, comprendiendo que las condiciones en las que se desarrolla esa mega obra están contra los intereses de las grandes mayorías y que más bien va a incrementar el sometimiento del pueblo de Nicaragua a los intereses del imperialismo.

Así también, repudiamos las violentas agresiones que ha ejecutado el gobierno del FSLN a la dirigencia campesina y a los manifestantes, y hacemos un llamado a todas las organizaciones sindicales, de derechos humanos, partidos de izquierda y activistas en todo el mundo, a organizar junto con nosotros una gran campaña de solidaridad internacional la lucha de los campesinos y del pueblo nicaragüense contra la agresión que están sufriendo.

Sin duda alguna, al contrario del titular del Granma nosotros creemos que actualmente a raíz de ese proyecto canalero se está viviendo en Nicaragua un sueño del empresario y una dolorosa pesadilla para el campesino.

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