Compartir

«Acuerdo»: venta de migrantes y soberanía al precio de aranceles

La semana que acaba de finalizar el pueblo mexicano y los pueblos hermanos centroamericanos a todos los lados de las fronteras Sur y Norte de México hemos vivido momentos de zozobra, indignación y decepción.

Todo comenzó con un “Tweet” del patrón Trump, que dirige la Casa Blanca mientras se fue de viaje por Europa. Lanzó la amenaza de aumentar los aranceles de importaciones a México mes con mes, para obligar a México a ser un muro y policía de EU contra los migrantes y refugiados centroamericanos. Esta amenaza, de concretarse significaba la violación del reciente Tratado de Libre Comercio T-MEC, firmado por el saliente gobierno de Peña Nieto con el incondicional y activo apoyo de AMLO cuando estaba por asumir. Es más, en cumplimiento de las condiciones que ese T-MEC impuso a México y que Trump se disponía a violar, AMLO reformó este año la Constitución de México, la “Carta Magna” de la Nación. Esas reformas fueron para imponer la Guardia Nacional y la “nueva” Ley Federal de Trabajo.

¿Y ante chantaje de aumentar los aranceles cómo reaccionó el gobierno de la «Cuarta Transformación”? ¿Acaso denunciando la violación del T-MEC y anunciando medidas recíprocas a las importaciones desde EU? AMLO empezó diciendo “no soy timorato ni cobarde”. Pero enseguida cambió a un tono conciliador con el “patrón anaranjado” y envió más urgente que un bombero a su Canciller Marcelo Ebrard a pedir clemencia a EEUU. Su conducta refleja el “pánico de los mercados” y las lágrimas de los oligarcas mexicanos, para los que él gobierna. Una vez más demuestra estar más pendiente de la Bolsa de Valores y del dólar, que de las necesidades de los pobres de México y Centroamérica.

Lea también  ¿Cuál es la política del gobierno de AMLO para los migrantes mexicanos?

Desde el momento en que Ebrard inició las mal llamadas “negociaciones” en Washington nuestros hermanos migrantes han sufrido la intensificación de una brutal cacería y agravios. Ya no sólo por parte de los guardias de frontera de EEUU sino por parte de policías federales y agentes de migración mexicanos. Mientras AMLO seguía hablando todas las mañanas de “respeto y amistad para buscar un arreglo conveniente para ambos países y gobiernos” y convocar a un acto en Tijuana “Por la unidad y dignidad de México”, los secretarios de su gobierno arremetían criminalizando a los migrantes. En sintonía con ellos, AMLO ordenó militarizar la frontera Sur, alistando que se enviaran 6 mil efectivos de la Guardia Nacional al límite con Guatemala y Belice. Es decir, mientras Trump construye un muro de concreto en el Norte, México monta un muro militar en el Sur.

Triste papel de gendarme de EEUU le está haciendo jugar el gobierno de AMLO a México: campo de concentración de los migrantes centroamericanos. Enorme vergüenza para la tradicional hospitalidad de México, que siempre fue baluarte del derecho de asilo. Y lo más grave es que quieren presentar esta capitulación ante el amo imperialista como un “gran triunfo de la dignidad y soberanía de México”. El multitudinario acto de Tijuana, posterior a esta agachada histórica fue una farsa para la “celebración” de haber logrado que no suban los aranceles y que no se afecten los jugosos negocios de las grandes empresas exportadoras. ¡Mayoría de ellas transnacionales y de EEUU!.. Y por si fuera poca la humillación, Trump acaba de confesar que “hay cláusulas aún secretas del Acuerdo que serán informadas en momento oportuno”.

Lea también  El empoderamiento que oculta la opresión y la explotación

El pueblo de México no es responsable de esta entrega ni merece esta vergüenza en su nombre. Es totalmente inaceptable la represión que comete el gobierno de Morena y AMLO. Los migrantes y refugiados huyen de la muerte en el infierno centroamericano provocado por el saqueo imperialista yanki. El mismo que expulsa a millones de mexicanos al exilio para sobrevivir. El pueblo de México merece respeto y defensa de su propio gobierno. El propio AMLO tuvo que reconocer que su país recibe remesas 35 mil millones de dólares por año aportadas por los trabajadores mexicanos en EEUU. Aceptar que repriman y criminalicen a los hermanos migrantes centroamericanos es estar de acuerdo con la forma que todos los gobiernos de los EE.UU. (Clinton, Bush, Obama y Trump) han venido humillando, persiguiendo, criminalizando y deportando a millones de migrantes, mayoría de origen mexicano. El gobierno de AMLO, en los hechos aprueba la persecución y abusos que Trump comete contra sus paisanos dentro de EEUU. Los gobiernos del PRI y del PAN aceptaron esas humillaciones. A pesar de las “esperanzas”, tampoco AMLO ha hecho nada ante el maltrato, insultos racistas y deportaciones de millones de mexicanos.

Repudiamos el acuerdo TRUMP-AMLO, que sin declararlo le asigna a México el papel de “Tercer país seguro” para los migrantes y refugiados. Esa denominación esconde el hecho de anula el derecho de asilo ante EEUU. No permitamos que México sea un campo de concentración de los pueblos de Centroamérica. ¡Cese inmediato de las persecuciones y deportaciones! ¡Ningún migrante es ilegal! Defensa común y Unidad solidaria de los pueblos de América Latina.

Desde la CST de México, La Voz de los Trabajadores y Corriente Obrera de EEUU, PCT de El Salvador, PST de Honduras, organizaciones de la LIT-CI hacemos un llamado a la movilización de las comunidades inmigrantes, en coordinación con organizaciones pro-inmigrantes y las organizaciones democráticas e independientes de trabajadores en Estados Unidos, México y Centro América; para enfrentar las medidas anti inmigrantes, anti obreras y racistas del acuerdo Trump-AMLO y la actitud servil de los gobiernos centroamericanos.