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Los trabajadores migrantes pararán el próximo 1 de mayo, apoyados por algunos sectores de trabajadores blancos y negros, mujeres y jóvenes blancos.

Por: GSO – México

En Estados Unidos la frontera entre la clase política y los grandes directivos de las empresas es muy tenue. Es decir, un alto funcionario de un consorcio puede ocupar un puesto político de gran relevancia y viceversa. Sin embargo, con Donald Trump la frontera quedó totalmente depuesta.

Empezando por él –un empresario en posesión de una gran fortuna, notablemente mal habida—y continuando con un equipo emanado de las grandes corporaciones transnacionales. Completa su camarilla con reconocidos enemigos de la vida como el general James Mattis llamado el Perro Loco, como secretario de Defensa. En seguridad interior fueron colocados una cofradía de racistas y partidarios de la tortura y la violación a los derechos humanos. Y como asesor estrella el ultraderechista Steve Bannon, inspirado en dictadores fascistas.

Trump no es un loco solitario, ocurrente y audaz que llegó a la Presidencia gracias a una serie de eventos casuales. Es la expresión de una franja importante de la clase dominante y de un tercio de la población blanca, que reivindica la supremacía de su raza por encima de todas las demás. Muchos de ellos admiradores de Hitler.

Su programa se centra en apoyar a las grandes empresas reduciéndoles los impuestos y aumentándolos a los trabajadores. Abatir los salarios, aumentar la opresión y explotación sobre las mujeres, negar los derechos sexuales y reproductivos (penalizar el aborto), negar el calentamiento global beneficiando a las empresas que contaminan inmisericordemente el ambiente, sobre todo a las petroleras.

Encarecerá los servicios médicos favoreciendo a las empresas que controlan la salud y a las aseguradoras. Promete “volver” a ganar guerras para lo cual propone aumentar el presupuesto de “defensa” a una cifra sin precedente. Lo más patético es que controla los controles del armamento nuclear con lo cual acabaría la vida del planeta.

Y como para coronar su nefasto programa, promete levantar el muro, cazar migrantes y combatir a los musulmanes.

Aun cuando dentro del Partido Republicano tiene oponentes, por ahora controla el Congreso y está a punto de lograr lo mismo en la Suprema Corte (intenta nombrar a Neil Gorsuch, un juez fundamentalista, para ser miembro de la misma con lo que la ultraderecha sería mayoría).

A principio de marzo sus partidarios empezaron a organizar marchas o mítines en su apoyo y echando a andar grupos de choque que agreden las movilizaciones de sus opositores. El objetivo es irradiar miedo sobre los que le resisten, siguiendo los pasos de los regímenes fascistas o nazis de los años 30 del siglo pasado.

El 1 de mayo paro nacional de migrantes

Desde noviembre, cuando se conoció del triunfo de Trump las movilizaciones contra él y su gobierno no han parado, siendo la más importante la de mujeres del 21 de enero. A pesar que la campaña de terror ha mortificado a la población de origen latino, esta misma se ha convencido de que no hay más forma de frenarlo que luchando.

No obstante la gran cantidad de movilizaciones en todo el territorio norteamericano, lo mejor de todo es lo que está por venir: un paro nacional de trabajadores migrantes el 1 de mayo próximo.

Milwaukee abrió esta posibilidad con la llamada jornada Un día sin migrantes, el pasado 13 de febrero, que abarcó el cierre de negocios propiedad de latinos hasta trabajadores que laboran en distintas empresas, actividad que culminó con una gran marcha y el llamado a la jornada del 1 de mayo.

De ahí se lanzó el llamado a los trabajadores migrantes de todos los estados de la unión para organizar un paro masivo el 1 de mayo próximo y frenar la política antinmigrante de Trump. La respuesta ha sido muy positiva y no solamente pararán trabajadores migrantes sino que varios sectores de trabajadores norteamericanos como los maestros de Chicago han manifestado su solidaridad haciendo probable que también paren ese día. De cualquier forma las movilizaciones que habrá en las calles estarán acompañadas por cientos de miles de jóvenes y mujeres blancos que no cesan de movilizarse desde el 8 de noviembre pasado. Nosotros desde acá debemos solidarizarnos con una jornada nacional de lucha contra Peña Nieto, gran aliado de Trump.

Artículo publicado en La Resistencia n.° 19, marzo de 2017.-