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Asistimos a un conflicto que divide aguas dentro de la izquierda mexicana y del movimiento sindical independiente y que anuncia un posible “México que viene” y que desde la clase trabajadora debemos combatir. La empresa Demos S.A. es una editorial con un perfil heredado de izquierda y discurso progresista. Pero hace años practica la coexistencia pacífica con el régimen del PRI. Desde el año 2015 la empresa argumentó que el diario atraviesa problemas financieros e hizo cambios en algunos puestos gerenciales para aplicar “recortes de gastos” con un enfoque capitalista, pero manteniendo a una capa de privilegiados con altísimos salarios, en contraste con la precarización y la reducción de los ingresos de más de 200 sindicalizados. La mayoría de los trabajadores sindicalizados decidió el inicio de la huelga. Conocidos intelectuales que promueven la candidatura de Andrés Manuel López Obrador salieron a acusar a los huelguistas de estar “amenazando la existencia del diario” y jugando para “una mano negra” que quiere impedir su triunfo en 2018 y para eso, dejarlo sin un importante órgano de prensa. Incluso llamaron a una acción para “darles un susto”1 a los trabajadores en huelga. El propio López Obrador se solidarizó en esos días con la principal referente patronal, Carmen Lira Saade. Ahí está el centro del debate con estos “progresistas”. ¿Qué clase de “izquierda” es la que llama a movilizarse para amenazar a las luchas obreras? ¿Se postula para gobernar México una “izquierda” propatronal y antiobrera?

Por Pavel Polska, en base a publicaciones del SITRAJOR

Cómo se origina el actual conflicto

En 2015 iniciaron cambios drásticos por parte de la empresa, amenazando con que si no se disminuían las prestaciones a los trabajadores, “desaparecería el diario”. Después de meses de pláticas los trabajadores aceptaron disminuir, por única ocasión, en un 27 por ciento 16 cláusulas del contrato colectivo de trabajo (CCT) durante 14 meses. Así la empresa dejaría de pagar 21 millones de pesos a trabajadores sindicalizados y 5 millones a personal de confianza (jerárquico). El recorte fue desde el 13 de mayo de 2015 al 12 de julio de 2016). La empresa se comprometió a informar mensualmente a una Comisión el destino de las aportaciones de los trabajadores y que los 26 millones que se dejaran de pagar serían destinados a recapitalizar la empresa, pagar impuestos y buscar la modernización necesaria para que el diario se colocara a la vanguardia en medios electrónicos, incluso desarrollar otras formas de ingreso, como los anuncios clasificados. Nunca cumplió con ese compromiso: se gastaron al menos 12 millones de pesos en despedir a jefes y colaboradores que habían trabajado con el gerente anterior, Jorge Martínez, a quien despidieron en marzo de 2015. Colocaron en su lugar a un accionista, Luis Linares Zapata, quien insistió en que era prioritario el recorte de ingresos a los sindicalizados y posteriormente tomaría medidas de ahorro en la empresa. Sólo concretó la primera parte –disminuir prestaciones a los trabajadores– y cuando propuso medidas para corregir la administración, no se lo permitieron, por lo que renunció en mayo de 2015. Colocaron en su lugar a la Contadora Pública Tania Paulina Olmos, quien había elaborado la auditoría y desconoce el mercado periodístico, los principios de La Jornada y sólo impulsa un “plan de ahorro” que significa afectar la plantilla de sindicalizados y a cambio meter a trabajar a personal de confianza, si se puede conocidos, familiares o incondicionales.

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La embestida contra el Sindicato

Terminado este periodo y ante la imposibilidad de conseguir otro acuerdo con el Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada, SITRAJOR para liquidar todas las prestaciones, la empresa aplicó su lógica capitalista para salir de la crisis económica: exigir la anulación del Contrato Colectivo de Trabajo y con ello, la organización sindical que tiene 32 años de vida. La empresa empezó una embestida drástica  y a partir de enero de este año dejaron de pagar de manera unilateral todas las prestaciones del CCT y sólo les pagan a los trabajadores salario base y vales. Y a la vez la empresa interpuso ante las autoridades laborales un “Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica”, solicitando legitimar lo que en los hechos ya realiza ilegalmente. El SITRAJOR emplazó a huelga por violaciones al CCT y las autoridades laborales –no es casual– no cumplieron con la obligación de notificar a la empresa. ¡Por lo que se prorrogó el emplazamiento en cinco ocasiones! Finalmente se vota por amplia mayoría la huelga el viernes 30 de junio de 2017. Votaron 133 sindicalizados a favor, 64 en contra y 6 abstenciones. El padrón era de 203 sindicalizados. Desde enero, unilateralmente la empresa dejó de pagar a los trabajadores de un 29 a un 45 por ciento. La legítima respuesta de los trabajadores fue la huelga.

La huelga de cuatro días

En cumplimiento de esa decisión democrática y mayoritaria, las trabajadoras y trabajadores sindicalizados del SITRAJOR iniciaron la huelga y realizaron guardias del 1 al 4 de julio frente al diario. Contaron con el apoyo de numerosos sindicatos como Telefonistas, STUNAM, Sindicato Mexicano de Electricistas, Mineros y grupos de jóvenes que acudieron al campamento.

Con ayuda de esquiroles publicaron el diario. Durante la huelga se quedaron dentro de las instalaciones la gerente y una veintena de personas de confianza, varios jefes y unos 30 sindicalizados para seguir publicando el diario. Esos ejemplares fueron pintados por los huelguistas con dos leyendas “Hecho por esquiroles” y “Periódico ilegal”.

El domingo 2 de julio en la noche, llegó  al campamento de huelga el aviso de que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) declaró inexistente la huelga. Es decir, se desconoció el movimiento, argumentando que no había sido decidido por la mayoría. Y quiso respaldar esa falacia basándose en un padrón de afiliados de 3 años atrás. El SITRAJOR interpuso un recurso de amparo y logró la suspensión de esa medida de la JLCA para no ser obligados a regresar a trabajar en 24 horas. La reanudación del trabajo se hizo después de firmar un convenio durante la madrugada del martes 4 de julio en la JLCA. El convenio entre empresa y sindicato fue con el compromiso de que no habría ninguna represalia empresaria, así como ningún despido injustificado y de propiciar un ambiente de entendimiento para continuar las pláticas conciliatorias y así poder llegar a una solución sobre la situación económica. Se devolvieron las instalaciones a las 12 horas del martes 4 de julio con ese compromiso de que no habría despidos al reanudar labores.

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Brutal hostigamiento hacia los sindicalizados

La empresa viola una vez más su compromiso y al día siguiente de que se reanudaron labores, emprendió un hostigamiento contra los huelguistas. Sin justificación cambian horarios, descansos y sectores.

Los trabajadores en asamblea votaron distintas propuestas, llegaron a ofrecer hasta un 35 por ciento en todas las cláusulas del CCT durante un año, lo que permitiría que la empresa dejara de pagar entre 28 y 30 millones de pesos. Esto fue rechazado por la empresa, que exige recortar el 100 por ciento del contrato. Con asesoramiento de especialistas del ramo, el SITRAJOR demostró que no es el CCT la causa de los problemas económicos sino los gastos excesivos de operación, la administración neoliberal y gastos indirectos. Además la cerrazón patronal impide llegar a acuerdos con los trabajadores. Contradicen así lo que han defendido años desde las páginas del diario. Reproducen las peores prácticas patronales contra los trabajadores, que lo único que han hecho es exigir respeto y el cumplimiento irrestricto del Contrato Colectivo de Trabajo.

Denuncias penales: En abierta complicidad del poder judicial con la empresa, a fines de julio llega acusación penal a la Secretaria general Judith Calderón Gómez, al Secretario de organización, Leonardo Mondragón Román, al hijo de la dirigente Alejandro Caballero Calderón y días más tarde también implican a una huelguista, Maricela Delgado Dueñas. Son acusados de “privación ilegal de la libertad” durante la huelga del 30 de junio 2017.

Despidos injustificados: En agosto, cuando se acercaban, las elecciones internas del SITRAJOR y se estaban formando las planillas para renovar el Comité Ejecutivo, fueron despedidos sin razón alguna e injustificadamente los dirigentes Judith Calderón, periodista, con 33 años de antigüedad y Leonardo Mondragón, maestro en economía y técnico en sistemas con 22 años de antigüedad.

Como se puede ver, “la mano negra” y los que “conspiran contra la existencia del diario”, se encuentran entre los accionistas y la gerencia de la empresa.

Los ataques continúan… ¡La resistencia y la solidaridad también! Sí, Sí! SITRAJOR!

En ese marco de hostigamiento y represión interna se realizaron a fines de agosto las elecciones del sindicato. Pero la voluntad de lucha no se quebró. La planilla que apoyaría a la empresa y el recorte de las prestaciones fue ampliamente derrotada. Fue electo un nuevo Comité por 116 votos contra 29 y como Secretaria General a Kenny Molina. En represalia por ese triunfo de las bases, el lunes 4 de septiembre la empresa despidió a otros 6 trabajadores, todos participantes en la huelga y sindicalizados que han exigido el respeto y cumplimiento del CCT, la Ley  Federal del Trabajo y  la Constitución Mexicana. El más reciente atropello fue el despido a mediados de octubre del Secretario de finanzas del nuevo Comité sindical, Mario Contreras. Hasta el momento son 9 despedidos: cinco mujeres y cuatro hombres. Las antigüedades van de 20 a 33 años. Ante toda esta ofensiva de la patronal y el poder judicial del régimen, la solidaridad se ha hechos sentir desde el inicio y continúa. Numerosos sindicatos acudieron al masivo acto en la puerta de La Jornada el 24 de agosto y después se reiteró el apoyo en varios actos en el Zócalo y frente a la procuraduría de la CDMX.

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Y en el mes de octubre ha dado un salto la solidaridad internacional con el apoyo recibido por parte del 3° Congreso de la CSP Conlutas de Brasil, donde participaron más de 2500 delegados sindicales de todo ese inmenso país. También es estimulante la solidaridad recibida por parte de los representantes sindicales de 21 países presentes en el Encuentro de Trabajadores de las Américas, reunido en San Pablo, Brasil. Además, hay que destacar el importante apoyo recibido de sindicatos de EU, Canadá y México reunidos en Chicago para rechazar el TLCAN el 18 y 19 de octubre y el acto realizado frente al Consulado de México. En resumen: ¡La campaña internacional de apoyo al SITRAJOR está en marcha!

Defender al SITRAJOR es defender al sindicalismo independiente en México

Llamamos a seguir haciendo llegar pronunciamientos de solidaridad a los trabajadores del diario La Jornada y su sindicato el SITRAJOR: juliajudith2006@hotmail.com,  lmroman10@gmail.com, mariceladd@yahoo.com

Notas:

  1. Conferencia de Paco Ignacio Taibo II y Rafael Barajas “El Fisgón”: https://youtu.be/XwVh1nc49eo